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12 de abril de 2024

María del Carmen Marengo, 3 poemas 3


Ilustración de Amanda Sandlin

Sin embargo
sabías hacia dónde ibas.
Convertido en pájaro,
buscabas una rama
donde asir tus nervaduras
y ser, otra vez,
hoja, ave, paloma 
que nunca habías sido,
sobre la corteza suave
o áspera
de la intemperie acogedora
que calmara tu ser de tempestades
desvalidas,
tu mirar de hojas rotas, 
de alas sorprendidas.

de La vida numerosa, Río Cuarto, Editorial Cartografías, 2014


Ilustración de Amanda Sandlin

LA ERA DE LA SOLEDAD

Y te das cuenta
de que está llegando
la Era de la Soledad.

Porque el amigo hace tiempo
decidió dejar de serlo.

Porque los ancianos morirán.

Porque tu hermano murió 
antes de que nacieras.

Porque el Amor se fue.

Porque el hijo se irá 
hacia su propia vida.

Los hijos 
dejan atrás a los padres
como mojones del pasado.

Por todo eso sabes 
que debes enfrentar
la Era de la Soledad.

Vamos. Adelante.
Levanta tu equipaje 
de seres idos y ausentes
y apresúrate a entrar
en la Era 
de la Soledad.

No dejes que te tome por sorpresa.

Aprende a construir
tu propio desierto.

de Adentro de la tormenta (Inédito)



Ilustración de Amanda Sandlin

Encontrar 
en el mundo
un camino,
como un hilo de barrilete
que nos ate a la tierra.

de El libro de los jardines y los abismos, Córdoba, Editorial Recovecos, 2007



María del Carmen Marengo
(Balnearia, Córdoba, Argentina, 1968)
POETA/NARRADORA/PROFESORA DE LETRAS/
LICENCIADA EN LETRAS MODERNAS
para leer + en REVISTA EL DESAGUADERO

26 de julio de 2021

Melisa Gnesutta, 3 poemas 3 (+2)


Fotografía de Amanda Jasnowski

A NADO

Intento contener
todo el aire dentro
hasta el ahogo.
Salgo a flote con violencia
y veo el cielo empapado.

También aquí
respirar es un deseo.


Fotografía de Amanda Jasnowski

ÚLTIMO DÍA

El último día del verano
cada planta esconderá sus brotes
y bajará la savia
los frutos podridos
regarán la tierra
toda esta catedral que fue
el jardín
quedará vacía.
Los perfumes se irán
montados en mirlos y golondrinas
quedará sólo el olor del polvo
del pasto seco.
El último día del verano
estaré desnuda
agradecidamente desnuda
sin plumas ni pelaje
en las manos, mi propio cuerpo
silbando la crianza y la cosecha
a la espera de un nuevo jardín.


Fotografía de Amanda Jasnowski

DESMALEZAR

Te veía arrancar los yuyos
como en cámara lenta.
Hacías la tarde de rodillas
hasta que el pasto te iba chupando
y la humedad verde te subía por los pantalones.

Usabas un cuchillo para hurgar en la tierra.
El mango de madera se abría
y una tira de trapo
oficiaba de torniquete
para alargarle el destino.

Entraba, miraba dibujitos,
y cuando salía al patio te veía.
Seguías en cuatro patas
arrancando todo de raíz como cordero
hociqueando entre las margaritas
los gladiolos, los agapanthus azules,
puteando a caracoles y hormigas.

Todos quieren tener un jardín,
pero no saben del sacrificio,
repetías como justificando las horas
aunque no me hablabas a mí
o sí.
De vez en cuando me mirabas
y entornabas los ojos.
Acostumbrada a buscar gramones
no sabías cómo clasificar mi pastura.


Archipiélago Poesía volumen 38



B O N U S  T R A C K

Fotografía de Amanda Jasnowski

CONFESIONES A UN RÍO

Nos hemos encontrado tarde, 
río, oscuro, de tierra tu color.
Negado te fue  
mi cuerpo de niña
y a mí el asombro 
de tu vena hinchada, 
la explosión en creciente voraz. 
Conozco ahora
tu origen de arroyo
tu sed de lluvia
y tu muerte lenta. 
En la dignidad de tu cauce
el hombre y el caballo
se encuentran,
beben una misma agua
sin la amenaza del ahogo.
No hay yugo en tus corrientes
la violencia es nuestra.
¿En cuál de tus orillas 
lloraremos juntos?

Leído en su facebook



Fotografía de Amanda Jasnowski

LAS VISITAS

Las mujeres que de noche
me visitan
llevan en brazos
cachorros de león,
velas
o sus tijeras de coser.
Trazan un círculo
de fuego
y allí se clavan como puñales
a la espera de la danza.
En su lengua de aparecidas
adivino el éxtasis
el grito del ave en celo
que agazapada mide
la ausencia.
Ríen las mujeres
y dejan en mi cama
plumas,
hilos de seda.
¿Soy su amuleto
o su memoria?

