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26 de junio de 2022

Indiana Cardenal, Declaración


Collage de Mohanad Shuraideh (@vertigo.artography)

DECLARACIÓN

No oscilaré más en una cuerda floja. ]
No dependeré de un sí, de un no,
de una aceptación, de un rechazo.

En un rincón de la casa bordaba y tejía:
cada puntada, un color, cada color,
una idea. Eran si, solamente ideas.

Mi lista de compras y trapo de limpieza:
-queso,
mantequilla,
mostaza,
jalea
y Ajax-

Yo, sumisa, obediente, insegura,
sin rumbo y sin saber por qué…

No oscilaré más en una cuerda floja.
No dependeré de un sí, de un no,
de una aceptación, de un rechazo.





Indiana Cardenal Caldera
(Managua, Nicaragua, 1944)
POETA/PINTORA/ACTRIZ DE TEATRO
para leer más en 400 ELEFANTES

13 de septiembre de 2021

Gioconda Belli, Los portadores de sueños


Ilustración de Gabriella Barouch


LOS PORTADORES DE SUEÑOS

En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan  que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de
utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua
el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales
Tuvieron algo que ver con esto,
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos – imprimían las grandes
rotativas.
Son peligrosos – decían los presidentes
en sus discursos.
Son peligrosos – murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos – imprimían las grandes
rotativas.
Hay que destruirlos – decían los presidentes en sus
discursos.
Hay que destruirlos – murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías
y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piececitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías.



Gioconda Belli 
(Managua, Nicaragua, 1948)
de Los portadores de sueños, Sleepyslaps Editorial, 2011
Recomendación de lectura de Débora Machuca
para leer MÁS
su WEB



17 de enero de 2021

Ana Ilce Gómez, Ama del día


Fotografía de Anka Zhuravleva

AMA DEL DÍA

Yo soy la suma de todas ustedes,
mujeres encerradas en la Biblia
con sus sencillas o cruciales historias.
La suma de todas las que andan
sueltas por el mundo
haciéndolo más claro o más liviano.
De ustedes vengo. De las fuertes,
las vírgenes, las grávidas,
las que pagaron caro, las esclavas.
Vengo de la caracola convertida a través
de los siglos en doncella,
de la piedra estrujada que luego devino
en cuerpo de alfarera.

La voz de ustedes es mi voz,
                                   mujeres lejanas
                                   mujeres de mi tiempo
por ustedes canto y brillo como la más
simple de todas las estrellas.

Yo soy la suma de todas ustedes
hilanderas, amantes, agoreras,
de la historia de ustedes nace
el río inacabable de mi pelo,
por ustedes canto y oficio
la liturgia estremecida del poema,
sabias mujeres que me sucederán luego
descabelladas
tercas
increíbles mujeres
amas absolutas de las cenizas
y del fuego.




Ana Ilce Gómez 
(Masaya, Nicaragua, 1944 - 2017)
POETA/PERIODISTA/BIBLIOTECARIA
Asociación Nicaragüense de Escritoras, Managua, 2004
Premio Único "II Concurso Nacional de Poesía Mariana Sansón 2004"
para leer una reseña de la poeta Daisy Zamora en 400ELEFANTES
para leer + en EMMA GUNST
Leído en DOMINCAL




20 de diciembre de 2020

Ana Ilce Gómez, 5 poemas 5


Serie Grandmother, 2007
Fotografía de Miwa Yanagi

La que escribe no soy yo, sino la otra
Esa que viene del pasado,
Asediada y urdida
Por sus fieles demonios
Y sus lívidos ángeles.
No soy yo
Sino ella la que canta…
Ella la que dicta la palabra y deshiela
Los símbolos
La que gira en la rueca y desmenuza el hilo.
Ella contiene las palabras
Yo cumplo su destino.


