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17 de septiembre de 2023

Nerina Coronel, 5 poemas 5


Obra de Cristina Troufa

SOLO ESTOY PIDIENDO QUE LLUEVA

I

Estoy rogándole a Once que
llueva más fuerte.
No hay suficiente barro en las veredas.
Estoy suplicando que la ventana
se agigante y me abrace
hasta escurrirme todas las flores
de malvón descuidadas.
Estoy insomne dando vueltas
monoambientales, humedeciendo el único
espejo de la casa, de la pequeña caja,
para dibujar escenas y hablarlas
mientras Once solo deja resbalar
un puñado de desorientadas gotas de nada.
Estoy incendiando mis horas.
Estoy cavando la superficie de los días.
Estoy enterrando los árboles de la noche.
Solo estoy pidiendo que llueva
tan firme, tan espeso, tan frío
que apague de un único golpe mojado
la encendida piel de mis manos.

de La incendiada del espejo, Peces de ciudad, 2016


Obra de Cristina Troufa
INCENDIO

El viento besa
los yuyos huérfanos
que resisten entre las vías.
Estoy volviendo al pueblo
a saludar a la muerte.
El tren avanza y
comienzan a habitar
mi cuerpo los recuerdos
de unas vacaciones en Córdoba.
Me pregunto si el
impacto será solo
la ausencia o lo definitivo
de esa ausencia
en un territorio:
el de mi infancia atravesada
por la experiencia seca
que no dejó en mí
ninguna huella.
Pero a medida que
pasan las estaciones
resuena algo en el hueco
de mi vientre como si fuera
la memoria una alarma contra incendios.
Se me queman los recuerdos
en las manos.
por eso escribo.

Leído en DIARIO DE RADIO


Obra de Cristina Troufa
HAMACA

Cada vez que vuelvo de mi pueblo
tengo la boca llena de tierra,
en los dientes me crujen piedritas,
se me hace barro la boca,
se me hace barrio. 
Se me pega en la piel el olor
de las calles a pasto, humo y sudor
sulfatado. 
En la casa de mi abuelo, me quedo
quieta en una silla de la cocina.
Tengo miedo de levantar mucho
polvo de memoria si me suelto.
En mi pueblo ya no hay casa para mí,
ya no hay cuarto ni cama con mi
recuerdo. 
Yo me fui hace mucho, mucho antes
de que me fuera. 
Cada vez que vuelvo de mi pueblo
siento como si saliera despedida
de un pequeño cuerpo en una
hamaca de una plaza de pastos 
amarillos donde una vez me caí
desde lo alto y mi estómago
se quedó sin aire. 

Leído en DIARIO DE RADIO



Obra de Cristina Troufa
Dos mujeres se despiertan juntas
El mundo sabe lo que costó”.

Si al mirar para atrás
Somos capaces de enumerar todas las veces
Que deseamos besarnos;
Si al chequear en el catálogo mental de aquellos rostros olvidables
Podés hacer una pausa en mi cara colgada de algún escenario random;
Si cuando quisiste insinuar tu mano a la mía
La respuesta fue un instante de certidumbre incontrolable;
Si cuando estuvimos las dos bajo un mismo techo lleno de gente
Lo único que quisimos fue mirarnos suspendidas en esa nube;
Si cuando teníamos que irnos
Invadimos todos los rincones vacíos para que nadie nos eche de nuestro encuentro;
Si al cerrar los ojos
Todavía podés sentir la electricidad de esa noche,
Entonces no estábamos tan equivocadas:
El mundo también puede ser para nosotras.

2019


Obra de Cristina Troufa
Escucha cómo cae la lluvia,
como si no hubiera amor ahí
ni luz, nada más líquido, más sonoro,
como si solo eso quedara,
sin amor sin tiempo
solo mi mano que cierra casi todo (...).

