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21 de enero de 2016

Alejandra Lerma, 2 poemas 2


Fotografía de Leila Amat Ortega

NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA

Esta mañana, alguien abrió la ventana y estiró
su mano para llenar de arroz el aire; 17 torcazas
comieron.

A las 9 y 30 bajo la lluvia, un señor invitó a un
total desconocido a compartir su sombrilla; los
dos se rieron del mal tiempo.

La chica del restaurante le sirvió doble porción
de pastel a la niña que escuchaba la pelea de sus
padres.

Un taxista le regresó la billetera a una anciana
olvidadiza.

En el jardín infantil, Diana le regaló el color violeta
a Manuela para que terminara el arcoíris.

Desde una fila del bus, una mujer le sonrió a otra
mujer que lloraba.

Un vecino le dio de comer a un gato callejero.

Juan escuchó una canción y cantó en voz alta;
en el fondo del salón rieron 6 personas.

Un perro espantó a una bandada de pájaros
que cruzaron el cielo amarillo.

Entre las grietas del pavimento
creció una brizna de pasto.

Desde el edificio más bajo
se pudo ver un puñado de estrellas.

Nada de esto dijeron las noticias.

La tierra siguió girando en torno al sol y millones
de latidos palpitaron en los cuerpos.

Una corriente silenciosa de milagros
atraviesa las horas cada día.

Parece que nadie se entera
seguimos en un mundo terrible y abismal
nos dicen en la televisión
dos personas que después del trabajo salen a
comer juntas
y se abrazan en la noche.



Fotografía de Leila Amat Ortega

EN EL BOSQUE SOY EL BOSQUE

En el bosque
todos los árboles se repiten
y cada árbol es diferente
absoluto

Dentro de la corteza
palpitan las hormigas
la savia
como un corazón frondoso

Son infinitas las hojas que caen
crecen desde la sombra
se disuelven en el viento

Los frutos que se pudren
son arrullo para los gusanos

En el bosque yo soy el bosque
estoy dentro del musgo
crezco como un hongo
que guarda esporas venenosas

Me camuflo en las ramas

me inclino ante el aire 
Es de raíces mi cabello
mi garganta trina como el azulejo

Toda mi piel es tierra
piedra
pasto
que envejece ante la luz

No camino
yo vuelo
caigo
ruedo

Mis manos son escarabajos
alas
nueces roídas
flores verdes
animales pequeños

En el bosque yo soy el bosque
pierdo mis sentidos
los trueco

Tengo agua en los oídos
en azahar se convierte mi olfato

en la boca me nacen grosellas 

Escucho pisadas
aleteos de seres que huyen

Me refugio en las cuevas
me alimento de insectos rojos

Soy una salvaje
una sin nombre
una presa

Alzo la vista entre el follaje
intuyo las estrellas
veo lo mismo que vio
la primera criatura sobre el mundo.





Alejandra Lerma 
-Alejandra María Lerma García-
(Cali, Valle del Cauca, Colombia, 1991)
de Oscuridad en luz alta, Cali, 2015
su web MENSTRUAR EN VOZ ALTA
para leer MÁS

17 de enero de 2016

Alejandra Lerma, 3 poemas 3


Ilustración de Alejandra Acosta

JAULA

Un pájaro oscuro se me ha metido al pecho
Es ciego
Torpe
Y cristalino
No conoce las ventanas de mi cuerpo
se estrella con recuerdos y sonidos
su aleteo me está dejando sorda
me está dejando muda
y por mis pequeños ojos se va filtrando el aire, la saliva, la sangre emplumada
quizás me he convertido en jaula
en espejo que engaña
en árbol sin retorno
tal vez el pájaro no existe
y es solo la tristeza
tal vez yo soy el pájaro
y el cuerpo es el tuyo.

(en Trébol de cuatro hojas, 2013)
extraído de: REVISTA DE POESÍA CLAVE




Fotografía de Alix Cléo Roubaud

AUTORRETRATO

Existió un tiempo en el que sabía quién era
Conocí las palmas de mis manos y el revés del corazón
Pude enumerar las estrellas que caían en mi vientre
Sentí los temores y las raíces hondas que me iban creciendo
Pero algo ocurrió
la ceguera me cubrió de blanco
Y dentro de mí ya no hubo más luz
Se hizo la noche
Sin luna ni agua
Me fui quedando sola
Abandoné mi cuerpo y permití que otros transitaran sobre mí
Dejé que escribieran nombres dentro del mío, hasta que me fui olvidando de
mis propias palabras
No recordaba la ruta hacia mi centro, todo lo que tenía eran caminos ajenos
Y así, golpeada por mi propia insensatez
Decidí levantarme
Desandar los dolores
Perdonarme el pecado que no había cometido
Para volver desnuda
Al espejo de mi alma
Sin más inquilinos que mi propia sombra.

extraído de: REVISTA DE POESÍA CLAVE




Fotografía de Anouk Deville

TENGO UNA CICATRIZ

Me la han hecho con un hacha sobre la espalda y el recuerdo.
Miento, es cicatriz de bala, encontrada por mi cuerpo
¿Alguien la habrá perdido?
No sé a quién regresarla.
Pero no es de bala mi cicatriz, es de vidrio
Un ebrio me ha cortado las entrañas.
Parece de colmillos mi marca,
Como si un perro furioso hubiera mordido un pensamiento.
Sigo mintiendo, la cicatriz es de boca
De amante desesperado y fugitivo.
Pero no, esta señal es de ausencia
La huella de  no ser tocada.
Tengo una marca de vientre oscuro
De llanto, de ternura, de placenta dormida…
Todo es una mentira
No tengo cicatrices
Sigo siendo herida abierta.



TENHO UMA CICATRIZ

Fizeram-ma com um machado sobre a coluna e a lembrança.
Minto, é cicatriz de bala, encontrada no meu corpo
Alguém tê-la-á perdido?
Não sei a quem dá-la.
Mas não é de bala a minha cicatriz, é de vidro
Um bêbado talhou-me as entranhas.
Parece de caninos a minha marca,
Como se um cão furioso tivesse mordido um pensamento.
Continuo a mentir, a cicatriz é de boca
De amante desesperado e fugitivo.
Mas não, este sinal é de ausência
O rasto de não ser tocado.
Tenho uma marca de ventre escuro
De choro, de ternura, de placenta adormecida…
Tudo é uma mentira
Não tenho cicatrizes
Continuo a ser ferida aberta.

(Traducción de Sandra Santos)




Alejandra Lerma 
-Alejandra María Lerma García-
(Cali, Valle del Cauca, Colombia, 1991)
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