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26 de mayo de 2019

Juan Pablo Abraham, 4 poemas 4


s/d del autor


FLOR EN EL CEMENTO

También el tallo rompe el cemento
y crece en la calle o en una vereda
solo, con violencia, en la intemperie.
El cemento lo oprime, lo empuja
no lo quiere sobre su gris compacto.

Vos también pusiste en tu mochila
palabras y más palabras, un vientre
materno de palabras, que en las noches
rompen la cal seca de tus paredes
y crecen en torno a la ventana. 





Fotografía de Aino Kannisto


LA SOLEDAD DEL PAN

Después de cena
los más unidos de la familia
eran los platos, los cubiertos y los vasos.

En cambio, el pan,
el poeta imprescindible,
luego de un beso en la frente,
era arrojado a la basura.





Ilustración de X.Lan


UTOPÍA
(Mi hija colgada boca abajo)

El mundo dado vueltas
tiene leyes poderosas:

Formas no convencionales
para resistir en él.





Fotografía de Elena Vizerskaya

ESTÉTICA

A la hora de la siesta
con una rama pelada
cazábamos mariposas.

Si alguna caía sin herida
esparcíamos por el aire
el polvo amarillento
de las manos. Y esa era
nuestra forma elemental
de unirnos con la belleza. 




Juan Pablo Abraham
(Noetinger, Córdoba, Argentina, 1980)
Reside en Villa María desde 1999
POETA/EDITOR/TRADUCTOR
LICENCIADO EN LENGUA Y LITERATURA
de La soledad del pan, Editorial Borde Perdido, 2019
Texto de contratapa de Silvio Mattoni
para leer una reseña en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS
para leer + en REVISTA GUKA

27 de noviembre de 2017

Claudia Huergo, Pequeñas plegarias (+2)


Angélica Liddell en Primera carta de San Pablo a los Corintios


PEQUEÑAS PLEGARIAS

Rogá que no te llueva justo
Rogá que no sea uno de esos días grises

O peor!
¡Rogá que el sol no esté radiante!
¡A pleno!
Con las plazas llenas
De gente iluminada

Rogá que no pase nada
Pero nada
Que ni una leve arenisca
Se suelte del revoque
Que a las canillas de la casa no se les ocurra
Perder una gota
Esos días

Rogá que nada caiga
Ni una lágrima
Ni una florcita del jazmín
Ni una tarde

Rogá que ni un raspón abra
La piel en esos días
Y se desprenda
Una gota de sangre

Rogá que nadie te llame
Para pedirte nada
Y se le ocurra así
Esperar que te desprendas
Aunque sea de un gesto

Porque esos días
Nada puede caer
Nada puede desprenderse
Nada se puede abrir y chorrear
Nada se puede soltar

Son días de acopio
de reserva

Días de vendaje
Días en los que tendrían que caer del cielo
Metros y metros de vendas

Aunque parezcas una momia
No importa
Sostené el vendaje
Sostené la piel


B O N U S  T R A C K 


Fotografía de Susanna Majuri



El grito de la heladera cuando se la llevaron.
La confusión a rayas del televisor.
Yo también fui una casa sola.
Y tuve miedo. 



Fotografía de Susanna Majuri


Antes de empezar la demolición
a la casa de al lado
le sellaron las ventanas con ladrillos.
Primero le cerraron los ojos,
después se la comieron por dentro.





Claudia Huergo
(Villa Dolores, Córdoba, Argentina, 1968)
POETA/DOCENTE UNIVERSITARIA/PSICÓLOGA
de Sostener la piel, 1a ed., Borde Perdido EditoraCórdoba, 2015
para leer la reseña de Carlos Schilling
su blog: DIATRIBAS
para leer MÁS

9 de agosto de 2017

Stella Marys Darraidou, 5 poemas 5


Fotografía de Annette Pehrsson


A una mitad de mí, le crecen hierbas,
a este costado enredado, despeinado y verde,
mezcla de raíz, humedad y tierra.

