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5 de noviembre de 2022

Eldrid Lunden, 4 poemas 4





Has de decidir ahora
si deseas hablar
o prefieres dejar en manos del lenguaje
el expresar quién eres.

Tu palabra secreta
ya no es secreta,
nos pertenece a todos.

de Antología mínima, traducción y comentario de José Aníbal Campos
en Diario de Poesía, Año 16. Nº 62. Octubre a diciembre de 2002
(página 25)





Eres mi ojo que resbala por nosotros/ Soy tu rostro que acaricia/ Eres el movimiento en cada dicha/ Soy tu lenguaje para confundir/ Eres mi boceto para un plan/ Soy tu rostro borroso, que ha de ser colmado siempre/ Somos el único punto de partida posible.




LA LUCHA ENTRE EL SENTIMIENTO Y LA RAZÓN

La lucha entre el sentimiento y la razón
existe? Sí, existe
entre la razón débil
y el sentimiento débil.

Tienes miedo de que se manifieste
lo irracional en ti? Que surja?
Lo irracional es todo
lo extremo, visible en todas partes.

de Gjenkjennelsen: dikt, Det Norske Samlaget, 1982
en Poesía nórdica, Ediciones de la Torre, Biblioteca Nórdica, 1999
Traducción de Francisco J. Uriz


Fotograma de The Lodge (Riley Keough)

Yo creo el mundo 
cuando hablo con mi vecino 
y cuando escribo un poema

Jeg skaber verden
når jeg snakker med naboen
og når jeg skriver et digt



Eldrid Lunden
(Naustdal, Noruega, 1940)
POETA/ESCRITORA/ENSAYISTA/ACADÉMICA
Swedish Academy’s Nordic Prize 2021
para leer + en ASAMBLEA DE PALABRAS

12 de julio de 2020

Jan Erik Vold, La piedra que llora de noche


Yonaki ishi 夜泣き石 よなきいし
“Night Crying Stone”, de Toriyama Sekien 

LA PIEDRA QUE LLORA DE NOCHE 

Hay una piedra en el camino.
Ella llora.
Una mujer embarazada, camino de su marido,
fue asesinada aquí por bandidos.
Es su sangre la que humedece la piedra cada
noche.
El niño del vientre materno fue salvado por un
sacerdote que pasaba.
El niño creció y se hizo hombre.
Buscó a los asesinos de su madre.
Y no se rindió hasta que consiguió vengarse.
Con una piedra en la mano les aplastó la cabeza
a todos, uno tras otro –eran tres.
La piedra del camino llora.

Traducción Francisco J. Uriz



© Ulla Montan
Jan Erik Vold 
(Oslo, Noruega, 1939)
Reside en Estocolmo
POETA LÍRICO/ESCRITOR/PERIODISTA/TRADUCTOR/MÚSICO
para leer + más en LA MAJA DESNUDA
+ en BLOG DE NICOLÁS DOMÍNGUEZ BEDINI
+ en TUERTO REY
en WIKIPEDIA

25 de mayo de 2020

Maria Wine, No la que tú crees


San Francisco, 1989


NO LA QUE TÚ CREES

Yo no soy obviamente la
que tú crees que soy
Soy una luciérnaga angustiada
que no alcanza su propia luz
Soy un negro caracol del bosque
mi casa es una mancha de baba de brillo diamantino
y la lluvia despeja siempre mi camino
Soy un cachorro de gato
que ha huido a lo alto de una frondosa copa
y no baja
mientras la sombra de un pastor alemán
ande dando pasos de lobo al pie del árbol
Soy la intrépida miedosa
la alegre triste
y hago como tú
me engaño con verdades a medias.
Soy aceptablemente imposible en todas partes

No,
no soy realmente la
que tú crees que soy
Soy dos manos tendidas
que piden misericordia
Soy un ratoncillo
que roe el queso que he hecho en casa
Soy una trinitaria
de aterciopelada nostalgia
Soy un pequeño pensador
que se aturulla de ideas vertiginosas
pero que nunca logra sacar a la luz ni siquiera
una chispa de ellas
Tengo la espalda derecha como una reina
y en mi interior se quejan los pequeños hijos de puta
del orgullo

Soy un obstáculo para mí misma
y para otros
pero también un gran salto
que hace que otros salten
Soy un balón
que se niega a que lo metan en la portería a patadas
Soy un gorrión
que atesora migas de pan para una comida de cisne
¡Yo soy eso en mi interior
que nunca surge de tu interior!





