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9 de agosto de 2020

Concha Méndez, 2 poemas 2


Jokers, fotografía de Allex Ferreira 

Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme…

Y al igual que en el gesto buscar en la mentira
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,
con sutil maniobra, la caricia del daño.

Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros,
los que pueblan el mundo y se llaman humanos:
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos
y al final… el lavarse tan tranquilos las manos.

de Lluvias enlazadas, El Ciervo Herido, La Habana, 1939


Ilustración de Benjamin Lacombe


No quiero descansar un solo instante.
Quiero vértigo ser a todas horas
que ya vendrá después el largo sueño
el reposar de piedra entre la sombra.
Quiero ser, renacer, mientras que aliente,
crear, recrear y recrearme,
y dejar una estela de mi vida
que no pueda acabarse con mi sangre.

1944





Concha Méndez
-Concepción Méndez Cuesta/Concepción Josefa Pantaleona-
(Madrid, España, 1898 - Coyoacán, México, 1986)
POETA/IMPRESORA/AGITADORA CULTURAL/
EDITORA/AUTORA DE TEATRO/GUIONISTA
para conseguir sus libros en EDITORIAL RENACIMIENTO
para leer una entrevista en ABC
para leer sobre su vida en ECURED
para leer + en INFOLIBRE





15 de junio de 2019

Lucía Sánchez Saornil, Caminos del arco iris


Obra de Aykut Aydogdu
CAMINOS DEL ARCO IRIS

por una deuda antigua

Eché mi corazón al mar
en busca de tu huella

Eras lo que no se sabe
bruma.
Yo iba abriendo caminos de arco-iris
para alcanzarte
y tras tus pasos
seguían mis antorchas
cuando tu mano de oro
abrió mi costado izquierdo.



Lucía Sánchez Saornil
(Madrid, 1895 – Valencia, España, 1970)
POETA/MILITANTE ANARQUISTA/FEMINISTA/
COFUNDADORA DEL MOVIMIENTO MUJERES LIBRES
de la revista Ultra, Nº4, marzo 1921
y en Poesía española de vanguardia: 1918-1936,
Castalia, 1995
para leer MÁS

4 de mayo de 2017

Lucía Sánchez Saornil, Himno de mujeres libres


Fotografía extraída de acá
HIMNO DE MUJERES LIBRES

Puño en alto mujeres de Iberia*
hacia horizontes preñados de luz
por rutas ardientes,
los pies en la tierra
la frente en lo azul.

Afirmando promesas de vida
desafiemos la tradición
modelemos la arcilla caliente
de un mundo que nace del dolor. 

¡Qué el pasado se hunda en la nada!
¡qué nos importa el ayer!
Queremos escribir de nuevo
la palabra MUJER.

Puño en alto mujeres de Iberia
hacia horizontes preñados de luz,
por rutas ardientes,
adelante, adelante,
de cara a la luz.  

(Valencia, octubre de 1937)


HYMNE DE FEMMES LIBRES

Le poing levé, femmes du monde
vers des horizons pleins de lumière
sur des chemins brûlants
les pieds sur terre
la tête dans le bleu (du ciel)

En affirmant des promesses de vie
défions la tradition
façonnons l'argile chaude
d'un monde qui naît dans la douleur.

Que le passé se noie dans le néant !
peut importe le passé !
Nous voulons écrire à nouveau
le mot FEMME.

Le poing levé femmes du monde
vers des horizons pleins de lumière
sur des chemins brûlants,
en avant, en avant,
face à la lumière.


Die Faust erhoben, Frauen von Iberien,
Hin zu lichtgeschwängerten Horizonten.
Auf brennenden Wegen,
Die Füße auf der Erde,
Die Stirn im Himmel.

Versprechen des Lebens bestätigend
Trotzen wir der Tradition,
Modellieren wir den warmen Ton
Einer Welt, die aus dem Schmerz entsteht.

Dass die Vergangenheit im Nichts versinke!
Was interessiert uns das Gestern!
Wir wollen von neuem
Schreiben das Wort ‚Frau’.

