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11 de octubre de 2019

Gemma Almagro, En el nombre del hombre


Charlotte Rampling - Fotografía de Peter Lindbergh
EN EL NOMBRE DEL HOMBRE

En mi lecho de muerte
le dije a cada uno de mis ex:
"fuiste el hombre de mi vida".

Se lo dije
al que me enseñó a reír,
al que me obligó a saltar,
al que dejó su semilla,
al que adoraba sufrir
sabiendo que yo no sufría,
al que no quiso crecer,
al que no supo soñar,
al que me juró que
nunca
jamás
volvería.

A todos se lo dije
porque en todos fue verdad.

Ellos se fueron contentos,
de uno en uno salían,
y cuando el último había marchado
cerré los ojos sonriendo
sabiendo que sólo yo
fui el centro de mi vida.

Abrazada a la verdad
pude marcharme tranquila.

2019





Gemma Almagro
(Madrid, España, 1973)
POETA/ESCRITORA/
su página en facebook POESÍA DE TRINCHERA
para leer + en INSURGENTE.ORG
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26 de septiembre de 2019

Alberto Tesán, 2 poemas 2


Fotografía de Peter Lindbergh
REFUGIOS (IV)

No logras dormir más de seis horas. Tu cerebro es un despertador exacto.
Sales a pasear por el pueblo. Calles como raíces, que se agarran a tu piel. 
Piensas en libros que te marcaron. Y piensas en los amigos que fueron. 
¿Qué quedará de tanto empeño? Con suerte, unos pocos versos. 
Sois la triste caricatura de lo que una vez soñasteis, ebrios de tanto futuro. 
Os habéis corrompido.
Llegas hasta el pequeño túnel que separa los adosados baratos de esos otros edificios,
a medio construir, en los que las parejas calman su sed. 
También las pandillas de adolescentes se sacian, aunque de otra manera. 
Eliges con cuidado las piedras.
Escribir para nadie.
Te preguntas cuántos cristales tienes que romper para salvarte.




Fotografía de Caryn Drexl

Piensas en mujeres que se asfixian en soledad.
Mujeres que buscan cadenas, que se rompen con cada abrazo.
Mujeres que no encuentran su lugar. Mujeres con un cepo entre las piernas.
Mujeres que bostezan si les besan la mano.
Y en esas otras, mujeres que no se reconocen en los pedazos de un espejo.
Mujeres que tuvieron su día, y nunca más.
Piensas en mujeres. No dejas de pensarlas.
Escupen su dolor para ordenar el mundo.



Gente que bebe, Editorial Milenio,
Colección: Poesía Nº 09, 2022



Alberto Tesán Argemí
(Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona, 1971)
Reside en Zaragoza
Leídos originalmente en su FACEBOOK
en Gente que bebe, Editorial Milenio,
Colección: Poesía Nº 09, 2022
para leer MÁS

15 de agosto de 2019

Teresa Arijón, 2 poemas 2 (+1)


Tilda Swinton fotografiada por Peter Lindbergh 


si fuera hombre usaría
la navaja de mi abuelo para afeitarme -
rozaría lentamente el hueco del mentón,
trazaría los ángulos del rostro con precisión de esteta.
Ha de ser un magnífico ejercicio de conciencia y de pulso
mirarse cada día al espejo,
navaja en mano.

de Óstraca -Poesía reunida-, Curandera Ediciones, Bs. As., 2012
extraído de LA COLA DE RATA 



Ilustración de Georgiana Chitac

ÚLTIMO POEMA DE AMOR

dice que, ahora,
cuando el viento sacude las plantas
y hace caer hilillos de hojas
sobre las baldosas —
dice que ahora
su vocación es lavar ropa
de madrugada —
un concierto de baldes, agua y espuma de jabón,
telas varias y sus manos —
pequeñas como la menta
y perfumadas de un aire que ya no habito;
sus manos, digo,
en tareas rotundas, familiares
que aún se niegan al reparo del olvido.
de noche, no muy lejos
de la casa donde hoy vivo
ella lava su ropa como si soñara.
luego escribe — describe los colores
la selva de humo y silencio
el correr del agua por la rejilla
y las baldosas rojas —
mansas y delicadas como el viento
que noche a noche roza sus manos
como queriendo avivar el fuego
entre uno y otro corazón.

de Óstraca -Poesía reunida-, Curandera Ediciones, Bs. As., 2012
extraído de LA COLA DE RATA



