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4 de octubre de 2016

Alejandra Méndez Bujonok, 2 poemas 2


Obra de Alyssa Monks
CRIATURA

El color de la tierra húmeda criatura corva
del verde olor a mujeres derramadas.
Un pueblo que huele a lluvia de verano.
La lumbre, el horizonte como flecha
Que lanza el viento. No sentir otro ritmo sino
el del azaroso camino a los álamos.
Esa fe en la tibieza de un tiempo
haciendo pan o torneando materia
que luego olvidamos. La estación final:
que detiene al mundo,
que nos recuerda lo que somos.

(de Tarde Abedul, La pulga renga, Rosario, 2013)


Fotografía de Marcus J. Ranum

El reloj de esta mujer
le anda como un galgo
con rabia a veces
me quedo mirándola
y me recuerda a su madre,
mi abuela lejana
como el acantilado. No es
de ahora que está enferma
su soledad viene
de siglos pasados. A veces
 me quedo mirándola
y me recuerda a ese verso
de Katherine donde ruega
a dios para que sea él
quien endurezca su corazón.

(de la serie: las tías, en Rapsodia de los descontentos, -inédito-)




Alejandra Méndez Bujonok
(San Cristóbal, Santa Fe, 1979)
Reside en Rosario
POETA/GUIONISTA/PRODUCTORA CULTURAL
para leer una nota en BRÚJULA COMUNICACIÓN
+ poemas en EL INFINITO VIAJAR
y + en POESÍA EN LA ESCUELA
en TWITTER

4 de septiembre de 2016

Eva Vaz, 5 poemas 5


Fotografía de Zev Hoover
LEYENDO A MAR 20 AÑOS DESPUÉS

Entonces no estábamos heridas de mundo,
sólo heridas superficiales
y todo el mundo por hacer,
tan grande y tan bonito.

Pero ahora estamos tan rotas
como muñecas muertas:
ya no podemos llorar,
y por eso escribimos;
es gratuito y necesario.

Tu camino y mi camino
se han cruzado en una alianza
infecciosa. Mal caldo éste.
Y me hiere verme en tus ojos,
porque el fracaso no es bonito ni joven.

Pero aquí estamos, con tantos años malhechos
y estos poemas de sangre,
como una ruina que encuentra otra ruina
en un vertedero.

Has sufrido: lo veo cuando te ríes.
Yo también.
Sólo soy una perra de tres patas
con cicatrices de tiempo.
Pero antes no, no estábamos
rotas de fracaso,
y hoy competimos por ser las más 
golpeadas:
¿Dónde aprendimos esta competencia?
¿De qué sirve ser la que más sufre?

Y las expectativas… No viajamos.
Tuvimos hijos,
trabajamos tanto que se nos olvidó 
la vida, esa con tantas promesas.
Ahora vivimos pero se nos olvidó
ser felices.

Y éramos tan buenas chicas…
Ahora no lo sé, dime, Mar, 
¿seguimos siendo buenas chicas?

¿Podremos seguir siendo amigas?




“101/365: in rain or shine” de Alex Currie
AMITRIPTILINA

Ya sé que no soy yo,
que son mis venas de pájaro,
que son los veinte años de anestesia,
pero hoy me eché a llorar
en medio de la calle.

Qué vergüenza,
esta mirada sin lugar,
como una plañidera sin sueldo
ni paz con su llanto.
No es una exhibición,
es que tengo el fuelle del lagrimal
inútil
y no sé contener esta bulimia
de tristeza.
Por eso voy rodando
como una vulgar lloradora
contratada por el mundo.

Tenía un estante de pastillas
como un surtido de galletas
que me dejaban como un trozo de carne
y me las quieren quitar
para vivir a pelo.

Ustedes deberían saber
que es verdad, que sí,
que estoy rota,
que soy una heroína para nadie,
pero ando llorando y gritando,
con un orgasmo brutal
de tristeza.

Concédanme un armisticio:
ser triste moderadamente,
drogarme lo que necesito.