Vorwärts, Frauen von Iberien*,
Mit der Faust zum Himmel erhoben.
Auf brennenden Wegen,
Vorwärts, vorwärts
Mit dem Gesicht zum Licht.


Fists upraised, women of Iberia
towards horizons pregnant with light
on paths afire
feet on the ground
face to the blue sky.

Affirming the promise of life
we defy tradition
we mold the warm clay
of a new world born of pain.

Let the past vanish into nothingness!
What do we care for yesterday!
We want to write anew
the word WOMAN.

Fists upraised, women of the world
towards horizons pregnant with light
on paths afire
onward, onward
toward the light.

*Marta A. Ackelberg citó "Puño en alto mujeres del mundo/hacia horizontes preñados de luz", 
en Free women of Spain. Anarchism and the struggle for the emancipation of women, 1991/
Mujeres Libres. El Anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres, Barcelona, Virus, 1999





Lucía Sánchez Saornil
(Madrid, 1895 – Valencia, España, 1970) 
POETA/MILITANTE ANARQUISTA/FEMINISTA/
COFUNDADORA DEL MOVIMIENTO MUJERES LIBRES
para leer + en POÉTICAS EN DIÁSPORA
+ en MUJERES LIBRES

1 de febrero de 2017

Rosa Chacel, Mariposa nocturna (+1)


Fotografía de Sara Scarlet

MARIPOSA NOCTURNA

¿Quién podría abrazarte, diosa oscura,
quién osaría acariciar tu cuerpo
o respirar el aire de la noche
por entre el pelo pardo de tu cara?...

¡Ah!, ¿quién te enlazaría cuando pasas
sobre la frente como un soplo y zumba
la estancia sacudida por tu vuelo
y quién podría ¡sin morir! sentirte
temblar sobre los labios detenida
o reír en la sombra, descubierto,
cuando tu manto azota las paredes?...

¿Por qué venir a la mansión del hombre
si no se es de su carne ni se tiene
voz ni se puede comprender los muros? 

¿Por qué traer la ciega noche extensa
que no cabe en el cáliz de los límites...

Desde el tácito aliento de la sombra
que la floresta tiende en las vertientes
-quebrada roca, imprevisible musgo-,

desde troncos o lazos de lianas,
desde la voz lasciva del silencio
vienen los ojos de tus alas lentas.

Da la datura su canción nocturna
que trasciende al compás que va la hiedra
ascendiendo hacia el talle de los árboles
cuando el crótalo arrastra sus anillos
y leves voces laten en gargantas
entre el cieno que nutre al lirio blanco
mirado por la noche intensamente...

Sobre montes velludos, sobre playas
donde las olas blancas se deshojan
la soledad tendida está a tu vuelo...

¿Por qué traes a la alcoba,
a la ventana abierta, confiada, el terror?...


de Versos prohibidos,
Ediciones Caballo Griego para la Poesía, 1978




B O N U S  T R A C K 

Algo se había roto: un corazón se rompe más silenciosamente que un vaso de vidrio, no causa el estruendo con que se despide de la vida un objeto precioso: se va en silencio y deja silencio al desaparecer. Deja estupefacción porque no sólo ya no es lo que era, sino que ya no es lo que iba a ser.


en Desde el amanecer, 1972
reeditado por Lumen, 2017





Rosa Chacel - Rosa Clotilde Chacel Arimón -
(Valladolid, 1898 - Madrid, España, 1994)
POETA/ENSAYISTA/NOVELISTA
Premio Nacional de las Letras Españolas
para leer + en LOS ÁRBOLES INVISIBLES POESÍA
extraído de TRIANARTS

21 de enero de 2017

María Zambrano, 2 fragmentos 2


Fotografía de Antonio Palmerini

Me voy a arriesgar para contar, para simplemente contar lo que quise ser. Primeramente quise ser una caja de música. Sin duda alguna me la habían regalado, y me pareció maravilloso que con sólo levantar la tapa se oyese la música; pero sin preguntarle a nadie ya me di cuenta que yo no podía ser una caja de música, porque esa música por mucho que a mí me gustara no era mi música, que yo tendría que ser una caja de música inédita, de mi música, de la música, de la música que mis pasos, mis acciones..., y yo era una niña que no tenía remordimientos y aun sin ellos temía, o sabía, que una caja de música no podía ser. Pregunté a mi padre quiénes eran los templarios. Recuerdo que me dijo que eran unos caballeros, y yo era una mujer. Y esto se me quedó en el alma gestando porque yo quería ser un caballero y quería no dejar de ser mujer, eso no; yo no quería rechazar, yo quería encontrar y ser fecunda.