B O N U S  T R A C K



En el fondo de un pozo
cuya boca ha sido tapada desde afuera
sin un resquicio que permita la entrada de la luz
un hombre, solo, con una botella de agua.
Debe meditar, si puede, sobre la impermanencia de las cosas
pero en cambio elige adivinarse las uñas de los pies.
Ha fracasado en todo: ni el amor,
ni la pura poesía en estado salvaje,
ni el ideal paupérrimo de una vida dedicada al arte.
Tiene cuarenta años y no puede mirar hacia adelante,
tampoco hacia atrás. (El pasado
es una cortina de humo sobre todas las cosas;
su sola noción opaca los usos del presente,
en cierto modo lo desanda.)
En el fondo del pozo, el hombre,
que es chino y está a punto de morir pero no (y él lo sabe),
imagina que enciende un fósforo;
siente en la yema de los dedos la aspereza
de la pólvora: el fulgor repentino que lo fascinó en su infancia
es ahora, en el pozo, un sueño sin dimensión.
(Un fantasma sin cara, él mismo sin su aspecto.)
En el fondo del pozo el hombre podría ser cualquiera,
sumirse en la historia colectiva como quien cava una fosa común.
Ser víctima o verdugo: ha perdido los límites. Desconoce
el peso permanente que arrastra sobre sí.
Él quisiera dejarse deslizar por la vía más fácil:
hacer de sus sentidos afilados un aquí y un ahora.
Pero sólo conoce aquello que lo espera: el hambre, la sed.
Como un monje suicida o destinado a la automomificación,
el hombre —que antes tuvo una esposa, a la que amaba—
querría tener ahora, en el pozo, una campana.
Una campana de tañido minúsculo para anunciar que todavía sigue vivo.
En sus horas de miedo dice palabras sueltas, destajos de un poema
que no sabe o no quiere recordar. 
Pasa la yema del pulgar por los labios resecos. 
Supone que sería más fácil dejar de respirar.
En el fondo del pozo el hombre quisiera ser juez de su propia vida
e inclinar el platillo hacia el lado de los inocentes,
los que sin más que su paciencia resignada esperan
las tramas infinitas.
Pero sabe que de algún modo es culpable
de estar allí sentado, solo,
en la extrema oscuridad.

de La vida nuevainédito






Teresa Arijón 
(Buenos Aires, Argentina, 1960)
POETA/TRADUCTORA/EDITORA/DRAMATURGA
para leer una entrevista en LA NACIÓN
para leer más en OTRA IGLESIA ES IMPOSIBLE
en MORDISCOS 
y en OP.CIT

29 de mayo de 2017

Ernestina Elorriaga, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Issouf Sanogo (Costa de Marfil, 2008)
 -II-

El miedo no pudo burlar el ojo de la trampa
una mariposa ciega cayó a la nada
los cerrojos ardían como una rosa de fuego en el desierto

Era  el país de las maravillas
con las campanas doblando el bronce de los días
                                                                                                        
Entonces   ella     la palabra
la descarada
la que camina a cuatro patas por el guadal
y sin pudor amanece dormida en los burdeles
la inequívoca de los ojos vendados
 desplegó sus alas ante mí
y dijo    calladita        jamás




Fotografía de Harry Gruyaert

-VIII-                                               

El mantel de hilo
tenía bordadas flores azules
palabras
                   agitado por sus manos
descendía estremeciendo el aire
las flores por momento
parecían quebrarse
                  quedar desordenadas
los brazos de mi madre repetían el movimiento
mis ojos la seguían
el mantel     los brazos
          los brazos      el mantel
las palabras

no sé
qué vientos precipitaron
el derrumbe de la nada sobre esa mesa.




Fotografía de Peter Lindbergh

Talos ha regresado y algo del mundo
parece
que se hubiera ordenado.
Sin embargo sé
que el águila afila sus garras
y medio oriente suelta un sudor
que se huele a guerra en todas partes
que una nueva mujer
cae atrapada a la red
que de su amor quedará apenas dibujado un recuerdo
de infancia
que un país empieza a temer por su destino de selva
mientras la arena del desierto va cegando sus ojos.
Talos
vos regresando
me acercás a puro ladrido
torpemente a la vida.




