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6 de octubre de 2011

Tomas Tranströmer, 2 poemas 2

Fotografía de Francesca Woodman - Selfportrait 1976

ALGUNOS MINUTOS

El pequeño abeto del pantano alza su copa: un trapo oscuro.
Pero lo que uno ve no es nada
frente a las raíces, las dilatadas, las que reptan ocultas, el
inmortal o semimortal
sistema de raíces.

Yo tú ella también nos hemos ramificado.
Más allá de lo deseado.
Fuera de Metrópolis.

Del cielo blanco lechoso de verano cae una lluvia.
Siento como si mis cinco sentidos estuviesen acoplados
a otro ser
que se mueve tan empecinadamente
como los corredores vestidos de colores claros en un estadio
sobre el que chorrea la oscuridad.

(de Visión nocturna, 1970)




DESPUÉS DE UNA LARGA SEQUÍA

Ahora mismo el verano es gris; noches extrañas.
La lluvia se desliza desde el cielo
y en calma aterriza
como si se tratase de sorprender a alguien que duerme.

Los círculos de agua pululan en la superficie de la ensenada
y es la única superficie que hay
-lo otro es altura y profundidad,
ascender y hundirse.

Dos troncos de abeto
emergen y se estiran en largas, huecas señales de tambor.
Lejos están las ciudades y el sol.
El trueno está en la hierba alta.

Es posible llamar a la isla de los espejismos.
Es posible oír esa voz gris.
Para el rayo, el hierro es miel.
Uno puede vivir con su código.

 (de La barrera de la verdad1978)





Tomas Tranströmer  
(Estocolmo, Suecia, 1931 - 2015)
Premio Nobel de Literatura 2011
para leer más en REVISTA DE ARTES

13 de mayo de 2011

Montserrat Álvarez, Ars poética


Fotografía de Francesca Woodman

La poesía debe ser como el amor,
asunto raro de bichos raros de largos dedos
sensitivos
La poesía debe ser como el amor,
refinada y violenta
y que haga daño y muerda
sin llegar a romperse
ni a romper
Pero a veces la poesía debe llegar más lejos 
que el amor
y más lejos que todo
Y romper cosas




Montserrat Álvarez 
(Zaragoza, España, 1969)
Reside en Paraguay
de Zona Dark, Lima, 1991
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2 de mayo de 2011

Anne Carson, Entonces la puerta del corredor se cierra otra vez y el ruido desaparece


Fotografía de Francesca Woodman
XX

En el esfuerzo que uno hace por hallar su camino entre los contenidos de la memoria
(insiste Aristóteles)
es útil el principio de asociación:

«pasar rápidamente de un punto al siguiente.
Por ejemplo de leche a blanco,
de blanco a aire,
de aire a húmedo,
tras lo cual uno recuerda el otoño en el supuesto de que esté tratando de recordar
esa estación».

O suponiendo,
amable lector,
qué no estés tratando de recordar el otoño sino la libertad,
un principio de libertad
que existió entre dos personas, pequeño y salvaje,
como son los principios, pero ¿cuáles son aquí las reglas?

Como él dice,
la locura puede ponerse de moda.
Pasar entonces rápidamente
de un punto al siguiente,
Por ejemplo de pezón a duro,
de duro a cuarto de hotel,
de cuarto de hotel
a la frase encontrada en una carta que escribió en un taxi el día que se cruzó con
su mujer
que iba caminando
por la otra acera, pero ella no le vio, se dirigía
-así de ingeniosas son las combinaciones de ese estado de flujo que llamamos
nuestra historia moral acaso no son tan claras casi como las fórmulas matemáticas
salvo que están escritas en el agua-
al juzgado
a presentar los documentos para el divorcio, una frase como
qué sabor entre tus piernas.
Tras lo cual mediante esta facultad absolutamente divina, la 
«memoria de las palabras y las cosas»,
uno recuerda
la libertad.

¿Es eso yo? grita irrumpiendo el alma.

Almita, pobre animal incierto:

cuidado con este invento «siempre útil para aprender y vivir»
como dice Aristóteles, Aristóteles,
que no tenía marido,
rara vez menciona la belleza
y es probable que de muñeca pasara rápidamente a esclava cuando trataba de
recordar esposa.



