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14 de julio de 2023

Diego Cortés, 6 poemas 6


Ilustración de Carmel Seymour

POEMA ESTÚPIDO

ahora voy a preguntar algo  
realmente 
estúpido

¿a nadie le arde el alma?

cuando alguien me dice   
que va a hacer  
lo que pueda  
sin arriesgar su espíritu  
siento que todo es inútil

que hablar es inútil  
que escribir es inútil  
que cantar es inútil

¿cuál es la vida que vivimos?

ahora voy a preguntar algo 
más estúpido

¿a nadie le angustia pensar  
que el tiempo  
se acaba?

hay que trabajar más duro 

más duro

hay que ser más felices 
más infelices

hay que llevarse todo por delante 
incendiarlo  
quebrarlo de amor

de Poema Estúpido y otras canciones, Editorial Llantodemudo, 2012
en Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018

Poema estúpido y otras canciones, Editorial Llantodemudo, 
2012


*

Ilustración de Carmel Seymour

lo que pensás
que es ridículo
a veces
es toda
tu vida

lo que pensás
que no es
nada más
que ceguera
es toda tu fe
llevada
con torpeza
hasta el amor.

de Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014
en Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018


Ilustración de Carmel Seymour


no puedo resistir
ver
qué hay dentro
de las cosas
una vez que se rompieron
para siempre.

de Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014



Ilustración de Carmel Seymour


todo lo que vale en mí
está roto
todo lo que puedo darte

fragmentos de sueños
que me sirven para crear
otro sueño

derrotas y más derrotas

sombras
de fe y amor
que permiten vivir.

todo lo que puedo darte
es lo que queda de mí

lo que queda de mí

lo que queda de vos en mí.

de Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014


Ilustración de Carmel Seymour


abriste la puerta  
y encontraste una habitación vacía  
pero ¿ves?  
hay otra puerta  
y otra habitación  
y otra puerta

no hay nada que rogar  
mientras haya un camino  
frente a nosotros.

de Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014
en Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018


Baldío y otros poemas olvidadosEditorial Llantodemudo, 2014


*
Ilustración de Carmel Seymour

hago crecer flores
cierro ventanas
camino siempre
de vuelta a casa.

la ecuación simple
de pensar la belleza
para vivir en ella
en su emoción
en su pequeño latido muerto.

y no es el aire
lo que te hace respirar
no es el viento
lo que mueve al mundo.

en Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018


Ruido sobre ruido (poesía reunida), Caballo Negro Editora, 2018





Diego Cortés
(Buenos Aires, Argentina, 1976 - 2015)
Residió en Córdoba desde los 3 años
POETA/ESCRITOR/EDITOR/GUIONISTA DE HISTORIETAS/
LIBRERO/FUNDADOR DE LA EDITORIAL LLANTODEMUDO
para leer una nota en LA TINTA
+ en QUÉ




8 de febrero de 2022

María Victoria López Colomer, 4 poemas 4 (+1)

Fotografía de Lukasz Wierzbowski

este día todo el tiempo pienso en la muerte
este día hace cada vez más años moriste.
y sin darme cuenta pienso en
el inminente perecer de la suculenta de la maceta verde,
el choque de once y sus familias,
las posibles sobredosis y cómo sería 
una granja por dentro

cosas románticas también
por ejemplo
sé que si el mundo termina
quiero verlo atardecer con él
que la casualidad nos una
y nadie se sienta herido
antes de desaparecer.


Fotografía de Lukasz Wierzbowski

según un análisis que en este momento llevo a cabo
es probable que
más cerca del final
acepte que existe un poder superior;
que todas aquellas dudas se esfumen
en mi afán de descansar en paz
y muera con la certeza de
reencontrarme
con los que ya partieron
en un lugar sin espacio ni formas
de luces energía celestial, indescriptible amor

es raro pero guardo esa ilusión:
creer.
poder un día creer.

Fotografía de Lukasz Wierzbowski

ya empezaron a sonar los colectivos
y siento el eco lejano de
verdulerías encastrándose en sus cajones
veo en mi mente las frutas 
ordenadas

en minutos voy a escuchar las ruedas rotas
de las compras 
de las señoras, 
después los perros paseando
esto ya lo conozco
esta noche nunca es nueva

pero es ahora.
entonces 
por tanto que piense en el equilibrio
en la estructura del desapego
o en el segundo principio de la termodinámica,
no importan las predicciones
no valen los planes.
andando el carro se acomodan los melones
dicen.