ES ACÁ

Es acá donde suenan
todos los miedos;
acá, cerca de tu mano
que toca el mundo como
si fuera una cosa uniforme.
Yo me pierdo en el mundo,
en sus horas y sus días calendario.
Y tu mano sigue
tecleando vuelos, amasando el
destrato de mi ansiedad.
Es acá, no allá, donde la noche
puede llenarnos a todxs
de conclusiones olvidables.
Prefiero eso y la cercanía 
de olvidarme en un impulso.
Prefiero acá la irreverencia
y la bronca de tener mucho
y que nadie quiera nada. 

2019

È qui di

È qui dove suonano
tutte le paure;
qui, vicino alla tua mano
che tocca il mondo come
se fosse una cosa uniforme.
Io mi perdo nel mondo,
nelle sue ore giorni e calendario.
E la tua mano continua
a tamburellare voli, impastando il
disastro della mia ansietà.
È qui, non là, dove la notte
può riempirci tutti
di conclusioni dimenticabili.
Preferisco questo e la vicinanza
del dimenticarmi d’impulso.
Preferisco qui l’irriverenza
e la rabbia d’avere tanto
e che nessuno voglia niente.

Traducción de Antonio Nazzaro


Ph Magdalena Giménez
Nerina Coronel
(Mercedes, Bs. As., Argentina, 1988)
Reside en CABA
POETA/ACTIVISTA/ESTUDIANTE DE ABOGACÍA/TALLERISTA
para leer + en LA JUNTADA


8 de febrero de 2019

Irene Gruss, Movimiento


Fotografía de Svala's Saga: Emma Powell & Kirsten Hoving


MOVIMIENTO

Una mujer sola frente al mar
es más majestuosa que él.
Puede pasar una gaviota
augurando la muerte
o puede caer el sol, humedeciendo
las lonas de las carpas
hasta apagarlas,
pero una mujer
frente al mar
mece su soledad como una dueña
y no se estremece.
La luz
del mar tiene la importancia
y el movimiento de su ánimo, de su alma.
El viento suena alrededor
de la mujer
y la despierta:
ahora se trata de la playa sin luz, una mujer,
el sol caído, el sonido del mar
carpas levantadas,
el viento que lo da vuelta
todo.




Irene Gruss
(Buenos Aires, Argentina, 1950-2018)
de La luz en la ventana, Ediciones El Escarabajo de Oro, Buenos Aires, 1982
para leer + en LA FICCIÓN DEL OLVIDO

6 de marzo de 2016

Silvia Álvarez, La sopa estaba fría...


Fotografía de Leanne Surfleet
La sopa estaba fría
o el mate demasiado caliente
no me acuerdo
pero fueron gritos
como ecos
retumbando en el bosque
(yo salí corriendo hacia el bosque)
que no era más
que un pedazo de tierra con nogales
florcitas violetas en el piso
pisé
pisaba
suerte que no hubo
griterío por la noche
dormí acurrucada a mi muñeca blanca
linternita
pensando en las florcitas
(violetas se llamaban)
que crecían bajo los nogales
no podían dormir
los perros ladraban
y había gemidos
como reconocimientos huraños
matadores
por la mañana corrí al bosque que ya dije
no lo era a desarrugar
las violetas
que había aplastado con mis pies de skipi blanca
y vi el cartel
todavía me acuerdo
que decía: no hay reconstrucción la rueda gira
hacia delante nunca hacia atrás
y me fui corriendo a agarrar bien fuerte la rueda
que había de adorno en el patio
toqué sus rayos
la afirmé contra la tierra
me subí me fregué sobre ella
jugué a que mi cuerpo se ensanchaba y se hacía rueda
y lo vi
juro que lo vi a mi cuerpo
hecho rueda que gira
siempre hacia delante
y a la noche
la sábana no me podía contener de tanto que giraba
y mis patitas peludas y flacas sobresalían
por debajo tomaban frío
se enfermaban
y no pude correr al bosque
porque además era invierno
y en la casa se estaba a salvo
de esas inclemencias
y te vi
juro que te vi
en aquellos días en que me tuvieron guardada
enseñándome de nuevo a caminar
por la casa
llena de agujeros
cuando volví
las violetas se habían secado
y era primavera
ahí supe
que las violetas no florecen en primavera
no en aquella de 1966
y esa noche en mi cama
hubo un revoltijo muy grande
porque la sopa o el mate habían estado fríos o calientes
(de eso no me acuerdo)
y hubo gritos
sordos
que no me dejan dormir
                                 




