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2 de diciembre de 2023

Ana Rossel, 4 poemas 4 (+1)


Tras estas rejas hay un mundo, un tiempo
el mío está casi detenido
todo se mueve en cámara lenta
cuando el alboroto cesa, queda el silencio
la soledad es inmensa
y los lamentos flotan en el aire.
Recuerdos de otras voces, de otros llantos
las paredes escritas, llamando a un amor ausente
parecen lágrimas detenidas en el tiempo.


Obra de Shona McAndrew, 2019
He lavado
un plato de vidrio
mis manos acariciaron
su tersura
me he mirado en él
sentí el miedo
de romperlo
y ansia de hacerlo
para escuchar el ruído
de trozos desparramados
se agolparon
los recuerdos
de mi mesa
de mis hijos
que comen en ellos
sin importarles el color
la emoción
la importancia
de un plato de vidrio.


Obra de Shona McAndrew, 2023

P8

TODO ESTÁ EN ORDEN
AHÍ/
AFUERA/
EL MUNDO
MUESTRA
CALMA/
MI CABEZA
NO/
ENTIENDE/
EL MAQUILLAJE
ANTE / EL HIJO MUERTO
UÑAS PINTADAS
MI CABEZA
NO/
ENTIENDE/
EL CIRCO/
MONTADO POR
AUSENCIA CARA
EVALUADA/
NEGOCIADA/
TODO ESTÁ EN ORDEN
MI CABEZA
NO/
ENTIENDE/
EL PORQUÉ
MUJERES BAILAN/
COMEN/
DUERMEN/
SOBRE SANGRE/
DE HIJOS/
DE HIJOS QUE/
RÍEN/
LEEN/
ESCRIBEN/
SOBRE CADÁVERES
DE MADRES/
EL MUNDO ESTÁ EN
ORDEN
MI CABEZA/
NO. 

P8

TOUT EST EN ORDRE
LÀ-BAS /
DEHORS /
LE MONDE
MONTRE
CALME /
MA TÊTE
NE /
COMPRENDS PAS /
LE MAQUILLAGE
DEVANT / LE FILS MORT
DES ONGLES PEINTS
MA TÊTE
NE /
COMPRENDS PAS /
LE CIRQUE /
MONTÉ PAR
ABSENCE CHÈRE
EVALUÉE /
NEGOCIÉE /
TOUT EST EN ORDRE
MA TÊTE
NE /
COMPRENDS PAS /
LE POURQUOI
DES FEMMES DANSENT /
MANGENT /
DORMENT /
SUR SANG /
DES ENFANTS /
DES ENFANTS QUI /
RIGOLENT /
LISENT /
ÉCRIVENT /
SUR DES CADAVRES
DES MÈRES /
LE MONDE EST EN
ORDRE
MA TÊTE /
PAS

en La herida del tiempo. Configuraciones de la memoria 
en poesía escrita por mujeres privadas de su libertad en Argentina
Estudio, selección y traducción de Julieta Sbdar Kaplan
 

Obra de Shona McAndrew, 2023


El aullido de aquel perro lobo
allá a la distancia (domingo por la tarde)
El croar de las ranas
allá en el estanque (va a llover)
El sol juguetea con las grietas de la tierra
que implora agua.
He decidido mi partida
(a las 3 de la tarde)
es la hora prudente (la siesta)
del silencio…
Las nubes negras ríen
rompiendo la formación,
un pato levanta vuelo rasante
allá en el estanque
son las tres de la tar…

Le hurlement de ce chien loup
plus loin (dimanche après-midi)
Le coasser des grenouilles
là-bas dans l’étang (il va pleuvoir)
Le soleil joue avec les fissures de la terre
qui implore de l’eau.
J’ai décidé mon départ
(à 3h de l’après-midi)
c’est l’heure prudente (la sieste)
du silence…
Les nuages noires rigolent
elles cassent leur formation,
un canard vole à basse altitude
là-bas dans l’étang
il est trois heures de l’après-mi…

en La herida del tiempo. Configuraciones de la memoria 
en poesía escrita por mujeres privadas de su libertad en Argentina
Estudio, selección y traducción de Julieta Sbdar Kaplan


ANA DIXIT

 Mantener nuestra individualidad nos hace sentir libres, 
mi cachito de libertad en Ezeiza lo conseguí en un aula”.