Y que se haga de noche.
Que por fin llegue el sueño.
Por fin.
Soñar.
Hoy.



Fotografía de Brooke Golightly
SECUELAS

El hambre por adelgazar
es más intensa
que el hambre por existir.

No soy más que un tubo de ensayo
y el hueco entre mis piernas
es un triunfo.

Sobreviví al osario de mi cuerpo
en un infierno de manzanas negras.

El vértigo de las formas
me cambió la vida.
E insiste.

Sigo comiendo
en los mismos platos pequeños
y con la misma cuchara,
aunque ahora no esté vacía.

El tiempo me devuelve
un rostro que no conozco
y me sorprendo en los espejos.

Todavía
“me toco los huesos 
buscando la calma
de su vehemencia”.

Yo soy mi prisión.




Obra de Alyssa Monks
BRUXISMO

Vivir apretando y rechinando
los dientes,
es como cargar con 90 kgs. de peso
sobre mis mandíbulas.

Mi dientes son pequeñas astillas,
gastadas como piedras de arena.
Menudos y devastados.

Tengo que llevar una férula dental,
una brida,
un bozal,
un trozo de plástico
que te escupiría ahora mismo
como un reproche inaudito.

Trituraría tus palabras
como bolas de cristal
rompiendo mis dientes planos
como lijas de carne.

Te escupiría con los maxilares de piedra
porque no tengo dientes
pero sí veneno y calcio.

Me duelen las encías
por no sangrar de pasado:
cada diente es una miseria,
una piedra más en la maleta,
dentro de mi boca.

Bruxismo: parafunción mandibular
del comportamiento bruxópata.

El recuerdo y el asco
de tus dientes perfectos.
Mi forma de sacarle los dientes
al mundo, así,
como un potaje cálcico.

Sé que me estoy quedando sin dientes,
pero nunca, oídme, nunca,
me quedaré
sin voz.



Fotografía de Lauren Withrow
CRÍA CUERVO

“Esos hijos que ahora
devuelven la mirada, pero no la sonrisa”
Fernando Beltrán

Creo que tenemos pendiente
una conversación inédita.
De mi infancia o del resto de mi vida,
ahora que mamá es vieja
y tú te comes el mundo
con un simple gesto de melena
negándome tu rostro.

Ahora que tú eres la protagonista
absoluta de tu vida.
Y yo soy una comparsa innecesaria
y molesta,
un zumbido viejo sin atractivo.
Sólo soy una madre,
hay muchas en el mundo.
Antes también era una madre,
pero entonces era exótico.
Ahora es ser una piedra
que pesa más que yo misma
y mi fracaso es la sombra
que ves proyectada en tus espejos.

Será por eso que ya no regresas:
la casa está llena de telarañas
y una humedad que descompone
la paciencia.
Huele a viejo y a puchero rancio de madre.

No más. Ya no soy de tu gusto
ni del gusto de muchos.
Pero escucha: estoy aprendiendo a ser
de mi propio gusto.
Y eso es el alimento 
de mi resurrección cotidiana.

Cuando regreses,
vas a asustarte de lo mucho 
que he crecido en estos meses.

Ya soy más alta que tú.




Eva Vaz
(Huelva, España, 1972)
POETA/LICENCIADA EN FILOSOFÍA/GESTORA CULTURAL
de Trabajo sucio, La Isla de Siltolá, 2016 
para leer la reseña de Ismael Cabezas
para leer MÁS

5 de junio de 2016

Patricia Medina, 2 poemas 2


Obra de Alyssa Monks
CUMPLIRÉ TREINTA Y OCHO

Cumpliré treinta y ocho 
y no sabré la edad de la mujer
ni seré solidaria
con este olor a cuervo que me obliga
a ocupar un sitio potencial
en la carroña
hasta quedarme rígida como mi abuela.
Cumpliré soledad, la que precise
para tragar mi pan,
y no sabré cual año
seré la miserable esfinge desdentada,
mas poeta
que ya no azota vientos.
Cumpliré alguna noche de romance
un día de comunión,
muchas tragicomedias de engaño,
y seré todavía la madre loca,
la amorosa de piernas desdobladas.
Cumpliré tristeza,
la que ya no me deje
iniciar mas páginas sin destinatario.
Cumpliré menos sangre cada mes.