Leído en su facebook




Melisa Gnesutta
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1984)
POETA/LICENCIADA EN LENGUA Y LITERATURA/PROFESORA
para leer una entrevista en EDITORIAL CARTOGRAFÍAS
para leer + en GRISELDA GARCÍA




11 de febrero de 2019

Gastón Malgieri, 3 poemas 3


Fotografía de Tom Chambers
LA TRINCHERA |

Afuera es el incendio
de todas las cosas que tienen pulso
están los animales pisoteándose entre si
puedo oír los quejidos del asfalto
las implosiones de los refugios
puedo, inmóvil, conmiserarme ante ese dolor colectivo
hacerlo latir en la yema de los dedos
revolearlo por el aire, inhalarlo sin culpa
como quien se pierde
en la extrañeza de un perfume ajeno.

Afuera todo arde en su lógica destructiva
están devorándose unos a otros la calma
ese sacón viejo que abriga sin sentido
alguien grita que por fin, que era hora
de hacer estallar el orden de las cosas
y yo acá, paralizada por el miedo
masticando las mismas ganas incendiarias de abrazarte
porque me dijiste, como quien late
que esta batalla también era nuestra.



Fotografía de Cristina Altieri
EL CANSANCIO |

No se trata de reconocerme cansada
siquiera de poder decirlo a los gritos
como quien pide auxilio en medio de una tropa de aves sordas
tengo que poder aceptarme vencida
por el peso de mis infiernos cotidianos
darles autoridad para aplastarlo todo
incluso los fuegos artificiales de lo eufórico
esos espejitos de colores
que alguna vez me deslumbraron

tengo que poder impregnarme
de ese agotamiento primitivo
que cargan algunos insectos
y que infecta sus colonias de enigmas
sobre la densidad de los materiales
o las inclemencias del tiempo
tengo que poder volver a lo esencial de la pregunta
a ese lugar sin certezas que implica lo llano
a ese partícula ínfima del pulso
a ese el gesto primal
que supone
volver a ponerse la piel.



Obra de Aykut Aydoğdu
LOS APÓSITOS INÚTILES |

Esta que soy, y que duelo:
tengo alambres
allí donde debería insinuarse
una espina dorsal sujetando la carcasa.

Los golpes, sus hematomas,
los ayunos a los que fui expuesta,
todo un trazado de lesiones que me hablan:
trofeos que me guardo en el insomnio.

Una de esas noches supe
que nunca sanaremos
que somos ese mapa impreciso
esa cartografía inservible
este o aquel punzar constante.

De todas las contiendas
nuestra sangre es territorio.

Y nuestros cuerpos conjugados
apósitos inútiles
contra el cuchillo del afuera.





Gastón Malgieri 
(Mar del Plata, Bs.As., Argentina, 1977)
Reside en Córdoba desde 2010
ESCRITOR/FOTÓGRAFO/POETA
de Animales poco útilesEditorial Cartografías, 2019 (en imprenta)
para leer una entrevista en LA TINTA
para leer + en LIBRO EMMA GUNST
su fcb de fotografía BRUTA PH

19 de enero de 2017

Alejandro Schmidt, 3 poemas 3 (de Árbol viudo)


Fotografía de Katerina Plotnikova

DESCANSAR

Ese monstruo se arrimó a su pecho
Vive
Pequeñito
Nada quiere
Sino
Llegar hasta eso de tu amor
Y descansar

Descansar



Fotografía de d. yee

LA VIDA ARRUINADA

Al encontrarse con la vida arruinada
Comprende que
Una existencia desmejorada
Es superior al viento
Y los botines de Hans Litten

Anduvieron por mundos
Llovieron
Cantaron en la taberna de Amberes

Hasta que esa vida
Deseó amor

La insensatez

Entonces

Mostró el árbol su viudez
Los lentísimos brotes
Y el modo en que tierno
Trae fantasmas

Luz
De ausencias

Así
Vivir
Y sólo vivir

Se transformó en ahorcados
Urracas
Ramas rotas

Y fueron uno

Raíz derrota

Azar destino



Fotografía de Gary Orona

EL CIELO

El cielo siempre es cielo
Qué más podría ser

También espejo de jade del emperador

Inclinan las plantas su tocado
Novias bordadas en la luz

En sombras
Se besan
Niños, ramos

Así sucede
Belleza

El cielo es lo terrestre
Lo imposible
Qué más podría ser




Alejandro Schmidt 
(Villa María, Córdoba, Argentina, 1955-2021)
POETA/EDITOR/PERIODISTA CULTURAL/BLOGUERO
de Árbol viudo, Editorial Cartografías,
Colección Archipiélago, 2011
para leer MÁS

