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4 de abril de 2026

Carolina Biscayart, 2 poemas 2 (de Jazmín de las Azores)

Fotografía de Elizabeth Gadd
PACTO

Tal vez esto de andar por el frío
hundirse en la nieve
mirarla con toda incomprensión
desde la calma
tal vez esto de haber sido empujada
al ciclo de los abedules
al filo o al vértigo de la montaña
tal vez la sumisión a la inclemencia
de esta tierra cuando grita
esa obediencia incómoda
se deba a mi enamoramiento con la muerte.


Elijo que no sea el mar
el que extinga.



Fotografía de Elizabeth Gadd

SEMÁNTICA

Te sentás en el asiento de atrás del auto del adiós
a los seis años
llevás tu muñeca
entre abrazada y tirada de los pelos
el Sur es un exilio
pero a esa edad
no sabés el significado de la palabra
e xi lio
tal vez hasta te suene bonito
a esa edad sos tan frágil
te pueden sacar
hasta el último amor que te sostiene
te dejás a ese viaje
a ese destino
de escalera empinada sin barandas
a esa visión del abismo
y te vas con el amor hacia atrás
mientras pisás cada escalón
te vas hacia atrás
con el amor
mientras subís a ese cielo final
desangelado.




Jazmín de las Azores, Las Guachas Ediciones, 2026



Carolina Biscayart 
(Mar del Plata. Bs.As., Argentina, 1972)
Reside en Bariloche desde 1985
POETA/MATEMÁTICA/ASTRÓLOGA/PSICÓLOGA SISTÉMICA
de Jazmín de las Azores, Las Guachas Ediciones, 2026
para leer una reseña en EL CORDILLERANO
para leer + en RESCATE

13 de julio de 2025

Fátima Vélez, 2 poemas 2


Fotografía de Elizabeth Gadd
OJOS ABIERTOS

Sin poder distinguir si soy yo
o es la distancia apresurando el cuerpo
enmudeciendo los pasos que se acercan
vigilando los rincones que no están
pero que a ti se dirigen
con esa voz de donde huyen las cosas

en el fondo algo amanece
sin poder asegurar que sea el sol
o el deseo de verter mi corazón sobre todo lo que veo

de Orillas, 2003-2009
en Casa paterna - Antología poética, 2003-2015
Universidad Externado de Colombia
Decanatura Cultural, 2015


Fotografía de Elizabeth Gadd
PROMESA DEL DÍA MUERTO

El día congela mis párpados ante la espera
y la mañana no nos besa las manos
ni traza con firmeza sus líneas
y una luz no se instala con voz propia
mostrándonos el camino
y un grito no traspasa el instante del abandono
de todo lo que habita y nació muerto entre nosotros

pues donde había corazón
hay una piel que se resiste a tomar forma
y la complicidad del silencio que extiende sus dominios
con raíces oscuras

y nosotros
contemplamos la lluvia
cuando ciegamente creíamos en el cielo azul de esta
mañana

de Orillas, 2003-2009
en Casa paterna - Antología poética, 2003-2015
Universidad Externado de Colombia
Decanatura Cultural, 2015


Fátima Vélez Giraldo
(Manizales, Colombia, 1985)
Reside en Nueva York 
POETA/ESCRITORA/PROFESORA/PRODUCTORA CULTURAL/
MÁSTER EN ESCRITURA CREATIVA
para escucharla en HABLEMOS ESCRITORAS
para leer + en
VICE

12 de julio de 2022

Cristina Guillermo, Me gusta pensar en las formas... (+1)


Fotografía de Elizabeth Gadd


Me gusta pensar en las formas que toma el vacío
según las hojas y sus puntas
según las rocas     sus orillas
según las manos que deslizo y penetra
lo que señalo lo que ocupa

también me gusta pensar en la luz y en el silencio
que invaden todo sin habitar nada

sin
habitar
nada

la poesía trabaja desde las sombras



B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Elizabeth Gadd



dame la humedad de la montaña
del risco la peligrosa caída




Cristina Guillermo
(Ciudad de México, 1970)
POETA/NARRADORA/
LICENCIADA EN LITERATURA LATINOAMERICANA/
MAESTRÍA EN LETRAS MODERNAS/
PROFESORA DE LENGUA, LITERATURA 
Y ANÁLISIS DEL DISCURSO
su WEB



