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3 de julio de 2026

Alfonsina Clariá, Tengo la impresión...


Obra de Aron Wiesenfeld

Tengo la impresión de haber vivido en otro mundo. De haber hablado otro lenguaje: el mismo en el que escribo. La forma en que miro las cosas: más allá y por detrás de la superficie, desdibujándolas a veces, habitándolas otras. Yo las fabrico al desnudarlas.

Estoy en el mundo percibiéndolo otro, haciéndolo otro. Una trama inventada. Adentrada. Una red tan fina, tan fantasmagórica, que voy quedándome cada vez más sola. Como una araña, presa de su propia tela.

No es como digo ni como veo; lo sé. No es, sencillamente, así. Es otra cosa. Hablo en un idioma que yo misma desconozco. En una lengua a la que ni los muertos responden. 

No necesito estar en otro lugar más allá de esta tela, traslúcida de tan fina; de esta hebra donde engarzo y sostengo voces que no sé de dónde vienen, cuya resonancia me hipnotiza.

Voy a desaparecer musitando sílabas inconexas. Porque de desaparecer se trata. He aprendido, al fin, a desaparecer. 

                                                                                          

Alfonsina Clariá 
(Córdoba, Argentina, 1972)
POETA/LICENCIADA EN LETRAS MODERNAS/ 
ESCRITORA/DOCENTE/INVESTIGADORA
de Papeles desordenados (libro inédito)
para leer MÁS

15 de febrero de 2026

Alfonsina Clariá, 5 poemas 5


Obra de Pia Valentinis

 A Javier

Me quedo
en el día que empieza
bajo la sábana de tu voz.

Me quedo en tu promesa
en tu hoy
y en tu futuro.

En el azar del devenir
me quedo
te escucho
lato
despierto en vos.           


Fotografía de Lin Yung Chen
Soy equilibrista
piso el hilo tembloroso
del devenir.

Apoyo mi pie
en el terreno
de la incertidumbre.

Soy equilibrista
confío en hilos invisibles.


Obra de Pia Valentinis

Vos y yo nos parecemos
a esos pájaros
que salen vivos
de los derrumbes

y a la mañana siguiente                 
cantan.


Fotografía de Laura Stevens
¿Y si nos vamos al mar?
A la fotografía
en la que estamos juntos
tirados en la arena
cerca del carrito de milhos.

Vayámonos a descansar
a caminar bajo la luz
del atardecer
a mirar por la ventana
que se abre al rumor
profundo del mar.

Guardemos en un bolso viejo
la lluvia de las despedidas
el frío de lo irreversible
los espasmos del insomnio.

Armemos la valija
y dejémosla acá
vayámonos sin nada
a aquella foto
los dos solos.


Alfonsina Clariá fotografiada por su hija
El tiempo es arena movediza
vacilo, no sé pisar.

Si pudiera moverme
me quedaría donde estoy:
en esta casa
en este cuerpo frágil 
y fuerte
en el desvelo
en la escritura, me quedaría.

Todo está en movimiento
la eternidad es una puerta. 






Alfonsina Clariá 
(Córdoba, Argentina, 1972)
POETA/LICENCIADA EN LETRAS MODERNAS/ 
ESCRITORA/DOCENTE/INVESTIGADORA
de Álbum de fotos, Ediciones Recovecos, 2019
en FACEBOOK
para leer MÁS

16 de agosto de 2025

Nora Gabriela Luna, 5 poemas 5


Ilustración de Loré Pemberton
PRIMER GRADO

–¿Cómo te fue en la prueba?
Una risa y tu ingenuidad.
–No sé, Mami.
Me mostrás una hoja con una mala nota
que no lográs entender.

Entonces buscamos juntos
el recreo en la música y la poesía:
–¿Te gusta Edith Vera?
–¡Sí! ¿Me leés?
Abro el libro de tapas verdes y leo:
La sopa es divertida
y se cocina a fuego lento.



Cocinar es lo que mejor me sale:
me equivoco,
quemo tortas,
cocino descalza para sentir el frío,
amaso el alfajor catamarqueño
y galletas de chocolate.

Cocino para mi familia,
mis amigos,
disfruto sus miradas y sus risas.

Nunca dejé de estar
en la cocina de mi abuela.



Obra de Uma Gokhale

Acostada en el pasto
tapé mi cara.

El pino alto
fue testigo de mi miedo.

Acompañada
por flores y hormigas,
el viento borró mis tristezas.



Ilustración de Lucy Almey Bird 

A las mujeres de mi familia

Pienso mucho en las mujeres de mi familia,
en esa paciencia que a veces me cuesta encontrar.
Sus historias resuenan en mi memoria,
sus voces endulzan mis laboriosas mañanas.
Pienso en las oportunidades y en esas ramas
que podamos para que el árbol pase el invierno
y vuelva a animarse con la primavera.




