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12 de diciembre de 2015

Valeria Cervero, A veces uno...


Fotografía de Julie de Waroquier

a veces uno no sabe lo que es
como si el apuro de los pájaros hubiera carcomido ese punto
íntimo
en que cada día nos vestimos de azul y sabemos
no llorar
no pedir más pan
que el que comimos
sólo dejar que los huesos se acomoden bajo el propio peso

y la mudez recuperada para siempre
se despoja de razones y roces
para demandar lo suyo
para saber que el fuego deja únicamente su tilde
ante los desprevenidos

acaso cuando lleguen tus ojos a saberlo
quieran volver sobre la podredumbre
adecirtunacimiento

(2010)



Valeria Cervero 
(Buenos Aires, Argentina, 1972)
POETA/CORRECTORA/EDITORA
de Cadencias, 2011
sus blogs DE LO QUE NO APARECE EN LAS ENCUESTAS 2

24 de octubre de 2015

Vicente Luy, 3 poemas 3 (+2)


Fotografía de Julie de Waroquier
Apenas pasa la tormenta
los riachos de montaña embrutecen
y retumban
arrastrando árboles, gente
y algunos amores.
Yo una tarde
perdí un par de zapatillas
y vi pasar una señora
rebotando río abajo contra las piedras
sin oponer resistencia.
Y me tenté, pero no me tiré.
Todo ese día fui el que no se tiró.
La lluvia de ayer, tarde
y noche,
fue mayúscula;
y si bien en casa otra vez hay goteras
y yo estoy sufriendo
mi susto fue lejano.
En el barrio ya no quedan montañas
y las diagonales sólo dan remansos.
Pero un día después, hoy, aún húmedas
las puertas,
siento pánico y violencia.
¿Será el amor que se aleja?
No, no dije tristeza; dije pánico y violencia.
Vos quizás te acuerdes; yo soy
el chico que perdió las zapatillas
y la parrilla y una remera
y trepó, presa del pánico,
justo a tiempo para ver pasar a una señora
que ya no era una señora
rebotando río abajo,
a pasos de Icho Cruz. Y se tentó
pero no se tiró
-todo el día fue el que no se tiró-.
Y hoy, mucho tiempo después,
un día después de una tormenta
siente pánico y violencia.
¿Será el amor que se aleja?

(de Vicente habla al pueblo, Editorial La Creciente, Córdoba, 2007)



Fotografía de Julie de Waroquier

Si tuvieras que reducir tus luchas a sólo una,
el anhelo, ¿dónde te llevaría?

Eso me completa. Eso me completa.

(de Vicente habla al pueblo, Editorial La Creciente, Córdoba, 2007)




Fotografía de Barbara Christina
Otra vez entreabres la puerta y la casa se llena de
prados y
puentes y palacios. Vuelves otra vez al pasado: y
siempre
por amor, para ir. Y te das la bienvenida y pasas y
soplas
todos los vientos para que se sienta a gusto la ciudad que
traes.
(Algún día será tanto el amor que traigas que no
habrá
espacio sino para él).

(de Vicente habla al pueblo, Editorial La Creciente,
Córdoba, 2007)

Un’altra volta socchiudi la porta e la casa si riempie di
prati e 
ponti e palazzi. Torni un’altra volta al passato: e 
sempre
per amore, per andare. E ti dai il benvenuto e passi e
soffi tutti i venti perché si senta bene la città
che porti.
(Un giorno sarà così tanto l’amore che porti che non
ci sarà 
spazio se non per lui).

(Traducción del CCTM)





B O N U S  T R A C K

Fotografía de Julie de Waroquier

Poeta hasta el final
le dije que no me iba a enamorar
a la persona que más amo.
Y la perdí.
Salgo a caminar.-








Vicente Federico Luy 
(Córdoba, 1961 - Salta, Argentina, 2012)
para leer + en: EL SÓRDIDO TÓPICO


8 de octubre de 2015

Alfonsina Clariá, 3 poemas 3



Fotografía de Julie de Waroquier

Sé que los muertos no escriben,
que no habrá más
cartas tuyas para mí,
salvo las que guardé.

Y sin embargo, mi nombre,
aún naufraga
en el trazo azul de tu caligrafía.

Cuántos papeles y dedicatorias,
cuántos retratos y fotografías,
emergen de los cajones
con fechas y detalles que quizás
no escribiste para mí.

Pero…
¿para quién habrían de ser ahora

sino para mis ojos que te invocan
en medio de la sombra
que va tejiendo
la mentira de tu ausencia?
             




Fotografía de Julie de Waroquier

La casa entera
en treinta y dos canastos.

Ya no sé qué hay en cada uno.
En cambio, estos objetos
saben quién soy, lo que tengo
y lo que dejé ir.

Contemplo el laberinto
de cosas familiares:
los espejos que cada día
vieron pasar un rostro
que ya no era el mismo,
los libros que cada noche
precedieron al sueño,
los utensilios de cocina
tan poco usados,
la ropa, los muebles,
los juguetes…

Ahora que al fin
terminé de embalar,
pienso que podría dejar todo,

llevarme solamente
esta quietud,

el silencio de las manos
otro orden en los ojos.



Fotografía de Julie de Waroquier

¿Qué rumores laten
en la casa vacía?

¿Qué ojos abren las cóncavas
aristas de la sombra?

¿Qué detonaciones
replican los pasos y las voces
de los ausentes?

¿Qué bulliciosa alegría
se perpetúan en los escombros?

¿Quién habita este silencio?

Che rumori battono
nella casa vuota?

Che occhi aprono i concavi
spigoli dell’ombra?

Che esplosioni
ripetono i passi e le voci
degli assenti?

Che rumorose allegrie
durano nelle rovine?

Chi abita questo silenzio?

(Traducción del CCTM)




Alfonsina Clariá 
(Córdoba, Argentina, 1972)
POETA/LICENCIADA EN LETRAS MODERNAS/ ESCRITORA/DOCENTE/INVESTIGADORA
de MudanzasEdiciones Recovecos, 2015
para leer más en: PALABRA ARGENTINA y MÁS
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