22 de febrero de 2015

Elena Berruti, Envidia

Ruth Chatterton


ENVIDIA

envidio
-con ferocidad-
la convicción que mueve a algunos

si robara les quitaría en plena noche mientras duermen
su certeza
(algunos puñados o mordiscos)

aun cuando no son míos sus modos de creer a
ciegas
(es decir, con vehemencia)
llámese religión, política, arte, fútbol

incluso cuando ellos incomodan mi racionalidad
o viceversa

los miro a ellos y a sus certidumbres como
quien -muerto de sed- ve pasar frente a su boca un
vaso tan repleto de agua que chorrea y
para colmo va a parar a otras manos

mientras tanto, a veces
-como antídoto-
abrazo demasiado fuerte a un hijo
te tomo de la mano sin necesidad aparente
invito a amigas a tomar un café
o escribo:
"envidio
-con ferocidad-
la convicción que mueve a algunos".






Elena Berruti 
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1967)
POETA/DOCENTE DE LENGUA Y LITERATURA
de Zócalo, Editorial Cartografías, Archipélago Poesía Volumen 2, 2006
para leer una nota en LV16
para leer más en: ARTESANOS LITERARIOS

28 de mayo de 2012

María Reineri, 2 poemas 2 (III)


s/d del autor de la fotografía
TRENZAS

Ser mujer
no me obliga al rosa,
al corazoncito,
a la cintita con moños...”

pensaba

pero las trenzas
se hacían casi solas
y se le metían las cintas
y se anudaban los moños

y me ajustabas fuerte
para que no se me
escapara el rosa.

Me ponías de hebilla
un corazón!

toda esa maraña

sólo

para

que el rosa
fuera más rosa
y
la nena
más nena
paraquemásrosa
porquecorazón

No te culpo

lo hacías
sin saber
que

el rosa es un color
que hace más triste lo triste

que
las cintas también atan
flores muertas

que
entre las dos
el corazón es

un poco de carne que se mueve

sin ninguna dulzura.




CONFUSIONES

Como un cumpleaños sin globos
así
se nos pasó la vida
sintiendo que siempre faltó
algo
para que el festejo fuera completo

a veces un regalo

a veces el motivo.

Como una madre que no da besos
así se nos fueron los años
sintiendo
que debíamos llevar sobre la piel
el calor de cierto gesto.
Ignorando
cuál debía ser.
Extrañando con las mejillas
un ardor que nunca supimos.

Como un padre que no da consejos
así fuimos caminando

haciendo lo que se pudo
siguiendo cualquier voz
creyendo ver a trasluz

confundiendo el cariño
con algo más pequeño
cada vez.

Nunca supo peinarme. Yo tampoco.



María Reineri 
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1980)
de Poemas Literales, Editorial Cartografías, 2008
para leer MÁS













7 de mayo de 2012

María Reineri, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Ellen von Unwerth
FE

En su casa dios
hace arrodillar
a las viejitas

las hace parar las hace sentar
las hace caminar para comer
les hace lavar la frente golpearse el pecho
tirar monedas.

Yo

les doy el asiento en el colectivo

y a pesar de todo
alguna que otra
me mira con desconfianza.



HURGO EN LA SOMBRA

que dejó esta jornada
para que la poesía diga
de mí
algo que suene hermoso

aunque duela

me pasa
que no encuentro
¿que no hay?
que no puedo ver

“ya no escribas sobre tazas de café
ya no escribas sobre tu mamá
ya no escribas sobre la niña
ya no escribas sobre tu casa
tus palabras, su silencio”

entonces
me pasa que no encuentro
¿que no hay?
que no puedo ver

de qué están hechos mi ojos
con qué mirada se descubre
el poema

¿cómo se hace para ver?
¿cómo se hace?



María Reineri 
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1980)
de Poemas Literales, Editorial Cartografías, 2008
para leer MÁS






4 de mayo de 2012

María Reineri, La mujer y la electricidad (3 poemas 3)




LA MUJER Y LA ELECTRICIDAD

1.

Hoy podríamos
estar todas muertas

pero la luz nos ha salvado:

repitieron un capítulo de la novela
vimos ofertas increíbles de cancanes
pasaron imágenes de lo que llaman un buen macho
y dieron pistas para bordar una práctica bolsa

Agradezcamos un día más de electricidad

dios sabría
a que conclusiones habríamos llegado
pensando a oscuras
con la comida por hacer






2.

Una mujer como una casa limpia
va por las vidrieras

tiene talco en el pubis
desodorante a bolita
una mujer grande y peinada

tiene cartera con plata
peine chiquitito
pastillitas fuertes

una mujer limpia

como una casa

que nadie visita



Fotografía de Zura Arabidze
3.

Que nos digan esas frases
“El amor verdadero es posible,
hace crecer el alma y los corazones”

que nos digan esas otras
“Nunca ame de esta manera,
ni la muerte nos separará”

los galanes de la tele
si que saben
decir las frases

que nos convencen
cuando limpiamos el baño.



María Reineri 
(Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1980)
para leer MÁS

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