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8 de julio de 2026

Doireann Ní Ghríofa, 2 poemas 2


Obra de Andy Denzler
LLAMADA

Ya no nos une 
                                     un hilo delgado, 
el cable del teléfono.
Ahora que nuestras computadoras se llaman entre ellas,
             yo no puedo
apoyar tu voz contra mi oreja.
Ya no te escucho respirar. Ahora solo nos une
                                                    esa conexión precaria
y nos desconectamos
          y nos desconectamos
                  y nos desconectamos.



CALL

No slender thread,
                                   no telephone cord
binds us anymore.
Now that our computers call each other,
                        I can’t
press your voice to my ear.
No longer can I hear you breathe. Now, we are bound only
by a weak connection
and we break              up
             and break up
                         and break up.


Obra de Andy Denzler
PREPARAR UN PERGAMINO

raspá capas de piel
y volvé a encontrar

los dígitos ocultos
antes escritos sobre esta muñeca

tinta azul sobre la carne, tinta azul
sobre la piel y las venas,
tinta azul de un número, un nombre

aún está allí, así como debajo de
los pellejos de labio

está el fósil
de un primer beso.

Aferrar-se, Editorial Homing Words, 2025
Traducciones de Irene Meneguzzi y Victoria Principi


Doireann Ní Ghríofa
(Galway, Irlanda, 1981)
Reside en Cork
POETA/ESCRITORA/ENSAYISTA
de Aferrar-se, Editorial Homing Words, 2025
para leer + en VERSOPOLIS
para leer MÁS y MÁS
su WEB

18 de mayo de 2023

Afric McGlinchey, 2 poemas 2


Artwork by Saul Leiter
Painted Nude, 1960
NO HACE FALTA

No hace falta que me digas
que los finales son un momento
de trascendencia, y que todo lo que es sólido
se desvanece en el aire;
no hace falta que me recuerdes
las historias mínimas de la vida:
al igual que los muebles apilados en la vereda,
desaparecen en un abrir y cerrar de ojos.
No hace falta que me desafíes a caminar
por la cuerda floja, o que me lleves a rastras a una fiesta
a la que solo asisten las personas incorrectas,
donde los hombres de poca estatura acaparan espacio
a fuerza de codazos,
y en la que casi no hay libertad para moverse.
No hace falta que me demuestres que estoy a salvo 
—pude ver a través de tu cicatriz 
y sé lo que hay en tu interior—.
No hace falta que sostengas
un sol de cartón:
recuerdo cómo es, cómo se siente.
Ni que me sugieras que soy más piedra
que corazón:
¿qué esperás?
Sigo siendo la media naranja de una pareja del año del ñaupa
que macera recuerdos en un frasco.
No hace falta que digas que el amor volverá
algún día,
como las palabras después de un prolongado silencio;
esas son puras cochinadas.

Traducción de Victoria Principi


Fotografía de Regina Relang

DIECIOCHO

A los dieciocho,
hacía cuatro largos bajo el agua;
él me beso, dijo que me amaba.

Lo dejé tocarme los pechos;
superamos el borde del sofá
como él propuso.

Qué habría sido de ti
mi pequeño, que palpitaste
en mi interior por cinco meses,

que no tuviste nombre, ni tumba.
Sin embargo tu presencia se siente en un susurro
sin palabras, y en este día, con sol,

lluvia o niebla, escucho por ti, el murmullo
de tu forma acunada entre huesos pélvicos.
Habrías tenido dieciocho.


EIHGTEEN

When I was eighteen,
I swam four lengths underwater;
He kissed me, told me he loved me.

I let him touch my breast;
walked across the ridge of the sofa
as he proposed.

What would you have been,
My little one, who beat
Inside me for five months,

remained nameless, have no grave.
Yet your presence is felt in wordless
whisper, and on this day, in sunshine,

rain or fog, I listen for you, the hum
of your shape cradled between pelvic bones.
You would be eighteen.

de The Lucky Star of Hidden Things, Salmon Press, Clare, Irlanda, 2012



Afric McGlinchey
(Galway, Irlanda)
Se crió en Zimbabwe
POETA/EDITORA/PEIODISTA/MAESTRA
para leer + en POETAS SIGLO XXI
su WEB

7 de enero de 2023

Peter Sirr, 2 poemas 2


Collage de Julie Loen

EL PEINE

Busqué mucho tiempo, pero las cosas habían cambiado.
Ahora vengo de Iluminación con una lámpara pequeña
hasta donde una mujer se peina
como en privado, delante de un espejo de dormitorio.
El lugar se desvanece a su alrededor
y parejas extasiadas en cocinas tocan madera brillante
y desaparecen, como voy a hacer yo, flotando
en un cesto para la ropa, un arcón para la ropa limpia, todo un estante de alfombras.