Fotografía de Lukasz Wierzbowski


qué hora será en tu mundo
y por qué en este siguen siguen siguen tirando cohetes

cómo hacemos para encontrar entre las nubes
ese rayito que se suele escapar
como si dios hablara

y en qué creemos si hablo de a dos estando vos tan lejos



B O N U S  T R A C K

Fotografía de Lukasz Wierzbowski

12.

me despierto en
algún lado- lo primero que
pienso es
jueves
jueves de nuevo
la semana es un círculo vicioso que
nunca tiene un punto de
partida
es un espiral maldito
que nos ocupamos de ordenar
meticulosamente
para administrar y ahorrar tiempo
vivir ahorcados con
los minutos que tienen esa forma tan
de soga.


a veces voy al baño/ cierro la puerta/ 
me siento en el piso/ y pienso en el destino
Editorial llantodemudo, colección poesía -24-, 2009




María Victoria López Colomer 
(Buenos Aires, Argentina, 1987)
para leer MÁS y MÁS
su BLOG

11 de noviembre de 2021

Eda Nicola, 4 poemas 4


Fotografía de Amanda Jasnowski

UNA MINÚSCULA CENIZA

En el agua de la poesía que crece en la tarde fría,
volcada, derramada, desmenuzada y alerta,
encuentro mi vida verdadera,
la del testigo.
Podría dibujar en el aire las letras,
soplarlas, danzarlas, arderlas en un fuego radiante.
Este papel y este lápiz,
son accesorios.
Esta mano que escribe, estos nervios, esta tensión,
la carne tibia, los ojos, las venas,
las circunvoluciones, las constelaciones,
los animales mojándose en la lluvia,
también,
son accesorios.
Para decir lo esencial de la poesía,
para nombrar el hueso de su verdad,
aún no encuentro las palabras.

La poesía tiene una verdad, lo sé.
Pero para llegar hasta ella se necesita
toda una larga vida de minuciosas y perfectas mentiras
y también,
toda una entera muerte para desmontar
pieza a pieza, hueso a hueso, lágrima a lágrima
el intrincado tejido de las ficciones que alimentamos.

En el polvo de la poesía respiro,
como si caminara en una casa abandonada,
semidestruida, con las vigas expuestas,
y los ladrillos, desmigajándose en roja arena que el viento hace girar
en círculos.
En la vieja casa de la poesía,
reúno unos trozos de madera
y, frotando sobre ellos mis huesos,
ayudándome con el calor de mi sangre,
enciendo el fuego.
Quiero eso.
Ser una minúscula ceniza en la vieja casa de la poesía.

Fotografía de Amanda Jasnowski

YA NO IMPORTA

La semilla siempre estalla en la tierra húmeda, caliente de sol,
siempre estuvo germinando,
abriéndose paso con sus ojos verdes
entre los terrones, húmedos o secos…
Los desgrano, los desmenuzo,
muerdo las hojitas recién nacidas…
Miro hacia arriba. Azul brillante, polvo de estrellas muriéndose.
Y ahora, ¿qué?
Me tiendo en la tierra,
de espaldas,
podría morir, ya no importa.


Fotografía de Amanda Jasnowski

UN INMENSO DEPÓSITO DE BASURA
Soy una extranjera en esta infinidad de cosas que tapan el mundo.
Soy una viajera extraviada en un inmenso depósito de basura.
Y busco, y busco y busco.
He olvidado qué.




Fotografía de Amanda Jasnowski

DEBAJO DE TODO

Ahora soy nadie
ahora soy nunca
ahora estoy del otro lado,
del revés,
a la inversa,
transversal, quebrada, de a ratos,
rota, disgregada.
Ahora nada
nunca
nadie.
Debajo, debajo, muy debajo de todo
oyes correr el agua,
oyes ladrar los perros,
pero es un sueño, una imaginería leída en un viejo cuento,
ninguna tierra,
ningún agua,
ningún perro famélico para mí, ni para nadie.


