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5 de septiembre de 2017

Wisława Szymborska, Hijos de la época


#DóndeEstáSantiagoMaldonado
Fotografía de SADO Colectivo Fotográfico



HIJOS DE LA ÉPOCA

Somos hijos de nuestra época
y nuestra época es política.

Todos tus, mis, nuestros, vuestros
problemas diurnos, y los nocturnos,
son problemas políticos.
Quieras o no,
tus genes tienen un pasado político,
tu piel un matiz político
y tus ojos una visión política.

Cuanto dices produce una resonancia,
cuanto callas implica una elocuencia
inevitablemente política.

Incluso al caminar por bosques y praderas
das pasos políticos
en terreno político.

Adquirir significado político
ni siquiera requiere ser humano.
Basta ser petróleo,
pienso compuesto o materia reciclada.

Los poemas apolíticos son también políticos,
y en lo alto resplandece la luna,
un cuerpo ya no lunar.
Ser o no ser, ésta es la cuestión.
¿Qué cuestión?, adivina corazón:
una cuestión política.

Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski 


DZIECI EPOKI

Jesteśmy dziećmi epoki,
epoka jest polityczna.

Wszystkie twoje, nasze, wasze
dzienne sprawy, nocne sprawy
to są sprawy polityczne.

Chcesz czy nie chcesz,
twoje geny mają przyszłość polityczną,
skóra odcień polityczny,
oczy aspekt polityczny.

O czym mówisz, ma rezonans,
o czym milczysz, ma wzmowę
tak czy owak polityczną.

Nawet idąc borem lasem
stawiasz kroki polityczne
na podłożu politycznym.

Wiersze apolityczne też są polityczne,
a w górze świeci księżyc,
obiekt już nie księżycowy.
Być albo nie być, oto jest pytanie.
Jakie pytanie, odpowiedz kochanie.
Pytanie polityczne.

Nie musisz nawet być istotą ludzką,
by zyskać na znaczeniu politycznym.
Wystarczy, żebyś był ropą naftową,
paszą treściwą czy surowcem wtórnym.
Albo I stołem obrad, o którego kształt
spierano się miesiącami
przy jakim pertraktować o życiu i śmierci,
okrągłym czy kwadratowym.

Tymczasem ginęli ludzie,
zdychały zwierzęta,
płonęły domy
i dziczały pola
jak w epokach zamierzchłych
i mniej politycznych.



CHILDREN OF THIS AGE

We are children of our age, 
it's a political age. 

All day long, all through the night, 
all affairs - yours, ours, theirs - 
are political affairs. 

Whether you like it or not, 
your genes have a political past, 
your skin, a political cast, 
your eyes, a political slant. 

Whatever you say reverberates, 
whatever you don't say speaks for itself. 
So either way you're talking politics. 

Even when you take to the woods, 
you're taking political steps 
on political grounds. 

A political poems are also political, 
and above us shines a moon 
no longer purely lunar. 
To be or not to be, that is the question. 
And though it troubles the digestion 
it's a question, as always, of politics. 

To acquire a political meaning 
you don't even have to be human. 
Raw material will do, 
or protein feed, or crude oil, 

or a conference table whose shape 
was quarreled over for months: 
Should we arbitrate life and death 
at a round table or a square one? 

Meanwhile, people perished, 
animals died, 
houses burned, 
and the fields ran wild 
just as in times immemorial 
and less political. 

Traducción al inglés de Stanislaw Baranczak & Clare Cavanagh




Wisława Szymborska
(Kórnik, Polonia, 1923-2012)
PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1996
de Paisaje con grano de arena, Lumen, Barcelona, 1997
para leer MÁS

24 de octubre de 2012

Wislawa Szymborska, La alegría de escribir



Fotografía de Laura Makabresku


LA ALEGRÍA DE ESCRIBIR

¿A dónde va la corza escrita por el bosque escrito?
¿A tomar agua escrita
que refleje su hocico puntualmente?
¿Por qué alza la cabeza? ¿Escucha algo?
Se apoya en cuatro patas que la verdad le presta.
Mueve bajo mis dedos una oreja.
Silencio, esa palabra, susurra en el papel
como las otras y remueve ramas
por las palabras del bosque cansadas.
En la hoja blanca de papel acechan
letras que pueden componerse mal,
frases que pueden ser un cerco
y no habrá salvación.
En la gota de tinta un regimiento
de cazadores enfocan la mira
listos para correr pluma empinada abajo,
cercar la corza y preparar el tiro.
Olvidan que esto no existe
Otras leyes gobiernan el blanco sobre negro
parpadeará el ojo el tiempo que yo quiera
y podré dividirlo en pequeñas eternidades
llenas de balas quietas en el aire.
Por siempre, si lo ordeno; nada pasará aquí.
Ni una hoja caerá si no lo quiero
ni las pezuñas hollarán la hierba
¿Existe pues un mundo sobre el cual
soy un destino independiente?
¿Ese tiempo al que une la cadena de signos,
existe bajo mis órdenes constantes?
La alegría de escribir.
La posibilidad de eternizar.
La venganza de una mano mortal