14 de julio de 2021

Miriam Van Hee, Invierno en el sur (2 versiones) (+1)


Fotografía de Elizabeth Gadd

INVIERNO EN EL SUR

Imaginé al viento
sin arbustos ni árboles
y el sol sin nuestra piel

luego te vi caminando con tus brazos
separados de tu cuerpo como si
estuvieras por dejar la tierra
como si estuvieras probando el viento

más allá de la montaña en la distancia
en algún lugar el mar tuvo que mentir
pero no dentro de la escena
y pensé si cada cosa era como debería ser
el íntimo azul del cielo
y nuestras sombras púrpuras
a través de la nieve

Traducción al español por Myriam Rozenberg

WINTER IN THE SOUTH

I imagined the wind
without shrubs and trees
and the sun without our skin

then I saw you walking with your arms
lifted from your body as if
you were about to leave the earth
as if you were trying out the wind

beyond the mountains in the distance
somewhere the sea had to lie
but not within sight

and I thought that everything
was just as it should be
the intimate blue of the sky
and our purple shadows
across the snow

Traducción al inglés de Judith Wilkinson


INVERNO EN EL SUR

Me imaginaba al viento
sin arbustos ni árboles
y al sol sin nuestra piel

entonces te vi andando con los brazos
separados del cuerpo como si
fueses a abandonar la tierra
como si probases el viento

detrás de las montañas a lo lejos tenía
que estar la mar en alguna parte
pero no la vimos

y pensé que todo tenía ser así
el profundo azul del cielo
y nuestras sombras púrpuras
sobre la nieve

Traducción de Maria Lerma and Tina Hayema


WINTER IN HET ZUIDEN

ik stelde me de wind voor
zonder struiken en bomen
en de zon zonder onze huid

toen zag ik je lopen met je armen
van je lichaam vandaan alsof
je de aarde zou gaan verlaten
alsof je de wind probeerde

achter de bergen moest in de verte
de zee ergens zijn
maar we zagen haar niet

en ik dacht dat alles zo hoorde
het innige blauw van de lucht
en onze purperen schaduwen
over de sneeuw

© Miriam Van hee & De Bezige Bij
De: Achter de bergen
Amsterdam: De Bezige Bij, 1998



B O N U S  T R A C K

Fotografía de Elizabeth Gadd


SUEÑO

yo me miraba, sabía
que iba a ocurrir esto:
un balazo en el cuarto, mi boca abierta,
mi libro caído al suelo, cerrado,
la escena debía parecer un suicidio

aún me fue dada una oportunidad:
vi la sombra de alguien en una escalera
detrás de la ventana central, alguien
con un traje –de la moda del siglo pasado-,
grité por ayuda y pusiste
tu mano en mi boca, ahogando
con tus besos mi angustia

decías que sólo los indios gritaban así
y que otra vez me habías salvado la vida,
lo que yo confirmaba, pero ya no pude casi
conciliar el sueño en la cama, preguntándome
dónde anduviste y por qué no acudiste
más pronto, y cuál era el libro
que leía yo, sola en la noche
en un cuarto que no conocía

Versión al español de Stefaan Van Den Bremt y Marco Antonio Campos

DROOM

ik keek naar mijzelf en ik wist
dat dit zou gaan gebeuren:
een schot in de kamer, mijn open mond,
mijn boek op de grond, dichtgevallen
en dat het op zelfmoord moest lijken

ik kreeg nog een kans
ik zag iemand schim op een ladder
achter het middelste raam, iemand
met een pak aan, de mode van vorige eeuw
ik schreeuwde om hulp en jij legde
je hand op mijn mond, je smoorde
mijn angst met je kussen

je zei dat alleen indianen zo roepen
en dat je mijn leven alweer had gered
wat ik beaamde maar toch lag ik daarna
lang wakker in bed, me afvragend
waar je dan was dat je eerder niet had
kunnen komen, en welk boek het was
dat ik las, alleen in de nacht
in een kamer die ik niet kende