Bajo la luz de una pequeña lámpara, Llantodemudo Ediciones, 2015




Eda Nicola
(Coronel Moldes, Córdoba, Argentina, 1969)
Reside en General Deheza
POETA/PROFESORA DE LENGUA Y LITERATURA
de Bajo la luz de una pequeña lámpara, Llantodemudo Ediciones, 2015
Lectura recomendada por Mariangeles Taroni
para leer + en BRUNCH POESÍA





21 de febrero de 2018

Leticia Ressia, A456


Fotografía de Dorothy-Shoes

A456

163 personas en espera.

Los números son el universo.
cada vez que mi madre me hace reiki
millones de números en forma de energía cósmica entran al cuerpo.
Estoy otra vez, en el banco, como cada mes. Aquí, el ente financiero
hace falso reiki a todos los clientes, energías que dan y quitan
desde los chakras cuentas.
A la izquierda de los sentados
un espejo extenso nos devuelve
algo de imagen. La distorsión de alguien mejor.
Atrás del espejo, las doce cajas
ocupan la rueda astrológica del orden divino
el círculo celeste ordena el banco
los colores de las bombachas de las cajeras
la hora del sol pegando en el techo
el Jesús Rey arriba de los hombros.
Me ha tocado la caja 12:
“enemigos ocultos muestran la herida del infortunio
toda pena es alta y pide su lamento
el precio se paga y es justo a los dioses de antaño.
Toda locura es un estado del alma.”

A456
Los empleados deambulan
pequeños querubines con pantalones de vestir, cuidan al cliente
nos dan un número, responden las preguntas
pero hay leyes en este templo que no se rompen

Arcángeles negros vigilan que la espera de los infelices
No altere la dignidad del dinero

A456
La dignidad del dinero reina por sobre todas las cosas

A456
Dios está aquí pero no entra su fuego
por eso envió a su hijo en la nave de una mujer virgen
porque así lo indicaba la constelación de virgo
“Viajarás muy lejos mi pequeño Kal-El
harás de mi fuerza la tuya
verás mi vida a través de tus ojos
y yo la tuya a través de los míos
el hijo se convertirá en padre y el padre en el hijo.”
Amén.
Pero todavía no ha entrado a este banco
el hijo capaz de predicar
la dignidad del hombre por encima de las cosas.

La más oscura noche vigila a las 13.30hs
mi sol verde, la escorpiana naturaleza de mis días
esa manera de ser uno con el todo
mira el ojo que nos mira,  la crueldad de Mordor.
Otros lo ven también
pero abren la crema de ordeñe recién comprada
hablan del clima y de mundanas cosas
y todo se diluye en la nada de la rutina planetaria.

Hace muchas lunas
en andamios de telgopor reconstruyeron
los albañiles, este edificio. 
Ángeles mestizos traídos de las márgenes por la vena cava del Ersa 36
Construyeron con su alegría la ironía de la felicidad
y han pintado sus paredes con la sangre de los toros
Nadie atacará este templo ni violará sus puertas.

La cosa es así.
Salgo del banco
apoyo un mano en el lomo del muerto
su casa de aire y le digo:
Yo no soy digna de que entres en mi casa
Pero tengo este corazón de animal arrojado
Tomad y comed todos de él porque este es el cuerpo
Donde alojé todo mi cuerpo
Una manzana hecha de carne
Una manzana sin fe
Todo veneno.







Leticia Ressia 
(Pellegrini, Buenos Aires, 1979) 
Reside en Córdoba
en Antología Poesía: 1995-2015
20 años agarrándose los dedos, Editorial llantodemudo , 2015 
para leer MÁS
su blog: LA ERA DEL CANICHE

11 de noviembre de 2016

Paula Soruco, 2 poemas 2 (+3)


Collage de Erin Case

y eso ya fue escrito
el destino también tiene una compulsión
yo dándome vuelta
dos veces por cuadra
no quiero que me sigan
los conozco
enamorarse
es horrible
pero siempre
que me di vuelta
no había nadie

concentrada o diluido
en el exiguo resplandor
en las paredes de mi cocina
piensa
la oscuridad es lumínica




Collage de Erin Case

la única manera de decir no
es quedarse callada
asentir con un movimiento de cabeza
localizar la ventana y perderse por ella
sin duda
la mejor opción

pero then wake up
and you're are still there
like always
ahí
hablando como si yo no me hubiera ido
                                                                 / a ninguna parte



B O N U S  T R A C K (x 3)


Collage de Erin Case

bueno me siento viva
un instante antes de dormir
pienso:

tenés que pasar a ser algo secundario en mi mente.