¿Qué otra cosa quise ser? Pues quise ser centinela, porque cerca de mi casa se oía llamarse y responderse ‘Centinela alerta’, ‘Alerta está’. Y así yo quería ser un centinela de noche. Y entonces yo volvía a preguntar si las mujeres podían ser soldados solamente para ser centinela. Y mi padre que no, que no podía ser. Y así cuando me di cuenta que no podía ser de hecho nada, encontré el pensamiento, encontré lo que yo llamaba, lo sigo llamando la filosofía

[...]

Nietzsche dijo que el amor está más allá del bien y del mal. Y sabía también esto. Lo mismo sucede con aquello que se da por amor, como yo he dado todo, que está más allá del bien y del mal, de la responsabilidad y que yo lo acepto. He aceptado siempre la verdad, me lleve donde me lleve, me traiga lo que me traiga; entonces mi autobiografía, ¿cuál podría ser?; pues todo, todo aquello que he dado y también lo que he querido dar y no he podido. Una autobiografía al par positiva y negativa. Lo negativo es más fácil de decir que lo positivo.

(de A modo de autobiografía,  Anthropos Nº 70/71, Barcelona, 1987)



Fotografía de Antonio Palmerini

2. EL ESPEJO DE LA AURORA

En la noche más cerrada y oscura del firmamento que llamamos cielo, sin que se sepa el porqué, se transforma su lisa negrura en un espejo. Ni luna ni estrellas andan en ello, y no hay que preguntarse, en este caso, porqué esta noche, de alma también, y ante todo, es el espejo, el fondo de un espejo, de una vida, de vida y de ser; espejo ni tan siquiera velado, rasgado velo de la luz que no cesa. Y entonces palabra no hay; aunque fuera en el más hondo abismo de la tierra, en el más afligido corazón, se da el espejo de la luz que no cesa. Y como no permanece, mas ha de volver, es también la aurora allí en el polo, en el centro de la oscuridad y la mudez, del silencio, del olvido del no-ser.

Madrid, 1986
(en De la Aurora, Alción Editora, Córdoba, Argentina, 1999)




María Zambrano
(Vélez-Málaga, 1904 - Madrid, España, 1991)
ENSAYISTA/PENSADORA/FILÓSOFA
para leer MÁS

24 de noviembre de 2014

María Zambrano, Antes de la ocultación (+1)


Obra de Maria Kreyn



ANTES DE LA OCULTACIÓN


Comencé a cantar entre dientes por obedecer en la oscuridad absoluta que no había hasta entonces conocido, la vieja canción del agua todavía no nacida, confundida con el gemido de la que nace; el gemido de la madre que da a luz una y otra vez para acabar de nacer ella misma, entremezclado con el vagido de lo que nace, la vida parturienta. Me sentí acunada por este lloro que era también canto tan de lejos y en mí, porque nunca nada era mío del todo. ¿No tendría yo dueño tampoco?
La música no tiene dueño, pues los que van a ella no la poseen nunca. Han sido por ella primero poseídos, después iniciados. Yo no sabía que una persona pudiera ser así, al modo de la música, que posee porque penetra mientras se desprende de su fuente, también en una herida. Se abre la música sólo en algunos lugares inesperadamente, cuando errante el alma sola, se siente desfallecer sin dueño. En esta soledad nadie aparece, nadie aparecía cuando me asenté en mi soledad última; el amado sin nombre siquiera. Alguien me había enamorado allá en la noche, en una noche sola, en una única noche hasta el alba. Nunca más apareció. Ya nadie más pudo encontrarme.