Ana María Rossel
(Montevideo, Uruguay)
Reside en Buenos Aires 
en Yo no fui. Antología poética,
(Voy a salir y si me hiere un rayo,
Buenos Aires, 2005)
Proyecto artístico y social Yo no fui
coordinado por María Medrano y Claudia Prado
para leer una nota en LA NACIÓN


29 de septiembre de 2023

Liliana Cabrera, 6 poemas 6 (+2) (+1)


Mujes Presas, 1991 © Adriana Lestido

Me acuerdo de esta foto por Entel.
Hacía poco tiempo que nos habían puesto el teléfono.
Recuerdo ese detalle
como si fuera hoy
porque existía una lista de espera
en el año ’84.
Poco antes de mi cumpleaños
nosotros fuimos los beneficiados.
Mi padre tenía una Kodak
que a mí me fascinaba
porque era instantánea la alegría
de verse reflejado.
En la foto
yo agarraba el teléfono
simulando una conversación.
Muchos años después llegando a mis 26
me saqué una foto con la misma pose
tomando un café en el Tortoni
con un celular en la mano
pero esta vez, la cámara era digital.
Mi padre fue el fotógrafo
también, en esta ocasión.
Ahora, recuerdo todo a la distancia
cuando esos días se fueron
evaporando como el agua.
Entel ya no existe
la Kodak no funciona
la primer foto la perdí
como tantas otras cosas,
el Tortoni continúa en la misma ubicación
pero hace años que no puedo verlo,
la digital y el celular
siguen, por ahora
en el juzgado.

de Tu nombre escrito en tinta china, Buenos Aires, Argentina: Bancame y punto Ediciones, 2016

Je me souviens de cette photo à cause d’Entel.
Ça faisait peu de temps
qu’on avait reçu le téléphone.
Je me rappelle de ce détail
comme si c’était aujourd’hui
parce qu’il y avait une liste d’attente
l’année ‘84.
Peu avant mon anniversaire
nous fumes les bénéficiés.
Mon père avait une Kodak
qui me fascinait
parce que c’était instantanée la joie
de se voir reflété.
Sur la photo
je prenais le téléphone
et je simulais une conversation.
Plusieurs années plus tard
quand j’avais presque 26 ans
j’ai pris une photo
avec la même posture
je prenais un café au bar Tortoni
avec un portable dans la main
mais cette fois-ci, la caméra était digitale.
Mon père était le photographe, aussi, dans cette
[occasion.
Maintenant, je me souviens de tout à la distance
quand ces jours se sont évaporés
comme l’eau.
Entel n’existe plus
la Kodak ne fonctionne plus
la première photo je l’ai perdue
comme tant de choses,
le café Tortoni continue dans la même location
mais ça fait longtemps que je ne peux pas le
[voir,
la caméra et le portable
continuent, pour l’instant
dans le tribunal.

Mujes Presas, 1991 © Adriana Lestido

Me acuerdo de vos
y es como mirar atrás
sin siquiera
girar la cabeza
Y todo en vos era perfecto
y todo a tu alrededor
también lo era.
No hay margen de error
en el recuerdo del día
en que tomamos la foto
que hoy está desvencijada.
La forma en que el viento
te acariciaba el pelo
el olor salado del mar
el modo en que las cuerdas
sonaban
con cada acorde de guitarra
escapan a la estática mezquina de la imagen.
No hay recuerdo de eso
en los bordes amarillos del papel
en los rasgos borroneados
de las figuras color sepia
todo esto
solo sobrevive en mi memoria.

de Tu nombre escrito en tinta china, Buenos Aires, Argentina: Bancame y punto Ediciones, 2016

Je me souviens de toi
et c’est comme regarder derrière
sans même
tourner la tête
Et tout en toi était parfait
et tout autour de toi
l’était aussi.
Il n’y a pas de marge d’erreur
dans le souvenir du jour
où nous avons pris la photo
qu’aujourd’hui est délabrée.
La façon dont le vent
te caressait les cheveux
l’odeur salée de la mer
le mode dont les cordes
sonnaient
avec chaque accord de guitare
échappent à la fixité mesquine de l’image.
Il n’y a pas souvenir de cela
dans les bords jaunes du papier
dans les traits effacés
des figures couleur sépia
tout ça
seulement survit dans ma mémoire.


