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24 de diciembre de 2023

Daniela Bogado, 3 poemas 3


Fotografía de Aëla Labbé

I

No hablo sola.
Hablo con las otras que soy.
Huelo sin descanso hasta reconocerme.
Deslizo mis dedos por esta piel
acostumbrada a no ser tocada.

Invoco lo que está escondido:
las ruinas
los deberes sencillos
las lastimaduras
las noches de ojos abiertos
los festejos que no fueron.

Sigo caminando.
Si doblo por esta calle
es posible que el jardín de mi casa
ya no sea mi jardín.

Fotografía de Aëla Labbé

III

Qué es cierto y qué no es cierto
en este aire impreciso
en esta puesta en escena
en los susurros que nos atrapan
en la noche bárbara
y agónica.

El miedo se huele.
El miedo se palpa.
Somos como robots
vulnerables y toscos
llevados hacia el lugar donde
la oscuridad se honra.
Después seremos poesía.
Después seremos promesa.

Quiero bailar con la música del tiempo,
distraída y oculta.
Alguna vez sentí que sabía,
que me eran ofrecidas verdades rotundas.
Esto es así, esto no es así.

Ahora me da vergüenza
pero también ternura.
Me acaricio la cabeza
el alma, las manos.
Hay un perdón para mí desde mí.


Fotografía de Aëla Labbé

XXIV

Mi cuerpo por dentro
lo que no se ve
lo escondido.
Intento cuidar mi cuerpo
como si fuera algo sagrado.
Es algo sagrado.
De mi parte tangible
es lo más mío que poseo,
lo no negociable.
Aprender sobre él es un gran trabajo.

Como un roble me sostiene
si yo lo sostengo,
me guía si lo guío.
Entendernos y no hundirnos en el desorden
y los gritos del afuera.
Su sutileza hermanada
con lo inasequible.
Su tosquedad desarma
las veladuras de lo incierto.

Mis cuerpos son muchos cuerpos.
Fluyen unidos hacia un mismo lugar,
único, resistente,
vaporoso y salvaje.
Se mueven sorteando trampas y peligros.
Sellado con un gesto de amoroso abrazo
hicimos un pacto.








Las otras que soyHalley Ediciones, 2023




Daniela Bogado
(Buenos Aires, Argentina, 1963)
POETA/ARTISTA PLÁSTICA, BIBLIOTECARIA
de Las otras que soy, Halley Ediciones, 2023
para leer + en GRISELDA GARCÍA
su página de arte en INSTAGRAM
su página de poesía en INSTAGRAM

11 de septiembre de 2021

Inés Estévez, Tocar el alma (+1)


Fotografía de Aëla Labbé

TOCAR EL ALMA

Estoy triste esta noche.
Se deslizan mis manos 
sonámbulas, 
tanteando vaguedades.
Toco mi alma:
está entera. 
Y eso es lo que le duele.
En un marco de insospechada 
espera                                                                                            
de rigores, verdades
de errático futuro 
mi alma se desbroza 
ocultando el cobijo de su completa 
esencia.
Adopta un aire de falsa vacuidad 
de conspicua bondad inacabada, 
de torpeza legal. 
Para que no se note 
que es el alma 
de un hada.

f r a g m e n t o 


Fotografía de Aino Kannisto
AUSENCIA

Hay algo de macabro en la memoria
algo manso y algo diletante
algo turbio y algo mustio.
No hay nada. Sin embargo
se siente la presencia del miembro amputado
entre los huesos.
Y la ausencia.
Y todo es casi nada
y nada es casi todo
y falta
pero existe.
Y evocar dura tanto como dure la vida.
Y la propia existencia inexorable
es la terca verduga del duelo de acordarse.
No es posible olvidar,
sería como andar sin corazón que lata,
sin mente, desvestido.
Entonces arrastramos.
Y todo lo que no,
lo que ya no,
lo que pudo haber sido
habita nuestros pasos
los puebla de minutos invertidos,
desamparados, torpes,
ganados y perdidos,
aún sin madurar los más pequeños,
los maduros, vencidos.
Y estamos llenos dentro
de algunos hijos muertos
de algunos malheridos
y de otros, no nacidos.


