Mostrando entradas con la etiqueta begoña abad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta begoña abad. Mostrar todas las entradas

4 de septiembre de 2024

Begoña Abad, 2 poemas 2 (de A la izquierda del padre)


Fotograma de The Lodge Riley Keough

DESOBEDECER

Desobedecer con la terca humildad
del que no tiene argumento intelectual que lo
       defienda
pero tiene el sentido primitivo de lo justo.
Desobedecía, así, desde niña
cuando no creía que los padres tuvieran
       siempre razón,
ni que las sotanas fueran palabra de Dios.
Desobedecía cuando me hablaban de la 
       verdad mintiendo,
cuando predicaban pero no daban trigo
y cuando me decían que obedecer era amar
pero yo ya intuía que amar era otra cosa
que agachar la cabeza para esperar el golpe.
Cuando escuchaba mi nombre
nunca dije "servidora".




Fotografía de Adriana Lestido
COCIENDO ARROZ 

En este momento,
en el silencio de mi cocina
mientras vigilo el arroz que cuece
y escucho gotear un grifo imperfecto,
pienso en las mujeres lejanas
que se cuelgan un fusil a la espalda
para adentrarse en la selva.
O en las que se cuelgan el hijo
y caminan horas en busca del agua.
O en las que se desvisten
en un cuarto triste para venderse.
Las desterradas hijas de Eva
del imperfecto mundo que gotea.



A la izquierda del padre, EdicionesLa Baragaña, 2014

A la izquierda del padre, Pregunta Ediciones, 2024
Prólogo de Miriam Reyes


Begoña Abad
(Villanasur del Río Oca, Burgos, España, 1952)
de A la izquierda del padre, EdicionesLa Baragaña, 2014
Reeditado por Pregunta Ediciones, 2024
para leer + en EMMA GUNST

9 de diciembre de 2013

Begoña Abad, 2 poemas 2 (V)


Fotografía de Maria Saakian

AUSCHWITZ

Cada día nos despojan de algo.
Nos quitan las casas que tenemos que seguir pagando.
Nos quitan el trabajo sin derecho alguno.
Nos recortan la sanidad para hacer aeropuertos sin aviones.
Nos quitan maestros que nos enseñen a pensar
a exigir nuestros derechos.
Nos quitan el derecho a protestar en las calles.
Nos quitan a los jóvenes que han de buscar el futuro lejos.
Lo suficiente será arrancarnos los brazos
porque saben que abrazarnos nos da fuerza.




s/d del autor de la fotografía

Suéltate el miedo y déjate crecer la vida.
Recuerda que en tu hambre mandas tú.
Recuerda que sólo a ti te perteneces
y que el mundo es tu casa.
Que el dolor del otro
a ti te ha de doler
porque si no es así
tú también estás muerto.
Levántate tantas veces como te llame la vida,
tantas como te palpite el corazón de los invisibles.
Recuerda que los brazos sostienen, abrazan.
Cuando dudes cuál es tu revolución
pregunta a los que nadie escucha.
Cuando quieras saber a qué has venido al mundo 
y adónde debes ir,
coge su mano y déjate llevar a su terreno.
Sólo ahí te reconocerás,
soltarás tus miedos
y te dejarás crecer la vida.
Porque sólo la vida puedes perder
y ésta es la única certeza
que puede hacernos fuertes.




Begoña Abad 
(Burgos, España, 1952)
para leer + en VIENTO SUR
y MÁS

4 de diciembre de 2013

Begoña Abad, 2 poemas 2 (IV)


Fotografía de Sarah Ann Loreth

Hay que escribir manifiestos,
documentos solidarios, 
contra la barbarie de las guerras, 
hoy no se pueden escribir poemas.
Los presidentes de las naciones,
los jefes de las tribus,
los gurús de las iglesias,
todos claman indignados,
todos sienten profundamente
el dolor de los que mueren,
la vergüenza de los que sufren,
la injusticia de los asediados
y mientras tanto, a oscuras,
para que nadie los vea,
se van desangrando solos,
un puñado de insignificantes
en cuyas tumbas no habrá ni nombre.

enero 08


Fotografía de Sarah Ann Loreth

Hoy no puedo escribir poemas
hay una parte del mundo sin luz,
hombres que asedian a otros hombres,
los que fueron víctimas son verdugos.
Hoy escribir algo
me parece el más estúpido esfuerzo,
quizás convenga leer.
Pero leer qué…
las letras de la historia
se vuelven en contra nuevamente.

enero 08





Begoña Abad 
(Burgos, España, 1952)
en FACEBOOK
para leer MÁS

29 de agosto de 2012

Begoña Abad, 2 poemas 2 (III)

Fotografía de Alisa Andrei

Tener trabajo te asegura:
alguien que dirá ser tu superior,
alguien que decidirá lo que te conviene,
alguien que te envidiará,
alguien que siempre te enmendará la plana,
alguien que siempre lo hubiera hecho mejor,
alguien que te pedirá la vida a cambio de un ascenso,
alguien que te respetará mucho si obedeces sin preguntar,
alguien que te paga como si le debieras algo,
alguien que nunca estará satisfecho,
alguien que te perdonará la vida en cada fallo,
alguien que te recordará el puesto que ocupas,
alguien que te palmeará la espalda que luego te apuñala,
alguien que lleva corbata de seda, pero soporta mal que la lleves tú,
alguien que te exigirá lo que no se atreve a exigirse,
alguien que te hará invisible.
¿Por qué dicen que el trabajo dignifica?