Mujes Presas, 1991 © Adriana Lestido

Cierro los ojos
y todavía
siento el viento en la cara
de esa mañana
cuando íbamos por la autopista
a más de 180KM/H
Éramos una flecha roja
Lanzada de Buenos Aires a La Plata
(los mortales siempre envidiaron
tu muñeca profesional)
Todavía siento el olor a nuevo
de los tapizados y el sol de frente
que no me dejaba ver.
Pero sobre todo
aquel perfume a pino
de un lavadero cualunque
de Rivadavia y Boyacá
que aún hoy a pesar de los años
me produce
una inquietante
alegría.

de Obligado Tic Tac, Buenos Aires, Argentina : Bancame y punto Ediciones, 2013
Je ferme les yeux
et je sens encore
le vent sur mon visage
de ce matin-là
quand nous roulions sur l’autoroute
à plus de 180KM/H
Nous étions une flèche rouge
lancée de Buenos Aires à La Plata
(les mortels ont toujours envié
ton poignet professionnel)
Je sens encore l’odeur de neuf
Du revêtement et le soleil en face
qui m’empêchait de voir.
Mais surtout
ce parfum de pin
d’un lave-auto quelconque
rue Rivadavia et Boyacá
et qui encore aujourd’hui malgré les années
me procure un
une inquiétante
joie.


Madres e hijas, 1995-1999 © Adriana Lestido
La aguja de tejer
que me clavo entre las piernas
atraviesa de lado a lado
las paredes de mi alma.
La sangre me desborda
llega tibia a las rodillas.
Los coágulos se deshacen
en un río de infección
dejo huellas en cada pisada
una estela roja, casi morada
me persigue.
Los coágulos se desarman
en la planta de mis pies
en la suela del zapato
no conocen la asepsia del curso legal
el quirófano no existe
(cuando no tenés un cobre)
su sola idea naufraga
me inunda por completo
en cada puntada
se van tejiendo mis gritos
que no conocerán un hospital.

de Tu nombre escrito en tinta china, Buenos Aires, Argentina: Bancame y punto Ediciones, 2016

L’aiguille à tricoter
que je me plante entre les jambes
traverse d’un côté à un autre
les murs de mon âme.
Le sang me déborde
arrive, tiède, aux genoux.
Les caillots se défont
dans un fleuve d’infection
je laisse des traces à chaque pas
un sillage rouge, presque violet
me poursuit.
Les caillots se démontent
sur la plante de mes pieds
sur la semelle de ma chaussure
ils ne connaissent pas l’asepsie de la démarche
légale
le bloc opératoire n’existe pas
(quand tu n’as pas un sou)
la seule idée fait naufrage
m’inonde complètement
à chaque point
se tissent mes cris
qui ne connaîtront pas un hôpital.


Mujes Presas, 1991 © Adriana Lestido
Mientras te escucho, Gloria
voy atravesando paredes, puertas y rejas
abro candados, cruzo cercos,
¿y sabés qué? los alambres no me lastiman.
Escalo hasta ver de frente el sol
sin que nadie me vea.
Dejo todo atrás
y cruzamos a la carrera
los campos, el puente, los ríos.
Entonces vuelo. Más alto
y llegamos a tu casa.
Mientras me contás de los tuyos…
que algo de vos se quedó allá
cuando fuiste de visita.
Me llevás con las palabras
de tu garganta quebrada.
Hasta que el recuento
te interrumpe y te despierta:
Quedo como un barrilete
atrapado en un árbol
enredado en una de sus ramas.
Pero ya no importa, Gloria
una parte de mí se quedó con vos
y aún sobrevuela
Rosario.

