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26 de septiembre de 2015

Rosa Espinoza, Sin Adán y sin ventana (+1)


s/d del autor






SIN ADÁN Y SIN VENTANA

Arruiné un amor.
Era una manzana perdida en la rama de un árbol.
Pendía sola, sin esperar que la desearan.
Cayó al suelo rindiéndose ante
una ráfaga débil, una ventisca.
Ahora es alimento de gusanos.
Pronto será polvo, volátil basura,
sustancia inútil de la tierra.





 Natalia Vodianova por Peter Lindbergh




EL SUR EN MIS VENTANAS


No miro televisión. Prefiero las ventanas. La mía es grande y voltea al sur. La gente piensa que cuando uno las abre, salen cosas y no, entran. En realidad son puertas. El sol peina sus cristales, remueve la flojera de mis ojos, luego vienen los pichones y el día se desata. Los recuerdos son ventanas. Una mosca gruesa golpea contra el cristal duramente. Insiste, insiste, insiste hasta que se derrumba y muere. Solía esperar a mi madre, nadie me dijo que no regresaría. Las ventanas son espera. Una piedra atraviesa los cristales y su música es una alegoría, un sueño, una expectativa. Nunca una tragedia. Por mi ventana atraviesan sueños, damas elegantes, gatos pulgosos, arañas trasnochadas. Cuando miro por la ventana de los otros, armo sueños sin dormir. A veces, me miro pasar y hago que no me veo, pero me detengo y encuentro visajes que no me conocía. A las moscas verdes les gusta mirar por la ventana. El eco del zumbido les excita. Un horizonte morado se asoma, deja ver el ocaso cansado de la ciudad. Mi madre nunca llegó, pero está ahí, prendada del alféizar, entre las cortinas y el sopor. Una ventana es inicio y fin.




Rosa Espinoza 
(Mexicali, Baja California, México, 1968)
POETA/NARRADORA/EDITORA
para leer más: COFIBUK
y MÁS
su blog: ROUS IS ROUS

1 de mayo de 2014

Rosa Espinoza, Mudar es desprenderse

s/d del autor del autor de la fotografía
MUDAR ES DESPRENDERSE

Por la puerta de aquella mi casa
un buen día salieron
todos mis vestidos,
hileras de zapatos,
abrigos viejos,
libros entrañables,
cajas con fotos y calzones,
y las ganas de seguir.

Uno a uno en el camión rentado,
se montaron bultos,
los años que pesaban,
el sartén,
y un par de tazas sin café.

Por el mismo quicio,
cruzaron mudas de ropa,
bolsas llenas de tristeza,
y el temblor en mis pies,
que se aferraban a ese suelo.

Mi lengua tropezaba,
mis entrañas se abatían.
Pero el vértigo de lo incierto,
del futuro promisorio
insistió con la succión.

Esa puerta vio salir
mi porvenir y las cobijas,
el frío de mi espalda,
los abrazos.

Algo se aferró a quedarse,
adherido está en las paredes,
junto al aroma de tabaco, 
y el brillo de tus ojos.

Ya hay resignación y entiendo bien 
que mudar es desprenderse 
para siempre, 
aunque el corazón 
mantenga intactos los latidos
y no haya más remedio que seguir
del otro lado del umbral.




Rosa Espinoza 
(Mexicali, Baja California, México, 1968)
POETA/NARRADORA/EDITORA
de Señero. Poemas 1994-2014, Colección Pinosalados,
Ediciones El Drenaje, México, 2014
su blog ROUS IS ROUS
para leer MÁS

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