Especializados en guerras
desde que nacemos,
las batallas son diarias,
personales,
el poder de la mentira
nos paraliza,
la confianza llega tarde.

¿Y ahora?
Se apagó la luz,
el cuarto quedó oscuro,
se escucha un llanto.

Le hago lugar al dolor.
Me perdono.


La construcción de mis recuerdos
Babel Editorial, Córdoba, 2023



Nora Gabriela Luna
(Córdoba, Argentina, 1981)
POETA/COMUNICADORA SOCIAL/FOTÓGRAFA
de La construcción de mis recuerdos
Babel Editorial, Córdoba, 2023
Prólogo de Alfonsina Clariá
para leer + en EMMA GUNST

14 de mayo de 2024

Alfonsina Clariá, 8 poemas 8 (de Cuánto debe morir para que algo nazca)



¿Cuánto debe morir
para que algo nazca?

¿Cuánto queda sepultado
para que una mañana
ese fruto esté en tu mano?

¿Cuántos días iguales
para que uno solo perdure?

¿Cuánto de mí muere
y cuánto nace
cada vez que escribo?

Fotografía de Alessandro Passerini

Una noche al poner la mesa
pierdo el equilibrio
como si de pronto cayera enferma.

Los platos son demasiado hondos
los tenedores tiemblan en mi mano
el piso no es estable.

Algo se ha movido
no sé si dentro o fuera
de la casa o de mi cuerpo.

No quiero soltar los cubiertos
ni llamarte
para que seas parte del miedo.




Dicen las visitas
que todavía es verano
y afuera hace calor.

Pero dentro del hospital
no hay estaciones
la enfermedad
sopla un aire triste
y oscurece el semblante
de los que duermen.




Ahora que alguien ha dicho
la palabra "final"
en este cuarto en el que casi siempre
estoy dormida

ahora que todo parece definitivo
y sin embargo incompleto
inmóvil y aún así
en constante mutación

ahora que no hay otras estaciones
que el calor o el frío de la fiebre

ponés toallas húmedas
sobre mi frente
me abrigás con frazadas
te acostás a mi lado vestido
y nos dormimos de la mano

ahora que alguien ha dicho
la palabra "final"
¿de dónde viene esta paz?



A Mateo

Escucho la voz de un niño
que me habla al oído
con su cara pegada a la mía.

Tengo los pies helados
la cabeza ardiendo de fiebre
no puedo abrir los ojos
ni dejar de temblar.


Aunque no le responda
la voz insiste
repitiendo en mi oído:
"Despertate, Ma".




No ha dejado de llover
durante días
y los diluvios
desde que estoy postrada
me dan miedo.

–Sigue lloviendo.
Te digo con los ojos cerrados.

–Es linda la lluvia.
Me respondés.

–Las cicatrices duelen.




Como esa pareja que pintó Van Gogh
que ha dejado a un costado
los zapatos viejos
(la huella de la pobreza)
y la hoz
(el acecho de la muerte)
te acostás a mi lado
y nuestros cuerpos se rozan
como dos nubes dormidas.




Recuerdo el silencio triste
de las salas de espera
y cuánto sepulté bajo las sábanas
de una cama de hospital

vuelvo a sentir el dolor
y la fe de mi madre
sentada al borde de esa cama
como al pie de la cruz.

mientras recibo la tibieza
de un nuevo amanecer
desde las ventanas de mi casa
y en mi corazón resuena
"¡Talita cumi!"


de Cuánto debe morir para que algo nazca, 
que se presentará el miércoles 15 de mayo, a las 19 horas,
en la Alianza francesa (Ayacucho 46)
Ciudad de Córdoba



Alfonsina Clariá 
(Córdoba, Argentina, 1972)
POETA/LICENCIADA EN LETRAS MODERNAS/ 
ESCRITORA/DOCENTE/INVESTIGADORA
de Cuánto debe morir para que algo nazcaNarvaja Editor, 2024
para leer + en EMMA GUNST





6 de mayo de 2024

Alfonsina Clariá, 10 poemas 10 (de La felicidad de las perdices)


Ilustración de Alfonsina Buteler

Una noche
me acosté tranquila
sin sentir otra urgencia
que la de soñar.



Obra de Andrea Kowch

Los cuentos que me contaron
tenían el mismo final:
una gran fiesta
y un banquete para dos.

Pero la niña de ayer
hoy está sola.

El vuelo gris de un pájaro
apaga el último sol

y pronto llegará la luna
como un plato vacío.

                 
Obra de Dominique Fortin
Una joven camina
por las páginas de un libro.

La noche se abre
húmeda y fragante
como un bosque.

Perdida entre las hojas
no siente miedo
sino deseo de adentrarse.

Obra de Dominique Fortin
"Mujer pequeña"
era el título del cuento.

Habré preguntado seguramente
por qué era pequeña la mujer
que una mañana
encuentra una gallina
y la esconde en un aparador.

