Mostrando entradas con la etiqueta berta piñán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta berta piñán. Mostrar todas las entradas

3 de septiembre de 2013

Berta Piñán, 2 poemas 2


s/d del autor de la fotografía

NOCHE DE INCENDIO

Son noches de insomnes las noches
de incendio.
Más cercana la muerte y
la vida, más violenta en esta espera
nocturna que enciende deseos y descubre
promesas,
certezas que pasan
ardiendo.
Prende el fuego en el aire como un aire de fiesta
o de guerra, de cosas que un instante
suceden y no son nada al instante.
En unas horas dejamos atrás aquello que fuimos
y va quedando en el aire
como un aire de urgencia,
de gestos recién aprendidos
y muy pronto olvidados.
Nadie duerme nunca
en las noches de incendio.
Como un amante impaciente,
la llama que crece en la noche
consume la noche
y nos recuerda lo que fuimos
quedando: sólo humo.
Y ceniza.


NUECHE DE QUEMA

Son nueches d'insomnes les nueches
de quema.
Más cercana la muerte y
la vida, más violenta nesta espera
nocturna qu'enciende deseyos y descubre
promeses,
certeces que pasen
ardiendo.
Prende'l fueu nel aire como un aire de fiesta
o de guerra, de coses qu'un instante
suceden y no son nada al instante.
Nunes hores dexamos atrás lo que somos
y va quedando nel aire
como un aire d'urxencia,
de vezos que recién deprendimos
y bien lluego olvidemos.
Naide nunca nun durme
nas nueches da quema.
Como un amante impaciente
la llapa que miedra na nueche
consume la nueche
y remémbranos lo que fuimos
quedando: fumo namás,
y ceniza.



Fotografía de Agatha Katzensprung

IDIOMAS

Cuando volvieron de Alemania
compró un piso nuevo y muebles
de primera. Quería que todo
fuese como antes pero
mejor, con dinero y más tiempo
para gastarlo. Pero nada era
ya lo mismo. Cuando ella decía
huerta, los hijos repetían
Gemüsegarten. Cuando ella decía
río, montaña, ellos pronunciaban
Flüss, Gebirge.
Cuando ella decía casa,
ellos miraban, desconfiados,
hacia otro lado.

IDIOMES

En volviendo d´Alemania
compró pisu nuevu y muebles
de primera. Quería que too
fuera como enantes pero
meyor, con perres y tiempu
pa gastalo. Pero nada yera
yá lo mesmo. Cuando ella decía
güerta, los fíos repetíen
Gemüsegarten. Cuando ella decía
ríu, monte, ellos pronunciaben
Flüss, Gebirge.
Cuando ella decía casa,
ellos mirabes, roceanos,
pa otra parte.




Berta Piñán 
(Caño, Cangas de Onís, España, 1963)
de Antología: Noches de incendio (1985-2002)
Editorial Trea, Gijón, 2005
Traducción de la autora
para leer + en EMMA GUNST

1 de septiembre de 2011

Berta Piñán, Genealogía


Fotografía de Metin Demiralay (demiralaymetin@gmail.com)

GENEALOGÍA

La rosa que cortó George Sand,
su perfume furtivo
en esta tarde última de otoño.
Los rebaños australes de Alejandra Pizarnik
que mi abuela apacentó después,
en la navidad del 57, sola entre la nieve,
en los montes de L'Aspru.
La llama de un fósforo, en Park Avenue,
en las manos ateridas de Margaret Randall,
que alumbra ahora mi cigarro
en la noche de Madrid;
las garzas azules de Elizabeth Bishop
que vienen a posarse en la orilla de estos versos
y son también aquello que perdimos;
Linda Pastan y las voces, al volante,
cuando presiente que ya hemos gastado
el tiempo que nos queda.
Un libro que pasa de mano en mano
en una mañana apacible de Dachau
-Alemania- y que yo abro ahora,
60 años después, para recordar
que nunca más seremos
inocentes.
La carta que Adrienne Rich
nunca envió,
donde decir adiós y decir lo siento
le dolía tanto
-el corazón de una mujer
arde en ese cuarto-.
Los números secretos de Szymborska, el manzano
que plantó en la primavera polaca y
dejó escrito en el poema:
sólo los presos desean volver a casa -dijo-,
y ahora son aquellas las frutas que yo recojo
en mi huerto.
El gas mortal de Sylvia Plath,
el agua resbalando por el pelo
de Alfonsina Storni, como un puñado
de serpientes.

Quién dijo que al final seríamos
juntos y felices,
al final,
quién dijo que la verdad no
dolía tanto,
que brillaba como un gusano
de luz
en la esfera de la noche.
Las cárceles de hielo de Ajmátova,
de Tsvietáieva,
que sacuden en el centro mismo del
silencio.
Dime lo que un corazón
puede soportar
de luz y de sombras,
cuánto de soledad, cuánto de frío,
qué heridas no seremos capaces de cerrar,
quién olvidará primero.
Dime cuántas veces se puede lanzar
la misma piedra en el vacío
y a quién va a golpear
cuando regrese.




