Mostrando entradas con la etiqueta poesía portorriqueña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía portorriqueña. Mostrar todas las entradas

21 de julio de 2020

Mara Pastor, 2 poemas 2 (+1)


Ilustración de Yuko Shimizu

APELLIDOS EN EL CUERPO

En 1837 William Montgomery
creyó ser el primero en descubrir
las glándulas areolares que pueblan
ahora mis pezones llenos de leche.
Desde entonces, les decimos
tubérculos de Montgomery.
Prefiero decirle peca de azúcar,
oasis de leche, polen de girasol.
En 1872 John Braxton creyó ser el primero
en descubrir las contracciones
que me preparan para la llegada de mi hija.
Ahora le decimos a esa fuerza inesperada
que contrae la materia de mi vientre
contracción de Braxton. Prefiero
decirle ensayo de alumbramiento,
inundación repentina, volcán submarino.
En 1886 James Chadwick identificó,
frente a otro grupo de hombres,
el color violáceo de la labia por concebir.
El signo de Chadwick le dicen.
Para mí nada más parecido
a una berenjena que se hace cosmos.
La nomenclatura de los cuerpos expectantes
es la extraña poesía de una demiurga
que nada tiene que ver con estos señores.
Línea alba, primípara, lunática gravidez.
¿Puedo ponerle a una montaña mi apellido
porque la contemplo? ¿Puedo
nombrar el lunar de mi amado
con mi apellido porque lo descubro?
El día que borremos sus nombres
del cuerpo de las mujeres,
otra lengua escribirá su expansión.

de Falsa heladería, Ediciones Aguadulce, 2018


LAST NAMES ON THE BODY

In 1837 William Montgomery
believed he was the first to discover
the areolar glands that populate
my nipples full of milk.
We have since called them
Montgomery tubercles.
I prefer to call it sugar freckle,
milk oasis, sunflower pollen.
In 1872 John Braxton believed he was the first
to discover the contractions
that prepare me for my daughter’s arrival.
Now we call that unexpected might
that contracts the flesh of my womb
Braxton contraction. I prefer
to call it birthing rehearsal,
sudden flood, underwater volcano.
In 1886 James Chadwick identified,
in front of another group of men,
the violet color of labia about to conceive.
The Chadwick sign, they call it.
For me, nothing more like
an eggplant becoming the cosmos.
The nomenclature of expectant bodies
is the strange poetry of a demiurge
that has nothing to do with those gentlemen.
Linea alba, primiparous, gravid lunacy.
May I give a mountain my last name
because I gaze at it? May I
name my lover’s mole
with my last name because I discover it?
The day we erase their names
from women’s bodies,
another tongue will write their expansion.

Traducción al inglés de María José Giménez



Ilustración de Yuko Shimizu

EL ROMPEOLAS

Esta isla esta llena de mujeres
que regresan como vuelven
las osamentas con las marejadas.
o las tortugas a la orilla natal.

Contaban con la deuda,
pero no con metales pesados en el agua
el cadmio en el agua que respiran……..

Nada preparó para la pobreza de la casa,
el derrumbe de un pedazo de piscina
una muela por la que la madre tendrá que esperar tres meses,
porque la enfermedad también hace fila.

Ahora camino por el rompeolas
recuerdo dos personas felices
sobre una alegría del pasado.
Acabo de llegar en avioneta.

No creo que consiga escribir
el poema con humor sobre cabezas,
que me encargó Cindy cuando recaudamos
para el tratamiento de Elizam.
Pero serás un poema sobre un rompeolas.

y sopesar los pedazos de la isla,
sus metales pesados,
los seres queridos que se van:
pensar, desde otra orilla, en la sobrevivencia,
y entre tanto aedes en el amor.
Regreso para pisar esta tierra
y caminar con las mujeres
que vuelven a este rompeolas
a detener la marejada.

de Falsa heladería, Ediciones Aguadulce, 2018



B O N U S  T R A C K 

Ilustración de Yuko Shimizu


LA PIEDRA SOBRE LA QUE VIVO

Este pedazo de tierra
que compré
a precio de rebaja
es roca ígnea,
volcánica.
Tomo sus piedras
y pienso:

Esto fue lava.
Estuvo tan caliente
que de tenerla a esta distancia
me hubiera muerto.

