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11 de diciembre de 2021

Raquel Casas, 4 poemas 4 (de La mujer bilingüe)

LA MUJER BILINGÜE

Tiene una lengua para mí
y otra para su marido.
Lleva golondrinas salpicadas en los ojos
y da tres pasos atrás si descubre
el ombligo perfecto bajo mi pulgar.
A veces suelta frases sin sentido:
las ventanas estornudan,
y siempre llora si bebe demasiado.
Pero yo la quiero así, contando las sombras
del techo en el centro de mi reino.
Porque mi corazón coincide
con el tamaño exacto de su mano.



LA ELEGIDA

No puc dormir soleta, no.
Què em faré, lassa,
si no mi es passa?
Cançó tradicional catalana

Malgastaré los años que me quedan
escribiéndote las palabras ardientes
de haberme sentido la elegida.
Porque soy prisionera de tu cuerpo,
de esta carne salvaje,
del vello dulce de la axila,
de los pezones argollados
y de aquel primer beso suspendido,
mutilado antes de nacer
tan cerca 
de los labios.



LA DOBLE

Te han dado la medalla
a la más fingidora.
Y tú la recibes a escondidas,
medio encorvada tras la cortina
con los ojos mirando hacia dentro.

Al otro lado del mundo
hay una mujer idéntica pero
con el pelo rapado como un velcro.
Por las noches pone rosas, en silencio,
en todos los jarrones de la casa.

Dicen que la sombra de la sombra
de un gato le comió la lengua.
Y que desde aquel día
solo se alimenta de versos,
y que ningún fuego la quema.



A veces tengo sueños como mares
y, cuando me despierto de uno de ellos,
sé que he sobrevivido a otro naufragio.

Ahora ya no leo novelas de amor. 
Ahora me quedo mirando el faro
y las ciénagas que me petrifican.
Soy la mujer bilingüe que ha sobrevivido
a los sueños y a los naufragios.
Por eso bebo y bebo sin límites
y cuando ya no queda alcohol, canto.
Canto, como Ofelia, para que me quieran.
Canto en las fiestas, antes de ahogarme.
Canto porque, a pesar de todo, aún tengo miedo.


La mujer bilingüe/La dona bilingüe, Bartleby Editores, 2021
Traducción de Raquel Casas y Alberto Tesán



Raquel Casas Agustí
(Villanueva y Geltrú, Barcelona, España, 1974)
POETA/ESCRITORA/PROFESORA/
LICENCIADA EN FILOLOGÍA HISPÁNICA/
DOCTORA EN LITERATURA ESPAÑOLA DEL S.XX
de La dona bilingüe, Viena Edicions, 2008
La mujer bilingüe/La dona bilingüe, Bartleby Editores, 2021
Traducción de Raquel Casas y Alberto Tesán
para leer + en EMMA GUNST
su BLOG

26 de septiembre de 2019

Alberto Tesán, 2 poemas 2


Fotografía de Peter Lindbergh
REFUGIOS (IV)

No logras dormir más de seis horas. Tu cerebro es un despertador exacto.
Sales a pasear por el pueblo. Calles como raíces, que se agarran a tu piel. 
Piensas en libros que te marcaron. Y piensas en los amigos que fueron. 
¿Qué quedará de tanto empeño? Con suerte, unos pocos versos. 
Sois la triste caricatura de lo que una vez soñasteis, ebrios de tanto futuro. 
Os habéis corrompido.
Llegas hasta el pequeño túnel que separa los adosados baratos de esos otros edificios,
a medio construir, en los que las parejas calman su sed. 
También las pandillas de adolescentes se sacian, aunque de otra manera. 
Eliges con cuidado las piedras.
Escribir para nadie.
Te preguntas cuántos cristales tienes que romper para salvarte.




Fotografía de Caryn Drexl

Piensas en mujeres que se asfixian en soledad.
Mujeres que buscan cadenas, que se rompen con cada abrazo.
Mujeres que no encuentran su lugar. Mujeres con un cepo entre las piernas.
Mujeres que bostezan si les besan la mano.
Y en esas otras, mujeres que no se reconocen en los pedazos de un espejo.
Mujeres que tuvieron su día, y nunca más.
Piensas en mujeres. No dejas de pensarlas.
Escupen su dolor para ordenar el mundo.