de Obligado Tic Tac, Buenos Aires, Argentina: Bancame y punto Ediciones, 2013

Pendant que je t’écoute, Gloria
je traverse des murs, des portes et des barreaux
j’ouvre des cadenas, je franchis des clôtures,
et tu sais quoi? les barbelés ne me blessent pas.
J’escalade jusqu’à voir le soleil en face
sans que personne ne me voie
Je laisse tout derrière moi
et nous traversons en courant
les champs, le pont, les rivières.
Alors je m’envole. Plus haut
et nous arrivons chez toi.
Pendant ce temps tu me parles des tiens...
un peu de toi est resté là-bas
quand tu leur as rendu visite.
Tu m’emmènes avec les mots
de ta gorge brisée.
Jusqu’au moment où le comptage
t’interrompt et me réveille.
Je me retrouve telle un cerf-volant
coincé dans un arbre
emmêlé dans une de ses branches.
Mais ce n’est pas grave, Gloria
une partie de moi est restée avec toi
et elle survole encore
Rosario.


Mujes Presas, 1991 © Adriana Lestido

Yo cuento 25 pasos
de la ventana a la reja
9 de pasos más
de la reja al comedor
otros 30
si doy toda la vuelta
y camino en círculos
y camino en ochos
camino por los techos
me sumerjo en sus grietas
40, 75 pasos, 90
se vuelven incontables
si la cabeza va a mil x hora
si las multiplico
x las mañanas
que se hacen tarde
x los días
que se estancan en sus noches.
Me como las paredes
las atravieso como si fueran
una hoja de papel,
por un segundo
las rejas se doblan
se desdibujan
se desfiguran de la realidad
pero no puedo escapar de mí.


B O N U S  T R A C K  (x2)

Mujes Presas, 1991 © Adriana Lestido

De pronto gritaron recuento
y fuimos como las vacas
rumiando por el pasillo.
Vacas de lánguidos ojos
que caminan pausadamente
e ignoran lo que vendrá.
Nos cuentan a la mañana (07h40)
a la tarde (19h40)
y a la noche (22h00)
¿y los días de visita…?
En cuatro oportunidades.
Como si pudiéramos clonarnos
o salir de una galera
o naciéramos de un repollo
de esos que siempre
dan en la cena.

de Obligado Tic Tac, Buenos Aires, Argentina : Bancame y punto Ediciones, 2013

Soudain ils crièrent comptage
et nous fûmes comme les vaches
entrain de ruminer dans les couloirs.
Vaches aux yeux languissants
qui marchent lentement
et ignorent ce qui se passera.
On nous compte le matin (07h40)
le soir (19h40)
la nuit (22h00)
et les jours de visite... ?
À quatre occasions.
Comme si nous pouvions nous clôner
ou sortir d’un chapeau
ou comme si nous naissions d’un chou
un de ceux qu’on nous donne
toujours au dîner.


Mujes Presas, 1991 © Adriana Lestido

Cuando el movimiento pasa
y desaparecen las obligaciones
y ya pasó la “Medicación”
y se apagan las luces
y se corta el tránsito
y no hay un alma en el pasillo
y se llevan los teléfonos
apoyo mi cabeza en la almohada
cierro los ojos
y me hundo hasta el piso.
Me gustaría hundirme más allá
quisiera también desaparecer.

Quand le mouvement cesse
et que les obligations disparaissent
et que la «Médication » est enfin passée
et que les lumières s’éteignent
et que la circulation s’arrête
 et qu’il n’y a personne dans le couloir
 et qu’ils prennent les téléphones
 j’appuie ma tête contre l’oreiller
 je ferme les yeux
 et je m’effondre jusqu’au sol.
 J’aimerais m’effondrer en deçà
 j’aimerais aussi disparaître.

de Tu nombre escrito en tinta china/Ton nom écrit à l’encre de Chine
Buenos Aires, Argentina: Bancame y punto Ediciones, 2016
Traducción de Julieta Sbdar Kaplan


LILIANA DIXIT

La cárcel me destruyó. Y después, a partir de la cárcel, pero no por la cárcel, sino por los
colectivos que estaban adentro de la cárcel, 
como Yo no fui o los espacios de la universidad, 
(…) me descubrí a mí. A partir del pensamiento colectivo me descubrí como persona y descubrí que
tenía derechos.”


