Mostrando entradas con la etiqueta daniela camozzi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta daniela camozzi. Mostrar todas las entradas

30 de noviembre de 2018

Amy Lowell, 2 poemas 2


Collage de Mariano Peccinetti

TORPE

Brillás en mi corazón
como la llama de infinitas velas.
Pero cuando acerco las manos a tu calor,
mi torpeza extingue la luz,
y termino chocándome
contra las mesas y las sillas.


THE BUNGLER

You glow in my heart
Like the flames of uncontrolled candles.
But when I go to warm my hands,
My clumsiness overturns the light,
and then I stumble
Against the tables and chairs.

de Sword Blades and Poppy Seed, 1914





Collage de Mariano Peccinetti
TAXI

Cuando me alejo de vos
el mundo ya no late, enmudece,
como un tambor sin tensar.
Grito tu nombre a las estrellas que salen,
aúllo en los extremos del viento.
Las calles surgen vertiginosas,
una tras otra,
te amurallan de mí;
las luces de la ciudad me pinchan los ojos
y ya no puedo ver tu cara.
¿Por qué te dejo sola
y me lastimo así contra los bordes filosos de la noche?


THE TAXI

When I go away from you
The world beats dead
Like a slackened drum.
I call out for you against the jutted stars
And shout into the ridges of the wind.
Streets coming fast,
One after the other,
Wedge you away from me,
And the lamps of the city prick my eyes
So that I can no longer see your face.
Why should I leave you,
To wound myself upon the sharp edges of the night?

de Sword Blades and Poppy Seed, 1914








Amy Lowell 
(Brookline, Massachusetts, EE.UU., 1874 – 1925)
de La cúpula de cristal - Amy Lowell en versiones de Daniela Camozzi
mágicas naranjas ediciones, 2018
Compilación y traducción de Daniela Camozzi
para leer más en: MALÓN MALÓN
MÁS

10 de septiembre de 2018

Daniela Camozzi, 4 poemas 4


Ilustración de Hope Gangloff

NADA DE PEQUEÑOS TROPIEZOS.

A las piedras razonables
suelo esquivarlas:
al cabo de los años
algo he aprendido.
Con las más voluminosas
me tiento.
Se apodera de mí
un arrebato
y en vez de buscar
el camino más seguro
ahí voy estúpidamente
a saltar ese peñasco.
Nunca caigo bien parada.
Esta rodilla, la izquierda,
de nuevo se estrella
contra el pavimento,
termina magullada.
Ahora que han inventado
desinfectantes invisibles,
ya no ando por ahí
chorreando aquel líquido ocre
de los primeros hospitales.
Pero solo he ganado discreción
para mi lastimadura.
Quizá ya sea tiempo
de abrazarla:
seguramente
haya cosas peores
que vivir saltando
piedras imposibles
y siempre caer mal.

Esta herida obsesiva,
eterna,
es solo mía.





Ilustración de Xuan loc Xuan

DEBÍ HABER SABIDO QUE NO ERA

momento de acercarme.
Parecías tan tranquila comiendo,
que no advertí tu gesto:
estabas
en la intimidad de tus cosas.
Quise decirte no sé qué,
un comentario risueño, cómplice.
Tu grito resuena en mí todavía.
un NO lleno de furia, tus muchos
NO NO NO, que se volvieron
un largo monocorde estruendoso NO.
Hoy transcurro el día después
con la cara hinchada,
la garganta seca,
la voz
un hilo casi mudo.
Ahora creo entender, tarde,
y busco algún remedio:
grabarlo todo en la memoria
para otro día encontrar
el modo de estar juntas,
sin que tengas que defenderte
de mi estupidez.
Poder ese día
sentarme al lado tuyo.





Ilustración de Xuan loc Xuan

A VECES CON MAQUILLAJE

es posible recomponer
un poco las facciones
si todavía no están
tan desfiguradas
por el dolor.

Después de un rato
de secar el sudor,
de intentar
que las marcas no se noten,
me miro en el reflejo
más o menos satisfecha:
parezco alguien funcional.

Nadie ve la erosión
que produce cargar
esta coraza invisible.






Ilustración de Heo Jiseon

CUANDO DESAFÍO AL AGRESOR

logro que se calle
y el corazón bombea rápido.

No reconozco mi voz
en ese rugido.
Su verdad-pensamiento
suena en mi cabeza
con un repiqueteo
que me embriaga.

El agresor responde
de un modo
que no esperaba:
recula, pide disculpas.

No voy a aceptarlas.

He terminado
con la impostura
de mi civilidad.





Daniela Camozzi
(Haedo, Bs.As., Argentina, 1969)
POETA/TRADUCTORA/TALLERISTA
de La brecha que existe entre los cuerpos, Baltasara Editora, 2018
Prólogo de Jorge D’Alessandro
para leer MÁS

9 de septiembre de 2018

Daniela Camozzi, 2 poemas 2


Ilustración de Heo Jiseon
EL LADRILLO CALIENTE

Tan quietas como las estatuas
del uno dos tres
cigarrillo cuarenta y tres
nos quedamos con mi hermana
muertas de frío.
En la cama grande
que nos ceden las primas
las sábanas están heladas
hasta que llega mamá
con el ladrillo caliente
y los piecitos congelados
se van entibiando.
Hay que arrimársele con cuidado:
la superficie porosa
del ladrillo quema.
Apenas hay que acercar la piel
al envoltorio de lana
al fueguito
que la piedra irradia.
Nunca preguntábamos
de dónde eran
esos bloques radiantes
y si solo a la noche 
se encendían.
Bastaba con que mamá
los trajera y después
quedarnos de a poquito
dormidas con esa tibieza
mientras ella se volvía
al cuchicheo lejano
de los abuelos.

(pág. 24-25)



Ilustración de Heo Jiseon
LA HAMACA

Me tiro al sol
boca arriba
el pasto es
muy suave
no hay
espinas
ni cardos.
Cierro
los ojos igual
que en la plaza.
Me empiezo
a hamacar despacio
me empujo
hacia atrás
con una fuerza
que no tiene movimiento.
No despego
el cuerpo
del pasto
ni un poco.
Me doy
otro envión
ahora
para adelante
más fuerte
uso todo
el cuerpo.
Tengo dos
redondeles
de sol
en los ojos.
Me hamaco
cada vez
más fuerte
sin marearme
cada vez
más rápido
sin miedo
ni vértigo.
La tierra
es mi hamaca.
Tengo cosquillas
pero no son
de risa.
Parecen
de felicidad.

(pág. 57-58)





Daniela Camozzi
(Haedo, Bs.As., Argentina, 1969)
POETA/TRADUCTORA/TALLERISTA
de Mones Cazón, Ediciones del Dock, 2015
su blog de traducción junto a Isadora Paolucci

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...