Wislawa Szymborska 
(Kornik, Polonia, 1923-2012)
Premio Nóbel de Literatura 1996
de Paisaje con grano de arena, Lumen, Barcelona, 1997
Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski
para leer en PORTUGUÉS
para leer MÁS


4 de febrero de 2012

Hélène Cixous, A la luz de una manzana (+2)


(*)

A LA LUZ DE UNA MANZANA

Era una mujer casi increíble. O, mejor dicho: una escritura. Einstein decía que, algún día, a la gente le costaría creer que hubiera existido jamás un hombre como Gandhi, de carne y hueso, sobre la tierra.
Nos cuesta, pero también nos reconforta, creer que Clarice Lispector haya podido existir, muy cerca, ayer, tan lejos, antes que nosotros. Kafka también es irrecuperable, excepto... a través de Clarice Lispector.
Si Kafka fuera una mujer. Si Rilke fuera una brasileña judía nacida en Ucrania. Si Rimbaud hubiera sido madre y hubiera llegado a cincuentona. Si Heidegger hubiera podido dejar de ser alemán, si hubiera escrito la Novela de la Tierra. ¿Por qué cito todos estos nombres? Para intentar perfilar el terreno. Por ahí escribe Clarice Lispector. Ahí donde respiran las obras más exigentes, ella avanza. Pero luego, donde el filósofo pierde aliento, ella continúa, va aún más lejos, más lejos que cualquier clase de saber. Después de la comprensión, paso a paso, se adentra estremeciéndose en el incomprensible espesor tembloroso del mundo, con el oído finísimo, alerta para captar incluso el ruido de las estrellas, incluso el mínimo roce de los átomos, incluso el silencio entre dos latidos del corazón. Vigía del mundo. No sabe nada. No ha leído a los filósofos. Y, sin embargo, a veces juraríamos oírles susurrar entre sus bosques. Lo descubre todo.
Todos los momentos paradójicos de las pasiones humanas, los dolorosos maridajes de los contrarios, que constituyen la mismísima vida, miedo y valentía (el miedo es también valentía), locura y sabiduría (la una es la otra como la bella es la bestia), carencia y satisfacción, la sed y el agua... Nos descubre todos los secretos, y, una a una, nos brinda las mil claves del mundo.
Y también esa experiencia suprema, sobre todo hoy en día, consistente en ser-pobre a fuerza de pobreza, o a fuerza de riqueza.
Allí donde el pensamiento deja de pensar para convertirse en un arranque de alegría, ahí escribe Clarice Lispector. Ahí donde la alegría se hace tan aguda que duele, ahí nos hace daño esta mujer.
Y también en la calle: pasa un hombre apuesto, una anciana, una niña pelirroja, un perro asqueroso, un cochazo, un ciego.
Y, bajo la mirada de Clarice Lispector, cada acontecimiento despunta, lo común se barre y muestra su tesoro que es, precisamente, común. Y, de repente, ahí está como un vendaval, como un incendio, como un mordisco: la vida.

Mirada furibunda, voz que se esfuerza, escritura que se afana en hurgar, en desenterrar, en des-olvidar: ¿qué? Lo vivo, los inagotables misterios de nuestra "habitación" en la tierra. ¡Los hay, y muchos! Reinos y especies y seres. Hay que salvar todo cuanto existe, rescatarlo del olvido que se apodera de nuestra existencia cotidiana. Y henos aquí que gracias a la obra de Clarice Lispector todo resucita, los recuperamos tal cual; todo cuanto tiene derecho a ser nombrado, ya que es. Silla, estrella, rosa, tortuga, huevo, niño...ella se preocupa maternalmente y por toda clase de "hijos".
Como todas las más grandes obras, la de Clarice Lipsector es iniciación, humilde e incesante asombro y, a la vez, lección para el lector. Reeducación del alma. La obra nos reintegra a la escuela del mundo. La obra, en sí misma, es la escuela y la escolar. Pues quien escribe no sabe. Lo cual no impide que, a veces, creamos la luz, a tientas en la oscuridad y encontrando el cuerpo inesperado.
Escribir: rozar el misterio, delicadamente, con la punta de las palabras, procurando no aplastarlo a fin de des-mentir.
Tranquilos: también escribe cuentos. Una mujer joven y rica se encuentra con un mendigo. Y, en seis página, ahí está el Evangelio, o el Génesis. No, no exagero mucho.
Una mujer y una cucaracha: son las protagonistas del drama de Re-conocimiento titulado La Pasión según G:H. ¿Lo cuento? Ella, (una mujer designada con las inicales G.H., o la escritura) es decir, la pasión, parte de una habitación de servicio. De una pared blanca en la que aparece, dibujada, una silueta de mujer. Y avanza. A paso de página, con ritmo regular, sostenido, hasta la revelación final. Cada página posee la plenitud de un libro. Cada capítulo es una tierra. Por explorar, por superar: cada peldaño aleja al "yo" de su ego. A cada paso, un muro. Se abre. Un error. Develado. G.H. encuentra una cucaracha. Pero no habrá "Metamorfosis" monstruosa alguna. Al contrario, para G.H., el bicho es el representante real de una especie que ha perdurado en su ser - cucaracha desde la prehistoria-. El trozo de ser vivo, horrible, repugnante, admirable en su resistencia a la muerte. A ese cuerpo, el cuerpo del otro, al que se atreve, debe, no quiere, infringir la muerte. G.H. pregunta con violencia el secreto de lo vivo, la materia prehumana que no muere. ¿Qué es la vida la muerte sino una construcción mental, humana, una proyección del yo? La vida prehumana no conoce la muerte. La pasión según G.H. es esta travesía por el caparazón, por todos los caparazones, hasta la materia ilimitada, neutra, impersonal...
No, no he contado nada. Hay que seguirla, palabra por palabra, en su ascensión hacia abajo. Sí, con ella, descender también es ascender.
¡Acaso somos ahora sus hijos?
Ahora voy a descender hasta las estrellas terrestres que parpadean, débilmente, en el libro La Hora de la Estrella.