(en Recanto, Antología personal 1983-2006
Literalia Editores, 2006)




Obra de Alyssa Monks
DESDE HOY A PESAR DE MI MADRE

Desde hoy a pesar de mi madre,
para rezar no diré
yo pecador, yo espero, yo castigo,
yo a la vista de todos
espero no matar, mentir lo necesario,
fornicar.
Me propongo ladrona, pero impune
de esa voz que me injuria en el nombre del padre.
He decidido amar sin látigos,
corroborando el pulso,
santificar al hombre si renuncia a su idioma,
si se parece a mi hijo.
Reniego de mi bautismo
sobre la carne en llamas.
Juro que desde hoy tomo el deseo
como arma y testimonio,
me obstino en la esperanza,
me permito mujer.






Patricia Medina 
(Guadalajara, México, 1947)
para leer + en EL CÁLAMO
y + en EL FARO CULTURAL

4 de abril de 2016

Lara Moreno, El plato que antes nos comíamos caliente ahora nos lo sirven frío


Obra de Alyssa Monks

EL PLATO QUE ANTES NOS COMÍAMOS CALIENTE AHORA 
NOS LO SIRVEN FRÍO

No hemos cambiado tanto y sin embargo somos enteramente otras personas
bajo las marcas de la cara bajo la delgadez bajo el mentón envejecido
ahí estamos, robustos, recios y diamantes
el puño de ilusión que nos abrasó el estómago esa vida cuando recién empezaba
la gloria de sufrir a los veinte años
la mala memoria de sentir.

No hemos cambiado tanto y sin embargo el cerco se hace estrecho hasta la asfixia
y aquello que pensábamos vivir
aquello que no existe
nos roza como el frío
la desazón de una noche sin nada entre las manos.

No hemos cambiado tanto y sin embargo el cine de los noventa
los pantalones vaqueros sin bolsillos las broncas con tu padre
o los veranos eternos redentores del hastío.

Algunas cosas quedan
seguimos siendo jóvenes para según qué nostalgias
seguimos siendo finos devoradores de tácticas amargas
y todos los amigos que nos aman siguen dando sentido y estocada.

No hemos cambiado tanto pero, mira, yo no me reconozco en el recuerdo.
Y cuando a veces lloro en el sofá un viernes por la noche
nunca es por otro cuerpo u otra lucha
cama destino fiebre y desvarío
lloro solo por mí
porque hemos cambiado tanto y sin embargo
sigo siendo la misma.





Lara Moreno Martín 
(Sevilla, España, 1978)
su blog GUARDA TU AMOR HUMANO
en WIKIPEDIA
extraído de POEMAD
para leer MÁS

25 de febrero de 2016

Adriana Almada, 4 poemas 4


Obra de Alyssa Monks

tus dedos desprenden hielo
y encuentran agua





Fotografía de Brendon Burton

creo que puedo reconstruirlo todo a partir
del indicio. dibujos, escritos, una que otra
tela... perfumes. creo que puedo. detenerme
un instante, sentir la inminencia del viaje.
creo que puedo. la memoria es tierra fértil,
plena de humus y lombrices que airean la
propia biografía. reconstruirlo todo. como
el homicida la escena del crimen, como el
amante la delectación del amado.




