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5 de febrero de 2013

Aída Elena Párraga, Mujeres


Fotografía de Helen Korpak
MUJERES

Yo he visto a una mujer nacer del agua 
con el vientre cargado de promesas, 
con el mundo retozando en sus espaldas. 
He visto sus ojos que imaginan 
un fruto cayendo de su cuerpo 
rodando por veredas y caminos 
creciendo con raíces arraigadas en su pecho. 
Yo sentí en la piel la sonrisa y el presagio, 
la dulce lágrima en la explosión del universo, 
la esperanza de unas alas que se gestan 
aprendiendo a volar entre sus sueños. 
Yo he visto a una mujer 
iluminando el mundo con su vientre 
único faro que la guía 
único asidero a su presente... 
Extraña es de ser tierra la alegría 
y de un satélite amando su creciente. 
Yo he visto a una mujer nacer del agua 
con el mundo ensanchándole el ombligo, 
como dulce granada que madura, 
preparando su carne al sacrificio. 





Aída Elena Párraga 
(San Salvador, El Salvador, 1966)
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1 de marzo de 2012

Aída Elena Párraga, Sortilegio


Fotografía de Helen Warner
SORTILEGIO

Espejos de las paredes,
archivos de todos los recuerdos,
por el poder de mi magia
que a mis ojos se abran, ¡Ordeno!

Que la luz que se han tragado
vomiten ahora sobre mi cuerpo
y traigan con ella mezclados
sus olores,
el roce de sus cabellos,
el sonido de su risa,
su barba a medio afeitar,
su cuello.

Esas mañanas guardadas
en sus almas de reflejos.

Espejos de las paredes
que me obedezcan, ¡ordeno!
Por el poder de mi magia,
y porque sin su amor me muero,
que me devuelvan su imagen
es ahora mi deseo






Aída Elena Párraga 
(San Salvador, El Salvador, 1966)
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16 de enero de 2012

Aída Elena Párraga, Carrusel


(*)
CARRUSEL

Ya son muchas historias
poblándome la sangre,
demasiados caminos hiriéndome los pasos,
me quiero bajar de este carrusel
del tiempo y del espacio
y detenerme a contemplar
la ronda de las horas.
Ya son muchos besos
convertidos en luz de luna
los que pueblan mis almohadas.
Demasiada la piel lejana
que mis manos ya no alcanzan
y me quiero detener, por fin,
en la parcela de tu abrazo,
encallarme en tu arrecife
que late y que respira sin más prisa
que la prisa de besarnos.
Ya son muchas vidas
las que llevo entre los dedos,
muchos gritos de sal en las pestañas,
muchos dioses de piedra,
de jade y alabastro,
mucho ser lo que no soy
aunque lo sea,
y aunque lo intento
este cuerpo se agita y no me deja…
El carrusel sigue girando sin cansarse de dar vueltas.





Aída Elena Párraga 
(San Salvador, El Salvador, 1966)
(*) s/d del autor de la fotografía
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8 de abril de 2011

Aída Elena Párraga, A qué me voy a aferrar...


Fotografía de Erin Jane Nelson (Eric Nelson)



A QUÉ ME VOY A AFERRAR

Si no es a la risa que dejaste
colgada en el respaldo de la cama?
Cómo voy a sobrevivir estas distancias,
Si no es amarrada a tu palabra?
Quién me va a inventar zoológicos en la luna
cuando me esconda atrás de un beso?
¿Dónde voy a enterrar mis lugares comunes?
Dónde a desvestirme los deseos,
dónde a jugar con mis “no puedos”?
Dónde, amor, encontrará esta playa
barco, naufrago y puerto?




Aída Elena Párraga 
(San Salvador, El Salvador, 1966)
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13 de septiembre de 2010

Aída Elena Párraga, Metamorfosis


Fotografía de Emma Gunst
METAMORFOSIS

Hay días en los que me despierto
convertida en agua:
Toda húmeda,
sin fondo,
habitada por luces,
tocándolo todo.
Días en los que me siento océano
bailando al compás del universo,
haciéndome remolino,
subiendo y bajando mis mareas...
Entonces se me antojan tus manos,
azules cuencos infinitos,
como único recipiente
capaz de contenerme...


