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| William Adolphe Bouguereau (1825-1905) |
A TI, QUE ESTÁS ABRIENDO ESTE LIBRO...
Trata de dejar de lado las preocupaciones del día para poder entrar juntos en la realidad del Sueño llamado Poesía, abriendo la puerta de tu corazón a estos versos escritos especialmente para ti.
Nacieron en mi corazón cuando les tocó desprenderse del mundo de las formas-pensamientos y revestirse en el mundo de las formas-palabras, para presentarse, cuando hayan cumplido su destino, a la ceremonia del encuentro contigo, lector.
La simplicidad que en su esencia significa la Verdad no puede expresarse más que por el silencio. Todas las palabras del mundo lo único que hacen es intentar describir el silencio.
El conocimiento de sí mismo, el ideal más simple y el más difícil de alcanzar es la finalidad de cada hombre por separado y la del mundo entero y a ella se subsume toda nuestra búsqueda. Algunas veces la búsqueda cobra la forma de lo que podemos llamar poesía.
Los poetas vienen y se van, dejando su empeño por descubrir el rostro invisible de la Poesía, la cual nos mira sin juzgarnos desde el otro lado del velo de la Ilusión
Nacieron en mi corazón cuando les tocó desprenderse del mundo de las formas-pensamientos y revestirse en el mundo de las formas-palabras, para presentarse, cuando hayan cumplido su destino, a la ceremonia del encuentro contigo, lector.
La simplicidad que en su esencia significa la Verdad no puede expresarse más que por el silencio. Todas las palabras del mundo lo único que hacen es intentar describir el silencio.
El conocimiento de sí mismo, el ideal más simple y el más difícil de alcanzar es la finalidad de cada hombre por separado y la del mundo entero y a ella se subsume toda nuestra búsqueda. Algunas veces la búsqueda cobra la forma de lo que podemos llamar poesía.
Los poetas vienen y se van, dejando su empeño por descubrir el rostro invisible de la Poesía, la cual nos mira sin juzgarnos desde el otro lado del velo de la Ilusión
B O N U S T R A C K
DE LA VIDA...
De la vida que antaño parecía eterna,
reflejada en sus rostros luminosos,
ayer quedaron solo las banderas a media asta:
el ave de la vida había volado hacia otros mundos...
(Turnu Magurele, Rumania, 1948)