Liliana Cabrera
(Buenos Aires, Argentina, 1981)
POETA/ESCRITORA/FOTÓGRAFA/DOCENTE/
TALLERISTA/EDITORA INDEPENDIENTE/
INTEGRANTE DEL COLECTIVO YONOFUI
para leer una reseña en Cicatrices del tiempo: 
para leer una nota REVISTA ARDEA

4 de febrero de 2012

Hélène Cixous, A la luz de una manzana (+2)


(*)

A LA LUZ DE UNA MANZANA

Era una mujer casi increíble. O, mejor dicho: una escritura. Einstein decía que, algún día, a la gente le costaría creer que hubiera existido jamás un hombre como Gandhi, de carne y hueso, sobre la tierra.
Nos cuesta, pero también nos reconforta, creer que Clarice Lispector haya podido existir, muy cerca, ayer, tan lejos, antes que nosotros. Kafka también es irrecuperable, excepto... a través de Clarice Lispector.
Si Kafka fuera una mujer. Si Rilke fuera una brasileña judía nacida en Ucrania. Si Rimbaud hubiera sido madre y hubiera llegado a cincuentona. Si Heidegger hubiera podido dejar de ser alemán, si hubiera escrito la Novela de la Tierra. ¿Por qué cito todos estos nombres? Para intentar perfilar el terreno. Por ahí escribe Clarice Lispector. Ahí donde respiran las obras más exigentes, ella avanza. Pero luego, donde el filósofo pierde aliento, ella continúa, va aún más lejos, más lejos que cualquier clase de saber. Después de la comprensión, paso a paso, se adentra estremeciéndose en el incomprensible espesor tembloroso del mundo, con el oído finísimo, alerta para captar incluso el ruido de las estrellas, incluso el mínimo roce de los átomos, incluso el silencio entre dos latidos del corazón. Vigía del mundo. No sabe nada. No ha leído a los filósofos. Y, sin embargo, a veces juraríamos oírles susurrar entre sus bosques. Lo descubre todo.
Todos los momentos paradójicos de las pasiones humanas, los dolorosos maridajes de los contrarios, que constituyen la mismísima vida, miedo y valentía (el miedo es también valentía), locura y sabiduría (la una es la otra como la bella es la bestia), carencia y satisfacción, la sed y el agua... Nos descubre todos los secretos, y, una a una, nos brinda las mil claves del mundo.
Y también esa experiencia suprema, sobre todo hoy en día, consistente en ser-pobre a fuerza de pobreza, o a fuerza de riqueza.
Allí donde el pensamiento deja de pensar para convertirse en un arranque de alegría, ahí escribe Clarice Lispector. Ahí donde la alegría se hace tan aguda que duele, ahí nos hace daño esta mujer.
Y también en la calle: pasa un hombre apuesto, una anciana, una niña pelirroja, un perro asqueroso, un cochazo, un ciego.
Y, bajo la mirada de Clarice Lispector, cada acontecimiento despunta, lo común se barre y muestra su tesoro que es, precisamente, común. Y, de repente, ahí está como un vendaval, como un incendio, como un mordisco: la vida.