Maria Wine 
(Copenhague, Dinamarca, 1912-2003)
Desde su juventud vivió en Estocolmo, Suecia 
y escribió toda su obra en sueco
de Svårmodets mod, 1977
en Poesía Nórdica, Ediciones de la Torre, Biblioteca Nórdica, 1999
Traducción de Francisco J. Uriz
para leer MÁS



10 de abril de 2020

Harry Martinson, Vivir de verdad


Fotografía de Katy Grannan (Untitled, Bakersfield, Ca.)

VIVIR DE VERDAD

Vivir de verdad es atreverse a elegir las propias opiniones
más que permitir que le obliguen a uno a elegir su realidad.
Te aconsejo que vomites por la boca la realidad que odias.

Sueña de buena gana y de preferencia lo que no quiere la época.
Sepárate de lo típico de los tiempos hacia delante y hacia atrás.
Los tiempos venideros están violados y cargados de todas
las cadenas imaginables
sobretodo las de la utilidad y las del insípido bienestar
con su acolchada seguridad, de tan poco valor para el espíritu,
y de sus cochecitos de juguete para todos.



ATT VERKLIGEN LEVA

Att verkligen leva är att våga välja sina vyer
mera än att låta sig tvingas att välja sin verklighet.
Jag råder dig att utspy den verklighet du avskyr ur din mun.

Dröm gärna och helst vad tiden inte vill.
Var otidsenlig framåt och bakåt.
Den närmaste tiden är våldtagen och belagd med alla tänkbara bojor
inte minst nyttans och den fadda trevnadens
med dess andligt billiga trygghetsvadd och dess leksaksvagn åt alla.





Harry Martinson
(Jämshög, Suecia, 1904-1978)
POETA/NOVELISTA/PINTOR/MARINO/
PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1974
de Vagnen/(El coche), Alber Bonniers Förlag, 1960
en Poesía Nórdica, Ediciones de la Torre, Biblioteca Nórdica,
Madrid, 1999 (pág. 264)
Traducción de Francisco J. Uriz
para leer más en FAUSTO MARCELO
una página en FACEBOOK
en WIKIPEDIA

10 de septiembre de 2019

Eeva Kilpi, 4 poemas 4 (+1)


Fotografía de Patty Maher


Cuando has visto una nube
en el regazo de un lago;
y la luna
entre los nenúfares;
inevitablemente estás a la merced
de tu propia alma.



Fotografía de Lumi Tuomi


Apenas él hubo pronunciado:
“Ahora lo único que falta son fresas”

cuando ya estaba yo corriendo hacia la descuidada
huerta de detrás de casa

y había cogido un puñado de fresillas silvestres
antes de que él hubiese acabado de tomar su yogur:
acababan de madurar.
Ten cuidado con lo que dices, dije, ahora todo se hace
realidad.
Y él tuvo cuidado.





s/d del/a autxr


Cuando una ya no tiene fuerzas para escribir, tiene que recordar.
Cuando una ya no tiene fuerzas para fotografiar,
tiene que ver con los ojos del alma.
Cuando una ya no tiene fuerzas para leer,
tiene que estar llena de narraciones.
Cuando una ya no tiene fuerzas para hablar,
tiene que resonar.
Cuando una ya no tiene fuerzas para andar, tiene que volar.
Y cuando llegue la hora,
una tiene que desprenderse de los recuerdos,
de los ojos del alma, dejar de soñar,
callarse y plegar las alas.
Pero pase lo que pase, sigue la narración, sigue.



Fotografía de Bex Finch



¿Qué ruido es ese que me despierta de noche?
Es la biología, que exige sus derechos.
De noche se escucha mejor,
claramente cuando
cuando los sociólogos duermen.