Ernestina "Tina" Elorriaga 
(Darregueira, Bs. As., Argentina, 1954)
Reside en Córdoba
POETA/EDUCADORA SOCIAL

26 de marzo de 2017

Graciela Wencelblat Wainbuch, 5 poemas 5


Fotografía de Peter Lindbergh
INQUIETUD

Antes de partir de viaje 
en el exótico restaurante 
que abrieron en Retiro 
la extraña mujer sentada  
en la mesa de al lado comió  
varios poemas. 
Uno lleno de dudas 
uno de amor 
uno rimado 
y de postre uno con palabras  
incomprensibles. 
Yo que sólo comí una sopa de letras 
no podía dejar de mirarla. 
se la veía liviana,contenta,  
segura de sí misma. 
Al levantarse me sonrió abiertamente 
como si algo, sutil y profundo nos uniera. 
Devolví la sonrisa y mientras caminaba 
pude ver una gran angustia en los tacos de su zapato 
y con una mirada mía -que desconocía- 
me vi adentro de su cuerpo llevándome a su selva. 





Fotografía de Miles Aldridge
TEORÍA DE LOS ESCÁNDALOS

Por el borde de cualquier escándalo 
se desprenden cascarillas extrañas. 
A veces se investigan por arriba 
otras con microscopios de avanzada técnica. 
Hasta ahora no se ha podido detectar a que se deben. 
Las estadísticas sobre este tema lo único que  
pudieron aclarar es que son más las mujeres 
                       las escandalosas. 
¿Serán escándalos de amor? 
Quejidos que se deslizan en la tarde . 
Serán de aquéllas que necesitan sonrisas para seguir luchando 
o las que buscan desesperadas palabras que intenten un mejor poema? 
¿Las que en briosos corceles van por el mundo desatando misterios 
y se ríen de ellas? 
Las que tienen una feroz memoria y no dejan que se olvide la necesidad de pan  
en los ojos de niños que parecen detenidos en el tiempo? 
O tal vez las que insisten en aprender a volar y se caen y levantan 
porque Girondo les susurra que sólo así una mujer vale la pena. 



Fotografía de Evelyn Benčičová
ALGO SABE

Ella se esconde detrás de un velo
no se deja auscultar por el viento
se resiste a ser decorada.
En desolación y despojo se abre
a la noche fantasmal ,
no le teme al azar , a la irrupción
             de lo desconocido,
a la confusión de la sangre cuando
habla de destiempos.

Sabe que en el centro de todo está el poema.

(de Cotidiana)





Fotografía de Katerina Plotnikova
HEMBRAS DEL PARAÍSO

Tejiendo el puente con tela de araña 
haciendo nudos a corazón abierto  
tratando de sostener la luna cuando 
la vi tambalearse perdí mi nombre 
y se oscureció el día  
se desparramaron las manzanas 
cientos de adanes corrieron detrás 
mordiscón a mordiscón 

Emergieron mujeres sin nombre  
-con abrazos de nostalgia- 
cantaron  
cocinaron 
hicieron el amor 

dieron con su instinto un ejemplo  
                        de ser 
ellas 
hembras del paraíso. 



Fotografía de Katerina Plotnikova
SORTEAR LO INDECIBLE

Desconozco esa mujer que se derrama sobre la tarde quieta 
el fulgor de esos ojos para adentro/de esas pestañas enredadas 
esa impasible demudada transparencia/ 
sé que va cayendo / 
Quisiera vaciarla / que caiga leve/ 
                      como una hoja  
como la sombra de una hoja/ 
como el recuerdo de esa sombra/ 
tal vez la luz ilumine un pensamiento 
                          aniquilado 
si encuentra el final de la caída/ 






Graciela Wencelblat Wainbuch 
(Buenos Aires, Argentina, 1947 -2013)
para leer su poesía traducida al portugués por Antonio Miranda
para leer + en POEMASPOETAS
MÁS

26 de septiembre de 2016

Patricia Díaz Bialet, 3 poemas 3


Mariacarla Boscono fotografiada por Peter Lindbergh



COMO LOS GATOS

Caigo siempre de pie como los gatos.

Pero no tengo su misma suerte.


Ellos no saben del amor subterráneo de los deseos impuros.
No sospechan su desazón en el imán apesadumbrado del abismo.

No tengo su misma suerte.

A mí me ubican  frente a los estrados
y me acusan de ser cruel y acostumbrada al dolor.


Sin embargo
sonrío mágicamente después de las despedidas
y caigo de pie como los gatos

una vez más.