Al llegar la noche se duerme
y en el sueño una voz
le ordena que devuelva el ave.

Cuando despierta
corre hacia el armario
que está vacío.

Aunque sentí la tristeza
no entendí la historia.

Había que vivir lo suficiente
para leer en la fábula
la tragedia
había que perder lo atesorado
de la noche, a la mañana.


Obra de Andrea Kowch
              "Y fueron felices
y comieron perdices"
leo en la última página del libro
grabado en mi memoria.

Lo cierro e imagino una perdiz.
No está en un plato
está en su nido
oculto en los pastizales
escuchando el viento
y la respiración tranquila
de sus pichones dormidos.

Nadie me contó esa historia
que al final del día
invento para mí.

Obra de Andrea Kowch
Toda la casa tiene ventanas
por las que miro el cielo.

Quizás el cielo tenga ventanas
que se abran a la casa

y el día se despierte
con el llanto de un niño

la tarde sea un espejo
de los azules y anaranjados
que nuestros hijos mezclan
cuando dibujan

y la noche nos cubra con las alas
de los ángeles que ellos sueñan.

                
Obra de Andrea Kowch

Me pregunto si la felicidad
dura un instante en un jardín

si estará oculta entre las flores
caídas del jacarandá
en las macetas que nadie riega
en los primeros pasos
de un niño sobre el césped.

Me pregunto si la felicidad
tendrá el color de los disfraces
que nuestros hijos corren a ponerse
apenas llegan del colegio
si estará guardada en los secretos
que me dicen al oído
y en estas palabras que anoto
venciendo el frío y el sueño
a las tres de la mañana.

                  
Obra de Dominique Fortin
Sentada al borde de la tarde
veo mi sombra:
una mujer delgada
con un lápiz en la mano
anotando lo que debe.

Una sombra cansada
suma y resta monedas
que nunca alcanzan.

Desde la medianera
llegan oleadas de perfume
del jardín vecino.

Respiro profundo
y armo para mí
un ramito
con jazmines ajenos.


    Obra de Andrea Kowch
                                                                           Sueño con una mujer
que deambula buscando
algo que ha perdido.

A lo lejos divisa una fuente
y se encamina hacia ella.

Al llegar
oye una voz que dice:
"En la fuente del sueño
hay monedas
que arroja el deseo."

Pero ella
sólo distingue palabras.


Obra de Andrea Kowch
Las palabras
que quería escribir
se hunden
en la fuente del sueño.

Acerco mi mano.
y al rozar el agua
me despierto.


La felicidad de las perdices
que se presentará el miércoles 15 de mayo, a las 19 horas,
en la Alianza francesa (Ayacucho 46)
Ciudad de Córdoba



Alfonsina Clariá 
(Córdoba, Argentina, 1972)
POETA/LICENCIADA EN LETRAS MODERNAS/ 
ESCRITORA/DOCENTE/INVESTIGADORA
de La felicidad de las perdices, Narvaja Editor, 2024
para leer + en EMMA GUNST

1 de febrero de 2024

Alfonsina Clariá, 3 poemas 3 (II)


Obra de Jolene Lai

La felicidad tiene grietas
donde crece la maleza.
Hace nido en los rincones,
la aflicción.
No duermo; extirpo
gajos de sombra,
vigilo el humo de los sueños,
oculto el oro
bullicioso de la infancia
en el umbral
donde crepita el poema.
Ya no voy dormir:
yo soy el fuego.


Obra de Jolene Lai

Esta silla vieja y heredada
soporta cada noche
el peso del insomnio;
largas horas consumidas,
tiesa y ensimismada.
En ella perdí la oportunidad
de ver mil cielos estrellados,
pero contemplé otros cientos
que se abrieron bajo techo.
Tal vez, mi vida no fue
extraordinaria, pero lo ordinario
fue feliz, triste e impetuoso.
En esta silla, áspera y dura,
exploré paisajes interiores,
aprendí a traducir
mi corazón en signos,
vencí el temor a desaparecer
sin haber traspuesto
el límite de la materia.
En esta silla,
que ya es parte de mi cuerpo,
de mi nada.



Obra de Jolene Lai

El lavarropas nuevo
no causó tanto alboroto
como la caja.
La llevamos al jardín
y, en un instante,
armamos la casita.
Para hacer la puerta levadiza,
atamos la punta del cartón
a la rama más baja del jacarandá.
Un trozo de telgopor
se convirtió en el banco
y los cuatro entraron,
por turno, a llenar la casa
con su risa.
Pura alegría que duró
hasta la primera lluvia.



Mudanzas, Ediciones Recovecos, 2015



Alfonsina Clariá 
(Córdoba, Argentina, 1972)
POETA/LICENCIADA EN LETRAS MODERNAS/ 
ESCRITORA/DOCENTE/INVESTIGADORA
de Mudanzas, Ediciones Recovecos, 2015
para leer + en EMMA GUNST


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