Estoy yendo hacia el centro, sobre las campanas de chimenea,
las bóvedas ardientes: mi sombra se recuesta en infancias de jardín,
mi lámpara roza el cielo, en mis brazos
una mujer se peina
como en privado, ante un espejo de dormitorio.
Nos despertamos en un lugar para el que no tenemos nombres,
las almohadas que iluminan nuestras cabezas
llenas con las plumas de la luna, las estrellas aterciopeladas.

Y seguimos recorriendo un salón tras otro
en un aturdimiento de compra, asombrados por el deseo,
manoseando galaxias, abriendo cajones,
tocando la oscuridad
como si pudiera ser nuestra, como si pudiéramos elegir,
como si la tienda, las estrellas, nuestras vidas
estuvieran esperándonos,
las luces todavía encendidas, el lugar todavía abierto.


Ilustración de Karlotta Freier

¿Quién le dijo
que había terminado?
Hay mucho
que no pudo explicar. Así que
una vez más: ¿cuál es la función del 2?
¿cuál es la función del 3?
¿cuál es el nombre del vaso sanguíneo 4?
¿cuál de estas dos calaveras
que están juntas
es la del carnívoro?
¿Qué sucede
cuando se atora,
cuando el poema
se atora?
¿Qué es en todo caso
un poema
y por qué come tanto?
¿Durante cuánto tiempo estuvo escuchando
la pubertad de las sillas,
la desesperación
de las biromes?
¿Qué es lo que exactamente quiso decir el autor
al subrayar la frase?
¿Por qué el jefe de la tribu
rechaza el obsequio? ¿Fue por ignorancia
o por pura perversidad?
¿Por qué su hijo
se arrojó al río,
a la caldera hirviente?
¿Por qué su esposa
insiste en sonreír?
Hable de los personajes
de la pieza, la novela,
de esa muchacha en el bosque,
que obviamente lo está esperando.
Transcriba
la conversación completa,
indicando
rostro, pelo, pechos,
luego cuidadosa, precisamente,
por una vez en la vida
sin omitir nada
en sus propias palabras explique
sus propias palabras.





Peter Sirr 
(Waterford, Irlanda, 1960)
POETA/ESCRITOR/TRADUCTOR
de Peter Street & otros poemas, Editorial bajolaluna, 2008
Selección y traducción de Jorge Fondebrider y Gerardo Gambolini
Edición bilingüe
su WEB



3 de agosto de 2022

Mary O’Donnell, 2 poemas 2 (+2)


Fotografía de Holly Lynton

EDÉN

Alguien había plantado tiempo atrás manzanas de Bath
en el huerto Protestante de mi infancia.
El huerto de mi madre. Las avispas
devoraron aquel dulzor abandonado
que ella nunca veía cuando se marchaba,
sin ocuparse de nosotros que ganduleábamos
en las orquillas de árboles viejos, emperadores,
de vuelta a casa tras la guerra. 

Llegar allí era batallar con ortigas,
con zumbido de insectos, abejorros y ranas,
nuestros propios mitos de serpientes. Éramos tropas
en marcha, Aníbal cruzando los Alpes
con perros en lugar de elefantes. A veces
el temor nos paraba, hasta que alguien hacía de Alejandro,
simulando valor para mantener a las tropas con ánimo.

Ante nosotros
se extendía una India – manzanos, la pócima
de las pomas de piel cremosa y venas encendidas.
Todo cuanto queríamos, linternas con piel rubí:
esos mapas de los sentidos, un estallido
de antídoto en las lenguas,
aquel bello escozor. 

Traducción de Inés Praga-Terente

EDEN

Someone long ago had planted Beauty of Bath
in the Protestant orchard of my childhood.
My mother’s orchard. Wasps
devoured that neglected sweetness
she never saw as she drove out,
forgetful of us as we lounged in the crotches
of old trees, emperors, home from war.

To get there was to do battle with nettles,
buzzing insects, cock-chafers and frogs,
our own myths of serpents. We were troops
on the march, Hannibal crossing the Alps
with dogs for elephants. Sometimes
fear set us back, until someone became an Alexander,
play-acting courage to keep the troops in the mood.

Ahead
lay an India – apple-trees, the potioned
poms, flesh creamy and flush-veined.
All we wanted, ruby-fleshed lanterns:
such maps of the senses, an antidotal
release on our tongues,
that beautiful sting.