(de El hombre del sombrero azul, 1999
en Con un tigre en la boca - Manual de los amantes,
Compilación de Patricia Díaz Bialet, DLG, Ediciones del IMFC, 2015)



Mariacarla Boscono fotografiada por Peter Lindbergh



A CUATRO MANOS

Imposible sostener mi vida.

A cuatro manos balanceo el desorden
y los burdeles pegajosos de la memoria.

Pero es imposible sostenerla.

Retener al ángel asustado de lo que no vuelve
o derrochar el poco tiempo que me queda.

Imposible recordar mi vida.

Olvido mis errores por completo.





Mariacarla Boscono fotografiada por Peter Lindbergh



DE CUANDO APRENDÍ A NO AMAR

Ya no estoy aquí
No he cambiado de lugar
Pero ya no estoy aquí
VASKO POPA


y entonces los demás me atraen me cobijan me gobiernan
pero bien internado en mi muslo hay algo de avestruz que huye
algo de vértigo profundo de malabar equivocado

por eso algo de mí
no todo
algo de mí se despedaza se quiebra se anquilosa
y regresa serenamente con sus escombros a su lugar de animal doméstico

y también algo de mí se yergue en caja de bestia
y me lanza estrepitosa hacia tu cuello erguido
hacia tu siemprenunca transparente en la promesa

algo de mí se evapora cuando me atraen me cobijan me gobiernan
cuando en este mismo sillón el dedo infame me corrompe
cuando justo debajo de tus glúteos se desenvuelve la parsimonia exacta
cuando entreveo vellos en septiembre
hombres duchas jabones diezmados en fricción tremebunda

por eso declaro que algo de mí
no todo
se repone a sí mismo el coto de ciervos malheridos

algo de mí se fuga envuelto en palabras
mientras miento felizmente en descaro de ahogo
y vuelvo a abofetear el aire
y me elevo desierta de mí
como se eleva el alma de celofán de los niños cuando mueren


un departamento en la calle Posadas, Buenos Aires

(de Agualava, 2009
en Con un tigre en la boca - Manual de los amantes,
Compilación de Patricia Díaz Bialet, DLG, Ediciones del IMFC, 2015)




Patricia Díaz Bialet 
(Buenos Aires, Argentina, 1962)
POETA/TRADUCTORA/PERIODISTA CULTURAL
para leer MÁS

21 de agosto de 2016

Joan Larkin, 2 poemas 2


Kate Winslet , fotografía de Peter Lindbergh 
GANAS

Ella quiere una casa repleta de tazas y los fantasmas
de las lesbianas del siglo pasado. Yo quiero un apartamento
impecable, un ordenador rápido. Ella quiere una estufa de leña,
una tonelada de fresno, un hacha; Yo quiero
un hornillo de gas limpio. Ella quiere una hilera de frascos:
avena, cilantro, aceite de oliva virgen.
Yo no quiero guardar nada. Ella quiere naranja y clavo
perfumando la casa, sábanas de lino, colchitas de retales, 
álbumes de recuerdos. Ella quiere
reuniones en Wellesley. Yo quiero suelos relucientes,
el reflejo del río. Ella quiere gambas, un fuego lento y sal;
ella quiere chocolate. Yo quiero un bol de raku,
el vapor emanando del arroz. Ella quiere cabras,
pollos, niños. Crianza y llanto. Yo quiero
el viento del río refrescando habitaciones despejadas.
Ella quiere cumpleaños, teatros, peonías y lirios.
Yo quiero palabras como láseres. Ella quiere la ternura
de una madre. Un roce tan ancestral como el río.
Yo en una mujer quiero la astucia de una raposa.
Ella está en su ciudad, reuniéndose
con su fecha de vencimiento.
Yo, afuera, en mi pueblo de fábricas y telas, de noche
con el perro, escuchando el tintinear
de las campanas de viento, pensando
en estos doce años de ganas, por separado y juntas.
Nos hemos besado todo el fin de semana; queremos
recorrer esas cien millas e intentarlo de nuevo.

