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1 de enero de 2018

Tina Oliveira, 6 poemas 6


Fotografía de Klaus von Frieling


DESNUDO 4

Descubro lo que guardo
por el eco del vacío






Fotografía de Geoffroy Demarquet

QUIÉN ERES

Vengo de la batalla perdida
la renuncia
el río estanco

Vengo del olor a duelo
los restos rancios

Quién eres
            Lo que ahora encuentras






Fotografía de Geoffroy Demarquet

DESNUDO 5

El vacío pintó la casa
mejor dejar las llaves al descubierto
y salir en mudanza






Fotografía de Geoffroy Demarquet

DESNUDO 7

Deseo
despojarme de esta casa

Dejar las memorias en el perchero
despertar sin valijas

vestir de mí






Fotografía de Hellen van Meene


En casa las paredes están desnudas

no fotografías
no cartas

en casa
              apenas podemos con los recuerdos






Fotografía de Evelyn Bencicova



Finalmente,
tú y yo
a descubierto

Aquí





Tina Oliveira
(Caracas, Venezuela, 1967)
POETA/DOCTORA EN CIENCIAS BIOLÓGICAS
de Viaje desnudo, Oscar Todtmann editores, 2017
Prólogo de María Antonieta Flores
para leer más en LETRALIA

19 de febrero de 2015

Chana Bloch, Adiós


Fotografía de Geoffroy Demarquet 


ADIÓS

El técnico en la puerta,
con casco amarillo y chaqueta; lo despido.
Su nombre destelló en una tarjeta de plástico.
Vuelve de nuevo a su vida con
una cerca alrededor.
Ventanas encortinadas. No mías.

Últimamente soy tan dura
la gente me resbala siempre.

Este vacío me hace consciente.
La luz se imprime en la placa conmemorativa,
como ácido en el metal.

Son veinte años desde que inventamos, vos y yo,
un ritual para irnos.
Espalda con espalda en la calle al mediodía
nos separamos caminando cinco pasos, y fuimos tragados
por nuestras vidas.

Cuando decían, si comen este fruto
morirán,
no significaba de inmediato.




GOODBYE

The repairman in the doorway,
yellow hard-hat, scrub-jacket; Goodbye.
Name flashed on a plastic card.
He slips back into his life with
a fence around it.
Draped windows.  Not mine.

Lately I am so hard
people slide off me forever.

This emptiness sharpens me.
Light prints itself on the plate of memory,
acid on metal.

It's twenty years since we invented, you and I,
a ritual for leaving.
Back to back in the city street at noon
we walked five paces apart, and were swallowed up
by our lives.

When they said, If you eat this fruit
you will die,
they didn't mean right away.




Chana Bloch 
(Bronx, Nueva York, EE.UU., 1940) 
Reside en Berkeley, California
Versión de Hugo Zonáglez
Propuesta de traducción de Emma Gunst
su WEB

27 de enero de 2015

Carilda Oliver Labra, Se me ha perdido un hombre


Fotografía de Geoffroy Demarquet


SE ME HA PERDIDO UN HOMBRE

Se me ha perdido un hombre.

Y lo busco por cifras y guitarras,
por rostros y entrepisos,
en el cielo,
en la tierra,
dentro de mí.

Se me ha perdido un hombre.

Y me quedo temblando
como quien no come sino polvo,
como quien ya extravió la sombra.

Pero no,
que no,
que no me ayudan a buscarlo.
¿A quién le importa si su mirada ha derrotado al tiempo?
¿A quién le importa aquella piel
con ganas
de la luz?
¿A quién le importan unos labios transparentes
que no tuvieron hambre,
unas piernas que sólo corrían al amor?

Se me ha perdido un hombre.

Y todos ríen,
se entretienen,
sudan,
mastican,
se desenvainan por las noches;
despreciativos,
inefables,
maromeros,
unánimes,
como si sólo se hubiese caído un alfiler
o la hoja más seca
del árbol del bien y del mal,
como si la muerte no hubiera entrado
a destiempo
en nuestra casa.

Y yo pensando que era demasiado joven,
que reunía láminas y piedras,
pedacitos de mundo,
hierros,
cosas del mar.