de La risa de la medusaEditorial Anthropos, 1975
Prólogo y traducción de Ana María Moix
extraído de PAULINA MOVSICHOFF


HÉLÈNE CIXOUS DIXIT (x2)

“Debemos politizar la poesía... ”
“[...] lo necesitamos. Debemos, si queremos existir vivas, lograr ser contemporáneas de una rosa y de los campos de concentración, pensar lo intenso de un instante de vida, de cuerpo, y la agonía de las hambrunas. La vida debe pensar la vida, y contra-pensar la muerte.” 

“Nous avons à politiser la poésie… »
« nous avons besoin. Nous devons, si nous voulons exister vivantes, parvenir à être contemporaines d’une rose et des camps de concentration, à penser l’intense d’un instant de vie, de corps et les affres des famines. La vie doit penser la vie, et contre-penser la mort »

Entrevista publicada en Le coeur critique, 1997
Traducción de Julieta Sbdar Kaplan

En la palabra femenina, al igual que en la escritura, 
nunca deja de asomar lo que sigue conservando el 
poder de afectarnos por habernos antaño impactado y 
conmovido imperceptible, profundamente: el canto, la 
primera música, aquella de la primera voz amorosa, que 
toda mujer mantiene viva. 

de La joven nacida (2001: 56)


Hélène Cixous 
(Orán, Argelia Francesa, 1937)
ESCRITORA/POETA/PROFESORA UNIVERSITARIA/ FILÓSOFA/
FEMINISTA/CRÍTICA LITERARIA/ESPECIALISTA EN RETÓRICA
en WIKIPEDIA

21 de enero de 2012

Wislawa Szymborska, La feria de los milagros

Fotografía de Helen Korpak
LA FERIA DE LOS MILAGROS

Un milagro corriente:
que se produzcan tantos milagros corrientes.

Un milagro ordinario:
el ladrido de los perros invisibles
en el silencio de la noche.

Un milagro del montón:
una nube menuda y ligera,
capaz de tapar la luna llena y compacta.

Muchos milagros en uno:
un aliso que se refleja en el agua
y que se vea invertido de izquierda a derecha
y que crezca allá con la copa hacia abajo
y que no llegue al fondo
pese a la poca profundidad del agua.

Un milagro cotidiano:
vientos de ligeros a moderados,
borrascas en plena tormenta.

Un milagro cualquiera:
las vacas son vacas.

Otro milagro, quiérase o no:
este huerto y sólo éste,
de esta pepita y sólo de ésta.

Un milagro sin frac ni sombrero de copa:
palomas blancas en desbandada.

Milagro, porque cómo llamarlo si no:
hoy el sol ha salido a las tres catorce
y se pondrá a las veinte cero uno.

Un milagro que no sorprende lo debido:
una mano tiene menos de seis dedos,
pero tiene más de cuatro.

Un milagro, y basta con abrir bien los ojos:
el mundo omnipresente.

Un milagro tan adicional como adicional es todo:
lo impensable
se puede pensar.



MIRACLE FAIR

Commonplace miracle:
that so many commonplace miracles happen.

An ordinary miracle:
in the dead of night
the barking of invisible dogs.

One miracle out of many:
a small, airy cloud
yet it can block a large and heavy moon.

Several miracles in one:
an alder tree reflected in the water,
and that it’s backwards left to right
and that it grows there, crown down
and never reaches the bottom,
even though the water is shallow.

An everyday miracle:
winds weak to moderate
turning gusty in storms.

First among equal miracles:
cows are cows.

Second to none:
just this orchard
from just that seed.

A miracle without a cape and top hat:
scattering white doves.

A miracle, for what else could you call it:
today the sun rose at three-fourteen
and will set at eight-o-one.

A miracle, less surprising than it should be:
even though the hand has fewer than six fingers,
it still has more than four.

A miracle, just take a look around:
the world is everywhere.

An additional miracle, as everything is additional:
the unthinkable

is thinkable.

(Traducción del polaco al inglés de Joanna Trzeciak) 




Wislawa Szymborska 
(Kórnik, Polonia, 1923-2012)
PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1996
de Paisaje con grano de arena, Lumen, Barcelona, 1997 
Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski
para leer MÁS
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