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4 de diciembre de 2020

Gata Cattana, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Mukti Echwantono

EN LA OTRA ORILLA

Hoy soy feliz porque un dios me da la oportunidad.
Voy a un nuevo lugar donde volver a empezar.
Como maletas, mis brazos, mis piernas
y mi cabeza, que ya empieza a añorar mi tierra.
Detrás, el mar; adelante, mi libertad.
Sólo quiero encontrar lo que no hay en mi hogar.

Enfrentarse a un nuevo mundo es duro,
pero es más duro no tener futuro
y ver que no puedes dar pan a los tuyos.

Nunca tuve nada que fuera mío,
ni siquiera la certeza de comer.
En vuestros cines me dijisteis
que esta era la tierra del pan y la miel,
así que ¿qué iba a hacer?
Ponte en mi piel.

¿Qué más podía hacer? Tuve que marchar.
¿Qué más podía hacer? Buscaba dignidad.
La miseria insoportable en compañía.
Ayer pude ver cómo la bandera de la paz se desteñía.

Aún puedo ver a mi madre
fingir tener comida en la cocina;
en algunas partes del mundo el dolor es rutina.

(...)


Fotografía de Mukti Echwantono


MIS VERSOS

Se me tuercen los renglones,
se me caen.
Se me hunden en los mares.
Por la carga que soportan las palabras
al servir del dicho al hecho,
al sentido, inexpresable.
Se me caen.
Y aunque tenga yo el propósito
de escribirlos derechitos,
luego firman encorvados
por el peso de la vida.
Mis versos cansados, ¡ay!,
mis versos errantes,
manifestación de mí,
de mi paso por el mundo,
cual acuse de recibo,
que, aunque vivan más allá,
son la copia de la vida que yo llevo:
así, torcidos.
Y por más que tiro, que casi me ahogo
al sacarlos a flote,
no quieren nadar y subir a mi barco.
Mis versos hundidos.
Si no puedo sacarlos
que me arrastren consigo.



Fotografía de Mukti Echwantono


NO VOY A MENTIRTE

No voy a mentirte:
yo no soy de la calle,
yo vengo del campo,
canto por la sierra como mis ancestros.
Estoy sembrando una semilla
que ahora no ves,
se verá mañana,
cuando estemos todos muertos
y solo queden mis hijitos
devorándose a los vuestros,
y solo queden mis escritos
tatuaos por algún cuerpo.



B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Mukti Echwantono


YO Y LAS OTRAS

¿Quién soy?
A veces me cuesta ser otras
y otras me cuesta ser yo.
A todas las escucho.




No vine a ser carne, poemas y cuentos inéditos, 
colección Verso & Cuento, AGUILAR,
Penguin Random House Grupo Editorial, 2020




Gata Cattana 
- Ana Sforza / Ana Isabel García Llorente -
(Adamuz, Córdoba, 1991 - Madrid, España, 2017)
POETA/RAPERA/POLITÓLOGA/FEMINISTA
de No vine a ser carne, poemas y cuentos inéditos, 
colección Verso & Cuento, Aguilar, 2020
para leer una nota en PÚBLICO
para leer MÁS

23 de abril de 2020

Milena Rodríguez Gutiérrez, El porvenir de una ilusión


Fotografía de Mukti Echwantono

EL PORVENIR DE UNA ILUSIÓN

Padrenuestro que estás en los divanes,
Sigmund Freud, Dios, Lacan… como te llames
aparta de mi vida a estos neuróticos
que llaman a mi puerta sin cansarse,
volviendo mi corazón una consulta,
empapando mi cama con sus males.

Padrenuestro que estás en los divanes,
líbrame del tedio de escucharles,
estoy harta de lobos y de ratas
implorando la hostia de la cura
que comen y se largan sin pagarme.

Padrenuestro que estás en los divanes,
derívame alguno saludable,
un Dante que haya ido de visita
a ese infierno nombrado psicoanálisis.

Y si pido milagros imposibles,
al menos, con el próximo que toque,
Padrenuestro que estás en los divanes,
no me dejes que caiga nuevamente
en la tentación soberbia de imitarte.





Milena Rodríguez Gutiérrez
(La Habana, Cuba, 1971) 
Reside en España
POETA/LICENCIADA EN TEORÍA DE LA LITERATURA 
Y LITERATURA COMPARADA/LICENCIADA EN PSICOLOGÍA/
PROFESORA DE LITERATURA HISPANOAMERICANA
de Alicia en el país de lo ya visto, Diputación de Granada, 2001
su WEB en la Universidad de Granada
su FACEBOOK
para leer más en LAS POETAS HISPANOAMERICANAS DEL SIGLO XIX-XXI
y MÁS

29 de octubre de 2014

Silvina López Medin, 4 poemas 4


Obra de Giorgos Rorris



 8. 

La cabeza sobre la tapa del escritorio
una imagen de reposo
si no fuera por este dedo que sigue
una veta de la madera,
lo que parece comenzar
a abrirse se cierra y sólo es
un punto de dolor
preciso como la incrustación de una astilla.






Fotografía de Lukasz Wierzbowski



10.

La mujer en la orilla fuma
corre la cara
el viento le devuelve su humo.






Fotografía de Federico Erra




15.

La mujer en la orilla
palpa en su abrigo
el peso de unas piedras.







Fotografía de Mukti Echwantono




19.

Cada tanto se enciende una ínfima brasa
la mujer que fuma en la orilla
no se ve más 
ha quedado tachada.







Silvina López Medin 
(Buenos Aires, Argentina, 1976)
de Esa sal en la lengua para decir manglar, Ediciones del Dock, 2014
Prólogo de Jorge Aulicino
para leer MÁS 
y en: OTRA IGLESIA ES IMPOSIBLE

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