EEVA DIXIT

"Los viejos se clasifican de algún modo como forajidos. Mantener el respeto propio es un derecho fundamental para todos. El requisito previo para una buena vida es que se pidan las opiniones de las personas y se respeten sus deseos. Ahora eso no sucede".


"Vanhat on luokiteltu jotenkin hylkytavaraksi. Itsekunnioituksen säilyttäminen on jokaisen perusoikeus. Hyvän elämän edellytys on se, että ihmisen mielipidettä kysytään, ja hänen toiveitaan kunnioitetaan. Nyt niin ei tapahdu."

(leído en UUTISET)



Ph Jaani Lampinen 
Eeva Karin Kilpi 
(Hiitola, Carelia, Finlandia, 1928)
POETA/ESCRITORA/FEMINISTA
de Ennen kuolemaa, 1982
de Poesía Nórdica, Ediciones de la Torre, 1999
Edición, selección y traducción de Francisco J. Uríz
para leer MÁS

11 de enero de 2019

Märta Tikkanen, 2 poemas 2 (IV)



Fotografía de Juul Kraijer



Te quiero tan desmedidamente
dijiste
nadie ha podido amar nunca como yo
He construido una pirámide con mi amor
dijiste
te he colocado sobre un pedestal
muy por encima de las nubes
Ésta es la historia de amor del siglo
dijiste
existirá para siempre
será admirada durante toda la eternidad
dijiste

A mí me fue difícil dormir
las primeras setecientas treinta noches
después de haber comprendido
lo desmedidamente que tú amas
tu amor




Fotografía de Juul Kraijer



Amor y amor -
como si el amor fuese solamente uno
un único uno
un amor de forma determinada y
establecida y aprobada

el amor entre dos
que se funden uno en otro
hasta que ninguno de ellos se distingue
el amor entre dos
que le vuelven la espalda al mundo

el amor que hace inalcanzable
e irresponsable
el amor que está amurallado
y se siente autosuficiente
el amor que sabe lo que vale
sólo cuando deja a otros fuera

Ese amor no fue nunca el mío
ese amor está muerto





ph Juha Törmälä
Märta Tikkanen 
(Helsinki, Finlandia, 1935)
de La historia de amor del siglo, Ediciones Hiperión, Madrid, 1989
Traducción y prólogo de Francisco J. Uriz 
para leer MÁS

11 de octubre de 2018

Inger Hagerup, 2 poemas 2


Fotografía de Jessica Silversaga
ODA A LAS VERDURAS

Pesadamente cargados como guerreros victoriosos
volvemos diariamente de nuestro huerto a casa.
A las verdes hordas de las coles las hemos liquidado,
hemos separado sus gruesas cabezotas del cuerpo con un afilado cuchillo
y las hemos puesto en cestos.
El risueño abanico de las zanahorias lo arrancamos cuidadosamente,
y luego cosechamos los sangrientos soles de los tomates.
Bajo fértiles bosques de hojas dentadas
estallaron los pepinos como peludos dedos de niños.
Ahora nadan en recipientes de cristal
para ofrecer a nuestros paladares avinagrada dulzura en invierno.
De las flores de mariposa de las judías verdes surgieron
arqueados barcos vikingos con minúsculos rosarios de escudos en la borda
(vagamente camuflados bajo la tensa piel de la vaina de los guisantes).
Hibernan ahora en panzudos frascos de cristal.
La frías flores de la coliflor, atildadamente apretadas como el ramillete
de novio de los años noventa
se mezclan con redondas cebollitas y minúsculos pepinillos en el frasco.
El colinabo se yergue a medio camino de la tierra
en su afán de servicio y fastidiosa riqueza vitamínica.
Lo dejamos sin ceremonias en el rincón más oscuro del sótano
donde sabremos encontrarlo de nuevo
cuando los días se hagan cortos y oscuros.
Pero las patatas, fértiles como un chino del distrito del hambre,
las cogemos a cientos, sí, a miles, de la tierra de nuestro huerto.
Porque la patata, ese curtido proletario de nuestros sótanos,
resucita cada día dorada y humeante
convertida en el sólido centro
en torno al que se unen el arenque salado y la jarra del agua
sobre el hule de nuestra mesa.

