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30 de noviembre de 2020

Violeta Serrano, 2 poemas 2


Fotografía de Zev Hoover

Madre, vos,
podés o no creerme.
Madre, vos,
cuando yo no te decía vos,
¿recordás, entonces?
cuando nada sabíamos
del continente, del nuevo,
del peso que tendría la Tierra
desvencijada,
la Tierra, madre,
que vos sabés,
ahora parece ser también la mía.
Antes de toda esa rabia
antes incluso, de hacernos daño,
madre,
yo recuerdo,
nítido, como una hoja seca
esculpida en años,
recuerdo cómo vos
sin comprender palmo a palmo,
me sujetás la frente,
el pecho, el llanto.
Consolás una lágrima,
tras otra,
como cascada de versos,
auspiciados en claustros,
porque a mí me temblaba
la vena izquierda
y la diestra
y la otra, y la nueva, y la extraña,
y todo porque había visto
en una pantalla,
a la distancia,
gente,
sencilla, sonriente,
gente, ya ves,
sin nada.


de Camino de ida, Modesto Rimba, Buenos Aires, 2016


                                      
*



Fotografía de Zev Hoover

Las cosas que perdimos en el fuego

El terror de las ciudades
se hace fuerte
en la tolerancia
a la barbarie.

La bisagra consiste
en saber
si estás dispuesta a matar
si aún no has olvidado
el olor de la sangre
si sabes hasta qué punto
serás capaz de llegar.



de Antes del fuego, Índigo Editoras, 2020



Ph Alejandra López
Violeta Serrano
(León, España, 1988)
POETA/ESCRITORA/PERIODISTA/DOCENTE UNIVERSITARIA/
CREADORA Y DIRECTORA DE LA REVISTA DIGITAL 
para leer una entrevista en LEOTOPÍA
para leer + en POETAS SIGLO XXI
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19 de mayo de 2019

Violeta Serrano, 3 poemas 3


Obra de Linda Vachon
FELICIDADES, HA SIDO TRAUMA

Me miro la mano y veo la sangre.

La veo manar desde mi vientre piñata,

no importa cuántas veces lo golpee

nunca saldrá una niña.

Froto mis dedos con curiosidad

nunca vi una realidad que me hablara de mí

y mi dolor,

ahora que éste se ha callado.


¿Cómo hago para que me hablen de mi ausencia?

Y hurgar dentro buscando el botón de reinicio
escuchando la melodía del silencio

a media voz entre un dolor que ciega

y unos gemidos que ya no suenan a nada.

Me doy cuenta de que no importa cuánto sangre,
que no importa mi sangre

ni la apertura desde la que bombea,

que este cuerpo va a morir y a desaparecer,

sin dejar un legado.

Edificio vacío,

todos los vanos condenados.

Quiero meter mi mano ensangrentada dentro de mí
por un butrón que me haga en el ombligo

y buscar tranquila o desesperada,

buscar ahí dentro, a tientas,

un alma.

Tan sólo un alma.

Leído en PLAYGROUND



Obra de Linda Vachon
DESPERTAR CON VIDA

Si me levanto
no es por nada.
Sólo lo hago porque
cada vez que trato de
buscar una justificación positiva
que motive mis actos rutinarios
una legión de razones negativas me
asalta. He elegido desnudarme
de razones. De ahora en adelante
desayunar será un acto en sí mismo
completo. No lo haré para no morir,
ni tampoco porque me guste
el sabor del chocolate. Ni porque
mi vida sea un desafío a lo establecido.
Nadie pide permiso para existir. Aunque
algunos deberían pedir perdón por hacerlo.
No sé si quiero una vida más fácil,
todo esto empezó porque me desperté
y quise levantarme de la cama y punto.
Sin meterme con nadie.

Hoy buscaré una flor y la pondré
en mi pelo,
y será suficiente belleza para todo un día.

Leído en ESCRITURAS INDIE



Obra de Linda Vachon
PRINCIPIO DE IRREALIDAD

     Una voz sin voces
a tope de volumen que grita conformismo.
Un existir sin ser reconocida,
sin existir más allá de ser el ejemplo de lo que no es real,
de vivir confundida
estando segura de lo que soy
que no cabe en los márgenes de lo que debo ser.

     Un espectro lo llaman,
para defender que todes cabemos,
a sabiendas de que los fantasmas no existen.
Los monstruos de feria que no dan miedo,
la exposición de trastornos sin tratar,
la patología del asesino de una misma,
un fundirse o muerte, o paliza o violación,
o carta de despido, o desahucio, o el insulto por placer.
Intercambio de cartas con recetas médicas,
intercambio de miedo a salir a la calle.

     Y se ponen a teorizar sobre lo que pensamos sin preguntarnos,
sobre lo que sentimos sin escucharnos,
sobre si debemos vivir
sin mirarnos,
sin comprobar que de verdad estamos vives,
que no somos una desviación estadística,
un flujo anormal de hormonas durante el embarazo,
un problema social a corregir
eliminando al perro y a la rabia...
sin limpiar después el cuchillo.

   ¿Qué nos queda por dejar intacto
para que lo puedan romper?
¿Qué es aquello que podemos llamar nuestro
sin que vengan a quitárnoslo como los niños mimados del parque?
Que lo nuestro es sólo amarnos,
amaros,
baños de luz,
armarios vacíos,
calles llenas de risa,
¿se entiende?





Violeta Serrano 
(Madrid, España, 1992)
POETA/BATERISTA/TRADUCTORA
para leer sus traducciones en OCULTALIT
en TWITTER
su BLOG

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