Fue lumbre. Lugar
en que nunca viviría.

Y mira a lo que hemos llegado.

del manuscrito inédito Para pintar una casa,
publicado en Claridad Puerto Rico




Mara Pastor
(San Juan, Puerto Rico, 1980)
Reside en Ponce, PR
POETA/ESCRITORA/EDITORA/PROFESORA/TRADUCTORA
para leer + en EL ROMPEHIELOS
MÁS
su BLOG

18 de febrero de 2020

Mara Pastor, 3 poemas 3

Fotografía de Amanda Jasnowski

FLORA NUMÉRICA

Ciento setenta y tres de cada mil mujeres
se llamaban Rosa en Alabama

en el mil novecientos cincuenta y cinco.

Una de ellas se sentó en un autobús
que nos llevó a todas a un futuro de posiciones

y museos pero con una idea de justicia
que rondaba las costuras de la automovilística.

(Hubo Rosas que no contaron en el censo
porque recién habían cruzado la frontera
o habían germinado).

Una niña que nació por cesárea y no lactó
fue la última en llamarse Rosa
en el mil novecientos ochenta y nueve.

Ese mismo año dejaron de nacer Rosanas.

En la década del ochenta se extinguieron las Rosario.

En el mil novecientos noventa
ninguna niña se llamó Rosemary.

En el dos mil cinco, una de cada mil mujeres
en todos los Estados Unidos se llamó Rosa.

Hay residuos del Big Bang en las rosas,
residuos de radiación, hay menos abejas
en el planeta polinizándolas, hay menos Rosas.

de Poemas para fomentar el turismoSectas de los Perros, San Juan, Puerto Rico, 2011
Ediciones Neutrinos, Rosario, Argentina, 2016



Fotografía de Amanda Jasnowski

PÁJARO QUE CAE

Han pasado cosas rotas
como si la suerte fuese un error
que nos cae en la cabeza.
No hablo de accidentes.
Hablo de que ayer era otra
que decoraba una casa en un sótano
con imágenes de época
(la decoraba con mi
fijación a las revistas).
Tengo una abuela que muere
y tampoco me refiero a eso,
pero entro en la ducha
y me imagino el poema fúnebre
escrito desde siempre.
Sé que la belleza muere
y mientras muere se deshace
como el error de un pájaro que cae.

de Arcadian Boutique, Literatura UNAM, México, 2014



Fotografía de Amanda Jasnowski

FUTURO

Tendrás un pez
que morirá de olvido.

Te dirá que la paciencia
es una nube de burbujas,

esperarnos como en un arrozal
que se seca,

sobreviviendo
con poquito oxígeno,

cada uno en su burbuja,
con la esperanza del monzón. 

de Arcadian Boutique, Literatura UNAM, México, 2014




Mara Pastor
(San Juan, Puerto Rico, 1980)
Reside en Ponce
POETA/ESCRITORA/EDITORA/PROFESORA/TRADUCTORA
para leer una entrevista en LATIN AMERICA LITERATURE TODAY
para leer más en PERIÓDICO DE POESÍA
y en 80GRADOS
su BLOG



5 de febrero de 2015

Jocelyn Pimentel Rodríguez, 3 poemas 3

Donna Jeanne Hoogerhyde (1952)

POEMA PARA LOS HOMBRES QUE NO SE DEJAN AMAR

“No tocarte es un silencio
en el discurso de tocarte
pero es una palabra
de la frase de estar mirándote"

Ulalume González de León

no hay silencios más callados
que los de no estar amándote
ni palabras más oscuras
que las que no te tocan.
y se callan mis silencios
al amarte sin estar
y oscurecen mis palabras
porque huyen de mí.
Inhalo luz
exhalo un verso.
y tengo miedo
—porque te extingues.



