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11 de septiembre de 2018

Irene Ocampo, Soy poeta de barricada...


Fotografía de Bethany Lloyd


SOY POETA DE BARRICADA...

soy poeta de barricada
no escribo en soledad
ni siquiera
cuando escribo sola
en mi casa  
me rodean tantos y
tantas que
hacen conmigo
el poema
no me gusta el frente
le pongo pecho a las balas
y me gusta la lucha
tirar piedras tampoco
es mi elección
más bien socorrer
a quien saca de su
puño el grito
de los desaforados
de las olvidadas
de los sin techo
de las explotadas
de los cabecitas
de las apaleadas
de los sin padre ni madre
de las aborteras
de los trovadores
de las tortilleras
de los pescadores
de las amantes furtivas
de los ladrones de gallinas
de las madres de leche
de los cocineros
de las enfermeras
de los que se mueren de hambre
y de los que nunca nunca nunca
dan el brazo a torcer






Irene Ocampo
(Santa Fe, Argentina, 1968)
Reside en Rosario
POETA/TRADUCTORA/TALLERISTA/
ACTIVISTA/LIBRERA
en Antología del XX Festival Internacional de Poesía de Rosario, 2012
para leer una nota en: ROSARIO12
para leer algunas traducciones: ACÁ
para leer una entrevista en: HORAS ROBADAS A LA NOCHE
su blog: CAFÉ LANG

16 de enero de 2014

Mary Oliver, Huracán


Fotografía de Anja Stiegler
HURACÁN

No se comportó
como nada que te
puedas imaginar. El viento
desgarró los árboles, la lluvia
cayó durante días fuerte
y sesgada. El dorso de
la mano sobre todas las cosas.
Vi a los árboles doblarse y sus hojas
caer y volver a la tierra. Y eso
fue todo. Y este fue un solo huracán
que sobrellevé, el otro fue de una
clase diferente, y duró más. Entonces
sentí mis propias hojas ceder
y caerse. El dorso de la mano
sobre todas las cosas. Pero
escuchá lo que le pasó a los
árboles: hacia el final de ese verano
soltaron hojas nuevas de sus ramas
cortadas. Era la temporada incorrecta, sí,
pero no pudieron detenerse. Parecían
postes de teléfono, y no les importaba.
Y después de las hojas llegaron los pimpollos.
Porque para algunas cosas
no hay temporadas incorrectas,
que es lo que sueño que me pase a mí.


HURRICANE

It didn't behave
like anything you had
ever imagined. The wind
tore at the trees, the rain
fell for days slant and hard.
The back of the hand
to everything. I watched
the trees bow and their leaves fall
and crawl back into the earth.
As though, that was that.
This was one hurricane
I lived through, the other one
was of a different sort, and
lasted longer. Then
I felt my own leaves giving up and
falling. The back of the hand to
everything. But listen now to what happened
to the actual trees;
toward the end of that summer they
pushed new leaves from their stubbed limbs.
It was the wrong season, yes,
but they couldn't stop. They
looked like telephone poles and didn't
care. And after the leaves came
blossoms. For some things
there are no wrong seasons.
which is what I dream of for me.



Mary Oliver  
(Cleveland, Ohio, EE.UU., 1935 - 2019)
de A Thousand Mornings, The Penguin Press, 2012
Traducción de Irene Ocampo
para leer algunos POEMAS del libro
para leer MÁS

11 de mayo de 2011

Naomi Shihab Nye, Adiós


Fotografía de Flor Garduño (*)
ADIÓS

Es una buena palabra, enrollando la lengua hacia afuera
sin importar el idioma con el que naciste.
Usala. Aprendé en dónde empieza,
el pequeño alfabeto de la despedida,
cuánto tiempo lleva pensar en ella,
y luego decila, y luego que te escuchen.

Casate con ella. Más que con cualquier anillo dorado,
brilla, brilla.
Usala en cada dedo
hasta que tus manos bailen,
tocando fácilmente cada cosa,
dejando que cada cosa, fácilmente, se suelte.

Pegala a tu espalda como si fuesen alas
o como la cola de un cometa. Como la corriente de aire detrás de un jet.
Si te van a conocer por algo,
que sea del modo en que te alejás de la vista
cuando tu trabajo está terminado.

Pensá en cosas que demoran en partir: hojas,
cajas de cartón, y servilletas, el olor húmedo del mantillo.

Pensá en las cosas que desaparecen.

Pensá en lo que más amás,
lo que te pone lágrimas en los ojos.

Algo que te haya dicho adiós a vos
antes de que supieras su significado
o cuánto duraría.

Explicá muy poco, la palabra se explica a sí misma.
Más tarde quizás. Lecciones que siguen a otras lecciones
como el silencio que sigue al sonido.