Fotografía de Holly Lynton

ÁGUILA RATONERA

Vino en Agosto, hacía surcos bajo el sol
sobre el extenso campo, a baja altura para ver
el festón de la punta del ala,
ese palmo opaco que se abría mientras planeaba y bajaba
en un arco. A veces se posaba en los cables eléctricos
que adornaban el cielo crepitando,
se arrebujaba un rato, una pausa
para empezar el vuelo, para reanudar aquel grito anhelante.

Cruzaba como cimitarras bajo estelas de nubes,
pirata del cielo en los días robados, dorados.
Y en el jardín nosotros, nunca del todo absortos
tomando el sol o desenterrando patatas nuevas
del dadivoso suelo, mirábamos arriba y arriba,
hacia un mundo que aún vertía lo salvaje de su copa.

Traducción de Inés Praga-Terente
BUZZARD

Came August, it furrowed beneath the sun,
above the big field, low enough to sight
the scallop of wing-tip, that opaque span
widening as it steadied in a downwards
sweep. Sometimes it sat on electric cables
that festooned and crackled across the sky,
shouldered in on itself briefly, a pause
to fall to flight, resume that longing cry.

It cut like scimitars beneath cloud-trails,
sky-pirate to the stolen, golden days.
And we in the garden, never too lost
in sunbathing, or unrubbling new potatoes
from the giving ground, looked up, and up
at a world still tilting wildness from its cup.



de Those April Fevers, Arc Publications, 2015




B O N U S  T R A C K (x2)


BUENOS AIRES AUTUMN

The trees here are playing with fire,
but on my island, the cold sap rises.
All day in this heat my flesh

is a violin, the strings melt
and are songless. 
Something leaves me 

or arrives, I cannot be certain.
The Rio de la Plata 
sends mud-songs to the estuary,

intent on harmony with other rivers.
Eva Peron rests in La Recoleta,
where afternoon crowds leave posies 

wrapped in paper, green string.
In Puerto Madero, the air is smokey
from the steakhouses 

near the Puente de la Mujer,
the water of the Salado brown
with a sediment of base notes. 

In Ireland, the rivers chant one note, 
each minds its own sound-passage
to the sea, rises in wet spring-times

of fluted birch, nippled oak-buds
which will not soften until May.
In the south I feel the breath of a god 

about to close passageways of air. 
Sing on, some people say,
Be silent, say I, looking 

to cross the equator in a rush of clouds
to the drenched hill-woods 
and mire of my own fields. 


*

MY MOTHER SAYS NO ON BLOOMSDAY

It is not easy, it is not easy
to wheel an old woman to the shower

on Bloomsday, when the world
and Molly cry yes, yes, yes,

and she is saying no, no, no,
because what’s left of her life

depends on the freedom of No.
How Joycean of her

to resist the cleaned-up conscience
of filial attention, your need

to fix her taints and odours,
wash hair and teeth,

attend to toes when all she wants
is to float on the lily-leaf of her own

green bedspread, drowsing Molly
in a tangle of snow-white hair.

Now, dreams enclose her
more than talk of showers or meals,

the flowing waters of memory
rise and touch her skin

just where the mattress eases
spine and bones

in that yellow-walled room.
Hello, my darling, she greets

his photograph, flinging kisses
towards mottled frame.

To her then,
the logic of love,

to her, the logic of No,
her tongue untameable.

Leído en THE GUARDIAN

de Massacre of the Birds, Salmon Poetry, 2020



Mary O'Donnell 
(Monaghan, Irlanda, 1954)
POETA/NOVELISTA/ENSAYISTA/TRADUCTORA/
DOCENTE/PERIODISTA/LOCUTORA
para leer + en ESTUDIOS IRLANDESES
su WEB




12 de noviembre de 2019

Lorna Shaughnessy, Éxodo



ÉXODO

“Advertid que el pueblo de Israel es demasiado numeroso y poderoso para nosotros.
Venid, tratémoslo con astucia, no sea que se multiplique…” Éxodo 1:9-10

Nadie sabe a qué hora llegará el tren
o cuándo partirá. Lo llaman La bestia:
hay que acostársele encima o colgársele a los lados; dormir
según se quiera, a riesgo de perder un miembro, o algo peor.

Hay que lavar la camisa en el río o en gasolineras
para no despertar sospechas en camiones atestados,
y comenzar el día con el mismo rito de consuelo:
lava, friega, rézale al dios de los largos viajes.