en Poesía nórdica, Ediciones de la Torre, Madrid, 1999
Edición y traducción de Francisco J. Uriz

ODE TIL GRØNNSAKENE

Tungt belesset som seierherrer
kommer vi daglig hjem fra vår hage.
Kålhodenes grønne horder har vi gjort ende på,
skilt deres tykke hoder fra kroppen
med en skarp kniv og lagt dem i kasser.
Gulrøttenes blide viftepalmer rykket vi varsomt opp,
og vi har høstet tomatenes blodige soler.
Under frodige skoger av taggete blad
sprikte sylteagurkene som lubne barnefingrer.
Nå svømmer de i glasserte krukker
og skal gi våre ganer bitter sødme til vinteren.
Fra sukkerertenes sommerfuglblomster
sprang det ut buede vikingskip med bitte små perlerader
av skjold langs esingen,
(svakt kamuflert under ertebelgens spente hud).
De overvintrer nå i tykkmavete Norgesglass.
Blomkålens kjølige blomster, sirlig sammenpresset
som en frierbukett fra nittiårene,
blander seg med runde løk '
og ørsmå agurkbarn i picklesglasset.
Kålrabien veltet seg selv halvveis opp av jorda
i sin tjenesteiver og påtrengende vitaminrikdom.
Vi la den uten seremonier i kjellerens mørkeste krok,
der vi skal vite å finne den igjen
når dagene blir korte og svarte.
Men poteten, fruktbar som en kineser
fra hungerdikstriktene, henter vi i hundrer,
ja, tusener, opp fra vår hages jord.
For poteten, den barkete proletar i vår kjeller,
gjenoppstår hver dag gyllen og dampende
som det trygge midtpunkt spekesilden og vannkaraflen
fylker seg om på vårt voksdukbedekte bord.

de Flukten til Amerika, 1942


ODE ÁS VERDURAS

Pesadamente carregados como guerreiros vitoriosos
voltamos diariamente do nosso horto a casa.
Às verdes hordas das couves liquidámos,
separámos as suas grossas cabeças do corpo com uma aguçada
 faca
e colocámo-las em cestos.
Ao risonho leque das cenouras arrancámo-lo cuidadosamente,
e logo recolhemos os sangrentos cachos dos tomates.
Sob férteis bosques de folhas denteadas
explodiram os pepinos como peludos dedos de crianças.
Agora nadam em recipientes de vidro
para oferecerem aos nossos paladares avinagrada doçura no inverno.
Das flores de borboleta do feijão verde surgem
arqueados barcos vikings com minúsculos rosário de escudos na
borda
(vagamente camuflados sob a tensa pele da bainha das ervilhas).
As frias cores da couve-flor, elegantemente apertadas como o ramalhete
nupcial dos anos noventa
misturam-se com redondas cebolinhas e minúsculos pepinos no frasco.
O nabo ergue-se a meio caminho da terra
no seu afã de servir e fastidiosa riqueza vitamínica.
Deixamo-los sem cerimónia no canto mais escuro do sótão
onde saberemos encontrá-lo de novo
quando os dias se fizerem curtos e pardacentos.
Mas as batatas, férteis como um chinês do condado da fome,
recolhemo-las aos centos, sim, aos milhares, da terra do nosso horto.
Porque a batata, esse curtido proletário dos nossos sótãos,
ressuscita a cada dia dourada e fumegante
convertida no sólido centro
à volta do qual se unem o arenque salgado e o jarro de água
sobre a toalha da nossa mesa.