DREAM

I looked at myself and I knew
that this would happen:
a shot fired in the room, my open mouth,
my book has fallen on the floor, closed
and that it should look like suicide

I was given another chance
I saw someone's shadow on a ladder
at the main window, someone
wearing a suit, in last year's fashion
I cried for help and you placed
your hand on my mouth, you smothered
my fear with your kisses

you said only indians cry out like that
and that you had saved my life once again
and I agreed but then lay awake in bed
long afterwards, wondering
where you'd been then that you couldn't have come
earlier and what book it was
that I'd been reading, alone in the night
in a room I didn't know

Traducción al inglés de Judith Wilkinson
en Sirena: poesía, arte y critica, vol. 2007 no. 1, 2007, p. 122-123. Project MUSE



Miriam Van Hee 
(Gante, Bélgica, 1952)
POETA/ESLAVISTA
(FIPLIMA), 2017


19 de marzo de 2021

Virginia Benavides, Vuelta a juntar malezas volverte sal mientras recuerdas


Fotografía de Elizabeth Gadd

VUELTA A JUNTAR MALEZAS VOLVERTE SAL MIENTRAS RECUERDAS

Una nube de azul que pasa y te adormece contra los miedos
Pájaro de ceniza acercándose a la noche que anhela
Como un ocaso tardío que se mira desde un barco a la deriva
Hubiera deseado no recordar nada
Solo unos ojos que no miraban sino a sí mismos y se hacían extensos
Como una carretera en que se anda perdida una madrugada
Cuando no oyes sino la respiración del silencio en tu frío
Y los faros de otros autos que te alumbran y aceleran
Creyéndote un animal huyendo o muerto
O algo imposible de ser salvado
Y te encuentro agazapado entre los árboles intenso
Dices que eres el guardabosque, el cazador, el elfo, el truhán
Te fragmentas mientras deliro en mi futuro sin ti
Aun sin conocerte en mi presente
Falsifico mis imágenes y me incendio con ellas
Mientras vuelo a otra jaula a otro cielo
A lo que sala la soledad sin ti



Virginia Beatrhice Benavides Avendaño
(Lima, Perú, 1976)
Lectura recomendada por Nicolás López-Pérez
para leer una entrevista en LIMA EN ESCENA
para leer + en LEE POESÍA

3 de noviembre de 2020

Estela Puyuelo, 4 poemas 4 (+1)

Fotografía de Elizabeth Gadd
MI CASA

Levanté mi casa con el esfuerzo de un insecto que intuye el invierno.
Amueblé las habitaciones de experiencias.
Las pinté de cordura.
Monté armarios en el salón para almacenar los sueños
y guardé la locura en el canapé del dormitorio.
Llené la despensa de sopas de letras
y el baño de nostalgias marinas de una caracola ambulante
y de jabones de tomillo y albahaca.
Planté flores en el jardín de la lluvia
para no olvidarme de regarlas.
Y arranqué las puertas para conocer el viento.
Si alguien sopla no derribará mi casa.

de Todos los gusanos de seda, Olifante, 2015

MA MAISON

J’ai bâti ma maison avec tout l’effort d’un insecte pressentant l’hiver.
J’ai meublé les chambres d’expériences
Je les ai peintes de tendresse
Dans le salon j’ai construit des armoires pour emmagasiner mes rêves
Et gardé la folie sur le canapé de la chambre à coucher
J’ai rempli la réserve de soupes de lettres
Et la salle de bains des nostalgies marines d’une conque déambulante
Et de savons de thym et de basilic
J’ai semé des fleurs dans le jardin des pluies
Pour ne pas oublier de les arroser
J’ai arraché les portes pour connaître le vent.
Si quelqu’un souffle il ne détruira pas la maison.

