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21 de mayo de 2019

Stella Díaz Varín, 2 poemas 2


The Way Children Learn, Hope Kroll, 2010




PROFECÍA

       Las grandes ausencias amenazan 
Cuando los sirlos 
Esos bellos pájaros 
Emigran 
Y la lejanía hiere sus alas 
El hombre no lo sabe 
Porque duerme 
Oculto por causa de la luz 
Para no prever la muerte. 

           Entrega el dominio de sus sueños 
Y emancipa el caos 
Y pierde el poder 
sobre su propio río 
que lo recorre en longitud. 

           Los abismos se acercan 
Y las múltiples aguas 
Devienen creaturas de espanto. 

Uncido al gran anillo 
Olvidará su trayectoria astral 
su fecundidad perecedera. 

           Ocurrió 
Que cerró las pupilas ante la luz 
Y no estuvo más allá 
De las cosas presentes 
Ni creó una analogía superior 
a la distancia entre los astros 
Ni escuchó el soberano mandamiento 
De crear al hombre verdadero. 

           Olvidado en el tiempo 
Aún persistirá en creer 
que fue un símil de su conciencia.




HomeboundHope Kroll, 2018



DOS DE NOVIEMBRE

No quiero
Que mis muertos descansen en paz
Tienen la obligación
De estar presentes
Vivientes en cada flor que me robo
A escondidas
Al filo de la medianoche
Cuando los vivos al borde del insomnio
Juegan a los dados
Y enhebran su amargura.

Los conmino a estar presentes
En cada pensamiento que desvelo

No quiero que los míos
Se me olviden bajo tierra
Los que allí los acostaron
No resolvieron la eternidad

No quiero
Que mis muertos me los hundan
Me los ignoren
Me los hagan olvidar
Aquí o allá
En cualquier hemisferio

Los obligo a mis muertos
En su día
Los descubro, los trasplanto
Los desnudo
Los llevo a la superficie
A flor de tierra
Donde está esperándolos
El nido de la acústica.






Stella Díaz Varín
(La Serena, 1926 - Santiago, Chile, 2006) 
de Los Dones Previsibles, Editorial Cuarto Propio, Providencia, Chile, 1992
para leer MÁS
y mucho MÁS

19 de junio de 2018

Stella Díaz Varín, 4 poemas 4


The Company of Wolves, de Peter Strain


TRASLUZ

Que se me permita mirar por la ventana
Sólo el espinazo de la muerte
A tranco largo
Mirando fijamente
A mis ojos deslucidos

Veo la ausencia
Doblando por la esquina
La miserable luz
De los días empañados.
Muy de tarde en tarde

Algún aprendiz de hombre
Vestido de domingo.

En estas agonías neblinosas
Estoy mirando desde una ventana ajena
Tras la luz de este rincón desconocido
Desde esta ventana hacia ningún paisaje
Hueco sin distancias
Seca pupila donde no resplandece
ni el más leve trino.





The Snow Child, de Rebecca Sutherland



CUANDO LA RECIÉN DESPOSADA

Cuando la recién desposada 
desprovista de sinsabor 
es sometida a la sombra. 
Sí. A su sombra... 
Enciende la bujía y lee.

¡Ah! Entonces no es nada 
la venida del apocalipsis, 
los hijos anteriores enterrados 
y un hilo de sangre desprendido del techo. 
No es nada ya el océano y su barco 
ni la muerte que intuye la libélula 
ni la desesperanza del leproso.

Cuando la recién desposada: 
Ya no estaré tan sola desde hoy día. 
He abierto una ventana a la calle.

Miraré el cortejo de los vivos 
asomados a la muerte desde su infancia. 
Y escogeré el momento oportuno 
para enterrarla.





Company of Wolves, de Paula Calsen



BREVE HISTORIA DE MI VIDA

Comando soldados.
Y les he dicho acerca del peligro
de esconder las armas
bajo las ojeras.
Ellos no están de acuerdo.
Y como están todo el tiempo discutiendo
siempre traen perdida la batalla.

Uno ya no puede valerse de nadie.
Yo no puedo estar en todo;
para eso pago cada gota de sangre
que se derrama en el infierno.

En el invierno, debo dedicarme
a oxidar uno que otro sepulcro.
Y en primavera, construyo diques
destinados a los naufragios.

      Así es, en fin...
Las cuatro estaciones del año
no me contemplan, sino trabajando.

      Enhebro agujas
para que las viudas jóvenes
cierren los ojos de sus maridos,
y desperdicio minutos, atisbando
a la entrada de una flor de espliego
de una simple abeja,
para separarla en dos,
y verla desplazarse:
la cabeza hacia el sur
y el abdomen hacia la cordillera.

      Así es
como el día de Pascua de Resurrección
me encuentra fatigada,
y sin la sombra habitual
que nos hace tan humanos
al decir de la gente.





Ilustración de Cloudy Thurstag




ALBEDRÍO

Yo soy la vigilia, 
Ustedes 
Son los hombres castigados, 
Los labradores 
De gestos oblicuos 
Que al engendrar falsos surcos 
La semilla huyó despavorida.

Ahora respóndanme 
Con una mano enguantada 
A flor de corazón. 
Cuál es la fecha exacta 
Entre Aldebarán y Andrómeda. 
El día en que los cuervos 
Cosechen lo suyo 
Entre las más grandes estampidas 
De todos los tiempos. Amén.





Stella Díaz Varín
(La Serena, 1926 - Santiago, Chile, 2006) 
para leer una entrevista en: REVISTA PAULA
Ilustraciones extraídas de: LITERARY HUB
para leer más en: EL ESTABLO DE PEGASO
y MÁS

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