Propuesta de traducción de Emma Gunst
Traducción de Carmen Callejo


QUERER

Ella quiere una casa llena de tazas y fantasmas
de las lesbianas del siglo pasado; Yo quiero
un impecable apartamento, un ordenador rápido. Ella quiere un hogar
tres cuerdas de ceniza, un hacha; Yo quiero
un hornillo de gas limpio. Ella quiere una hilera de tarros:
avena, cilantro, aceite virgen;
No quiero guardar nada. Ella quiere frasquitos de perfume,
ropa de cama, de bebé, libros de recuerdos. Ella quiere las reuniones
de Wellesley. Yo quiero la reluciente tarima, la reflexión
del río. Ella quiere las gambas, el sudor y la sal;
Ella quiere chocolate. Yo quiero un raku,
de arroz cocinado al vapor. Ella quiere cabras,
pollitos, niñitos. Llantos y lactancia. Yo quiero
que el viento refrescante del río limpie las habitaciones.
Ella quiere cumpleaños, teatros, banderas, peonias.
Yo quiero palabras como láseres. Ella quiere la ternura
de una madre. El tacto anciano del río.
Yo quiero una mujer de ingenio rápido como una raposa.
Ella está en su ciudad, paseando
con el perro, escuchando el tañir de las campanas del viento, pensando
en los doce años de querer, aparte y a la vez.
Nos hemos besado todo el fin de semana; queremos
alejarnos cientos de millas e intentarlo de nuevo.

extraído de CÁMARA DE NIEBLA
Traducción de Ana Gorría


WANT

She wants a house full of cups and the ghosts
of last century’s lesbians; I want a spotless
apartment, a fast computer.  She wants a woodstove,
three cords of ash, an axe; I want
a clean gas flame.  She wants a row of jars:
oats, coriander, thick green oil;
I want nothing to store.  She wants pomanders,
linens, baby quilts, scrapbooks.  She wants Wellesley
reunions.  I want gleaming floorboards, the river’s
reflection.  She wants shrimp and sweat and salt;
she wants chocolate.  I want a raku bowl,
steam rising from rice.  She wants goats,
chickens, children.  Feeding and weeping.  I want
wind from the river freshening cleared rooms.
She wants birthdays, theaters, flags, peonies.
I want words like lasers.  She wants a mother’s
tenderness.  Touch ancient as the river.
I want a woman’s wit swift as a fox.
She’s in her city, meeting
her deadline; I’m in my mill village out late
with the dog, listening to the pinging wind bells, thinking
of the twelve years of wanting, apart and together.
We’ve kissed all weekend; we want
to drive the hundred miles and try it again.


de Cold River: Poems, Painted Leaf Press, 1997



*



Kate Winslet , fotografía de Peter Lindbergh 
CHICA ROTA

Seconal y vino   Yo vivía en la calle,
dormía allá donde la noche me encontrase
edificios abandonados
cajas
siempre quiere más de ti,
quiere que bebas.
No importa si mueres.
Yo no importaba

Entonces llegó una noche en que no tenía nada,
subí a un tejado para suicidarme.
Primero recé:

toma esta decisión,
déjame morir
o vivir.
Un largo sonido.
Wa.... el sonido de la vida
entró en mi cuerpo como una respiración

Me sostuvo. Era cálido,
una campana balanceándose en mi pecho,
una campana de emociones
brillando dentro de mí.
Luego el silencio. Paz.
Fue ahí que dejé el alcohol.
Después de una visión, tienes que hacerlo
para que la próxima pueda llegar a ti.

Quiero que tú conozcas esto
a veces creo que no lo conseguiré,
ayer las voces estaban cantando
suicídate .. esto
sigue y sigue, por años, después de las drogas.
Ahora mismo, estoy viva.
Y agradecida.
Cuando te parezca difícil de creer:
mírame

Propuesta de traducción de Emma Gunst
Traducción de Carmen Callejo

BROKEN GIRL

seconal and wine   I lived on the street
I slept wherever night found me
abandoned buildings   boxes   always
it wants more from you
it wants you
to drink
it doesn’t mind if you die
I didn’t mind

there came a night I had nothing
I went on a roof to kill myself
I prayed first   You
make the decision   let me die
or live
a long sound
Wa . . .   the sound of life
entered my body like a breath

held me   it was warm
a bell hung in my heart
a bell of feeling
glowed in me
then the silence   peace
it was then I got sober
after a vision you have to do it
so the next one can come to you

I want you to know this
sometimes I think I won’t make it
yesterday voices were singing
kill yourself   this
goes on for years after the drugs
right now I’m alive   grateful
if you find it hard to believe
look at me

de A Long Sound, Granite Press, Penobscot, Maine, 1986




Joan Larkin
(Massachusetts, Estados Unidos, 1939)
POETA/DRAMATURGA/DOCENTE
para leer más en POETS.ORG
su WEB

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