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31 de octubre de 2014

Luz Helena Cordero, La bruja


Fotografía de Anton Corbijn 


LA BRUJA

Cuando la bruja llegue 
con sus patines de aire, 
con su abanico de dientes 
acechándome las sábanas; 
cuando se acerquen 
sus cabellos de maíz 
desparramados sobre la cama 
y descubra en los poros 
la sonrisa de mi piel; 
cuando la bruja llegue 
con sus diez espadas 
y comience a escarbarme 
buscándome la vergüenza, 
afortunadamente para entonces 
ya habré perdido 




Luz Helena Cordero Villamizar 
(Bucamaranga, Colombia, 1961)
en Norte y sur: poetas santandereanas, Editorial UNAB, 2003
Selección de Carlos Arnulfo Arias Mendoza
para leer MÁS

11 de septiembre de 2014

Luz Helena Cordero Villamizar, 3 poemas 3


Fotografía de Amber Marie Chavez
ARTE SIN POÉTICA

Hay cosas ajenas a la poesía:
los estantes de los supermercados,
el atoro de un centro comercial,
la avenida más escandalosa,
el insomnio estéril, sin ojos,
una tontería que teje los instantes,
las esquinas sin amantes,
el árbol que nadie ve,
la pregunta circular que va y viene,
yo misma ante la ficción del espejo
que manipulo a mis anchas;
todas las ventanas clausuradas
sin que alguien las redima,
un perro asesinado diez veces
por anónimas sombras que ruedan,
la culpa que alimentas cada noche
por hacer lo que quieres
cuando todo obliga al sacrificio,
la prisa y el corazón que no saben llegar
al sitio de su incendio,
el color amarillo de la melancolía,
una mano sola como un arma siniestra,
la palabra aburrimiento, tan larga
que no cabe en la línea del poema;
la soledad, si nada la contiene,
tu rostro, si no lo habito,
los números, si nadie los repasa,
tanta noche quebrada en la cabeza.
Hay cosas ajenas a la poesía
si no hay alguien que las nombre.



Fotografía de Bettina Rheims
TAMBIÉN SUCEDE

Sucede que me canso de ser hombre…
Pablo Neruda

Sucede que me canso de ser mujer
ojal en el abrigo del tiempo
canoa en que viajan los deseos
aro en la oreja de la tierra
flor transitoria en la memoria
ola que amenaza y cae como niña
lengua que salpica la conciencia
mano ahíta de silencios
cuerpo sin énfasis en ángulos
jarra responsable del agua
del hambre que gotea en las ventanas
donde hay niños repentinos
y hombres con rostros elocuentes. 
Sucede que no estoy cuando me buscan
ardo los anaqueles si es preciso
y para huir también uso silencios.
Rueda la confusión en las paredes.
Quisiera lavar las culpas de los muertos.
Soy esa palabra que no acaba de salir
y se resbala por los dedos
como una miel metafísica.
Sucede que me canso de ser mujer
jardín de adjetivos
menuda
tierna
quebradiza
con la única fuerza que llevo
con el único encargo que tengo
de sostener el mundo.


ANCHE SUCCEDE

Succede che mi stanco d’essere uomo…
Pablo Neruda

Succede che mi stanco d’essere donna
asola nel cappotto del tempo
canoa su cui viaggiano i desideri
orecchino nell’orecchio della terra
fiore passeggero nella memoria
onda che minaccia e cade come una bimba
lingua che schizza la coscienza
mano piena di silenzi
corpo senza forzai negli angoli 
caraffa responsabile dell’acqua
della fame che gocciola sulle finestre
dove ci sono bambini fortuiti
e uomini dai volti eloquenti.
Succede che non ci sono quando mi cercano
brucio gli armadi se è necessario
e per fuggire uso anche i silenzi.
Gira la confusione tra le pareti.
Vorrei mondare la colpa dei morti.
Sono questa parola che non riesce ad uscire
e scivola tra le dita
come un miele metafisico.
Succede che mi stanco d’essere donna
giardino di aggettivi
piccola
tenera
fragile
con l’unica forza che ho
con l’unico compito che ho
di sostenere il mondo.