POESIA PER GLI UOMINI CHE NON SI LASCIANO AMARE

“Non tocarte é un silenzio
nel discorso del toccarti
peró è una parola
della frase dello stare a guardarti”

Ulalume González de León

Non c’è silenzio dei più zittiti
di quelli di non stare ad amarti
né parole piú oscure
di quelle che non ti toccano.
e si zittiscono i miei silenzi
al amarti senza esserci
e si fanno oscure le mie parole
perché fuggono da me.
Inalo la luce
esalo un verso.
E ho paura
-perché ti spegni.




Fotografía de Francis Pellegrini Lingerie Editorial (1957)
MUJER EN ROJO

en esta casa en que todo sobra
habito ajena a tocarte
y en vilo de entrega
me olvido de las paredes:
sólo recuerdo mis pasos,
que siguen la huella
de un rastro de beso.

y en ese beso tú
y en ese beso yo:
los dos,
desandados en los pasos que ando
andada en el suspiro
que respiro en este aire
[tan inquieto,
tan denso,
que pesa
pensar en ti].

DONNA IN ROSSO

In questa casa dove tutto abbonda
abito lontana dal toccarti
e in bilico alla devozione
mi dimentico le pareti:
solo ricordo i miei passi,
che seguono l’impronta
di una traccia di un bacio.
e in questo bacio tu
e in questo bacio io:
entrambi,
ritornati sui passi che cammino
andata nel sospiro
che respiro in quest’aria
[così inquieta
così densa,
che pesa
pensare a te].



Fotografía de Alain Fleischer

EL PESO DE LAS COSAS

“despierta de caricias,
aún siento por mi cuerpo corriéndome tu abrazo”.

Julia de Burgos

heme aquí,
hecha toda de tu ausencia,
con el golpe de tu adiós
creciéndome en la entraña,
con la palabra a medio decir,
como haciendo fila
en espera de aire.

no basta gravar
el abismo de tu boca
o callar agravios
si la muerte se repite
y no es pequeña.
aquí,
en estas cuatro paredes
ocho esquinas
dos ventanas
que me esconden,
basta con decir basta
y pretender
que el ojo de la puerta
no gotea tu salida.
acaso ocaso
tu silencio si te nombro,
acaso ocaso
el gemido dormido en la espera,
acaso ocaso
el nudo triste en la garganta:
ese lugar inconcluso
al que escapamos
cuando duerme la sonrisa.




Jocelyn Pimentel Rodríguez 
(San Juan, Puerto Rico, 1980)
para leer + en LETRALIA
su blog COMENTARIO



6 de enero de 2014

Judith Ortíz Cofer, 2 poemas 2


Fotografía de Sarah Ann Loreth



LA LECCIÓN DE LA CAÑA DE AZÚCAR

Mi mamá abrió bien grandes los ojos
parada al lado de la plantación
lista para cortar.
"Respirá hondo",
           dijo en voz baja,
"no hay nada tan dulce:
nada más dulce."
           Al escucharla,
papá dejó la goma pinchada que estaba cambiando
bajo un sol que sacaba la brea del asfalto,
y me agarró del brazo, quebró mi corrida
hacia una planta:
"La caña puede asfixiar a una niña: snakes, las víboras
se esconden donde crece más alto que tu cabeza."

Y nos llevó de vuelta al auto lisiado
donde transpiramos nuestra penitencia,
por haber antojado más dulzura
que la que nos es permitida,
más de la que podemos manejar.


THE LESSON OF THE SUGARCANE

My mother opened her eyes wide
at the edge of the field
ready for cutting.
"Take a deep breath",
               she whispered,
"There is nothing as sweet;
Nada más dulce".
               Overhearing,
Father left the flat he was changing
in the road-warping sun,
and grabbing my arm, broke my sprint
toward a stalk:
"Cane can choke a little girl: snakes hide
where it grows over your head".

And he led us back to the crippled car
where we sweated out our penitence,
for having craved more sweetness
than we were allowed,
more than we could handle.