Yo pensaba en su grandeza de criatura,
en cómo miraba a Venus al atardecer,
en cómo cayó en la trampa.

Yo pensando
en dónde está la mitad del cuerpo mío,
en quién va a cantar ahora para quitarme el miedo,
en las veces que no nos besamos
y en las que nos besamos,
en sus ojos coléricos frente a la injusticia,
en ese silencio con que me responde,
en la herida que nunca le cosí,
en sus manos.

Se me ha perdido un hombre.

¡Ayúdenme a buscarlo!
Pronto…
Siento frío.
Aquí no hay lámparas ni claves,
no tengo redes
ni computadoras.
No tengo flechas ni radares.
¿Dónde está?
¿Intenta ser mi sombra el desvalido?
¿Se me ha vuelto invisible entre gusanos?




Carilda Oliver Labra 
(Matanzas, Cuba, 1922-2018)
de Se me ha perdido un hombre, 1993
su WEB
para leer MÁS

29 de agosto de 2014

Robin Myers, Alejandro en el medio del camino


Fotografía de Geoffroy Demarquet


ALEJANDRO EN EL MEDIO DEL CAMINO

Soy sensato y estoy decepcionado, y ya no sé qué más
podría ser. Las manos se me están reblandeciendo. Corro peligro de
cumplir cuarenta y tres. Soy terco y, además, inteligente;
me paso todo el día acá sentado, quieto; planto eucaliptos en macetas,
y casi como un chiste, siempre crecen.
Aprendo rápido. Ahora mismo estoy aprendiendo francés. Creo que
[me enamoro
una vez por semana, por lo menos, y aun así me paso el día acá sentado.
Cada vez más, pongo la cafetera pero me olvido de cargarle el agua.
A la noche me duele la espalda al admitirlo.
Quiero desaprender a manejar. Tendría mucho que decir acerca
de mi casa a las tres de la mañana. Abrazo fuerte a mi hijo
hasta que al fin se duerme, y él me ciega, me para el corazón.
Esto no es una broma, tampoco una amenaza, amar de esta manera.
Quisiera irme, pero ¿cómo podría hacerlo? Tardo en desaprender.
Ahora estoy aprendiendo que mi vida
va a parpadear, apenas, como una llama al viento,
y que no habrá un calor abrasador ni una helada aplastante,
sino que la tibieza que pude conseguir o absorbí de algún lado
o fabriqué yo mismo o entregué seguirá su camino por sí sola,
sin importar si yo lo quiero o no. Lo quiero menos y lo quiero más
que nunca. Voy a seguir diciendo estas cosas por siempre. 


ALEJANDRO AT THE HALFWAY POINT

I am sensible and disappointed and I don’t know
what else to be. My hands are getting softer. I am in danger
of turning forty-three. I am stubborn and I am smart;
I sit still all day long; I plant eucalyptus trees in flowerpots
and almost comically they just keep living.
I learn fast. I’m learning French. I fall in love at least
once a week, I think, but just keep sitting.
I increasingly turn on the coffee pot without any water in it.
My back hurts at night when I admit it.
I’d like to unlearn how to drive. I have a lot to say
about my house at 3 a.m. I hold my son 
close against me as he falls asleep, and he blinds me, he stops my heart,
this is not a joke or threat, to love this much, I want to leave
but how would or could I go? I unlearn slow. I am learning that I won’t
light up or burn out, that my life will press and sputter,
that there will be no crush of heat or killing freeze but that
whatever warmth I’ve scratched up or sapped or made or given off
will keep on all by itself, when I want it and when I don’t.
I want it less and want it more than ever. I’ll say these things forever.




Robin Myers 
(Nueva York, Estados Unidos, 1987) 
Reside en México DF
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
su página en fcb: MÉXICO CITY LIT
extraído de LETRAS LIBRES
para leer MÁS

29 de junio de 2014

Isabel Pérez Montalbán, Hoy te escribo para mañana...