Fotografía de Silvia Grav

PALABRAS COMO DAGAS

Las palabras caen sobre el rostro
como una demolición.
Ojos, nariz, cejas se precipitan,
párpados como pétalos arrancados
por la crueldad de una niña,
la piel se resbala por la piel,
un labio se disocia del otro
y no queda sitio para la vergüenza
en este rostro arrasado, roto,
lleno de tus frases como dagas.
En el espejo no estoy.
No está la boca en el beso.
Trato de ajustar nuevamente
la cabeza en el cuello
pero he perdido mis manos
tratando de retenerte.
Hace tiempos que no estás
y aún tus palabras arruinan el aire,
las cenizas,
el hueco del corazón.




Luz Helena Cordero Villamizar 
(Bucamaranga, Colombia, 1961)
de Por arte de palabras, Universidad Externado de Colombia, 
Decanatura Cultural, 2009
para leer MÁS

5 de noviembre de 2013

Luz Helena Cordero Villamizar, Viceversa


Obra de Catrin Welz Stein

VICEVERSA

Miedo a la guerra, al vacío, al espejo, 
al odio de los hombres, al tedio, 
al hábito de tener pesadillas y no sueños. 
Miedo al desamparo, al frío, 
a la mordaza, a la espera incesante, 
a un cuchillo de silencio. 
Miedo a la fuerza feroz de las palabras, 
al caballo desbocado que huye, 
a la gota que cae sin consuelo. 
Miedo a las horas cuando afilan sus dientes, 
a la sangre querida, al impasible abrazo, 
a una mañana que no espera la tarde. 
Miedo a no ser, a estar ausente, 
al desencuentro, al alma torpe, 
a la mediocridad del sufrimiento. 
Miedo al que huye de un beso 
como de una bala perdida. 
Miedo al miedo. 
Nunca miedo al amor, 
al amor nunca y viceversa.



VICE VERSA

Fear of war, of emptiness, of the mirror,
of the hatred of men, of tedium,
of the habit of having nightmares and no dreams.
Fear of helplessness, of cold,
of the gag, of incessant waiting,
of a knife of silence.
Fear of the fierce force of words,
of the runaway horse fleeing,
of the drop that falls inconsolable.
Fear of the hours when they whet their appetites,
of the loved blood, of the passionless embrace,
of a morning that does not wait for the afternoon.
Fear of not being, of being absent,
of misunderstandings, of a dull soul,
of the mediocrity of suffering.
Fear of him or her who runs away from a kiss
as of a stray bullet.
Fear of fear.
Never fear of love,
of love never, and vice versa.



Luz Helena Cordero Villamizar 
(Bucamaranga, Colombia, 1961)
PSICÓLOGA/POETA
de Cielo ausente, Sociedad de la Imaginación, Bogotá, 2001
Traducción al inglés de Nicolás Suescún
para leer MÁS

21 de abril de 2012

Luz Helena Cordero Villamizar, Cotidiana


Fotografía de Enrique Mentinides


COTIDIANA

Pasa una ambulancia en busca de un herido,
da vueltas el sonido rojo
ávido de golpes, de caídas,
buitre que ruega al cielo su alimento.
Todos nos revisamos el cuerpo
no sea que exista un agujero
y por ahí se nos escapen las ganas de movernos,
de empujar los zapatos.
Alguien ha visto pasar nuestro nombre
en el desfile de los rezos.
Es posible que ya estemos muertos
y sigamos erguidos como troncos
que engañan a los pájaros.

(2004)


DAILY LIFE

An ambulance passes looking for a wounded person,
the red sound goes round and round
avid of blows, of falls,
vulture that prays to heaven for food.
We all revise our bodies
in case there is a hole
and through it our wish to move around escapes,
to push our shoes.
Some one has seen our name passing by
in the parade of prayers.
It is possible that we are already dead
and go around erect like tree trunks
that deceive birds.

QUOTIDIANA

Passa uma ambulância em busca de um ferido,
dá voltas o som rubro
ávido de golpes, de quedas,
abutre que roga aos céus seu alimento.
Sempre revistamos o corpo
quem sabe existe um buraco
e por ali escapam a vontade de mover-nos,
de calçar os sapatos.
Alguém viu nosso nome passar
no desfile de rezas.
É possível que já estejamos mortos
e sigamos de pé como troncos
que enganam os pássaros.





Luz Helena Cordero Villamizar 
(Bucamaranga, Colombia, 1961)
de Por arte de palabras, Bogotá: Univ. Externado de Colombia, 2009
Traducción al inglés de Nicolás Suescún
Traducción al portugués de Antonio Miranda
para leer MÁS

4 de septiembre de 2011

Luz Helena Cordero Villamizar, 2 poemas 2


Fotografía de Diana Scheunemann

LAS ARMAS

Muchos se arman para la guerra.
Es necesario.
Otros se arman para el mundo.
Es preciso.   
Algunos se arman para la muerte.
Es natural.
Tú te armas para el amor
y estás tan indefenso
para la guerra,
para el mundo,
para la muerte.