Fotografía de Kiss Andrea © 2016

si me abandono al recuerdo
me abandono al abandono
me deshago




Fotografía de Mariam Sitchinava

abro las puertas
creo que ha amanecido







Adriana Almada 
(Salta, Argentina,1957)
Reside en Paraguay desde 1984
POETA/CRÍTICA DE ARTE/EDITORA/CURADORA
de Patios prohibidos, Editorial Servilibro, Asunción, 2008
para leer + en PORTAL GUARANÍ

6 de enero de 2016

María Besteiros, 2 poemas 2


Obra de Alyssa Monks
la mamá se levanta
recoge ropa
se desnuda se ducha se viste
prepara bolsas
comprueba el tiempo
coge agua aquellos libros
algo de comer
viste limpia amamanta
cambia un pañal
cambia dos
amamanta
amamanta más
camiseta manchada deditos de mantequilla
anda mareada del embarazo
repasa mentalmente
consuela lágrimas
papá espera en el coche y dice
que siempre salimos tarde otra vez
otra vez mamá se marchó sin desayunar


a mamai levántase
recolle roupa
íspese dúchase vístese
prepara bolsas
comproba o tempo
colle auga aqueles libros
algo de comer
viste limpa aleita
cambia un cueiro
cambia dous
aleita
aleita máis
camiseta manchada dediños de manteiga
anda mareada do embarazo
repasa mentalmente
consola bágoas
papai espera no coche e di
que sempre saímos tarde outra vez
outra vez mamai marchou sen almorzar





Art / Collage Rest and Replenishment by hogret 
toda la vida
contenida
en una pompa de jabón
en la brevedad de 40 semanas y 4 días
guardada en una bolsa de plástico
convexidad compleja
y repetida
la muerta de la curva
la exacta dulce mezcla
del líquido aéreo de la risa
13 gatos negros bajo la escalera
pisan los tréboles

toda a vida
contida
nunha pompa de xabón
na brevidade de 40 semanas e 4 días
gardada nunha bolsa de plástico
convexidade complexa
repetida
a morta da curva
a exacta doce mestura
do líquido aéreo do riso
13 gatos negros baixo a escaleira
pisan os trevos




María Besteiros 
(Vigo, España, 1979)
ESCRITORA/TRADUCTORA
de Ni palomas ni flores, 2015
Mulleres que contan/Mujeres que cuentan: 
A RAÍÑA DAS FORMIGAS
Peripecias maternas MATERNARIO
para leer MÁS

27 de diciembre de 2015

Cristina Falcón Maldonado, 4 poemas 4


Obra de Alyssa Monks

XVI

Uno aprende a estar solo
como el perro que aprende
a no pasar
a quedarse afuera.

Bueno, uno aprende
porque no le queda remedio

Uno se sienta 
con su plato
su cuchillo su tenedor
todo en orden
todo limpio
demasiado todo.

Ya uno no sabe qué hacer
uno con uno mismo
uno con su plato y su vaso
con su silla
más tarde
con su almohada
con su frío
su miedo.

Uno sin embargo
aprende a estar solo
como el perro que mira
desde la intemperie
y araña la puerta
y no le abren y no le oyen.

Uno aprende 
a estar solo
o lo que es peor aún
a creer que ha aprendido.

(de Memoria errante, Editorial Candaya
Barcelona, 2009) 



Obra de Alyssa Monks

XIX

Voy por la casa
nadie parece darse cuenta
de que voy
inclinada hacia adelante
por el peso de la piedra.

Voy por la casa
como un eco sin retorno.

Busco mi libro
mi lápiz
pronuncio mis habladurías
me visto para la ocasión

le salgo al día como un trasnocho.

Voy por la calle
como por la casa
como por la vida.

(de Memoria errante, Editorial Candaya
Barcelona, 2009)


Obra de Alyssa Monks


No conocerás mi casa
no besarás a mis hijos.
Los abrazos pendientes
los años venideros
no más.

Voy a regalarle esta espera
al primero que pase.

(de Borrar el paisaje, Editorial Candaya, Barcelona, 2014)


Obra de Alyssa Monks

Escribo para salvarme 
a sabiendas de lo inútil. 

Ojalá me vuelva olvido

(de Borrar el paisaje, Editorial Candaya, Barcelona, 2014)




Cristina Falcón Maldonado 
(Trujillo, Venezuela, 1963)
Reside en Cuenca, España desde 1992
POETA/NARRADORA/LITERATURA INFANTIL
para leer (y oír) más en: POEMAD
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