Fotografía de Geoffroy Demarquet


Hoy te escribo para mañana, 
para que puedas perdonarnos 
la inercia de ir muriendo sin darte explicaciones, 
por las respuestas torpes, por la herencia maltrecha.
Cuando el dolor te lance sus cuchillos
y sientas que un amigo te ha fallado;
cuando adviertas en sombra una alambrada
que tienes que saltar pues te persiguen,
acepta lo difícil como un guante
que te arroja la vida, un desafío.
Que jamás el cansancio te sorprenda sin fuerzas.
Nunca digas qué largo es el camino, 
no puedo más y aquí me quedo.




Isabel Pérez Montalbán 
(Córdoba, España, 1964)
de Un mar en remolino, Litoral, Nº 13, 2002
para leer MÁS
y en LAS AFINIDADES ELECTIVAS
su BLOG   

21 de junio de 2014

Estefanía González, 2 poemas 2


Fotografía de Geoffroy Demarquet
Amo las explanadas.
si yo fuera un dictador oriental
mandaría construir una plaza
de un kilómetro y medio y plantaría
plátanos
alrededor.

Una plaza mate y limpia.
Me sentaría en el centro
en una sillita de mimbre, sola
bajo el cielo blanco.

Escucharía el viento
los crujidos de la tierra
ecos de pisadas ligeras.

Flotaría luego como una hoja
con los brazos abiertos.




Fotografía de Adriano Sodré

Una vez fui al psicólogo.
Le dije que me hipnotizara para dejar de fumar
y él saco un libro y siguió instrucciones.
Entonces le dije que, ya puestos, si no subía mucho el precio
me hiciera dejar de beber
y estuve a punto de pedirle que me hiciera feliz,
pero me dio vergüenza.
Era bastante barato.
Creo que yo era su primera paciente.
Me pidió que imaginara que era una niña y que estaba en un desván
aunque quizá puse eso de mi cosecha.
En seguida empecé a llorar.
Él estaba tan sorprendido.
No sabía que lloro con facilidad.
A lo mejor decidió dedicarse a la hipnosis.
De todos modos no volví.
Pagué y seguí fumando y bebiendo
y perdí la confianza en la psicología.




Estefanía González 
(Grado, Asturias, España, 1970)
de Hierba de noche, Ediciones  Centro de Gravitación Poética (CGP), 
Madrid, 2013
su BLOG
para leer + en ZOOPAT

25 de mayo de 2014

María Montero Zeledón, 4 poemas 4


Fotografía de Geoffroy Demarquet

REFERENCIAS LITERARIAS

Sigo la ruta del borracho
para que todos vean
cómo un vicio persigue a otro.

Sigo el camino del que imita
y el espectáculo es más glorioso que la duda.

Tras sus gestos de abandono
yo me lanzo a completar su entrega.
Nuestros puños intercambian sus derrotas:
una palabra inservible
por un enemigo muerto sobre el piso.

Me limito al plagio, lo sé,
pues dicta la evidencia
que un escritor sin vicios
es aún peor que uno sin talento.



Fotografía de Geoffroy Demarquet

HORRORTODONCIA

Escupo mis palabras
como si fueran mis propios dientes.

Una mano limpia los labios.
Otra el poema.

Persiste
el sabor a sangre en la boca.

ORRORTODONZIA

Sputo le mie parole
come se fossero i miei denti.

Una mano pulisce le labbra.
L’altra la poesia.

Resta
il sapore di sangue in bocca.

(Versión al italiano extraída de acá)


Fotografía de Geoffroy Demarquet


ORACIONES

No quedarme callada porque es tarde.
No decirle al dolor “esta es tu casa”.
No deshacer la luz.
No dejarle al miedo lo que ya está hecho.
No cerrar las ventanas
porque es historia de otros.
No regalar la noche que es mi huella.
No vencer al fantasma que me vence.
No gritar mi nombre donde nadie lo escucha 

ORAZIONI

Non restare silenziosa perché è tardi.
Non dire al dolore “questa è la tua casa”.
Non disfare la luce.
Non lasciare alla paura quello che è gia fatto.
Non chiudere le finestre
perché è una storia d’altri.
Non regalare la notte che è la mia impronta.
Non vincere il fantasma che mi vince.
Non gridare il mio nome dove nessuno l’ascolta




Fotografía de Geoffroy Demarquet


ESPEJISMO DE LA DICHA

Ya no tengo aliento ni esperanza
sino la marea de la sangre
cansada del naufragio.