Fracción  que reconoce a las aves por su canto,
se regocija en el fluir antiguo del río.

Esta mitad bosque, augurio, fruto,
sabe que sos nutriente.
Y espera.





Fotografía de Annette Pehrsson



Si alguna vez
por esas cosas de la vida
el destino,
me pone en la cruel situación del desconsuelo
pido a ustedes me recuerden:
este sol que abraza el horizonte,
esa luna que asoma descarada tras los cerros,
el canto de los pájaros por la mañana,
su vuelo enloquecido por las tardes,
el paso del biguá sobre el río crecido,
el río,
la sonrisa de mis hijos,
el amor de mis pocos amigos,
el amor.




Fotografía de Annette Pehrsson


Luna llena en aries
me importa un bledo
cuán retrógrados estén
Júpiter, Marte o vos.
Pateo el tablero y pongo
los malditos astros en su lugar.
Sacudo, mezclo, descarto
y doy de nuevo.
Que se cuide de mí
el universo.




Fotografía de Annette Pehrsson


La que camina apurada
bajo una capucha
cuando la mañana es tan fría
y aún está oscuro,
esa,
no soy yo.

La que llega tarde a todos lados
menos a donde le gusta ir,
la que vuelve cantando
y se detiene en la esquina
a escuchar la calandria,
esa,
tampoco soy yo.

La que se cubre de corazas,
se hace pequeña
como bicho bolita,
calla y huye
cuando se siente vulnerable,
a esa,
yo,
no la conozco.




Fotografía de Annette Pehrsson


En este lugar donde me he perdido
declaro mis revueltas diurnas,
planto mis banderas solitarias,
canto mis himnos a pocas voces
y entierro vivos a los
que nos matan de tantas
cruentas formas.



A una mitad de mí, de Stella Marys Darraidou,
se presenta el jueves 10/08 en la Ciudad de Córdoba (Argentina)




Stella Marys Darraidou
(Canals, Córdoba, Argentina, 1963)
POETA/DOCENTE
de A una mitad de mí, Borde Perdido Editora, 2017
Ilustrado en su interior con acuarelas de Gladys D'Alonzo
Texto de contratapa de Omar Hefling
en FACEBOOK
para leer + en MILANGA O MUERTE
y + en POLOSECKI

28 de mayo de 2015

Christian Hertel, 4 poemas 4


Fotografía de Anka Zhuravleva
abro el mantel
pongo dos platos
dos copas
los cubiertos

en la mesada de la cocina
termino de condimentar

antes repaso
servilletas
sacacorcho
Duke Ellington

sirvo su plato
sirvo el mío
dejo caer el vino en su copa
en la mía
doblo en forma de triángulo
una servilleta para cada uno

espero que el humo del plato
me cubra la cara
apoyo los codos sobre la mesa
y hago de cuenta
que se ha retrasado 



Fotografía de Anka Zhuravleva
la madrugada es una mujer
que duerme en el lomo de los caballos

cada tanto, una hamaca suena a lo lejos
la mujer o la noche parten desbocadas

una de las dos
corre como a los cinco años



s/d del autor de la fotografía
elige un borde del mundo
para sentarse sola
                                  interminable
a heredar sombras
de su sangre

nadie la conoce
comienza a cantar
duerme en su falda un lobo 




Fotografía de Fanny Latour Lambert
a mi madre nunca le importó
que mi padre fumara adentro

pero él siguió saliendo

en el patio, bajo las estrellas
demorándose lo más que puede

a mia madre non è mai importato
che mio padre fumasse dentro

peró lui continua ad uscire

nel cortile, sotto le stelle
e si sofferma più che può


Christian Hertel 
(Córdoba, Argentina, 1983)
de Los restos permanentes, Borde Perdido Editora
Colección Poesía, 2015
en FACEBOOK
para leer + en EL CLUB DEL CAPULLO
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