(p. 196)





Obra de Maria Kreyn



LA LLAMA


Asistida por mi alma antigua, por mi alma primera al fin recobrada, y por tanto tiempo perdida. Ella, la perdidiza, al fin volvió por mí. Y entonces comprendí que ella había sido la enamorada. Y yo había pasado por la vida tan sólo de paso, lejana de mí misma .Y de ella venían las palabras sin dueño que todos bebían sin dejarme apenas nada a cambio. Yo era la voz de esa antigua alma. Y ella, a medida que consumaba su amor, allá, donde yo no podía verla; me iba iniciando a través del dolor del abandono. Por eso nadie podía amarme mientras yo iba sabiendo del amor. Y yo misma tampoco amaba. Sólo una noche hasta el alba. Y allí quedé esperando. Me despertaba con la aurora, si es que había dormido. Y creía que ya había llegado, yo, ella, él... Salía el Sol y el día caía como una condena sobre mí. No, no todavía.

(p. 197)





María Zambrano 
(Vélez, Málaga, 1904 - Madrid, España, 1991)
ENSAYISTA/PENSADORA/FILÓSOFA
de Diotima de Mantinea en Hacia un saber sobre el alma
Madrid, Ed. Alianza, 1989
para leer POR QUÉ SE ESCRIBE
para leer MÁS

28 de agosto de 2013

Ángela Figuera Aymerich, Pobre


Ilustración de Mai Ly



POBRE

No sé como ha ocurrido. Está todo tan malo,
Como suele decirse. Me he quedado muy pobre.
No tengo ni un jilguero ni una estatua.
No tengo ni una piedra para tirarla al mar.
No tengo ni una nube que me llueva por dentro.
Ni un cuchillo de plomo para cortar la rabia.

No tengo ni una mata de tomillo
Para tender el pañuelo.

(Verdad es que tampoco tengo pañuelo,
Se nota cuando lloro y mis lágrimas corren como ríos de lágrimas)

No tengo ni una tira de tafetán rosado
Para tapar las grietas del corazón. No tengo
Ni un pedazo de beso que llevarme a la boca.

Ni un poquito de sueño que llevarme a los ojos.
Ni un retazo de dios que me cubra las carnes.

Me he quedado tan pobre
Que no tengo siquiera donde caerme viva.




Ángela Figuera Aymerich 
(Bilbao, 1902 - Madrid, España, 1984)
para leer MÁS 
y en POESÍA DE MUJERES

22 de agosto de 2013

Ángela Figuera Aymerich, La cárcel


Obra de Catrin Welz-Stein 

LA CÁRCEL

Nací en la cárcel, hijos. Soy un preso de siempre.
Mi padre ya fue un preso. Y el padre de mi padre.
Y mi madre alumbraba, uno tras otro, presos,
como una perra perros. Es la ley, según dicen.

Un día me vi libre. Con mis ojos anclados
en el mágico asombro de las cosas cercanas,
no veía los muros ni las largas cadenas
que a través de los siglos me alcanzaban la carne.

Mis pies iban ligeros. Pisaban hierba verde.
Y era un tonto y reía
porque en los duros bancos de la escuela
podía pellizcar a los vecinos,
jugar a cara o cruz y cazar moscas,
mientras cuatro por siete eran veintiocho
y era Madrid la capital de España
y Cristo vino al mundo por salvarnos.

Sí. Entonces me vi libre. Las manos me crecían
inocentes y tiernas como pan recién hecho,
pues no sabían nada del hierro y la madera
soldados a sus palmas
cuando el sudor profuso
igual que un vino aguado
apenas nos ablanda la fatiga.

Hoy los muros me crecen más altos que la frente,
más altos que el deseo, más altos que el empuje
del corazón. Arrastro
unas secas raíces que me enredan las piernas
cuando voy, como un péndulo de trayecto inmutable,
desde el sueño al cansancio, del cansancio hasta el sueño.

Soy un preso de siempre para siempre. Es el orden.






Ángela Figuera Aymerich 
(Bilbao, 1902 - Madrid, 1984)
para leer + en CANTEMOS COMO QUIEN RESPIRA
+ en ACÁ

3 de agosto de 2013

Ángela Figuera Aymerich, Egoísmo


Fotografía de Lauren Treece

 Gracias MR

EGOÍSMO

Contra el sucio oleaje de las cosas
yo apretaba la puerta. Mis dos manos,
resueltas, obstinadas, indomables,
la mantenían firme desde dentro.