Obra de Dino Valls

Debería haberme aflojado la conciencia
no tengo edad para estrecheces
ni para el insomnio que me produce la injusticia.
Debería vestirme de mayor
y cuidar no me contagien la alegría
los que aún la conservan.
Debería hacerme un seguro
por si vivo lo suficiente
a pesar de tragar tanto veneno.
Debería dejar de hacer el amor
no vayan mis nietos a descubrirme
y me pidan consejo.
Debería dejar la pancarta de oponerme
al sistema por sistema
y a sus aberraciones.
Debería hacerme cómplice de los que ganan
para comer con ellos la sopa boba
en lugar de hacerme una de sobre.
Debería dejar de escribir poemas
que nunca verán la luz en Hiperión
ni estarán en la lista de los elegidos.
Pero dejar estas cosas,
ahora que empiezan a gustarme,
me jode tanto…




Begoña Abad 
(Burgos, España, 1952)
de Cómo aprender a volar, Olifante Ediciones de Poesía, 2012
en FACEBOOK
para leer MÁS

11 de febrero de 2012

Begoña Abad, 2 poemas 2 (II)


(*)
Templar al punto los espárragos,
desalar perfectamente el bacalao,
hervir la leche con los granos de arroz
y darle el punto exacto a la crema de calabacín.
estrenar las sábanas de círculos verdes,
comprar un caleidoscopio,
preparar los libros de poemas,
perfumarme suavemente,
probarme un sujetador,
elegir la música,
poner toallas limpias,
ensayar los latidos,
comprobar las llamadas
del móvil que no suena,
mirar el reloj otra vez más.
Templar al punto los deseos,
desalar perfectamente la impaciencia,
hervir la esperanza con los granos de fe
y darle el punto exacto a la crema de amor.
Cualquier día de estos
confundo las recetas
con las que preparo una cita contigo.

10 de mayo de 2008



Fotografía de Anka Zhuravleva

Podría haberme emborrachado
de ansiolíticos potentes
o de vodka barato.
Podría haberme enganchado
a la coca, a las telenovelas
o al chocolate.
Podría haberme hecho adicta
a tus ausencias
a tu malquerer, a tu dolor,
a tu lista de contraindicaciones,
pero preferí averiguar
qué eran los dos bultos
que me nacían en la espalda
y echarme a volar.

abril 09 

(de Cómo aprender a volar, Editorial  Olifante) 





Begoña Abad 
(Burgos, España, 1952)
para leer MÁS

13 de septiembre de 2011

Begoña Abad, Teoría de los procesos irreversibles (+ 2)


Fotografía de Mikaella Speranskaya

Sin acto de amor que me conciba,
sin madre que me espere,
sin saber para qué,
sigo empeñada en nacer
a cualquier hora,
de cualquier manera,
por olvidarme de los días
en los que nacía muerta
o en los que me moría
de a poquitos silenciosos.
Nacerme a cada paso
aunque venga de nalgas
y con dos vueltas de cordón
enrollado en el alma,
nacerme y respirarte…

(mayo 07)




Teoría de los Procesos Irreversibles

Acabo de enterarme:
Hay una “Teoría de los Procesos Irreversibles”.
Ahora solo tengo que estudiarla con detenimiento para entender
por qué cuando te miro me siento la mujer araña,
por qué cuando me tocas desaparezco y me convierto en agua,
por qué cuando me besas escucho a Mozart,
por qué cuando te espero me nacen mariposas en el estómago
y cuando te escribo vuelan por el papel.

(julio 08)




Fotografía de Mariam Sitchinava
¿Me das la mano?
¿Tienes miedo?
¿Llegaré a tiempo?
¿ Puedo mirarte?
¿Repetimos aquello?
¿Habrá mañana?
¿debo intentarlo?
¿Recuerdas el instante?
¿Lo recuerdo yo?
¿Podré esperarte tanto?
¿Podrás volver entonces?
¿Lloverá de nuevo?
¿Se parará el reloj?
¿Respiraremos juntos?
¿La piel tiene memoria?
¿Qué nos está pasando?
Las preguntas vitales
a veces son así de tontas.




Begoña Abad 
(Burgos, España, 1952)
en FACEBOOK
para leer MÁS

27 de agosto de 2011

Begoña Abad, 2 poemas 2 (+1)


By C-Biler -Die Wand und der Baum

LUGAR DE ENCUENTRO

Acostarme y subir las escaleras
que me llevan derechas a tus brazos
y después ya veremos lo que pasa,
porque hay noches que el sueño se desvela
y tardan tus manos en llegarme
y no me quitas la ropa en el rincón
y no me besas la boca con carmín.
Cuando eso ocurre, yo me desespero
y llamo a urgencias en los hospitales
de tus ojos vacíos que, ayer noche,
me he encontrado tirados en la esquina
de la calle donde siempre han vivido:
en el portal que da paso a mis pechos
y una cuarta debajo de mi ombligo.

(de la Antología de Poesía de Mujeres de La Rioja La Otra Voz)




TORPEZA

¿Qué te quito?, dijiste tentándome la ropa.
La torpeza, pensé asustada
mientras te respondía:
“La piel y la cordura, mi amor…”

(de La medida de mi madre, Olifante Ediciones de Poesía, 2008)





B O N U S  T R A C K


Fotografía de Claude Tenot (Suiza)

Este empeño mío
de nacer cada mañana,
me costará caro.
El mundo no soporta,
así como así,
que alguien se resista
a unirse a los adultos,
a los que saben más,
a los que dirigen mejor,
a los que “crecen”,
a los que medran,
a los que pueden.
No soporta
a alguien que se resista
a esa especie de muerte
que ellos llaman vida.

(de Vestidos, 2007)



Begoña Abad 
(Burgos, España, 1952)
un hermoso poema en El alma disponible
para leer MÁS

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...