Versión al portugués de © Amadeu Baptista



Fotografía de Riitta Päiväläinen
LA PESTE

Icemos una bandera negra sobre los países
y dibujemos una cruz en nuestra puerta,
pues una gran peste asola la tierra.
Ha recorrido la árida tierra de África
sobre pies amarilleados por la fiebre.
Ha desfilado por las calles de Berlín
al compás de tambores y música de viento.
En los conventos de España ha contado como los ancianos
el deslizante rosario de las ametralladoras,
y en las afueras de Madrid escondió su terrible rostro
en una máscara de gas último modelo.
Ha echado sobre sus apestosas heridas la capa del dictador
y ha cubierto su vientre hinchado con una casulla roja de obispo.
Un día la nombraron catedrático en Jena.
Y ella habló con una boca picuda y astuta detrás de sus libros.
En Shangai ahorcó a trescientos culíes que pedían pan
y cuando tuvo la oportunidad de arrancarle las uñas
a un viejo judío, se partió de risa.
Ha mirado a los seres humanos con ojos sanguinolentos
golpeándoles la ceguera, para que ya no cultiven cereales en la tierra.
sino granadas en las fábricas
para que ya no construyan ciudades alzadas hacia el cielo,
sino que las quemen
para que ya no saluden a su hermano
sino que lo maten.
Icemos una bandera negra sobre los países
y dibujemos una cruz en nuestra puerta
a causa de la gran peste.

en Poesía nórdica, Ediciones de la Torre, Madrid, 1999
Edición y traducción de Francisco J. Uriz

PESTEN

La oss heise et svart flagg over landene
og tegne et kors på vår dør,
for en stor pest går over jorden.
Den har vandret over Afrikas tørre muld på febergule føtter.
Den har marsjert i Berlins gater
med trommer og messingmusikk.
I Spanias klostrer tellet den mimrende
maskingeværenes glidende rosenkrans,
og utenfor Madrid gjemte den sitt heslige ansikt
i en gassmaske av siste konstruksjon.
Den har svøpt diktatorkappen om sine væskende sår
og dekket sin oppsvulmede mave med en biskops fløyelsrøde messehagl.
En dag ble den utropt til professor i Jena.
Da talte den med spiss og listig munn bak sine bøker.
I Shanghai hengte den tre hundre kulier som hadde bedt om mat,
og da den fikk rive neglene av en gammel jøde,
hikstet den av latter.
Den har stirret på menneskene med sine blodskutte øyne
og slått dem med blindhet,
så de ikke lenger dyrker korn i jorden,
men granater i fabrikkene,
så de ikke lenger bygger byer mot himlen
men brenner dem opp,
så de ikke lenger hilser på sin bror,
men slår ham ihjel.
La oss heise et svart flagg over landene
og tegne et kors på vår dør
for den store pests skyld.

de Jeg gikk meg vill i skogene, 1939


A PESTE

Levantemos uma bandeira negra sobre os países
e desenhemos uma cruz na nossa porta,
pois uma grande peste assola a terra.
Percorreu a árida terra de África sobre pés amarelados
pela febre.
Desfilou pelas ruas de Berlim
ao compasso de tambores e música de vento.
Nos conventos de Espanha disse como os anciãos
o deslizante rosário das metralhadoras,
e nos arredores de Madrid escondeu o seu terrível rosto
numa máscara de gás último modelo.
Atirou sobre as suas empestadas feridas as capa do ditador
e cobriu o seu ventre inchado com uma casula vermelha de bispo.
Um dia nomearam-na catedrática em Jena.
E ela falou com uma boca bicuda e astuta atrás dos seus livros.
Em Xangai enforcou trezentos escravos que tinham pedido pão
e quando teve oportunidade de arrancar as unhas
a um velho judeu
largou à gargalhada.
Olhos os seres humanos com olhos sanguinolentos
ferindo-os com a cegueira,
para não cultivem cereais na terra,
mas granadas nas fábricas,
para que não construam cidades levantadas até ao céu,
mas as incendeiem,
para que não saúdem o seu irmão,
mas o matem
Levantemos uma bandeira negra sobre os países
e desenhemos uma cruz na nossa porta,
por causa da grande peste.

Versión al portugués de © Amadeu Baptista





Inger Hagerup
(Bergen, 1905 – Fredrikstad, Noruega, 1985)
POETA/DRAMATURGA/NOVELISTA/CRÍTICA LITERARIA
para leer MÁS
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