Gente que bebe, Editorial Milenio,
Colección: Poesía Nº 09, 2022



Alberto Tesán Argemí
(Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona, 1971)
Reside en Zaragoza
Leídos originalmente en su FACEBOOK
en Gente que bebe, Editorial Milenio,
Colección: Poesía Nº 09, 2022
para leer MÁS

27 de marzo de 2019

Anne Michaels, Flores


Fotografía de Amanda Jasnowski Pascual
FLORES

Hay otra piel dentro de mi piel 
que se ajusta a tu tacto como un lago a la luz; 
que desliza su memoria, su lenguaje perdido 
dentro de tu lengua, 
borrándome para hacerme de nuevo. 

Justo cuando el cuerpo cree saber 
los caminos para conocerse a sí mismo, 
esta segunda piel sigue buscando sus respuestas. 

En la calle - las sillas de los cafés abandonadas 
en las terrazas, los puestos del mercado vaciados 
de su viva luz, 
aunque el pavimento todavía respire 
uvas y melocotones - 
como la luz de todo lo que crece 
en la tierra recién removida, 
cada partícula de mí se ajusta a tu tacto, 
el viento envolviéndonos las piernas en mi vestido, 
tu camisa deshaciéndose en flores por mis manos. 



FLOWERS

There's another skin inside my skin
that gathers to your touch, a lake to the light;
that looses its memory, its lost language
into your tongue,
erasing me into newness.

Just when the body thinks it knows
the ways of knowing itself,
this second skin continues to answer.

In the street - café chairs abandoned
on terraces; market stalls emptied
of their solid light,
though pavement still breathes
summer grapes and peaches.
Like the light of anything that grows
from this newly-turned earth,
every tip of me gathers under your touch,
wind wrapping my dress around our legs,
your shirt twisting to flowers in my fists.



Anne Michaels 
(Toronto, Canadá, 1958)
POETA/NOVELISTA
de The Weight of Oranges / Miner's Pond
McClelland & Stewart, 1997
en El peso de las naranjas & Miner’s Pond
Editorial Bartleby, Madrid, 2001
Traducción de Jaime Priede
Poesía recomendada por Alberto Tesán
para leer más en: PEQUEÑAS CAJA DE TORMENTAS
y uno MÁS

22 de marzo de 2019

Rafaela de Buen, 3 poemas 3


Obra de Ellen Weinstein

 VUELOS Y MUERTE

(Argentina, 1976-1983)

Cuatro mil seres humanos caen desde el cielo.
El agua triste se abre para recibirlos.
Bajan desnudos, pieles morenas, blancas, doradas;
bajan dormidos, sedados
temblando en un sueño
que no tendrá despertar.
Y las manos que los empujaron
sin lástima
y los ojos que los miraban caer
sin llanto
y las bocas que no gritaron
su dolor
volverán a sus hogares
acariciarán sus hijos
harán el amor a sus mujeres
y dormirán como si no hubiera pasado nada.

Cuentan que algunos salieron a flote.
Que al verlos, se levantaron dedos acusadores.
Y que entonces, con botas de cemento
adornaron sus pies.
Y siguieron cayendo.
Ahora estarán anclados en el fondo
todos de pie.
Esqueletos blancos dándose las manos
bosque silencioso intentando crecer
para alcanzar la orilla del mañana.




Silla eléctrica, invento patentado por Harold P. Brown

SE SUBASTA

Se subasta una silla eléctrica
¿cuántos hombres querrán comprarla?
Tiene historia, ya ha matado
dicen que viene de Alcatraz
apareció en películas
sentó muertos falsos parecidos
                                               a los otros
y quizás un fugaz temblor
la atravesó mientras se iban.
¿Quién lo buscará ahora para sentarse en ella?




Obra de Ellen Weinstein

PRIMER LLANTO

Apenas naciste ya eras rehén
tu primer grito horadó los muros
quedó enredado entre los disparos
sentiste el olor de la pólvora
y el humo del incendio nubló tu mirada
en ese hospital de Stavropol
donde te recibió la locura humana.
Rehenes, la sangre secándose en los escombros
las llamas, los gritos, cañones hablando
el lenguaje triste del odio entre hermanos.
Un cordón cortado, mientras tu madre llora
al verte nacer, rehén, a su lado.