 Desesperamor, Editorial Sudestada,
Colección Poesía Sudversiva, 2021




Ph Gabriel Machado 
Inés Estévez
(Dolores, Bs. As., Argentina, 1964)
ACTRIZ/DIRECTORA DE TEATRO/DOCENTE/
CANTANTE/POETA
de Desesperamor, Editorial Sudestada,
Colección Poesía Sudversiva, 2021


21 de octubre de 2019

Natalia Sosa, 4 poemas 4 (+1)


Fotografía de Aëla Labbé

MI PRIMER POEMA

¿Por qué fundiste, Señor, alma en
[mi cuerpo?
Pudiste ahorrar de tu pasión dolores
si en vez de alma me hubieses dado
[forma
de otro ser inconsciente.
En mí siempre dolientes tus llantos y
[clamores,
en mí siempre tus ojos penosos y severos,
siempre unida tu pena a mi pecado.
¿Por qué, Señor, por qué me diste alma?
¿Por qué no me dejaste en barro
[convertida?
Hubiera sido hermoso ser senda o ser
[camino,
tener forma de árbol o ser rosa,
no ser de tu dolor el centro mi destino.

de Muchacha sin nombre y otros poemas, Las Palmas, 1980




Fotografía de Aëla Labbé

EL CANSANCIO

Vengo desde muy lejos,
he caminado mucho.
Mi alma está cansada,
mas prosigue
por un extraño afán de fatigarse.
Yo voy con ella.
Es, el camino,
una muerta y pálida tristeza
que con nadie comparto.
Nadie sabe qué negra es la llanura
ni qué inmenso el desierto
que me aguardan.
Inútilmente me fatigo
y ando
en búsqueda de algo,
de la Nada.

***

Mi destino es seguir siendo la misma,
recorrer mis distancias sin descanso.

de Muchacha sin nombre y otros poemas, Las Palmas, 1980



Fotografía de Aëla Labbé

AMOR

Amor me ha dirigido el dardo más
[certero,
el que clavó en mi pecho su espita de
[colores
por donde el vino embriagador derrama
su esencia más hermosa.
Me ha llenado las manos de veranos
[rompientes,
de mares de oleajes, de espumas y
[veleros
y ha colmado, oh, bendito, de panes y de
[mieles
mi sufrido jardín de vieja tierra roja.
Oh, incansable muchacho, oh,
[irreverente niño,
cómo silba en el viento tu pértiga de
[sueño,
cuando tensas el arco de la pasión más
[dulce.

de Diciembre, 1992



Fotografía de Aëla Labbé

DICIEMBRE

Hoy llegas a mi puerta y me miras los
[ojos,
indagas en el fondo de mi pupila herida
buscando no sé qué de dejados despojos
o desastrosas huellas que olvidaron tu
[huida.

***

No parecen las mismas al tocarme tus
[manos,
cuando apresaban locas el candor de la
[tierra;
tienen el abandono de armoniosa
[nostalgia
y mudez de diciembre, su hielo amargo y
[triste.

***

Nuestros labios radiantes fueron sólo
[diciembres
y llevaban el estigma de lo impúdico y
[torpe.
Me resisto a creerlo:
¡Nuestros labios tenían incendiados
[celestes,
labios con la suprema inocencia de los
[dioses!

de Diciembre, 1992



No soy Natalia, Ediciones Torremozas, 2019
Coordinada por Blanca Hernández Quintana
para leer una reseña en Canarias 7



B O N U S  T R A C K 

HIPOCRESÍA

A Pedro Perdomo Acedo

No soy la que camina con la risa en la boca,
ni la que va de paso con la mano extendida.
No soy la compasiva, ni la triste y callada:
soy la que lleva en sí la hipocresía.
No os canséis de mirarme con la mirada abierta,
cual lobos al acecho de mi temor oculto.
Yo soy la hiedra extraña que trepa en una risa
y llora en la raíz, bajo la tierra roja.
Yo soy la piedra dura donde la mar se agota,
la fusta que no tiembla, la espuela congelada:
mi semblanza presento sin dolor y sin sombra.
Miradme, conocedme, sabedme de esta forma
terrible que no oculto.
Mañana seré otra de la que ahora escribe.
Su presencia está cerca:
ceñida a mi cintura
trepará
locamente
hasta mi boca.