Fotografía de Gabriela Morawetz

La muerte no es una mujer
Con el cráneo pelado
Y un corva guadaña
Entre las manos.
La muerte es un hombre que galopa
Entre las noches que columpia el insomnio.
Es un varón disfrazado de oscura damisela.
Tiene unas rosas en las manos
Y un cordel para colmar el cuello.
Alguien un día dibujó a la muerte
Con rostro de doncella. Para ella es él,
Pálido, abyecto,
Que en las noches se llega hasta mi sueño
Y como un perro fiel
Me hace aspirar su aliento de témpano
Y misterio
Y con fría insistencia se me acerca
Y me lame los pies.


Fotografía de la instalación Desconocida Unknown Ukjent, de Lise Bjørne Linnert

¿Por qué a través de los años persisten 
los nombres de Ovidio
o de Virgilio?
qué hicieron ellos
qué dejaron ellos
o qué corona tenían
para que el tiempo
con tal generosidad
los perdonara, mientras que yo
que apenas
acabo de nacer
estoy muriendo?



Tsumigi, serie Grandmother, 2007
Fotografía de Miwa Yanagi

SER O NO SER

Vivir.
Ser o no ser no es el problema
sino planchar la ropa
atizar el fogón
escribir unos tiernos y antiguos poemas
mirarse en el espejo el otro rostro del rostro
descubrirse lobo triste por las noches
por las mañanas mujer cuerda.

Ser ejemplar y sobria y verbigracia
Mantener todo en orden más te vale
Disponer todo a tiempo Dios te asista
Ser o no ser no es el problema
sino tener el alma lista
para amargos si acaso o si hubieras.

Y una vez más enfrentarse al mande usté
como usté guste
pulir el piso espejo
lavar la ropa nieve
secar la loza estirpe
disimulando mugres y maneras.

Pero a pesar de todo
amar la telaraña vida
la hambruna vida tuya y de los otros
insultarla si quieres
abrazarla si quieres o si puedes.

Ser o no ser no es el problema
sino ese perdón barato que te entregan.

Y al final de la tarde
has ensayado todo te reprimen
has cumplido el deber no eres tan buena
tu cabeza da vueltas tiovivo
resaca de la piel, costra de olvido.
Esgrime tus cuchillos argumento
empuña tus espadas yo no quiero
atrévete de una vez sueña tu sueño
entra en la escena mundo
como quien entra a la sala de partos
de la vida por primera y alegrísima vez.
Plántate y rebelándote, revélate.

Ser o no ser no es el problema.



Obra de Mona Hatoum

No somos más la generación privilegiada,
deslumbrada por sus luchas y sus himnos…
Nada de aquella grandeza ha perdurado.
Nuestro tiempo pródigo se ha contraído.
Nuestros sueños no fueron soñados. Todo se ha consumado
y sin embargo a pesar de las malezas
que abatió nuestros símbolos
tengo aún la certeza de que todo no se ha perdido.






Ana Ilce Gómez 
(Masaya, Nicaragua, 1944-2017)
POETA/PERIODISTA/BIBLIOTECARIA
Asociación Nicaragüense de Escritoras, Managua, 2004
Premio Único "II Concurso Nacional de Poesía Mariana Sansón 2004"
para leer + en EMMA GUNST



13 de octubre de 2020

Daisy Zamora, 5 poemas 5


Fotografía de Saul Leiter


A UNA DAMA QUE LAMENTA LA DUREZA DE MIS VERSOS

Sucede que cuando salgo, lo primero que veo
es un vagabundo que hurga en la basura.
A veces, una loca sombrea su miseria
frente a mi casa. Y el vacío de sus ojos insomnes
entenebrece la luz de la mañana.

Esquinas y semáforos invadidos por gentes
que venden cualquier cosa. . .  enjambres de niños
se precipitan a limpiar automóviles
a cambio de un peso, un insulto, un golpe.
Adolescentes ofertan el único bien: sus cuerpos.
Mendigos, limosneros, drogadictos: la ciudad entera
es una mano famélica y suplicante.

Usted vive un mundo hermoso: frondosas arboledas
canchas de tenis, piscinas donde retozan
bellos adolescentes.  Por las tardes
niñeras uniformadas pasean en cochecitos
a rubios serafines.
Su marido es funcionario importante.
Usted y su familia vacacionan en Nueva York o París
y en este país están solo de paso.