Rafaela de Buen
(San Sebastián, España, 1921 - Santiago, Chile, 2016)
Residió en Santiago de Chile desde 1939
ESCRITORA/LECTORA/TRADUCTORA/TALLERISTA
de Teselas para un mosaicoEditorial Ril, Santiago, 2004 
Poeta recomendada por Alberto Tesán
para leer una entrevista en HACER FAMILIA
para leer sobre su VIDA 


11 de noviembre de 2015

Alberto Tesán, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Peter Lindbergh
EN LAS HORAS OSCURAS
                              
                             Para Juan

Nos hemos traicionado. En el suelo reposa
La sangre y ha cesado el viento tras la puerta.
No hay valor para más.
Queda el desencanto de una vida vulgar
Que nunca pretendimos y una felicidad 
Pulcra y domesticada.
El mundo nos revela sus límites precisos:
Las paredes sombrías de esta casa, los labios
Manchados de ceniza son vestigios del tiempo,
El rastro cotidiano que esparce la costumbre.
Nos sabemos extraños y el engaño nos duele,
Como duelen las noches pasadas en silencio
Mirando de soslayo el contorno de un cuerpo
Que no reconocemos y que un día fue nuestro.
Nos hemos traicionado
Y pagamos el precio de nuestra cobardía
Con la sangre cansada que nos mantiene muertos.

(de El mismo hombre, Editorial Pre-Textos, 1996)




Anjelica Huston en 1974
MUJER FATAL

Parecía estar diciendo la verdad,
aunque esto no quiere decir siempre gran cosa
cuando se trata de mujeres,
sobre todo de mujeres con los ojos azules.
DASHIELL HAMMETT

Tiene un poco de puta y niña virgen.
Muchos han encontrado consuelo entre sus piernas
y algunos la han seguido frecuentando
como ovejas histéricas de alguna secta apocalíptica.
Ha habido valientes que la han dejado a tiempo
y otros cuyas monedas no han servido a sus ojos.
Puede envolvernos en un mundo hospitalario
a fuerza de palabras y miedos compartidos
-con ella a nuestro lado la vida duele menos-.
Es un alucinógeno inyectado en la sangre,
una viagra contra la tristeza,
no respeta horarios ni costumbres
y se vuelve celosa con los años.
Hay que tratarla con esmero,
aunque sin falsos artificios de obseso formalista.
Detesta los ropajes muy manidos
y se excita, a menudo, con el riesgo
que nace de la claridad.
Baja la voz entonces para hablar de lo que importa
-esos pequeños accidentes de nuestra geografía-
sin verdades sonoras que dicten un camino
plagado de gurús iluminados.
Yo la prefiero así,
desnuda de perfumes fastuosos,
peligrosa y salvaje como una perra herida,
buscando en la maleza de las calles
un corazón helado que sangre entre sus dientes.




Fotografía de Peter Lindbergh
AVISO

Con las piernas abiertas el mundo te sonríe
y yo muero de tanta ternura derramada
has quemado el dinero y toda mi paciencia,
pero te dejo hacer, segura entre las sábanas
con algún muchachito aspirante a poeta.
Empiezan a cansarme, sin embargo, las lágrimas
que sirven de chantaje en el peor momento,
y esa pose tan tuya de niña maltratada
que exhibes en tertulias con tanto desparpajo.
No te engañes, cariño, los años no perdonan.
Y tu edad es la edad brumosa del dolor.
Está cercano el día en que te sientas sola,
escuchando, a oscuras, la voz rota de Joplin.
Entonces no me llames, ni busques mi consuelo.
He aprendido a tu lado, a ser obedecido.
Cuando marques mi número y suenen tus disculpas
estaré celebrando tu piel envejecida
con la primera nínfula que sepa lo que busco:
la sumisión total a todos mis caprichos.

(de Piedras en el agua, Pre-Textos, 2003)



B O N U S  T R A C K

Fotografía de Jean-François Lepage

LA CULPA DE TODO

Recién amanecido,
lo repites delante del espejo.
Escuchas los eructos del vecino,
su brillante monserga escatológica.
Te humedeces el rostro
con agua muy caliente
hasta que no soportas el dolor,
y ahora lo repites en voz alta:
No puede estar pasando.
Ella abre la puerta y te contempla.
No dice nada, se baja las bragas,
se sienta, y comienza a orinar.
El sonido te irrita.
Deseas que se vaya.
Cuando acaba, se rasca la cabeza,
se incorpora, y desaparece.
Entonces, piensas en sus labios,
piensas en vuestras vidas,
piensas, no puedes evitarlo,
en piedras y cuchillos.
Vuelves a repetirlo:
No puede estar pasando.
Regresas a la cama
y se hace la dormida.
Introduces tus dedos en su sexo.
Está mojada.
La penetras con fuerza,
hasta que te derramas.
Ella gime, te pide más.
Pero no puedes dárselo.
Está llorando cuando te retiras.
No importa. Todo pasa.
El dinero. La culpa es del dinero.

(inédito)




Alberto Tesán 
(Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona, 1971)
Reside en Zaragoza
para leer + en LAS AFINIDADES SELECTIVAS
y + en EMMA GUNST
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