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8 de octubre de 2020

Louise Glück, El regalo


Charlotte Rampling, en The Night Porter, 1974
EL REGALO

Señor, puede que no me reconozcas
al hablar por otro.
Tengo un hijo. Es
tan pequeñito, tan ignorante.
Le gusta pararse
en la puerta diciendo
perrito, perrito, ingresando
en el lenguaje, y a veces
un perro se detiene y sube
a la vereda, quizás
casualmente. ¿Creerá
que esto no es una casualidad?
En la puerta
recibiendo a cada bestia en 
nombre del amor. Tu emisario.


THE GIFT

Lord, You may not recognize me
speaking for someone else.
I have a son. He is
so little, so ignorant.
He likes to stand
at the screen door calling
oggie, oggie, entering
language, and sometimes
a dog will stop and come up
the walk, perhaps
accidentally. May he believe
this is not an accident?
At the screen
welcoming each beast in
love's name, Your emissary.





Louise Glück 
(Nueva York, EE.UU., 1943 - 2023)
de The Gift, The Iowa Review 7.4 (1976)
en The First Four Books of Poems, HarperCollins, San Francisco, 1995
Instituto Nacional de Cultura
Compilador Jaime Urco
Traducción de Marcela Garay
Publicado por Mariela Dreyfus en su facebook
para leer + en Emma Gunst

22 de mayo de 2015

Mariela Dreyfus, Equinos


Fotografía de Fanny Latour Lambert

EQUINOS

Como todas las potrancas de este mundo
Cabalgo me encabrito y al borde de la noche
Cedo mis ancas al jinete de las barbas del oeste
Para después relinchar gozosa sobre el prado.

Incapaz de monturas o de riendas,
Sólo el azúcar, las hierbas y los niños
Y este jinete de potencia de centauro
Para calmar mi sed
A pelo, entre los lomos.

EQUINI

Come tutte le puledre di questo mondo
Cavalco mi impenno e al confine della notte
Cedo le mie anche al cavaliere delle barbe dell’ovest
Per poi nitrire goduta sul prato.

Incapace di monture o redini
Solo lo zucchero, le erbe, e i bambini
E questo cavaliere dalla potenza di un centauro
Per calmare la mia sete
A pelo, sulla groppa.




Mariela Dreyfus 
(Lima, Perú, 1960)
POETA/TRADUCTORA
de Memorias de Electra, orellana & orellana editores, 1984
para leer MÁS

18 de julio de 2013

Nina Cassian, 2 poemas 2

Fotografía de Egor Shapovalov

UN HOMBRE

Cuando al luchar por la patria
se pierde un brazo, surge el miedo:

"en adelante,
haré todo a medias.
Recogeré,  la mitad
de la cosecha de los campos.
Y al practicar en el piano
sólo tocaré la melodía
o el acompañamiento,
pues no estoy capacitado para toda la partitura.
Sólo golpearé
con un puño
en las rígidas puertas,
y mi amor se dejará abrazar
sólo a medias.
Hay cosas que nunca haré,
por ejemplo,
aplaudir en las grandes fiestas."

Desde ese instante, todo lo hará
dos veces.
Y en lugar del brazo descuajado
le crecerá un ala.

(Versión de Jorge Torés)


Cuando al luchar por la patria
pierde un brazo, tiene miedo:

“De ahora en adelante,
voy a hacer todo a medias.
Recogeré, solamente, la mitad
de la cosecha de los campos.
Y voy a tocar al piano
nada más la melodía
o el acompañamiento,
pues no estoy completo para toda la partitura.
No voy a poder golpear
más que con puño
en las viejas puertas obstinadas,
y mi amor no se dejará abrazar
sino a medias.
Hay cosas que no podré hacer en absoluto,
por ejemplo,
aplaudir en las fiestas unánimes.”

Desde aquel instante, comienza a hacer todo
dos veces más.
Y en lugar del brazo arrancado
le crece un ala.


MAN

While fighting for his country, he lost an arm
and was suddenly afraid.

'From now on, I shall only be able to do things by halves.
I shall reap half a harvest.
I shall be able to play either the tune
or the accompaniment on a piano;
but never both parts together.
I shall be able to bang only one fist
on doors, and worst of all
I shall only be able to half hold
my love close to me.
There will be things I cannot do at all,
applaud for example,
at shows where everyone applauds.'

From that moment on, he set himself to do everything with
twice as much enthusiasm.
And where the arm had been torn away
a wing grew.

(Traducción del rumano al inglés de Roy MacGregor-Hastie)



Fotografía de Egor Shapovalov


SÍRVASE CEDERLE EL ASIENTO A LOS ANCIANOS O A LOS MINUSVÁLIDOS

Hice todo el viaje de pie:
nadie me cedió el asiento
pese a que yo tenía unos cien años más que otros pasajeros
pese a que en mí eran obvios
los signos de tres grandes males:
el Orgullo, el Arte, la Soledad.