Lamenta mis visiones ásperas. Las quisiera suaves,
gratas como los pasteles y bombones que usted come.
Siento no complacerla. Aquí, comemos piedras.





Le semeur/La mujer que sabía leer, dirigida por Marine Francen


QUÉ MANOS A TRAVÉS DE MIS MANOS

Las anchas manos pecosas y morenas de mi abuelo
con igual destreza vendaban una herida,
cortaban gardenias
o me suspendían en el aire feliz de la infancia.
Las manos de mi abuela paterna
—artríticas ya cerca de su muerte,
una vez fueron frágiles manos, filigrana de plata,
argolla de matrimonio en el anular izquierdo;
pitillera y traguito de scotch o de vino jerez
en atardeceres de blancas celosías
y pisos de madera olorosos a cera,
recostada en su chaise-longue leyendo trágicas historias
de heroínas anémicas o tísicas.
Mi padre siempre cuidó la transparencia de sus manos
delicadas como ala de querube
hechas para lucirlas
con violín o batuta.
Mi madre heredó las manos de mi abuelo Arturo,
pequeñas y nudosas, con dedos romos.
De tantas manos que se han venido juntando
saqué estas manos.
¿De quién tengo las uñas, los dedos,
los nudillos, las palmas, las frágiles muñecas?
Cuando acaricio tu espalda,
las óseas salientes de tus pies
tus largas piernas sólidas,
¿Qué manos a través de mis manos
te acarician?



Fotografía de Rinko Kawauchi


VISIÓN DE TU CUERPO

En la habitación apenas iluminada
tuve una dicha fugaz:
la visión de tu cuerpo desnudo
como un dios yacente. 
Eso fue todo. 
Indiferente 
te levantaste a buscar tus ropas
con naturalidad
mientras yo temblaba estremecida
como la tierra cuando la parte el rayo.




s/d del/a autor/a

MEMORIA

Pudimos no conocernos, pero nos conocimos.
La memoria cubrirá con su pátina de oro
este breve momento de nuestras vidas
que en sus distintos trayectos
apenas se tocaron. Y ahora regresan
otra vez a sus órbitas.

Y más que la memoria, guardará el corazón
nuestras conversaciones. La intimidad construida
a punta de palabras acrisoladas
hasta volverlas puras.



Fotografía de Cristina Altieri


CELEBRACIÓN DEL CUERPO

Amo este cuerpo mío que ha vivido la vida,
su contorno de ánfora, su suavidad de agua,
el borbotón de cabellos que corona mi cráneo,
la copa de cristal del rostro, su delicada base
que asciende pulcra desde hombros y clavículas.

Amo mi espalda pringada de luceros apagados,
mis colinas translúcidas, manantiales del pecho
que dan el primer sustento de la especie.
Salientes del costillar, móvil cintura,
vasija colmada y tibia de mi vientre.

Amo la curva lunar de mis caderas
modeladas por alternas gestaciones,
la vasta redondez de ola de mis glúteos
y mis piernas y pies, cimiento y sostén del templo.

Amo el puñado de pétalos oscuros, el oculto vellón
que guarda el misterioso umbral del paraíso,
la húmeda oquedad donde la sangre fluye
y brota el agua viva.

Este cuerpo mío doliente que se enferma,
que supura, que tose, que transpira,
secreta humores y heces y saliva,
y se fatiga, se agota, se marchita.

Cuerpo vivo, eslabón que asegura
la cadena infinita de cuerpos sucesivos.
Amo este cuerpo hecho con el lodo más puro:
semilla, raíz, savia, flor y fruto.