Traducción al francés de Charles Merigot



Fotografía de Elizabeth Gadd
ABRAZAR A LOS ÁRBOLES

Quiero abrazarte
como se abraza a los árboles.
Palpar primero
la áspera corteza de tu tronco
para sentir a qué presión
puedes, por descuido,
arañarme.
Mirar después
las luces de tu copa
para saber
si hay muchas o pocas.
Si hay muchas,
entenderé
que tu refugio es ligero,
que cualquier nube o viento
atravesarán tu corazón,
conmigo dentro.
Si hay pocas,
detendrás
la lluvia y el cierzo
pero, junto a ti,
a ramas y hojas
se reducirá mi cielo.
Y, a continuación,
me quitaré los zapatos
y me tumbaré en el suelo
y bajaré en zig-zag
por el tobogán de tus raíces
para desenterrar las voces
que habitan tus recuerdos.
Y, después de todo,
nada será suficiente.
Cerraré los ojos
y, de un solo impulso,
te abrazaré.
Me arañarás.
Me mojaré.
El viento
me alejará de tus raíces.
O no.

de Todos los gusanos de seda, Olifante, 2015


Fotografía de Alex Russell Flint
¿PRINCESA EN APUROS?

La princesa en apuros corre el pestillo
ya no teme más fieras que su castillo.
Con un arma sin filo marcha a la guerra
los príncipes valientes firman la tregua.
No consiente que nadie escale sus trenzas,
ni hacerse la dormida, ni ir de bella.
Ya no compra manzanas sin conocerlas,
a los lobos persigue si hay luna llena,
los guisantes le sirven de adormidera
y a las doce en punto se desmelena.
Ahora que la princesa se hizo guerrera
hay sapos encantados que un beso esperan.

de Todos los gusanos de sedaOlifante, 2015



Fotografía de Elizabeth Gadd

ABIERTO EL CIELO

Buscando un paisaje distinto.
Sin maletas, ni rumbo, ni mapas.
Sin billete de vuelta a casa.
El cielo se abre.
Solo estoy yo.
Sin plan de aterrizaje.
Desde aquí,
desde cualquier lugar,
volaré con fuerza
hasta quedar suspendida
en ningún sitio.

de Todos los gusanos de sedaOlifante, 2015



Todos los gusanos de sedaOlifante, 2015




B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Elizabeth Gadd
UNA LUZ

Es una luz que te pilla un día
buscando unas gafas de sol
en el cajón que chirría,
sujetando con fuerza
las bolsas de la compra,
sacando el bolígrafo 
para firmar un documento,
caminando despacio
bajo un paraguas de viento.
No sé.
La luz te detiene,
pone su mano 
en tu pulso,
te mira a los ojos 
y sientes que te atraviesa
un pensamiento 
que te busca, te sujeta, te saca,
te afirma y te encamina.
Por eso seguimos vivos.

UNE LUMIÈRE

C'est une lumière qui un jour t'attrape
cherchant des lunettes de soleil
dans le tiroir qui grince,
tenant avec force
tes sacs à provisions,
sortant ton stylo
pour signer un papier,
marchant lentement
sous un parapluie de vent.
Je ne sais pas.
La lumière t'arrête,
pose sa main
sur ton poignet,
te regarde dans les yeux
et tu sens que te traverse
une pensée
qui te cherche, t'accroche, te tire,
t'affirme et t'oriente.
C'est pour ça que nous restons en vie.

Traducción al francés de Nathalie De Courson




Estela Puyuelo 
(Huesca, España, 1976)
POETA/PERIODISTA/ESCRITORA/INVESTIGADORA ETNOGRÁFICA/
LICENCIADA EN HUMANIDADES/PROFESORA
para leer + en ANTON CASTRO






18 de octubre de 2019

Esther Garboni, Último poema


Fotografía de Elizabeth Gadd


ÚLTIMO POEMA

Dejo la poesía.
Dejo definitivamente la poesía.
Dejo la poesía como se deja a un novio:
hasta mañana o para siempre.
Cada poema es siempre el último.
Detrás del punto, el abismo.

Dejo la poesía.
Recojo, en fin, mi voz y mi palabra,
aperos de pintura.
No sirven.
No reconstruyen ciudades devastadas por la guerra.
No repueblan los bosques.
No calman la tormenta

ni el hambre.