En la pared del refugio de migrantes, hay un letrero
que dice: Tapachula-Houston, 2930 kilómetros.
Tal vez esta noche el tren saldrá, cruzará
los enormes, oscuros cementerios sin cruces.

El sol se pone, y tú esperas; escribes cartas
mientras una joven pareja de El Salvador
pone a dormir al niño en pañales.
No hablan. El niño no llora.

En la frontera norte hay ángeles
que dejan agua y comida en el desierto;
pero sus sombras vuelven de noche,
dicen, a envenenarlas.


EXODUS

‘Behold, the people of Israel are too many and too mighty for us.
Come, let us deal  shrewdly with them, lest they multiply’. (Exodus 1:9-10)

No-one can tell you what time the train will arrive
or when it leaves. They call it the beast –
you have to lie flat on top or hang onto the sides,
sleep at your peril: the loss of limb, or worse.

You wash your shirt in rivers and service stations
so they won’t sniff you out on crowded buses,
begin each day with the same consoling rite –
wash, launder, pray to the God of great journeys.

On the wall of the migrants’ refuge, a sign
reads Tapachula to Houston 2,930 kilometres.
Maybe tonight the train will leave, crossing
the vast, dark cemeteries unmarked by crosses.

The sun sets and you wait, write letters
while a young couple from El Salvador
settle a child in swaddling clothes to sleep.
Neither speaks. The child does not cry.

At the northern border there are angels
who leave food and water in the desert,
but their shadows come back at night,
they say, to poison it.



Lorna Shaughnessy
(Belfast, Irlanda del Norte, 1961)
Reside County Galway
POETA/TRADUCTORA/PROFESORA DE LENGUA ESPAÑOLA
de Witness Trees, Salmon Poetry, 2011
Traducción de Pura López Colomé
su página en FACEBOOK

25 de mayo de 2019

Vona Groarke, 2 poemas 2


Fotografía de Rachel Baran
LO QUE ENTONCES NO SABÍA DEL MUNDO

Ese verano yo tenía un vestido amarillo
pero la montaña, con sus muchos verdes,
fue dejando caer que yo no era lo que parecía
y dijo, con su actitud liviana, tironeada por el viento:
solo una de nosotras necesita estar desnuda
y no veo por qué tendría que ser yo.

WHAT I DIDN'T KNOW THEN ABOUT THE WORLD

I had a yellow dress that summer
but the mountain, in its so many greens,
put it about that I was not what I seemed,
said in its feathery, wind-flipped way:
only one of us needs to be naked here
and I don’t see why it should be me.



s/d del autor

COMO SI CUALQUIER COSA PUDIERA

Un artículo de hace dos años es lo que inaugura
mi hoguera esta noche. ¿En qué andaba metida? ¿Qué he hecho?
No es como si el mundo me increpara con un «¡Haz esto!» o
un «¡Haz esto!». Y no es como si aprender una cosa
suponga desaprender otra. El hogar es tumbarse
cuando a una le apetece tumbarse, un cuenco de porvenir
junto al lecho y una ventana a la altura de la mano
de modo que al abrirse, como un diario, las jornadas y todo su cortejo
se escabullen suavemente, ah cuán suavemente, del dormitorio.

AS IF ANYTHING COULD

A paper from the year before last is the start of 
my tonight fire. Where was I? What have I done?
It’s not as if the world was shouting, ‘Do this!’ or
‘Do this!’ at me. And it’s not as if learning one thing
means unlearning one thing else. Home is to lie
when you need to lie, a bowl of tomorrow left
by the bed and a window at the height of your hand
to open, like a diary, so the days and all their equipage
slip lightly, oh so lightly, from the room.




Vona Groarke 
(Irish Midlands, Irlanda, 1964)
Traducción de Jordi Doce
versiones originales en PN REVIEW
extraídas de PERROS EN LA PLAYA
para leer + en TUERTO REY

20 de mayo de 2017

Sinéad Morrisey, 3 poemas 3


Fotografía de Rebecca Cairns

LEER A LOS GRANDES

¿Me gustan por sus fallas?
Sin prestar atención a la regla de la Poesía selecta,
de incluir todo lo que debe incluirse—
planchado, abotonado y reluciente—
me decido por la omnívora Poesía completa.
Por las banalidades. Los resentimientos. Los errores eludibles:
de Larkin y el Imperio, por ejemplo, o de Plath y las tías.

La emoción de que se hundan, tropiecen, se queden
sin cosas que escribir antes de comenzar,
me consuela tanto como contemplar
una marina que de pronto se seca y apesta
llena de moscas & cabezas de pescado & sargazos.
Y el bajamar a una distancia imposible. Sin poder regresar.
Sí, me encantan por eso.


