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7 de septiembre de 2011

Estela Figueroa, Buscando el poema


Fotografía de Jiri Ruzek

BUSCANDO EL POEMA

Atropellada como un perro.
Selectiva como un gato.
Lo busco.

Fiel como tallada en piedra.
Blanda como la espuma.
Inocente como un fantasma
que vaga por la ciudad.
Lo busco.

Lejos parece que algo brilla:
¿será el poema?
Sobre una cinta de fuego
camino a su encuentro.
Atropellada.
Selectiva
Blanda.
Inocente.
Despiadada.



Estela Figueroa 
(Santa Fe, Argentina, 1946 - 2022)
de La Forastera, Ediciones Recovecos, Córdoba, Argentina
para leer MÁS

4 de agosto de 2011

Lilian Elphick, 2 poemas 2


Fotografía de Oleg Dou

AVISO DE ROBO

Mi silencio ha sido robado.

La persona que lo encuentre, trátelo con cariño.
No le grite, que se asusta.
No lo maree con palabras inútiles.
Una vez que el silencio se haya acostumbrado,
favor de clavarle el puñal bien adentro, en el centro
de su total indiferencia.
Deje los restos en la calle.
No faltará quien se los lleve.




"Aftershave", fotografía de Jiri Ruzek
AVISO DE EXTRAVÍO

Así que voy a hacer lo que creo mejor…
Nota de Virginia Woolf

He perdido mi imagen, la palabra, ese amor feble y fugaz; 
he perdido lo que nunca perdí: la sombra y la luz. 
También se han extraviado algunos granos de arena que guardaba en mis zapatos.
A quien los encuentre, por favor, no los devuelva.





Lilian Elphick 
(Santiago de Chile, 1959) 
de Abismos habituales
para leer MÁS
su BLOG


4 de junio de 2011

Ana Muñóz Gómez, Religio amoris (+1)


Fotografía de Jiri Ruzek

RELIGIO AMORIS
"Fue un hombre que regaló cerillas
a los que viajan a la oscuridad
y amó a las mujeres que hacen sangrar el sol"

Ángel Petisme, de Necrológica.

Muero todas las muertes de mis cenizas esparcidas.
Boca seca y sed constante,
velo negro de mujer viuda.

Jamás debimos mezclar drogas
(Rock and Roll… qué importa, todo lo demás fue sólo sexo),
el alcohol nos inflamó a ambos.

You have killed me,
you have killed me.

Tú, hombre flemático,
frío y húmedo,
calmado e indiferente,
racional y beodo al mismo tiempo.

Lo más importante es atravesar el fuego,
(lo dijo Bukowski).

Me hiciste creer que eras capaz de atravesarme, de penetrarme,
de salvarme, de sanarme.
Una palabra tuya bastaba, una palabra
(pero todos los poetas mienten).

Con las piernas abiertas dibujé una noche en la luna
y te amé.
Fue difícil mantener el equilibrio en aquella postura.

Oh, tentación, tentación,
no pude resistirlo.

Yo, mujer caliente y seca,
fuego mal extinguido que respondió Amén a tus oraciones,
mujer que abandonó su escepticismo,
que hizo oración al tañer las campanas de la noche.

Abnegada y devota,
bebí de tu propia sangre,
el agua de tu cuerpo, yo la sudé.

Dormimos con los ojos abiertos aquellos sueños de éxtasis
que nos mataban
(pequeña muerte, la llaman).
Me prometiste un lugar en el sol
(mañana seremos aire
y llegaremos a tocar el cielo con los dedos).

Pero llegado el momento huiste de mí,
evaporándote en desapacible malestar,
en lluvia invertida.

Resaca, movimiento en retroceso de las olas,
residuos apostados en las arenas después de la crecida.

Así amanecí,
(SOLA).

Con las piernas abiertas hoy soy toda bilis haciendo sangrar el sol,
muriendo de sobredosis,
habitándome en el hígado la melancolía.

Anoche mi estómago estaba vacío
Y te asimilé cuatro veces más rápido.

Grito como Penélope para desgarrar tus oídos allí donde estés.
¡Mátame!
¡De cáncer de hígado!
¡Como a un borracho!
¡Mátame!

Nunca debí amarte tanto,
ahora mis sollozos se desploman en la arena
sintetizando la resaca de haberlo amado todo de una vez
sin haberlo hecho nunca antes
(no estaba acostumbrada).”


B O N U S   T R A C K

Fotografía de Jiri Ruzek


Siento la lluvia en el dolor de mi ventana.
¿Por qué no lloras de noche?
Cuando nadie me vea
utilizaré tu camiseta para limpiar los cristales
y aprovechando tu desnudez
haremos el amor
para que lluevas de otro modo.




Ana Muñóz Gómez 
(Cuenca, España, 1987)
POETA/PROFESORA DE LENGUA Y LITERATURA
para leer + en ANTON CASTRO




30 de mayo de 2011

Marcela Munóz Molina, Poema 16


"Bitterness", fotografía de Jiri Ruzek
POEMA 16

Al fin y al cabo
fuiste una especie de devastación.
Un calor infernal
unos años de sequía,
la tierra se fue partiendo sin remedio.
Pero ni la luz de tu calor
perdonó a mis ojos sin pupilas.
Y aquella explosión,
que ingenuamente pensé,
había provocado cadenas de radio y televisión
para ser transmitida,
fue apenas vista
por dos o tres hoteles vacíos
hoteles de invierno
con comedores fantasmales
y desayunos con jugo de naranja.

La explosión se diluyó.
Fui por momentos un payaso que sufría convulsiones
dentro de todas las oficinas de pagos de consumo
y encima de todas las fronteras,
mientras tú saltabas amablemente en los techos
de las casas de los ricos.
Y cuando por fin el ruido pasó
y la oscuridad sucumbió,
me descubrí sentada y temblando
con la cabeza entre las rodillas,
como el único sobreviviente agusanado
en esta especie
de zona de desastre.




Marcela Muñóz Molina 
(Puerto Natales, Chile, 1966)
de El salvavidas lleva mi nombre, Punta Arenas, 1994
para leer + en INMACULADA DECEPCIÓN

27 de mayo de 2011

Louise Bogan, Observación solitaria tras una temporada en el infierno



Fotografía de Jiri Ruzek


OBSERVACIÓN SOLITARIA TRAS UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO

A medianoche las lágrimas 
te corren por las orejas.




SOLITARY OBSERVATION BROUGHT BACK
FROM A SOJOURN IN HELL

At midnight tears
Run in your ears.

1968



Louise Bogan 
(Livermore Falls, Maine, 1897 - 
Nueva York, EE.UU., 1970)
de The Blue Estuaries: poems 1923-1968, Noonday Press, 1995
para leer MÁS
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