de Cuando es sombra la tarde, 1999
en No soy Natalia, Torremozas, Madrid, 2019



Natalia Sosa Ayala
(Las Palmas de la Gran Canaria, España, 1938 - 2000)
leídos en Los poetas de mi silencio, de Marisol Herrera Sabater
ULPGC - Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Biblioteca Universitaria, 2010

13 de junio de 2014

Aída Roisman, 2 poemas 2


Fotografía de Hrystia Kaminska

no me banco esa constancia del amor
ni su rito pendular
ni ese ritmo cumple noches
cumple años
                    siempre químicos enredos
                    embarazos de serpientes
                    nacimientos de manzanas
                    primaveras desde el vientre
estoy harta
no me banco esa constancia del amor

Non me la calo questa costanza dell’amore
né il suo rito pendolare
né questo ritmo comple notte
comple anno
sempre chimiche complicazioni
gravidanze di serpenti
nascite di mele
primavere dal ventre
sono stufa

non me la calo questa costanza dell’amore

(Traducción del CCTM)



Fotografía de Aëla Labbé


lejos
en la específica soledad de este cuarto
levanto campamentos a 1000 km de mí

el cuerpo forcejea
y termina aquí
de rodillas
en la desamparada tarde del sábado
porque tiene miedo de saborear el desierto

y en el teléfono
un trueque
por becerros de oro

Lontano
nella specifica solitudine di questa stanza
faccio campeggio a 1000km da me

il corpo lotta
e finisce qui
sulle ginocchia
nell’abbandonato pomeriggio del sabato 
perché ha paura di assaggiare il deserto

e al telefono
uno scambio
per vitelli in oro

(Traducción del CCTM)


Aída Roisman 
(Córdoba, Argentina, 1937-2014)
de Ningún lugar como, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1991
para leer poemas del libro Dos sentencias

28 de mayo de 2014

María Montero Zeledón, 3 poemas 3 (II)


Fotografía de Aëla Labbé


SELF-SERVICE

La mano suicida escarba en la basura
y me invita a acompañarla.
Busca desesperadamente lo perdido:
un ojo inalterable para el mundo,
la intimidad de antes.
Ahora cada letra pretende
la altura que no tuvo su herida.
ya no es más la solitaria estúpida,
la que repara el cuchillo y la risa
de otros espectáculos.
La mano suicida salta al vacío
pues no arriesga más
que veintisiete letras.
La mano suicida se ha quedado con mi casa,
le debo la vida.




Fotografía de Aëla Labbé

VIEJA FOTOGRAFÍA

La que escribe su vida en las paredes
con lápiz de cejas
pintura de labios
o cualquier despojo que aparezca en el bolso.

La que espera un milagro en la ventana del cuarto,
atenta a los sonidos
de una reja podrida
por la lluvia y las broncas.

La que rasga las sábanas con la punta del pie
y hace hoyitos para escapar a donde no hay salida.
Antes y después del coito.

La que duerme sin tener sueño
o se hace la dormida para estar más sola.

La que entierra sus palabras porque quiere
y también porque no quiere.

A esa tonta
la conozco de antes.



Fotografía de Aëla Labbé

INFORME POLICIAL

Hay una mujer
que no puedes mirar
porque el velo que la cubre
está hecho de tus migajas.
Hay una mujer
que no puedes abrazar
-ni siquiera lo intentes-.
Ella misma no sabe
dónde empieza la ternura
dónde el abismo.
Todo lo hace por casualidad.
Hay una mujer
que escucha
el amor
sólo cuando viene
en boca de los muertos.
Hay una mujer
que no puedes tener.

Es tan hombre como tú.





© Kurt Aumair
María Montero Zeledón 
(Burdeos, Francia, 1970) 

Vive en Costa Rica
POETA/PERIODISTA
de La mano suicida, Ediciones Perro Azul, 
San José de Costa Rica, 2000/2006
para leer MÁS

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