Fuera, el naufragio; fuera, el caos; fuera
ese pavor, abierto como un pozo,
de las bocas que gritan
al hambre, al ruido, al odio, a la mentira,
al dolor, al misterio.

Fuera, el rastro acosado de los hombres
sin alas y sin piernas, que se arrastran,
que giran a los vientos,
que caen, que se disuelven
en muerte sorda, oscura,
derrumbándose
sin asunción posible.

Fuera, las madres dóciles que alumbran
con terrible alarido;
las que acarrean hijos como fardos
y las que ven secarse ante sus ojos
la carne que parieron y renuevan
su grito primitivo.

Fuera, los niños pálidos, creados
al latigazo rojo del instinto,
y que la vida, bruta, dejó solos
como una mala perra su camada,
y abren los anchos ojos asombrados
sobre las rutas áridas,
mordiendo con sus bocas sin dulzura
los largos días duros.

Fuera, la ruina de los viejos tristes
que un cuervo desmenuza fibra a fibra
en dolorida hilacha, preparando
la dispersión desnuda de los huesos.

Fuera, el escalofrío que sacude
el espinazo enfermo de la tierra
con ráfagas de hastío y de fracaso.

Fuera, el rostro de Dios , oscurecido
por infinitas alas desprendidas
de arcángeles sin hiel, asesinados.

Yo, dentro. Yo: insensible, acorazada
en risa, en sangre, en goce, en poderío.
Maciza, erguida; manteniendo firme,
contra el alud del llanto y de la angustia,
mi puerta bien cerrada.




Ángela Figuera Aymerich 
(Bilbao, 1902 - Madrid, 1984)
de Vencida por el ángel, 1953
en Obras completas, Ediciones Hiperión, Madrid, 1986
para leer MÁS

20 de marzo de 2011

Ángela Figuera Aymerich, Belleza cruel


Fotografía de Lina Scheynius, Suecia, 1981

BELLEZA CRUEL

Dadme un espeso corazón de barro,
dadme unos ojos de diamante enjuto,
boca de amianto, congeladas venas,
duras espaldas que acaricie el aire.
Quiero dormir a gusto cada noche.
Quiero cantar a estilo de jilguero.
Quiero vivir y amar sin que me pese
ese saber y oír y darme cuenta;
este mirar a diario de hito en hito
todo el revés atroz de la medalla.
Quiero reír al sol sin que me asombre
que este existir de balde, sobreviva,
con tanta muerte suelta por las calles.

Quiero cruzar alegre entre la gente
sin que me cause miedo la mirada
de los que labran tierra golpe a golpe,
de los que roen tiempo palmo a palmo,
de los que llenan pozos gota a gota.

Porque es lo cierto que me da vergüenza,
que se me para el pulso y la sonrisa
cuando contemplo el rostro y el vestido
de tantos hombres con el mido al hombro,
de tantos hombres con el hambre a cuestas,
de tantas frentes con la piel quemada
por la escondida rabia de la sangre.

Porque es lo cierto que me asusta verme
las manos limpias persiguiendo a tontas
mis mariposas de papel o versos.
Porque es lo cierto que empecé cantando
para poner a salvo mis juguetes,
pero ahora estoy aquí mordiendo el polvo,
y me confieso y pido a los que pasan
que me perdonen pronto tantas cosas.

Que me perdonen esta miel tan dulce
sobre los labios, y el silencio noble
de mis almohadas, y mi Dios tan fácil
y este llorar con arte y preceptiva
penas de quita y pon prefabricadas.

Que me perdonen todos este lujo,
este tremendo lujo de ir hallando
tanta belleza en tierra, mar y cielo,
tanta belleza devorada a solas,
tanta belleza cruel, tanta belleza.




Ángela Figura Aymerich 
(Bilbao, 1902 - Madrid, 1984)
en Belleza cruel, Editorial Torremozas, 2002, pág. 13-14
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