ADIOS

It is a good word, rolling off the tongue
no matter what language you were born with.
Use it. Learn where it begins,
the small alphabet of departure,
how long it takes to think of it,
then say it, then be heard.

Marry it. More than any golden ring,
it shines, it shines.
Wear it on every finger
till your hands dance,
touching everything easily,
letting everything, easily, go.

Strap it to your back like wings.
Or a kite-tail. The stream of air behind a jet.
If you are known for anything,
let it be the way you rise out of sight
when your work is finished.

Think of things that linger: leaves,
cartons and napkins, the damp smell of mold.

Think of things that disappear.

Think of what you love best,
what brings tears into your eyes.

Something that said adios to you
before you knew what it meant
or how long it was for.

Explain little, the word explains itself.
Later perhaps. Lessons following lessons,
like silence following sound.




Naomi Shihab Nye 
(Palestina-USA, 1952)
de Different ways to pray, 1980
en The Words Under the Words: Selected Poems, Portland, 
OR: Eighth Mountain Press, 1995
Traducción de Irene Ocampo
para leer MÁS

29 de abril de 2011

Mary Oliver, 2 poemas 2


Obra de Anwen Keeling

LOS GANSOS SALVAJES

No tenés que ser buena persona.
No tenés que caminar de rodillas
cientos de kilómetros por el desierto, arrepintiéndote.
Solamente tenés que permitir que el animal suave de tu cuerpo
ame lo que ama.
Cuéntame sobre la desesperanza, la tuya, y te contaré sobre la mía.
Mientras tanto el mundo sigue girando.
Mientras tanto el sol y las piedritas claras de la lluvia
corren a través de los paisajes,
por las llanuras y los árboles profundos,
las montañas y los ríos.
Mientras tanto los gansos salvajes, altos en el aire limpio y azul,
vuelven nuevamente a casa.
Quienquiera que seas, no importa la soledad que te abrume,
el mundo se ofrece para tu imaginación,
te llama como los gansos salvajes, ásperos y emocionantes--
una y otra vez anunciándote tu lugar
en la familia de las cosas.

Traducción de Irene Ocampo


WILD GEESE

You do not have to be good.
You do not have to walk on your knees
for a hundred miles through the desert repenting.
You only have to let the soft animal of your body
love what it loves.
Tell me about despair, yours, and I will tell you mine.
Meanwhile the world goes on.
Meanwhile the sun and the clear pebbles of the rain
are moving across the landscapes,
over the prairies and the deep trees,
the mountains and the rivers.
Meanwhile the wild geese, high in the clean blue air,
are heading home again.
Whoever you are, no matter how lonely,
the world offers itself to your imagination,
calls to you like the wild geese, harsh and exciting -- 
over and over announcing your place
in the family of things.




Obra de Ellen Weinstein

POEMA MATUTINO

Cada mañana
se crea
el mundo.
Bajo las pajillas
 anaranjadas del sol

las cenizas
amontonadas de la noche
se convierten en hojas otra vez

 y se adhieren de nuevo a las altas ramas,
y los estanques parecen
una tela negra
donde han pintado islas

 de lirios estivales
Si es tu naturaleza
estar contento
nadarás por las suaves veredas

 durante horas, y tu imaginación
se posará en todas partes.
Y si tu espíritu
lleva consigo

 la espina
que es más pesada que el plomo,
si no te deja
pausa,
 hay todavía

un lugar en lo profundo de ti mismo
donde hay una bestia gritando que la tierra
es exactamente lo que quiere:

cada estanque con sus lirios llameantes
es una oración oída y contestada,
generosamente,
cada mañana,

te hayas o no
atrevido a ser feliz,
te hayas o no atrevido
a rezar alguna vez.

Traducción de Alicia Torres


MORNING POEM

Every morning 
the world 
is created. 
Under the orange

sticks of the sun 
the heaped 
ashes of the night 
turn into leaves again

and fasten themselves to the high branches— 
and the ponds appear 
like black cloth 
on which are painted islands

of summer lilies. 
If it is your nature 
to be happy 
you will swim away along the soft trails

for hours, your imagination 
alighting everywhere. 
And if your spirit 
carries within it

the thorn 
that is heavier than lead— 
if it's all you can do 
to keep on trudging—

there is still 
somewhere deep within you 
a beast shouting that the earth 
is exactly what it wanted—

each pond with its blazing lilies 
is a prayer heard and answered 
lavishly, 
every morning,

whether or not 
you have ever dared to be happy, 
whether or not 
you have ever dared to pray.