Collage de Erin Case

no habla conmigo de las cosas
en realidad,
de nada habla conmigo




Collage de Erin Case


no puedo dejar de hablar de lo que soy
como los esquimales
504 maneras de decir: ardo
pero me aburro
no sé que puede cambiar
si todos los problemas se resuelven acá
en mi garganta





Paula Soruco 
(Jujuy, Argentina, 1983)
POETA/COORDINA TALLERES DE ESCRITURA CREATIVA
PSICÓLOGA/FOTÓGRAFA
de Cornisa, Editorial Llantodemudo
Colección Poesía -17-, 2008

18 de agosto de 2016

Melina Alexia Varnavoglou, 2 poemas 2


Fotografía de Alastair Magnaldo 
NOCHEBUENA

Pasamos nochebuena en tu casa
esa que hace tanto no veías.
Lavamos las copas con polvo
antes de las doce.
Ahí estaba el pesebre en una caja
rotulada con tu letra
de caligrafía militar.
Tu auto, impecable
como lo dejaste
empotrado en el garaje
con el motor fundido,
mis dibujos infantiles con tiza
en las paredes
todavía resistían a la humedad
y las jaulas de pajaritos, vacías
¿Te acordás cuando los liberábamos en la terraza?

Salimos a caminar
por el jardín
para que muevas las piernas
después de la comida
¿Te acordás del girasol
que te pedí que plantaras?
¿y de tus jazmines?
Mirá, ahí están, en marzo seguro florecen
y de esa planta que se abría
una vez cada tres años
¿Te acordás de esa noche
que nos quedamos despiertos
jugando a las cartas
para esperarla?

Y así íbamos nombrando
la ausencia de cada cosa:
Yo lo hacía con palabras,
vos, con la mirada.

¿Por qué no hablarás más, abuelo?
¿será por el dolor?
¿o por sabiduría?

Ya se escuchaban los primeros
tiros en la calle
así que salimos,
bajo los fuegos artificiales
caminábamos.
Enseguida aprendimos
a acompasar la marcha:
cinco pasos pequeños tuyos
equivalían a dos míos.
Pasabas el dedo por las rejas
como un chico
hasta que no te pude detener.

Con dulzura te separaste de mi brazo
y fuiste decidido hasta el árbol,
con furia arrancabas las hojas
y las dejabas caer
¿querías destruirlo, abuelo
para olvidarlo?
¿querías que no fuera
el tiempo, ni tus hijos, ni Dios
sino la fuerza de tus propias manos
quienes lo mataran?
Así debería ser, abuelo.
Así de violentos deberíamos ser con el pasado.

(en Esto Pasa. Poesía en Buenos Aires, Editorial Llantodemudo, 2015)



Fotografía de Jean-Yves Lemoigne

A veces quisiera ser un hombre
para poder decirles
sin temor a que me confundan
que ellos son, en verdad, maravillosos
que adoro sus imposturas
y el filo exacto de las muñecas hacia los codos
su pelo sin peinar y las manos siempre algo misteriosas
y esas muecas que a veces ponen para hacer reír a una mujer
que todo ese rodeo es innecesario
pero de tan patético hermoso
que imagino rayos tensándoles las espaldas
por ese nerviosismo
que cuando están relajados ya nadie les cree
que son realmente grandes cuando abrazan a sus amigos
y se quiebran hablando de ella o de él borrachos después de la fiesta
que en su pechos lisos yo podría chocar sin parar
mi cabeza toda la noche
hasta dar con algo
cuando calculan, cuando sueñan, cuando eyaculan, cuando dudan,
cuando no pueden.

(leído en su facebook)




Melina Alexia Varnavoglou
(Buenos Aires, Argentina, 1992)
POETA/LIBRERA
para leer + en USTED LEE POESÍA 2
+ en GATO BLANCO
su blog HERACLÍTORIS
en FACEBOOK
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