(de Óyeme con los ojos, Trilce Editores, Bogotá, 1996)

ARMS

Many arm themselves for war.
It is necessary.
Others arm themselves for the world.
It is called for.
Some arm themselves for death.
It is natural.
You arm yourself for love
and you are so defenseless
against war,
against the world,
against death.

(Traducción de Nicolás Suescún)



CARTOMANCIA

La carta de la muerte
asoma su guadaña
se impone sobre las otras cartas.
La mujer iba por la del amor.
Un aullido apaga su canto.
En qué esquina del cuarto
se esconde la mano invisible
que dispuso el juego sobre la mesa.
En ese vaso de agua medio tomar
agoniza un pez transparente.
La ceniza oscurece el agua
y en el humo viaja un deseo
nunca revelado.
Toda la esperanza del mundo
estaba en esas cartas.
Ella se dispone a cambiar su destino:
va a morirse de amor.



Luz Helena Cordero 
(Bucamaranga, Colombia, 1961)
para leer MÁS


2 de septiembre de 2011

Luz Helena Cordero Villamizar, Eso dicen (+1)


Fotografía de Jone Reed
ESO DICEN

Dicen que hablar no cuesta nada.
Parece infalible la sentencia.
Se cae la boca con el grito,
pesan las palabras como trenes frenéticos
que atropellan las noches,
el compás del corazón,
la forma de peinarse.
Alguien pronuncia dos palabras
y se desploma el paisaje en la ventana,
deja de salir el agua por el grifo
o sale con desgana, sin sed que la recoja.
Dices adiós y algo se quiebra,
puede ser el espejo o su imagen,
alguna cosa que guardabas,
la secreta esperanza de un algo impronunciable,
su cobarde mudez.
Podríamos andar ligeros de voz y de preguntas,
dos o tres dudas como globos que estallan
sin ruido, sin misterio.
Pero las palabras se cargan de sal y de sonidos
llegan a pesar tanto que un día nos matan
de memoria, de silencio,
qué le vamos a hacer,
si estamos más hechos de palabras que de huesos
y hablar nos cuesta todo.




Fotografía de Jack Davison

 ALGUIEN

Alguien vino a tocar la puerta.
Alguien entró y tomó agua de mi boca.
Se paseó por mi rostro y por mi asombro
Y dejó algo olvidado entre mi pelo.
Alguien se fue sin que yo lo notara
Y necesito devolverle su olvido.
Si alguien lo ve, dígale que vuelva.
No sé en qué abismo
Podré encontrarlo nuevamente.





Luz Helena Cordero Villamizar 
(Bucamaranga, Colombia, 1961)
para leer MÁS

10 de junio de 2011

Luz Helena Cordero Villamizar, Silencio


Fotografía de Anka Zhuravleva


SILENCIO

No sé dónde poner este silencio.
Da vueltas por la casa
entra en los armarios
se encarama en los cuadros
salta sobre los libros
abre la ducha y canta
come de mi alimento
agota el agua de la jarra
mira por la ventana
quiere nadar el cielo.
Es terco este silencio
pegajoso
me tira de la falda
se trepa a mis hombros
hace monerías con mi pelo.
Lo espanto con un grito
pero vuelve enseguida,
cariñoso.
No sé dónde poner este silencio.
Tal vez si ato sus manos
y aprieto su garganta
dejaré de escucharlo.
Nadie entenderá nada.
Qué hace un silencio muerto
sobre una mujer intacta.


SILENCE

I don’t know where to put this silence.
It goes around the house
it gets into the closets
it climbs onto the pictures
it jumps on the books
it turns on the shower and sings
it eats my food
it drinks up the water in the jug
it looks out of the window
it wants to swim in the sky.
It is stubborn this silence
sticky
it pulls at my skirt
it clambers onto my shouldera
it monkeys with my hair.
I yell to drive it away
but it comes back immediately,
affectionate.
I don’t know where to put this silence.
Maybe if I tie its hands
and squeeze its neck
I won’t listen to it anymore.
No one will understand anything.
What can a dead silence do
on an unharmed woman?





Luz Helena Cordero 
(Bucaramanga, Colombia, en 1961)
Traducción de Nicolás Suescún
para leer MÁS
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