Piano teacher, 2001



MUJERES QUE AMAN A LOS ÁNGELES

Son esbeltas
y rara vez se casan, viven
sus largas vidas
en amplios salones, puertas francesas
que dan a parques geométricos
donde crecen profusas
flores aromáticas.
Tocan el piano
al atardecer,
sus cabezas inclinadas
en un ángulo lleno de gracia
como si estuvieran escuchando
notas entonadas más allá
del oído humano.
La edad las hace traslúcidas;
cada palpitación de sus corazones,
visible en la sien o el cuello.
Cuando se mueren, les ocurre mientras duermen;
sus espíritus se sacuden suavemente para liberarse
de una anfitriona demasiado refinada
como para protestar.



WOMEN WHO LOVE ANGELS

They are thin
and rarely marry, living out
their long lives
in spacious rooms, French doors
giving view to formal gardens
where aromatic flowers
grow in profusion.
They play their pianos
in the late afternoon
tilting their heads
at a gracious angle
as if listening
to notes pitched above
the human range.
Age makes them translucent;
each palpitation of their hearts
visible at temple or neck.
When they die, it’s in their sleep,
Their spirits shaking gently loose
from a hostess too well bred
to protest.




Judith Ortíz Cofer 
(Hormigueros, Puerto Rico, 1952) 
Reside en Georgia, EE. UU.
en Usos de la imaginación: Poesía de l@s latin@s en EE.UU., 
EUDEM, Mar del Plata, 2008
Introducción, selección y traducción: 
Lisa Rose Bradford y Fabián Osvaldo Iriarte
su WEB

3 de julio de 2013

Vanessa Droz, Te amo y su espectro (3 poemas 3)






TE AMO Y SU ESPECTRO
…pues ardió como te amo.
Gilberto Owen


I

Un hombre conoce a una mujer.
Tres días después le dice: “Te amo”.
La mujer, entonces, se enamora
pues te amo es el hilo del que cuelga el alma,
te amo es la mano que rige el sueño
y el sueño es azul y está lleno de tiempo.
Te amo traza en el mar el borde de la espuma
y separa el agua de la tierra.
Te amo escarba de la tierra la ribera,
le da su sitio entre dos puntos
y en ese tránsito pone huellas.
Te amo en una huella es movimiento.
El pie que la fija se traslada
y con sólo una pisada recorre el mundo.
En la pisada, te amo
es inscripción, es señal, es escritura,
palabra fijada.


La palabra fijada es te amo y arde.


El hombre lo sabe
y con te amo invoca no sólo su ardor.




Fotografía de GridoArt




II

El conjuro está cumplido.
Tres días después de te amo
los cuerpos yacen en el suelo.
La mujer derrama su carencia
en medio de bosques de vocablos,
de multitud de sílabas,
de frases en motín y oraciones reunidas en las plazas.
El hombre las agarra y sujeta entre sus manos
para poder reclamar otros mundos,
otras caras, otros recuerdos.
Quiere hacer suyos actos ofrecidos
antes de su llegada, imponer su posesión,
su dominio ancestral sobre el cuerpo de la piedra.

El desvelo está cumplido.
Tres días después de su momento,
en el espacio destinado al viento entre los cuerpos
y que recoge el soplo de la boca,
labios y lengua en audacia detenidos,
labios y lengua arrojados del silencio,
la mujer añade: “Te amo”.

Para ella queda erigido el sueño,
tierra y agua separadas,
el camino en tierra bien trazado
y el movimiento repleto de ardor
inscrito al choque de su lengua con el cielo de la boca
y un fluir feroz del viento.



Fotografía de Elias Wessel




III

Los días se repiten.
Se repite el invento,
la palabra marioneta en manos del hombre.
Ahora no es te amo, es te quiero colgando de las cuerdas.
Él no piensa el sueño:
lo reclama, lo seduce,
abigarra entre sus dedos la forma del mundo
entre ellos incendiado.
Del fuego de la mujer sale más altura.
En el fuego del hombre te amo es más hielo,
espectro de palabra, inmenso fantasma
redondo y casi perfecto.
Ya perdido su aguijón, su locura y su flecha,
mientras la mujer se alza y asume un vuelo,
la palabra dirigida,
como marioneta eficaz en su momento,
descansa en la trastienda del titiritero.



Vanessa Droz 
(Vega Baja, Puerto Rico, 1952)
extraído de JORNAL DE POESÍA
para leer MÁS
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...