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17 de enero de 2014

Olga Bernad, Hic sunt dracones


"Heart balloon" Banksy
HIC SUNT DRACONES

Has venido a buscarme

cuando ya unos hombres me recuerdan a otros,
tus miradas a otras, tus palabras
a otras que hace tiempo me dijeron.

Y cuando ya he buscado detrás de las canciones,
de los nombres que acarició mi lengua,
de los cuerpos que ardieron ante mí.
Tantos incendios
fueron luces fugaces apenas presentidas
a lo lejos por dios o por el diablo
o por quien sea
que gobierne ese páramo desde el que me sonríes.

Debo decirte cuando me preguntas
en qué pienso o qué me preocupa
que vivir es también negarse a hacerlo.

Cómo voy a contarte las cosas que me pasan,
la sangre que me hierve mientras guardo
las formas y la voz. Y también guardo
algunas cicatrices y locas estampidas
de bisontes azules contra mi corazón,
los bisontes azules que golpean
y corren hacia mí o desde mí o acaso
galopan sobre mí. A veces duermen
dóciles por mis venas; tengo entonces
la sangre acariciada por un frágil ejército
de niños navegantes.

Pero cómo decirte que me duelen
y me gustan, sentirlos es sentir
y así es mi extraña vida. Si despierta
de noche la manada, yo quisiera
ser ellos, no ser yo; correr con ellos
-brutales y magníficos-, son ellos
mis canciones de amor.

Has venido a buscarme cuando sé
que estoy perdida. Vete
tras tu triste pedazo de realidad, conquista
con tu sangre tus propios desengaños.




Olga Bernad 
(Zaragoza, España, 1969)
de El mar del otro lado, Ediciones de la Isla de Siltolá, 
Sevilla, 2012
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13 de febrero de 2012

Olga Bernad, La intrusa


s/d del autor de la fotografía



LA INTRUSA
No conoció Samoa
pero amó a Tusitala
que le hablaba de islas y tesoros
Efi Cubero (Bifurcación de Jano)


Arrojada del mar, no rescatada.
Pupila azul que juzgas mi hermosura,
perdóname el temblor de la sonrisa,
perdona la tristeza de mis párpados árabes.
No sé si soy de aquí o del otro lado
-pues el mundo es confuso en los naufragios-
pero te ruego, hermano,
que no arropes con frío esta violencia
que aún recata el temor.
Yo no busco la playa bajo los adoquines,
sé que sólo las piedras mantienen su poder:
parten el alma blanca de los cristales sucios
y en los escaparates del arrabal nocturno
nacen raras estrellas llenas de un brillo roto.
Es la firma febril de la expulsada,
los dientes apretados del desprecio,
lo que creció en silencio entre esas olas.
La parte cercenada de mi alma transparente
se ha vuelto ancha y ajena, extraña al mundo
que tú creías tuyo.

Soy irrecuperable como mi corazón
y no siento nostalgia de eso que llaman patria.
He venido a quedarme, no te engañes.




ph Manuel Arriba
Olga Bernad 
(Zaragoza, España, 1969)
de El mar del otro lado, Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2012
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20 de enero de 2012

Olga Bernad, Todo


(*)



TODO

Sé desde hace algún tiempo
que ya nada sería suficiente,
salvo absolutamente todo.
Y no sé qué es todo,
no sabría pedirlo ni explicarlo,
no sabría tal vez reconocerlo.
Pero lo quiero todo.
Y no sé si sería suficiente.






Olga Bernad 
(Zaragoza, España, 1969)
de Caricias perplejas, Fundación ECOEM, 
Colección de poesía Siltolá, nº 3, Sevilla
(*) s/d del autor de la fotografía
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Olga Bernad, Mapas y hombres


Fotografía de Vivienne Mok


MAPAS Y HOMBRES

Si no existiera el mapa,
¿dónde dibujarías la frontera?
Si hubieses heredado
la tierra entera para dominarla
y enmudecer los llanos impensables,
el fiel rumor del mar en las mareas
y el infinito cielo.

Liberar el espacio de su inmensa
perdición sin fronteras es un juego
de locos o de niños o de dioses.
Pero el hombre ha podido hacerlo sin vergüenza:
llenó el aire invisible de poderosos muros
que hablaban siempre y sólo de victorias.
Vomitando su orden inventado,
llegó al libro de Historia y a los mapas
que yo heredé y me libran de pecado
(o me incluyen en uno que no es del todo mío).
Y en sus ojos sombríos se confunden
fidelidad y ladrido:
la belleza del hombre y la mirada
que vigila las puertas del infierno.

Y no sé si le amo o le desprecio.





Olga Bernad 
(Zaragoza, España, 1969)
de Nostalgia armadaLa Isla de Siltolá, Sevilla, 2011
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