READING THE GREATS

Is it for their failures that I love them?
Ignoring the regulation of Selected Poems,
with everything in that should be in—
all belted & buttoned & shining—
I opt instead for omnivorous Completes.
For their froth. Their spite. For avoidable mistakes:
Larkin on Empire, say, or Plath on Aunts.

The thrill of when they dip, trip up, run out
of things to write about before they start,
is the consolation of watching
a seascape suddenly drained and stinking
of flies & fishheads & bladderwrack.
And the tide impossibly distant. And no way back.
Yes, I love them for that.


Fotografía de Rebecca Cairns

EL FARO

Mi hijo sigue despierto a las diez, echado
en su catre bajo el techo, nervioso y atento.
Es fin de agosto. El cielo, rebosante con la luz diurna
del solsticio septentrional, se apaga
cada vez más temprano hasta volverse un tazón nublado;
su lámpara con la estrella de David y una luna de plástico
cambió el atardecer en oscuridad fuera de la habitación.

Del otro lado del lago (donde los ferris se aventuran con tranquilidad
y alguna vez un crucero, enorme como un palacio,
llevó su brillante cubierta lentamente hasta el mar),
un faro comienza su propio llamado nocturno
en señales fracturadas; parpadea y hace señas
con lanzamientos de rayo, luego se detiene para atraparlos,
y entonces vuelve a tirarlos más allá de su paralaje.

Él cuenta cada vuelta de color crema con la mente,
cada negrísimo intervalo, y piensa que son sólo para él—
este gesto de un mundo al que no se tiene acceso:
ambos cubiertos en parte y visibles en otra,
sostenidos por una especie de conversación entre niños
que nadie más puede escuchar. Ese lugar privado, le contesta,
con pájaros y ventanas con listones: he estado ahí.



LIGHTHOUSE

My son’s awake at ten, stretched out along
his bunk beneath the ceiling, wired and watchful.
The end of August. Already the high-flung
daylight sky of our Northern solstice dulls
earlier and earlier to a clouded bowl;
his Star of David lamp and plastic moon
have turned the dusk to dark outside his room.

Across the Lough, where ferries venture blithely
and once a cruise ship, massive as a palace,
inched its brilliant decks to open sea—
a lighthouse starts its own nightlong address
in fractured signalling; it blinks and bats
the swingball of its beam, then stands to catch,
Then hurls it out again beyond its parallax.

He counts each creamy loop inside his head,
each well-black interval, and thinks it just for him—
this gesture from a world that can’t be entered:
the two of them partly curtained, partly seen,
upheld in a sort of boy-talk conversation
no one else can hear. That private place, it answers,
with birds and slatted windows—I’ve been there.



Fotografía de Rebecca Cairns

MIGRAÑA

Y está ocurriendo una vez más:
bárbaros en el salón de los tapices
con navajas afiladas como alfileres. Escenas tan lindas
como este día de nubes en arbustos blancos
y conmoción de brotes rojos
en el baldío

que luce de pronto dañado:
acuchillado por la espalda
de tal manera que surgen sin orden una docena 
de agujeros brillantes y del tamaño de alfileres. Luego se ensanchan.
Pronto la hierba no habrá sido arrancada,
el tojo estará completamente crecido,

Ya no veo tu rostro.
Posando con mangas sin desplegar
y encaje que se desvanece,
perdí ya la esperanza de lo completo:
el mono bajo el naranjo,
el ruiseñor andrajoso.


MIGRAINE

And it's happening yet again:
vandals set loose in the tapestry room
with pin-sharp knives. Such lovely scenes
as this day's scrubbed-white clouds
and shock of scarlet blooms
across the wasteground

looking abruptly damaged —
stabbed-through from the back
so that a dozen shining pin-sized
holes appear at random. Then widen.
Soon even the grass has been unpicked,
the gorse hacked open.

I can no longer see your face.
Posed in unravelling sleeves
and disappearing lace,
I have given up all hope for what was whole —
the monkey under the orange tree,
the tatterdemalion nightingale.




Sinéad Morrisey
(Portadown, Armagh, Irlanda del Norte, 1972)
Reside en Belfast
POETA/PROFESORA DE ESCRITURA CREATIVA
de Parallax and Selected Poems, New York: Farrar, 
Straus and Giroux, 2015 (e-book)
Traducción de Irene Artigas Albarelli
para leer + en ZUMO DE POESÍA

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