Mary Oliver  
(Cleveland, Ohio, EE.UU., 1935 - 2019)
de Dream work / Trabajo de ensueño,  1986
en FACEBOOK
para leer MÁS



24 de abril de 2011

Mary Oliver, El viaje


Fotografía de Andrea Hubner

EL VIAJE

Un día finalmente supiste
lo que debías hacer, y empezaste,
aunque las voces a tu alrededor
continuaban gritando
sus malos consejos–
a pesar de que toda la casa
empezara a temblar
y sintieras el viejo tirón
en tus tobillos.
“¡Arregla mi vida!”
cada voz gritaba.
Pero no te detuviste.
Sabías lo que debías hacer,
a pesar de que el viento levantó
con sus dedos rígidos
los cimientos mismos,
a pesar de que su melancolía
era terrible.
Era lo suficientemente
tarde, y una noche salvaje,
y el camino lleno de ramas
caídas y de piedras.
Pero poco a poco,
mientras dejabas atrás sus voces,
las estrellas comenzaron a arder
entre las capas de nubes,
y hubo una nueva voz
que lentamente
reconociste como propia,
que te acompañó
mientras te adentrabas más y más
en el mundo,
decidida a hacer
la única cosa que podías hacer–
decidida a salvar
la única vida que podías salvar.


THE JOURNEY

One day you finally knew
what you had to do, and began,
though the voices around you
kept shouting
their bad advice –
though the whole house
began to tremble
and you felt the old tug
at your ankles.
"Mend my life!"
each voice cried.
But you didn't stop.
You knew what you had to do,
though the wind pried
with its stiff fingers
at the very foundations –
though their melancholy
was terrible.
It was already late
enough, and a wild night,
and the road full of fallen
branches and stones.
But little by little,
as you left their voices behind,
the stars began to burn
through the sheets of clouds,
and there was a new voice,
which you slowly
recognized as your own,
that kept you company
as you strode deeper and deeper
into the world,
determined to do
the only thing you could do –
determined to save
the only life you could save.



Mary Oliver 
(Cleveland, Ohio, EE.UU., 1935 - 2019)
de Dream work/Trabajo soñado, 1986
Traducción de IRENE OCAMPO
para leer MÁS

18 de febrero de 2011

Patti Smith, Rubíes de la India


Fotografía de Karen Knorr 


RUBÍES DE LA INDIA

Siempre tuve una especie de mochila, nada más que una pieza de tela o piel atada con un nudo. Mi bolso, valioso compañero, produce, al ser abierto, un mundo definido por su contenido: un fluir único, amado.

Este bulto fuera de lo común ha sido siempre mi consuelo, mi carga feliz. Sin embargo considero imprudente apegarme a los recuerdos de su interior. Porque tan pronto como me focalizo en un objeto determinado lo pierdo o sencillamente desaparece.

Tuve un rubí. Imperfecto, hermoso como sangre facetada. Vino de la India, donde fue arrojado a la playa junto a miles de ellos: los abalorios de la pena. Pequeñas gotas que de alguna manera se convirtieron en gemas recogidas por mendigos que las canjeaban por arroz. Cada vez que fijaba la mirada en sus profundidades me sentía abatida porque atrapada en mi gemita había más desgracia y esperanza de lo que una podría suponer.

Daba miedo e inspiración, y yo la guardaba en mi bolso en un sobre amarillo ceroso del tamaño y forma de una hojita de afeitar. Me detenía, la sacaba y la miraba. Hacía ésto tan a menudo que ya no hacía falta ver lo que estaba mirando. Y es por ésto que no puedo decir con seguridad cuándo desapareció.

Pero todavía puedo verla. La veo en la frente de las mujeres. En el aullido del poeta. La veo en la garganta de una diva y en la palma de la mano de un desertor. Presionando contra un alambrado. Una gota de sangre en un vestido de calicó. Abro mi bulto y descargo su contenido en los surcos de la tierra. Nada: una vieja cuchara, un timón, los restos de un walkie-talkie. Y mientras despliego la tela para recostarme tomo bocanadas de aire larguísimas como los surcos. Como para calmar a los espíritus, abrazarlos desde el estremecimiento y el estertor.

En el anillo de la noche imposible. Todo es elástico. El cielo es de un rosa turbador. Puedo sentir el polvo de Calcuta, los ojos idos de Bhopal. Puedo ver las banderas de oración flameando como viejas medias en el cálido viento irónico.




Obra de Michael Sowa



Puedo ofrecerte esta campana
susurra el mercader
Es extremadamente valiosa
una pieza de museo, no tiene precio
No gracias, contesto
No deseo poseer
Pero es una campana maravillosa
una pieza ceremonial
una exquisita campana
Mi cabeza es una campana
Murmuro
entre
dedos vendados
ya dormida.




Patricia Lee "Patti" Smith 
(Chicago, Illinois, Estados Unidos, 1946)
Traducción de Irene Ocampo y Gabriela De Cicco
para leer MÁS
 
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