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8 de febrero de 2014

Manón Kübler, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Lukasz Wierzbowski


Hagamos usted y yo un largo viaje por la casa de los vivos. de esos 
ejemplares que, bien conservados, preguntan de usted y de mí. 
hagamos un alto en el recorrido sobre su cama para sabernos vivas, 
que somos la parte parecida a las tormentosas rayas de la noche, las 
que no vemos, las que no probaremos nunca. deme usted la parte de 
su cuerpo, esa orilla que nadie conoce, ni siquiera las intimidades de 
su baño ni los pudores discretos de su espejo. quiero acostarme con 
usted a esta hora para saber que la tengo debajo de una mano, las 
rodillas en su riñón, su espalda repartida 





Fotografía de Lukasz Wierzbowski

IV 

Supongo que este aventurado ascenso de hoy por las inveteradas 
paredes de la euforia ha de conducirme prontamente a un abismo 
indescriptible. digamos que eso no tiene importancia en la medida 
que podamos, usted y yo, malograr la criatura de la falta, como ha de 
hacerse en las mejores poesías germanas, donde la indolencia pasa a 
ser forma de duda y de tragedia para el más inmune de los hombres. 
lamento ser tan angustiosamente moral y pretender que para tocar 
uno sólo de sus senos tenga que decirle tanto. 


Olympia, Monte Ávila Editores, 1991



Manón Kübler  
(Caracas, Venezuela, 1961)
POETA/PERIODISTA
de Olympia, Monte Ávila Editores, 1991
para leer MÁS







4 de julio de 2011

Manón Kubler, 2 poemas 2


"En balances", fotografía de Daniela Smith (Argentina, 1992)

III

he terminado con el drama. adolezco de la falta, del aullido brutal y mudo a media noche, del insomnio, de la deuda, del rigor entrando a las ventanas o a la edad. ya no tengo historias crudas que merezcan ser contadas , no me animan las formas nimias ni los cuerpos fríos. la indiferencia cesó su delicioso juego de matarme. estoy evaporada de pasiones. pasé de la agónica existencia al respaldo de la cama, a los pies en alto del descanso. noto mis transformaciones: las mujeres no me rasgan sus recuerdos no se entierran regreso a la casa, contenta de tener casa sin soñar con el fracaso sin aspirar a lo irrevocable al abismo a los brazos inertes, para siempre inertes de un cuerpo maltratado. no me azotan mis filisteos comentarios ni me hieren los idiomas. la lupa de mi lengua no se altera sobre cuerpos inventados no seduce no adora. noto con horror, sin valentía, que comienzo a ser feliz.




XXIII

quiere decir que sucumbo ante el acto más leve de orga-
nización y decir una de mis verdades a la mujer que amo
me horroriza. quiero decir que me atormenta la entrega
más nimia, como hablar en voz baja a un teléfono y sen-
tir que más allá es imposible amar. quiere decir que pa-
saré el resto de mi vida con los mismos terrores diurnos,
nocturnos, solares y tocar la tierra con las manos me
lleva, casi siempre, a la desesperación. quiero decir que
no dejaré jamás de usurpar, trastocar la realidad para que
se sepa de mí y de mis luchas que suelen ser éstas, las
que no me interesan. quiere decir de mis horarios, de
mis trastornos, de esta sola oportunidad de hablar en
textos que se queman solos porque me representan y yo
me siento singular y sola como un planeta. quiero decir
esto, sin más, la reconstrucción estricta de mi voz man-
chando las paredes en un acto irrevocable de humildad,
de desnudez. quiere decir nada, mi nada, la nada. la de
esta edad. la del apartamento que no me gusta. la de mi
almohada sosteniendo mi nuca para nadie, para esta
sombra que hace peso, que me obliga a recorrer los es-
calones como quien viene perdido de una guerra para
vivir o seguir muriendo en otra. la de los ausentes.


Olympia, Monte Ávila Editores, 1991



Manón Kubler  
(Caracas, Venezuela, 1961)
POETA/PERIODISTA
del libro Olympia, Monte Ávila Editores, 1991
para leer + en EMMA GUNST

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