Ph de Christine Reed
Daisy Zamora 
(Managua, Nicaragua, 1950)
Reside en San Francisco, EE.UU., desde 1997
POETA/ENSAYISTA/TRADUCTORA/PROMOTORA CULTURAL/PSICÓLOGA
en Tránsito de espumasColección Lima Lee, 2020
VIII FIP Perú, Primavera Poética
su página en FACEBOOK
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21 de enero de 2019

Milagros Terán, 2 poemas 2 (II)


Ilustraciones de Ofra Amit


MONÓLOGO

En esta edad no temo a nada 
el cuerpo no rinde más culto 
a la belleza 
ni el alma busca a tientas su origen.

A mis tres años 
tengo la experiencia de una mujer 
de setenta, 
liberada de selvas y de cazadores 
blancos 
sin miedo a entrar en aguas 
de verdes cocodrilos.

En esta edad 
no temo a sentarme mal, 
tengo las dos piernas abiertas 
donde se divisa un hueco negro marco de tu risa.

Tengo la energía para jugar con leones, 
dar paseos lentos subida a un elefante, 
perezoso y tristón, 
asida a su lomo ceniciento.

Agarro con mis manos las tormentas 
caben en un rincón las nubes 
todo el hemisferio austral 
en la sonrisa.

En un cuento de viejas 
una enérgica niña 
salta de una alta pared al vacío.

Harare, 2001

de Sol lascivo, Editorial ANIDE, Ardisa, Managua, 2007




Ilustraciones de Ofra Amit



NO QUIERO QUE ESTA GUERRA ME CAMBIE

No quiero que se me acabe
la alegría.
No quiero que esta guerra
me cambie,
que el peso de su rueda
me marque.

No quiero que el espejo
me devuelva en la mañana
su huella
en la comisura de mis labios.

Me resisto a esta metamorfosis,
A los años de consignas
proféticas
que calan hondo
dentro del corazón
y me entristecen.

Necesito oxígeno
para sembrar la bandera
en el campanario más alto.

Acariciar con el resto de hombres
y mujeres -Prometeos-
el vientre del espacio.

Managua, 1986

de Las luces en la sien, Managua, Editorial Vanguardia, Nicaragua, 1993




ph Dan Walsh

Milagros Terán 
(León, Nicaragua, 1963)
POETA/TRADUCTORA/CRÍTICA LITERARIA
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9 de febrero de 2018

Michele Najlis, Como la tormenta, amor, como la tormenta


Fotografía de Anni Kinnunen

COMO LA TORMENTA,  AMOR, COMO LA TORMENTA

Como la tormenta, amor, como la tormenta.
Como el rayo, quemante, como el rayo.
Como la lluvia, como los robles ante la lluvia.
Como las flores, amor, como las flores.
Como el madero que retoña en los cercos.
Como quien despierta a medianoche gritando un nombre
y oye que ese nombre le responde.
Como quien toma unas manos tendidas desde siempre.

Como un niño ciego
que busca su juguete preferido.
Como un cauce que se llena a la llegada del invierno.
Como una mujer ama a su hombre
así, amor, te he querido.

Y ahora,
ante mi dolor y tu cólera
ante tu imagen y mi deseo,
ante tu ausencia,
como la tormenta, amor,
así te quiero.





Michele Najlis 
(Granada, Nicaragua, 1946)
POETA/TEÓLOGA/NARRADORA/FILÓLOGA
de El Viento Armado, Universidad de San Carlos, Guatemala, 1971
para leer + en POETAS CONTRA LA DICTADURA
y MÁS

10 de noviembre de 2017

Vidaluz Meneses, 2 poemas 2


Svala's Saga by Emma Powell&Kirsten Hoving

ESA MUJER

A Rosario Castellanos

Esa mujer que ha desviado la mirada
del pájaro en la ventana
para atender el doblez uniforme
de sábanas y manteles
y levantar impecables hileras
de ropa planchada guardada con naftalina,
tuvo el sobresalto de inexperta primeriza
verificando el peso de la criatura
antes y después de amamantarla
dudosa de la fuerza de sus pequeños pechos
de su frágil humanidad expuesta al parto
cuando aún no se había terminado de parir a sí misma.

La madre huérfana de prole.
La incendiaria que dinamitó su casa
construida sobre arena
para edificar sobre roca firme.

