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17 de junio de 2019

Susana March, La tristeza


Fotografía de Elizabeth Gadd


LA TRISTEZA

No es el dolor de los amores incumplidos
ni los ideales deshechos.
No es tan siquiera la melancolía
de envejecer.
Es algo más tremendo y más grande,
algo que crece dentro de mí,
tal vez en el tuétano de los huesos
y que, acaso, se llame vida.
Porque vivir es triste:
vivir es una daga que se lleva clavada en la sangre.
Me duele abrir los ojos todas las mañanas
y encararme con las cosas que conozco y no entiendo.

Me duele dormirme todas las noches
y no haberme respondido a nada.
¡Porque nada tiene respuesta!
He dado un hijo al mundo
y este hijo me pesa en la conciencia,
porque lo he creado para la muerte y el dolor.
Sus jóvenes miembros perecerán un día,
se secará su risa
como las viejas fuentes de la montaña.
¡Un cuerpo tan hermoso, un corazón tan puro!

No puedo sentir conformidad.
Hay en mi corazón un rebelde brote que me aflige.
¡Llámense dichosos ellos! Yo no.
Cuando hundo el rostro entre las manos,
no lloro por un dolor concreto.
La voz humana no podrá consolarme jamás
porque ignora la palabra justa.
Tal vez Dios la pronunciará algún día. Dirá:
                                                   "Levántate".
Y yo ascenderé hasta el límite del hombre,
más allá de sus pasiones sencillas y bárbaras.
Ascenderé hasta el ángel y la estrella,
hasta la celeste sandalia del Creador.
Y sentiré en mi pecho la resurrección
de los antiguos privilegios humanos;
el privilegio de la ternura y de la paz,
de la piedad y de la alegría.
Porque yo sólo he contemplado en torno mío
odios y guerras fratricidas,
hipócritas mendigos que cubren sus harapos
con regios mantos de virtud,
niños hambrientos y descalzos,
prostitutas;
hombres enriquecidos en criminal comercio,
¡miseria en todas partes!
siglo amargo mi siglo para gozar del mundo,
amar la primavera,
vestir los blancos ropajes de la felicidad.
¡Un luto eterno bajo la piel!
Un luto eterno
para los que murieron torturados
en las guerras,
para los que perdieron sus hijos y su hogar,
para los desterrados y los tristes
que todavía no han hallado el camino del regreso.



Susana March Alcalá
(Barcelona, España, 1918- 1991)
de La tristezaEdiciones Rialp, S. A., Madrid, 1953
para leer una reseña del libro a/c de Pilar Gómez Bedate
para leer MÁS


17 de junio de 2014

Susana March, 2 poemas 2


Fotografía de Clara Canepa
AMOR

Me dolerás todavía muchas veces.
Iré apartando sueños
y tú estarás al fondo de todos mis paisajes.
Tú con tu misterio y tu extraña victoria.

Amor, ¿quién te ha dado esa fuerza de pájaro,
esa libre arrogancia
de mirar las estrellas por encima del hombro?
¿Quién eres que destruyes
mi corazón y puedo, sin embargo, existir?
¿Se vive en la muerte? … ¿Se vive
con el alma en desorden y la carne
desmoronándose en el vacío?

Nunca te tuve miedo
y, sin embargo, ahora te rehuyo
porque eres como un dios que me hace daño
cada vez que me mira.

Abandonaré todo lo que me estorba,
todo lo que dificulta la huida
y escaparé por la noche adelante,
temerosa de ti, temerosa
de esta grandeza que intuyo,
de este fulgor, de este cielo
que palpita en tus manos abiertas.
Me dolerás muchas veces
Y cada vez me extasiaré  en mi daño.

La tristeza, Colección Adonáis, Ediciones Rialp, 1953

Любовь

Ты причинишь мне боль еще не раз.
Расстанусь со своей мечтой.
Ты будешь фоном всех моих пейзажей.
Ты с тайной своей, с победой неземной.

Любовь дала тебе способность птицы?
Свободу гордости при взгляде на луну?
Кто ты, что разрушаешь мое сердце?
Как я еще существовать могу?

Живут ли, умирая? С беспорядком в теле,
Душою рассыпаясь в пустоте?
Не трушу я, тебя я избегаю.
Ты - бог, который вред наносит мне.

И всякий раз, когда ты на меня посмотришь,
Оставив то, что убежать мешает мне,
Бегу вперед ночной порою,
Боясь тебя в твоей величине.

Прочь от сияния и от неба,
Трепещущего на твоих руках.
Мне навредишь еще не раз ты.
Я этим буду восхищаться, еще как.

Traducción al ruso de Irina Shipilova




Fotografía de Valdis Brauns
LA META

He cambiado todas mis rosas
por un lugar cerca del fuego.

Por el sosiego de mi alma,
la negra seda de mi pelo.

He vendido mis esperanzas
por un puñado de recuerdos.

Mi corazón por un reloj
que sólo cuenta el tiempo muerto.

Mi última moneda de oro
se la di de limosna al viento.

Ahora ya no me queda nada.
Desnuda estoy como el desierto.

Un oasis de mansedumbre
está brotándome en el pecho

Poemas/Antología (1938-1959)
Publicaciones La Isla de los Ratones, Santander, 1966




Susana March 
(Barcelona, España, 1918- 1991)
en Poemas/Antología (1938-1959)
Publicaciones La Isla de los Ratones, 
Santander, 1966
para leer poemas de Rutas (1938)
para leer MÁS

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