Dejo la poesía para siempre.
Desalaron las palabras y ya no hay viaje posible.
Fueron cerrando las fronteras al arte,
limitaron sus pasos

y nadie dijo nada.

Que canten los poetas, pedían,
que canten, pero no las verdades.
¡Calla a ese poeta!

También yo cerré la boca.

Queda vivir con lo puesto,
con adverbios cotidianos.

Queda sobrevivir a las noticias,
que no sea tuyo el muerto.
Que el café esté caliente y fría el agua.
Apenas la energía de un latido.
Y adelfas, girasoles y claveles
el uno de noviembre.

Nada más.

Dejo la poesía y ella me llama.
Golpea mi sien y aprieta mi cuello con la furia
del agua que busca abrir camino.
Me duele la poesía en todo el cuerpo.
Me atormenta y me agrede.

Encuentra salida.

Y escribo mi último poema.
Detrás del punto, el abismo.

Detrás del abismo...







Esther Garboni -Esther García Bonilla- 
(Sevilla, España, 1973)
POETA/ESCRITORA/LICENCIADA EN FILOLOGÍA HISPÁNICA
de A mano alzadaColección Poesía en Resistencia
Editorial Libros de la herida, 2018
para leer una entrevista AQUÍ
para leer más en ZENDA LIBROS
en EL TERCER PUENTE
MÁS
en WIKIPEDIA
su blog DÍMELO AL OÍDO

17 de junio de 2019

Susana March, La tristeza


Fotografía de Elizabeth Gadd


LA TRISTEZA

No es el dolor de los amores incumplidos
ni los ideales deshechos.
No es tan siquiera la melancolía
de envejecer.
Es algo más tremendo y más grande,
algo que crece dentro de mí,
tal vez en el tuétano de los huesos
y que, acaso, se llame vida.
Porque vivir es triste:
vivir es una daga que se lleva clavada en la sangre.
Me duele abrir los ojos todas las mañanas
y encararme con las cosas que conozco y no entiendo.

Me duele dormirme todas las noches
y no haberme respondido a nada.
¡Porque nada tiene respuesta!
He dado un hijo al mundo
y este hijo me pesa en la conciencia,
porque lo he creado para la muerte y el dolor.
Sus jóvenes miembros perecerán un día,
se secará su risa
como las viejas fuentes de la montaña.
¡Un cuerpo tan hermoso, un corazón tan puro!

No puedo sentir conformidad.
Hay en mi corazón un rebelde brote que me aflige.
¡Llámense dichosos ellos! Yo no.
Cuando hundo el rostro entre las manos,
no lloro por un dolor concreto.
La voz humana no podrá consolarme jamás
porque ignora la palabra justa.
Tal vez Dios la pronunciará algún día. Dirá:
                                                   "Levántate".
Y yo ascenderé hasta el límite del hombre,
más allá de sus pasiones sencillas y bárbaras.
Ascenderé hasta el ángel y la estrella,
hasta la celeste sandalia del Creador.
Y sentiré en mi pecho la resurrección
de los antiguos privilegios humanos;
el privilegio de la ternura y de la paz,
de la piedad y de la alegría.
Porque yo sólo he contemplado en torno mío
odios y guerras fratricidas,
hipócritas mendigos que cubren sus harapos
con regios mantos de virtud,
niños hambrientos y descalzos,
prostitutas;
hombres enriquecidos en criminal comercio,
¡miseria en todas partes!
siglo amargo mi siglo para gozar del mundo,
amar la primavera,
vestir los blancos ropajes de la felicidad.
¡Un luto eterno bajo la piel!
Un luto eterno
para los que murieron torturados
en las guerras,
para los que perdieron sus hijos y su hogar,
para los desterrados y los tristes
que todavía no han hallado el camino del regreso.



Susana March Alcalá
(Barcelona, España, 1918- 1991)
de La tristezaEdiciones Rialp, S. A., Madrid, 1953
para leer una reseña del libro a/c de Pilar Gómez Bedate
para leer MÁS


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