Mirada furibunda, voz que se esfuerza, escritura que se afana en hurgar, en desenterrar, en des-olvidar: ¿qué? Lo vivo, los inagotables misterios de nuestra "habitación" en la tierra. ¡Los hay, y muchos! Reinos y especies y seres. Hay que salvar todo cuanto existe, rescatarlo del olvido que se apodera de nuestra existencia cotidiana. Y henos aquí que gracias a la obra de Clarice Lispector todo resucita, los recuperamos tal cual; todo cuanto tiene derecho a ser nombrado, ya que es. Silla, estrella, rosa, tortuga, huevo, niño...ella se preocupa maternalmente y por toda clase de "hijos".
Como todas las más grandes obras, la de Clarice Lipsector es iniciación, humilde e incesante asombro y, a la vez, lección para el lector. Reeducación del alma. La obra nos reintegra a la escuela del mundo. La obra, en sí misma, es la escuela y la escolar. Pues quien escribe no sabe. Lo cual no impide que, a veces, creamos la luz, a tientas en la oscuridad y encontrando el cuerpo inesperado.
Escribir: rozar el misterio, delicadamente, con la punta de las palabras, procurando no aplastarlo a fin de des-mentir.
Tranquilos: también escribe cuentos. Una mujer joven y rica se encuentra con un mendigo. Y, en seis página, ahí está el Evangelio, o el Génesis. No, no exagero mucho.
Una mujer y una cucaracha: son las protagonistas del drama de Re-conocimiento titulado La Pasión según G:H. ¿Lo cuento? Ella, (una mujer designada con las inicales G.H., o la escritura) es decir, la pasión, parte de una habitación de servicio. De una pared blanca en la que aparece, dibujada, una silueta de mujer. Y avanza. A paso de página, con ritmo regular, sostenido, hasta la revelación final. Cada página posee la plenitud de un libro. Cada capítulo es una tierra. Por explorar, por superar: cada peldaño aleja al "yo" de su ego. A cada paso, un muro. Se abre. Un error. Develado. G.H. encuentra una cucaracha. Pero no habrá "Metamorfosis" monstruosa alguna. Al contrario, para G.H., el bicho es el representante real de una especie que ha perdurado en su ser - cucaracha desde la prehistoria-. El trozo de ser vivo, horrible, repugnante, admirable en su resistencia a la muerte. A ese cuerpo, el cuerpo del otro, al que se atreve, debe, no quiere, infringir la muerte. G.H. pregunta con violencia el secreto de lo vivo, la materia prehumana que no muere. ¿Qué es la vida la muerte sino una construcción mental, humana, una proyección del yo? La vida prehumana no conoce la muerte. La pasión según G.H. es esta travesía por el caparazón, por todos los caparazones, hasta la materia ilimitada, neutra, impersonal...
No, no he contado nada. Hay que seguirla, palabra por palabra, en su ascensión hacia abajo. Sí, con ella, descender también es ascender.
¡Acaso somos ahora sus hijos?
Ahora voy a descender hasta las estrellas terrestres que parpadean, débilmente, en el libro La Hora de la Estrella.

de La risa de la medusaEditorial Anthropos, 1975
Prólogo y traducción de Ana María Moix
extraído de PAULINA MOVSICHOFF


HÉLÈNE CIXOUS DIXIT (x2)

“Debemos politizar la poesía... ”
“[...] lo necesitamos. Debemos, si queremos existir vivas, lograr ser contemporáneas de una rosa y de los campos de concentración, pensar lo intenso de un instante de vida, de cuerpo, y la agonía de las hambrunas. La vida debe pensar la vida, y contra-pensar la muerte.” 

“Nous avons à politiser la poésie… »
« nous avons besoin. Nous devons, si nous voulons exister vivantes, parvenir à être contemporaines d’une rose et des camps de concentration, à penser l’intense d’un instant de vie, de corps et les affres des famines. La vie doit penser la vie, et contre-penser la mort »

Entrevista publicada en Le coeur critique, 1997
Traducción de Julieta Sbdar Kaplan

En la palabra femenina, al igual que en la escritura, 
nunca deja de asomar lo que sigue conservando el 
poder de afectarnos por habernos antaño impactado y 
conmovido imperceptible, profundamente: el canto, la 
primera música, aquella de la primera voz amorosa, que 
toda mujer mantiene viva. 

de La joven nacida (2001: 56)


Hélène Cixous 
(Orán, Argelia Francesa, 1937)
ESCRITORA/POETA/PROFESORA UNIVERSITARIA/ FILÓSOFA/
FEMINISTA/CRÍTICA LITERARIA/ESPECIALISTA EN RETÓRICA
en WIKIPEDIA
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