He dejado de creer en casi todo.

Anoche
a oscuras
quemé las pocas luces del amor
con ayuda de un desconocido




© Kurt Aumair
María Montero Zeledón 
(Burdeos, Francia, 1970) 
Vive en Costa Rica
POETA/PERIODISTA
de La mano suicida, Ediciones Perro Azul, 
San José de Costa Rica, 2000
para leer MÁS

28 de septiembre de 2012

Gemma Gorga, 5 poemas 5


Fotografía de Geoffroy Demarquet


19.

De noche, las preguntas son fosforescentes y nos miran con sus ojos de gato. Son fosforecentes como huesos sepultados. Y al igual que los huesos, son duras, extrañas y permanecen más allá de sus respuestas.



De nit, les preguntes són fosforescents i ens miren amb el seus ulls de gat. Fosforecents como ossos soterrats. I como els ossos, dures, estranyes i persistents enllà de les respostes.



23.


Levanto la persiana para que pueda entrar la luz.
Corro la cortina para que pueda entrar la luz.
Cierro los ojos para que pueda entrar la luz.



Aixeco la persiana perquè pugui entrar la llum.
Enretiro la cortina perquè pugui entrar la llum.
Tanco els ulls perquè pugui entrar la llum.


Fotografía de Shapovalov

47.

Con las pinzas  metálicas de la inteligencia, intentaremos extirpar el color de la materia, como quién extirpa la membrana gelatinosa que recubre los órganos. Después trataremos de extraer el calor de cada granito de arena_ con la paciencia de ir uno a uno_, hasta obtener un universo doméstico. Aislar el pronombre del verbo, hasta dejar sólo el hueso duro del infinitivo. Aislar la burbuja del jabón, hasta dejar sólo la belleza de la esfera que despega. Aislar el dolor del dolor, hasta dejar sólo el dolor.


Amb les pinces metàl-liques de la intel.ligència, intentarem llevar el color de la matèria, como qui lleva la membrana gelatinosa que recobreix els òrgans. Provàrem desprès d´extreure l´escalfor de cada granet de sorra_ la paciència de l´un a un_, fins a obtenir un univers domèstic. Aíllar el pronom del verb, fins a deizar només l`os dur de l´infinitiu. Aïllar la bombolla del sabó, fins a deixar només la bellesa de l´esfera que s´envola. Aíllar el dolor del dolor, fins a deixar només el dolor.


55.

Qué hay  en el espacio en blanco que separa la letra a de la b? Qué hay entre dos fotogramas que se suceden, casi idénticos? Y entre esta gota, y la siguiente, y la otra, tan unidas que dirías que avanzan cogidas de la cintura? Y entre el pensamiento viejo que muere y el pensamiento nuevo que nace? A veces la vida se calla, contiene silencios minúsculos, cicatrices casi inaudibles, pequeñas grietas donde se acumula el no ser, el no nombre, la no gota, el no pensamiento. Hasta que el vacío se derrama, de tan lleno.


Qué hi ha, en l´espai en blanc que separa la lletra a de la b? Qué hi ha entre dos fotogrames que se succeixen, gairebé, idèntics? I entre aquesta gota, i la següent, i l´altra, tan unides que diries que avancen agafades de la cintura? I entre el pensament vell que mor i el pensament nou que neix? Sovint la vida calla amb silencis minúsculs, cicatrius quasi inaudibles, petites esquerdes on s´acumula el no ser, el no nom, la no gota, el no pensament. Fins que vessa el buit, de tan ple.



Fotografía de Geoffroy Demarquet


60.

La boca es pequeña para según qué palabra. En cambio, el silencio es inmenso como un viejo caserón familiar: todo cabe y todo se pierde.


La boca és petita para segons quina paraula. El silenci, en canvi, és immens como un vell casalot familiar: tot hi cap, i tot s´hi perd.





Gemma Gorga 
(Barcelona, España, 1968)
POETA/PROFESORA
LICENCIADA Y DOCTORA EN FILOLOGÍA HISPÁNICA
de El llibre dels minuts, Columna CAT, 2006
extraídos del blog de: SERGIO GÓMEZ GARCÍA
para leer MÁS




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