XX

In the effort to find one's way among the contents of memory
    (Aristotle emphasizes)
a principal of association is helpful—

"passing rapidly from one step to the next.
For instance from milk to white,
from white to air,
from air to damp,
after which one recollectes autumn supposing one is trying to
      recollect that season."

Or supposing,
fair reader,
you are trying to recollect not autumn but freedom,
a principal of freedom
the existed between two people, small and savage
as principals go—but what are the rules for this?

As he says,
folly may come into fashion.
Pass then rapidly
from one step to the next,
for instance from nipple to hard,
from hard to hotel room,
from hotel room
to a phrase found in a letter he wrote in a taxi one day he passed
his wife
walking
on the other side of the street and she did not see him, she was—
so ingenious are the arrangements of the state of flux we call
our moral history are they not almost as neat as mathematical
propositions except written on water—
on her way to the courthouse
to file papers for divorce, a phrase like
how you tasted between your legs.
After which by means of this wholly divine faculty, the "memory
     of words and things,"
one recollects
freedom.

Is it I? cries the soul rushing up.

Little soul, poor vague animal:

beware this invention "always useful for learning and life"
as Aristotle say, Aristotle who
had no husband,
rarely mentions beauty
and was likely to pass rapidly from wrist to slave when trying to
    recollect wife.





Anne Carson 
(Toronto, Canadá, 1950)
de La belleza del marido, un ensayo narrativo en 29 tangos/ 
The Beauty of the Husband. A Fictional Essay in 29 Tangos, 
Editorial Lumen, España, 2003
Traducción de Ana Becciu
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17 de abril de 2011

Märta Tikkanen, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Francesca Woodman
1. 

AUNQUE sé
que los seres humanos mueren
por falta de seres humanos
casi no aguanto
los gritos y las voces,
las carcajadas y la cháchara y las exigencias y el amor,
las aglomeraciones, la proximidad,
todo eso que se abalanza sobre mi
en cada instante.
Astuta y taimada
revolucionaria y temeraria
me consigo como sea
unas horas de soledad en el sofá
en mitad de la noche.


Fotografía de Sonya Jach

2.


A MÍ NADIE me pegó
nunca

Cuando era pequeña
me daban
en los dedos y me decían
¡No!
Entonces ya no tocaba más los libros
de la biblioteca

Cuando me hice mayor
y quería estar fuera de casa
hasta las tres de la noche
cuando yo tenía quince años
Entonces pronto dejó de ser importante
estar con ellos
por la noche

Cuando un día
hace ya muchos años
me perseguiste con el atizador
borracho
no te tuve ningún miedo
porque no fue mi nombre
el que gritaste
al levantar el atizador
y enseguida te calmaste
cuando te cogí la mano
y te hablé
y oíste
que era mi voz

A mí no me pegó nunca nadie
y nunca tuve
miedo físico
de nadie que hubiese podido tener la intención
de pegarme

hasta que tú me pegaste

Tienes realmente motivos
para tener miedo
de mí.



Märta Tikkanen 
(Helsinki, Finlandia, 1935)
de La historia de amor del siglo, Ediciones Hiperión, Madrid, 1989
Traducción y prólogo de Francisco J. Uriz 
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B O N U S  T R A C K



CENSURA

Cuando aún vivíamos
en la otra casa,
una vivienda en alquiler
de principios de siglo,
veinte quiero decir,
una noche de invierno
en que hacía tanto frío
que ni los perros
paraban por la calle,
mientras le recitaba
a mi pareja poemas
de su libro
La historia de amor del siglo,
comprendí con toda claridad,
a medida que iba leyendo,
que por desgracia
y mal que me pese,
y aunque me joda reconocerlo,
guardaba un parecido asombroso
con el marido de la poeta finlandesa:
borracho, mentiroso,
sarcástico, injusto …
Comencé entonces,
en primer lugar,
a comerme palabras,
adjetivos calificativos
principalmente, y luego
a saltarme versos,
estrofas y poemas enteros,
y después, por último,
como quien no quiere la cosa
con disimulo cerré el libro,
lo dejé sobre la mesita
y cambié de tema.
Sobre las frías baldosas,
a los pies de nuestra cama,
sin deshacer, la maleta


David González  
(Gijón, España,1964)

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