La que supo dar brazos y manos extendidos
desde el fondo de los siglos
y no preguntó sino que confió.

Esa mujer que avanza iluminada
bajo el sol de su terca certidumbre
la agónica, la siempreviva,
la que muere y renace cada mañana
arrebatada en la cauda luminosa de un astro.

1989

de Llama en el Aire-Antología poética 1974 al 1990, 
Managua: Editorial Nueva Nicaragua; Colección Letras de Nicaragua, 1991

THAT WOMAN


That woman who turned her glance
from the bird at the window
to attend the uniform folding
of sheets and tablecloths
and lift impeccable stacks
of ironed clothes stored in mothballs,
was frightened by her inexperience as a new mother,
verifying the weight of her infant
before and after nursing,
doubtful of the power of her small breasts,
of her fragile humanity exposed to childbirth
when she had not yet finished birthing herself.

The mother orphaned of offspring.
The incendiary who dynamited her house
built on sand
to reconstruct on solid rock.

She who extended arms and hands
from the depths of the centuries,
and questioned not but trusted.

That woman who advances enlightened
under the sun of her obstinate certainty,
the suffering, the ever-alive,
who dies and is reborn each morning,
caught in the brilliant wake of a star.

1989


Martha Graham fotografiada por Imogen Cunninghan, 1931

MURO DE LAMENTACIONES

Esta vez no ahogaré la memoria,
asumiré los muertos y la separación de los amantes
que es otra forma de morir.
No deambularé esquizofrénica por el mundo
sino con el estandarte del holocausto vivido.
No ahogaré sus voces que claman por el reino
que no hemos podido construir,
no ignoraré la sangre en el barro,
el alarido del fondo de las entrañas,
el rugido de la multitud acumulado en el pecho,
la furia de los impotentes,
el mal gusto de gritar en una calle contra
las impecables paredes,
la punzada directa en el corazón
al detenernos en un semáforo.
No pondré diques al llanto,
ni pensaré las palabras en el fiel de la balanza
La mediocrita aurea hecha trizas –
La mesura apartada por inútil-
Sin tributos ni mayores concesiones a la vida.
Hay un tiempo de llorar que debe ser cumplido
Hasta el hundimiento total, valle de lágrimas,
Muro de lamentaciones
Rasgadura de velos para que salga el ánima
Y se exponga en la piedra de sacrificio,
Hora en que naufrago suelta su asidero de la vida,
hora del despliegue de la orfandad hasta el final,
más allá de lo visto y vivido, mas allá.

1990

de Llama en el Aire-Antología poética 1974 al 1990, 
Managua: Editorial Nueva Nicaragua; Colección Letras de Nicaragua,1991
en Balada para AdelinaAnamá Ediciones, 2016


WAILING WALL

This time I’ll not stifle memory,
I will claim the dead and the separation of lovers
which is another form of death.
I’ll not wander the world schizophrenic
but with the banner of the holocaust lived,
I’ll not stifle their voices clamoring for the kingdom
we were unable to build,
I’ll not ignore the blood in the dirt,
the scream from the bottom of the gut,
the masses’ roar packed into the chest,
the fury of the powerless,
the discarded scream in a street against
spotless walls,
the direct stab in the heart
as we stop at a traffic light.
I’ll not dam this flood of tears
nor weigh words in the balance scale
—golden mean smashed to bits,
restraint abandoned as useless—
no tributes or great concessions to life.
There is a time to weep that must be fulfilled
to the utter depths, Valley of Tears,
Wailing Wall,
rending of veils, so the soul can appear
and offer itself on the sacrificial stone,
hour for the shipwrecked to loosen his hold on life,
hour for unfurling orphanhood given the end
beyond all we have seen and lived, far beyond.

1990



Vidaluz Meneses 
(Matagalpa, Nicaragua, 1944-2016)
POETA/BIBLIOTECARIA/ACTIVISTA SOCIAL
Traducción al inglés de María Roof
extraídos de: CARÁTULA #74
para leer más en: LA PRENSA
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