Berta Piñán  
(Cangas de Onís, España, 1963)
de La mancadura (El daño) Editorial Trea, 2010
Edición bilingüe
para leer + en EMMA GUNST

11 de abril de 2011

Berta Piñán, Declaración

Fotografía de Lina Scheynius (Suecia, 1981)

DECLARACIÓN

Pero de nada sirvieron, ya ves,
amor mío, estos años tan largos
de propósitos serios y
tercas promesas,
si vienes tú ahora y te metes en casa
y ocupas el tiempo como si hubieras
estado aquí desde siempre.
Bien sé que por ello
tendré que pagar a los hombres
el tributo que sólo 
a los dioses se paga.





Berta Piñán 
(Caño, Cangas de Onís, España, 1963)
para leer + en EMMA GUNST

3 de septiembre de 2010

Berta Piñán, Esta casa (+1)


Fotografía de Katya Evdokimova
ESTA CASA

Esta casa también es mi casa, 
la memoria confiada de las cosas que quise 
y rápidamente olvidé.

Pocas son las cosas que viajan conmigo:
lugares tan "breves" como plumas
y esos otros donde dejé los "besos"
prendidos para siempre en algún labio.
Todo eso, palacios de agua del jardín del deseo, 
todo eso y tú, es mi casa.

ESTA CASA

Esta casa tamién ye la mio casa,
la memoria confiada de les coses que quixi
y rápidu escaecí.

Pocos son los atabales que conmigu viaxen:
llugares tan berves como plumes
y esos otros onde dexé los vezos
prendidos por siempre d’algún llabiu.
Todu eso, palacios d’agua del xardín del deseyu,
todu eso y tu, ye la mio casa.


B O N U S  T R A C K

Ilustración de Sophie Blackall
LECCIÓN DE GRAMÁTICA

¿Cómo se dice en wolof la palabra frontera, la
palabra patria?
¿Y en soniké? ¿Cómo le llamáis al desamparo?
Si queréis decir en bereber, por ejemplo, "yo
tuve una casa en un arrabal de Rabat", ¿ponéis
en este orden la frase?
¿Cómo se conjugan en bambara los verbos que
llevan al norte, qué adjetivos le encajan a la
palabra “mar”, a la palabra “muerte”?
Si tenéis que marchar, ¿es la palabra adiós un
sustantivo?
¿Cómo se pronuncia en diakhanké la palabra
exilio? ¿Hay que juntar los labios? ¿Duelen?
¿qué pronombres usáis para el que espera en la
playa, para el que regresa sin nada?
Cuando señaláis hacia allá, en dirección a
casa, ¿qué adverbio escogéis? ¿Cómo se dice en
vuestra, en nuestra lengua,
la palabra futuro?

¿Cómo se diz en uolof la palabra frontera, la palabra
patria? ¿Y en soniké? ¿Cómo-y llamáis al desamparu?
Si queréis dicir en bereber, por exemplu, “yo tuvi una casa
nun arrabal de Rabat” ¿ponéis nesti orde la frase? ¿Cómo
se conxuguen en bambara los verbos que lleven al norte,
qué axetivos-y cuadren a la palabra mar, a la palabra muerte?
Si tenéis que marchar, ¿ye la palabra adiós un sustantivu?
¿Cómo se pronuncia en diakhanké la palabra exiliu? ¿Hai que
xuntar los llabios? ¿Duelen? ¿Qué pronomes usáis pal qu’espera
na playa, pal que regresa ensin nada? Cuando señaláis p’allá, pa contra
casa, qué alverbiu escoyéis? ¿Cómo se diz na vuestra, na nuestra llingua
la palabra futuru?”

de Noches de incendio (1985-2002) (Poesía)



Berta Piñán 
(Caño, Cangas de Onís, España,1963)
para leer + en EMMA GUNST

2 de septiembre de 2010

Berta Piñán, A la manera de Szymborska


Obra de Cristóbal Toral

A LA MANERA DE SZYMBORSKA

Llegados a este punto, quizá todo tendría que ser más sencillo,
la palabra “luna” no debería nombrar más
que a la luna
y los ríos deberían seguir hasta su destino
sin inmutarse
por las metáforas.
Quizá la palabra “soledad” no debería
significar otra cosa que la ausencia
de acontecimientos
y la palabra “silencio” podría dejarse
solamente
para hacer callar los ruidos.

Quizá todo debería ser más
simple con la lengua, sin vueltas
ni requiebros, quedarnos sólo
con dos o tres cuestiones
para seguir adelante:
un par de “porqués”, algún “no sé”.
Y después cerrar la puerta
que en este caso,
sólo debería significar
cerrarla.

À MANEIRA DE SZYMBORSKA

Chegados a este ponto
talvez tudo devesse ser mais simples,
a palavra lua não deveria nomear nada mais
do que a lua,
e os rios deveriam seguir até ao seu destino
sem serem alterados
pelas metáforas.
Talvez a palavra solidão não devesse
significar outra coisa além da ausência
de acontecimentos
e a palavra silêncio pudesse servir só
para calar os ruídos.

Com a língua talvez tudo devesse ser
mais simples, sem voltas
nem requebros, deixando-nos
com duas ou três questões
para seguir em frente:
um porquê, algum não sei.
E, depois, fechar a porta
que, neste caso,
deveria significar unicamente
fechá-la.

(Traducción al portugués extraída de ACÁ)





Berta Piñán 
(Cangas de Onís, España, 1963)
de Toma de tierra - Poetas en Lengua Asturiana: 
Antología (1975-2010)
selección de José Luis Argüelles, Trea, Gijón
para leer + en EMMA GUNST

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...