Silvia Álvarez 
(Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina, 1956)
de Déjala correr, déjala correr, Último Reino, Buenos Aires, 1987
en Poetas Argentinas (1940-1960), Ediciones del Dock, 2006
Selección y prólogo de Irene Gruss
para leer + en JORNAL DE POESÍA

24 de marzo de 2011

Irene Gruss, Mientras tanto


Fotografía de Sonya Jach (Polonia)

MIENTRAS TANTO

Yo estuve lavando ropa 
mientras mucha gente 
desapareció 
no porque sí 
se escondió 
sufrió 
hubo golpes 
ahora no están 
no porque sí 
y mientras pasaban 
sirenas y disparos, ruido seco 
yo estuve lavando ropa, 
acunando, 
cantaba, 
y la persiana a oscuras.



Irene Gruss 
(Buenos Aires, Argentina, 1950 - 2018)
de El mundo incompleto, Libros de Tierra Firme, 1987
su BLOG

10 de marzo de 2011

Juana Bignozzi, 2 poemas 2 (III) (+1)


Fotografía de Ma Liang /Maleonn (Shanghai, China, 1972)

CONVERSABLE Y MODERADO

Yo digo si algo en la vida tuviera algún sentido tendría 
      tu nombre
nosotras mujeres de cierto orden con ideas precisas con
      ninguna idea
que nos sirven para vivir para no gritar
con amigos que dicen el amor por la gente
con recuerdos de magnolias en la quinta
el gran amor me digo
señalo con un dedo los dibujitos en la pared
la planta que en mi casa da flores de un día
señalo mi juego, este último de aburrirme
repito algunas cosas ingeniosas,
el gran amor las cartas los poemas el olor del verano
el gran amor
que nadie se sonría todavía.

de Mujer de cierto orden, Libros de tierra firme, 1967


s/d del autor

LA VIDA PLENA

A algunos les han quitado las ganas de hablar,
pasan mudos por el amor, aman perros vagabundos
y tienen una piel tan sensible
que nuestros pequeños saludos cotidianos
pueden producirles heridas casi de muerte.
Nosotros, seres amables e inofensivos,
miramos los gatos enfermos, las mujeres con collares
que pasan por la calle
y sentimos un desamor agradable,
casi suficiente.

de Mujer de cierto orden, Libros de tierra firme, 1967

B O N U S  T R A C K 

LUZ DE GAS

Todos pudimos apagar y encender las
hogueras
digamos, las luces
los más inconscientes lo hicimos
pero yo pregunto
quién tuvo la valentía de verlas agonizar
y siguió hablando moviéndose
pensando en las celebraciones
sonriendo ante las consecuencias del
cambio de estación
la luz que agoniza era una obra que amaba
mi madre
en su fantasía del teatro
pero aquí no habrá salvadores
lúcidos detectives jóvenes enamorados
sólo héroes que miran cómo agonizan
y simulan vivir una vida
¿quién la llamó vida?
sin revolución

de Regreso a la patriaLibros de Tierra Firme, 
Colección de Poesía Todos Bailan, 82 pgs., Buenos Aires, 1989
Contratapa de Irene Gruss



Juana Bignozzi 
(Buenos Aires, Argentina, 1937-2015)
POETA/PERIODISTA/TRADUCTORA/ANARQUISTA
para leer una nota en INFOBAE
para leer MÁS
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