(Versión de Mariela Dreyfus)

PLEASE GIVE THIS SEAT TO AN ELDERLY OR DISABLED PERSON

 I stood during the entire journey:
nobody offered me a seat
although I was at least a hundred years older than   anyone else on board,
although the signs of at least
three major afflictions were visible on me:
Pride, Loneliness, and Art.

(Traducción del rumano al inglés de Naomi Lazard)  

CEDA L'ASIENTU A LOS VIEYOS O A LOS MINUSVÁLIDOS

Fixi tol viaxe de pie:  
naide me cedió l'asientu  
pese a que yo tenía cien años más que naide,  
pese a qu'en mi yeren obvios  
los signos de tres grandes males: 
l'Arguyu, l'Arte, la Soledá.

(Versión de Hilario Barrero)







Nina Cassian - Renée Annie Cassian - 
(Galati, Rumania, 1924 / NY, EE.UU, 2014) 
de Life Sentences: Selected Poems, Anvil Press Poetry, 1990
Prólogo de William Jay Smith
para leer MÁS
y más en POESÍA DE MUJERES

3 de abril de 2013

Mariela Dreyfus, 2 poemas 2


Fotografía de Vikram Kushwah


POST COITUM

Descender las escaleras del hotel
y que las cosas vuelvan a su antiguo espesor.
Este placer ya ha sido pagado:
todo es dinero todo se vuelve papel moneda
el goce es dejado sobre sabanas prestadas.
frente al espejo de la entrada
alzo mis cabellos/acomodo mis senos
al lado de mi muchacho
tímido como siempre en el primer abrazo.

El regreso a casa es solitario
y debo esconder mis pasos,
el olor que sorprenda a mi madre
mil veces violada y todavía virgen.

(de Memorias de Electraorellana & orellana editores, 1984)



Fotografía de Maryam Alvarado

IMAGEN

Ahora que tendido nuevamente a mis pies, tu cabeza 
en mis muslos, reposas
pregunto por el clima que sugiere esta escena ,
distraigo la mirada/apunto hacia el espejo
y busco detener nuestras formas calmadas 
en una imagen que nos ligue al tiempo.

Dos animales huyendo de la muerte:
tal la instantánea que nos capta
y otro angulo revela:
genitales de espuma
textura y vellos
tu vientre de mercurio en mi vientre de espliego

un crispado equilibrio entre el placer y el miedo.

No importa, amor. Que mas da si ahora somos
este par de jinetes extraviados/perdidos
el afán y una mañana 
por el juego de holgar en nuestros cuerpos.

Todo lo cambiaría por esta plenitud, este efímero grito,
esta membrana ardiente que se entrega al delirio.

(de Placer fantasma, 1993)




Mariela Dreyfus 
(Lima, Perú, 1960)
Reside en Nueva York desde 1989
POETA/ENSAYISTA/TRADUCTORA
para leer + en BATALLA DE PAPEL  
MÁS

12 de noviembre de 2010

Mariela Dreyfus, Memoria de Electra





MEMORIA DE ELECTRA

Soy un hombre.
He construido un templo
donde mi virilidad no tiene límites.
Cinco vírgenes me rodean
de día las desnudo al contemplarlas
de noche cubro sus cuerpos
con mi semen angustioso y renovado.
Esta necesidad
me viene de muy niño;
cuando intentaba soñar
me despertaban los gemidos
de mi madre y de su amante.
Pero soy un hombre.
Que nadie se atreva
a profanar mis reinos.



Mariela Dreyfus (Lima, Perú, 1960)
de  Memorias de Electra, orellana & orellana editores, 1984
para leer MÁS

28 de octubre de 2010

Mariela Dreyfus, Entre las cuatro paredes...


Fotografía de George Pruteanu

ENTRE LAS CUATRO PAREDES...

Entre las cuatro paredes de mi cuarto,
                                              el mundo se suaviza.
Esta tarde, poseída a plenitud, meteórica, pinté un poema
sobre una maderita que ahora luce junto al niño Jesús.
Los libros que se amontonan, obstruyen el camino y la limpieza:
de no haberte cruzado por mi vida, yo no sabría leer.

A las 5 p.m. la enfermedad es una buena disculpa
para esperarte solitaria en la ventana, cuando
tengo el pecho apretado y este aire me asfixia.
Pobre hígado, es como haber probado éter
y estar bajo el dominio de la presión o la temperatura.

El tiempo transcurre en el poema, mi frente hierve
tú, entre nervioso y displicente, te apuras en mover
un poco de azúcar en el café pasado.
Es hora de apurarse, de dejar que cada poro de mi cuerpo
diga lo que tiene que decir.
(En estas circunstancias, no es difícil pensar en el adiós
y toda confesión se vuelve perentoria.)
Cada una de las edades que conforman mi edad
pasarán turbulentas y yo volveré a ser
la jovencita que a los quince estuvo a punto de sucumbir
pero que aún respira.




Mariela Dreyfus 
(Lima, Perú, 1960)
de Memorias de Electra, 1984
su blog UN SEMIÓTICO MAR DE BALBUCEOS

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