Ci sono giorni in cui mi sveglio
trasformata in acqua:
tutta umida,
senza fondo,
abitata dalle luci,
toccando tutto.
Giorni in cui mi sento oceano
ballando al ritmo dell’universo,
facendomi mulinello,
mentre salgono e scendono le mie maree…
Allora mi viene voglia delle tue mani
azzurri incavi infiniti,
come unico recipiente
capace di contenermi…





Aída Elena Párraga 
(San Salvador, El Salvador, 1966)
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30 de agosto de 2010

Aída Elena Párraga, Amor sintiendo


AMOR SINTIENDO

Dónde están mis ganas de decir tu cuerpo
De hablar de tus olores? de tus fuegos
Dónde la necesidad de decirte amor: "te quiero"
Te quiero amor tan dentro.
Dónde el contarte que me siento
hogar,
volcán,
ausol,
fuego de invierno.
Con solo imaginar tus labios besándome los dedos
Mal digo imaginar...
si tantas beses...
Si tantas beses me has besado hasta el silencio.
Y callada está la aurora:
callada
callada, amor está sintiendo...






Aída Elena Párraga 
(San Salvador, El Salvador, 1966)
(*) el "ausol" es una especie de geiser característico de ese país
(*) "beses" está escrito así, no es un error de ortografía
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25 de agosto de 2010

Aída Elena Párraga, Autobiografía


Fotografía de Tania Soderman
AUTOBIOGRAFÍA

Esa mujer que ves ahí
no tiene nada. Sus manos no saben de anillos 
pero anidan mariposas, 
no tiene más adorno sobre su pecho 
que dos enhiestas esmeraldas, 
ni más vestido que la cubra 
que las huellas que un amante le dejara. 
Esa mujer que ves ahí 
anda desde siempre pie descalza 
y no tiene pasaporte,
ni cédula, 
ni esperanza, 
pero le sobran caminos, 
tierras profundas y lejanas, 
y aunque no tiene nombre 
los pájaros la llaman. 
Esa mujer que ves ahí 
no tiene casa... 
y para cama le basta una sonrisa, 
se asoma al mundo 
por su única ventana 
que le confirma que está viva. 
Esa mujer que ves ahí 
no tiene nada, 
más que un gran amor en la distancia 
por el que le brotan mil luceros en el vientre, 
por el que se viste de luz, 
por el que calla, 
por el que las nubes se le incendian, 
por el que las noches no se acaban. 
Esa mujer que ves ahí 
a veces ni siquiera sabe si en verdad existe 
y entonces se convierte en frágil hierba, 
o en ráfaga de viento que asustada 
corre a refugiarse en tu palabra.

Questa donna che vedi qui
non ha nulla. Le sue mani non conoscono anelli
però annidano farfalle,
non ha altro ornamento sul suo petto
che due dritti smeraldi,
né altro vestito che la copre
che le impronte che un amante le avrebbe lasciato.
Questa donna che vedi qui
cammina da sempre a piedi scalzi
e non ha passaporto,
né carta d’identità,
né speranza,
ma le avanzano strade,
terre profonde e lontane,
e anche se non ha nome
gli uccelli la chiamano.
Questa donna che vedi qui
non ha casa…
e come letto la basta un sorriso,
si affaccia sul mondo
dalla sua unica finestra
che segna che è viva.
Questa donna che vedi qui
non ha nulla più
di un grande amore distante
per cui le germogliano mille stelle nel ventre,
per cui si veste di luce,
per cui tace,
per cui le nuvole le s’incendiano,
per cui le notti non finiscono.
Questa donna che vedi qui
a volte neanche sa se in realtà esiste
e allora si trasforma in fragile erba,
o in raffica di vento che spaventata
corre a rifugiarsi nella tua parola.





Aída Elena Párraga 
(San Salvador, El Salvador, 1966)
de Yo me imagino ser
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