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15 de julio de 2025

Julieta Dobles, 1 poema


Obra de Caroline Walker

Para ella también, 
entender que no hay ni miedo, ni límite ni pena 
que no se geste dentro de este cuerpo aterido, 
y que somos las dueñas únicas 
de la porción de aliento que nos nutre, 
las administradoras de la gracia, 
las que vamos tejiendo, hilanderas tardías, 
la libertad profunda en todos nuestros actos.



Julieta Dobles Yzaguirre
(San José, Costa Rica, 1943)
POETA/ESCRITORA/EDUCADORA/
MIEMBRO FUNDADORA DE POIESIS
de Los delitos de Pandora, San José, Costa Rica. Editorial 
Costa Rica, 1986/1999
para leer + en LA REVISTA

14 de octubre de 2024

Ana Istarú, Soy igual



SOY IGUAL

No olvides 
por favor 
que tengo 
nombre 

Yo soy igual 
y soy distinta.

[…]

Soy distinta, a veces, 
pero soy igual. 
Tengo la misma 
hambre 
de trigales 
y vientos.




Ana Istarú -Ana Soto Marín-
(San José de Costa Rica, 1960)
POETA/ESCRITORA/ACTRIZ
de La estación de fiebre y otros poemas, 
San José, Costa Rica, EDUCA, 1998
para leer MÁS

30 de octubre de 2023

Virginia Grütter Jiménez, Escribir


Fotografía de Lucy Hilmer
ESCRIBIR

Mientras paseo
con este peso de mis cincuenta años
en el corazón,
mientras paseo por esta Costa Rica,
patria mía,
en el Salvador
matan a un niño.
 
Cae el asfalto
o en la tierra del monte
con las dos manitas extendidas
mientras paseo
por esta Costa Rica,
que dice estar callada
en medio de la muerte.
 
Y aun si callara.
¿a quién sirve el silencio?
 
hablar y discutir,
¿Pero la acción, la acción?
¿Es que ha de aparecer
el pedazo de pan
sobre la mesa
a punta de palabras,
con solo repetir:
aparece, aparece
pan hijo de tu madre?
¿Es que se puede
hacer la historia
solo con las ideas?
 
Alguien oirá,
alguien oirá si grito,
alguien leerá
estos versos.
 
Los trotskistas
hablan con la pared
y al fin alguien se para a ver qué pasa
y ya tienen un público.
 
Y los evangelistas,
hablan en las esquinas
hasta que se les caen
los dientes,
y alguien oye,
alguien oye.
 
Soy como los ancianos de Tebas
que no podían ya
tomar las armas,
pero se subían a los muros
de la ciudad
y desde allí
daban consejos y valor
a los combatientes,
exponiéndose así,
ellos también,
a que las flechas
les dieran en el pecho.



Virginia Grütter Jiménez 
(Puntarenas, Costa Rica, 1929-2000)
POETA/ESCRITORA/ACTRIZ/DIRECTORA DE TEATRO/ACTIVISTA
San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1994
para leer + en POETA PACHUCO

2 de junio de 2021

María Montero Zeledón, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Leire Unzueta

HOY

Buscamos un nombre en mis papeles
pero mis palabras
solo guardan el abismo impreso de la soledad.

Buscamos la cabeza que se inclina
hasta rodar desfigurada:
la que el tiempo oculta
delante de nuestras caras.

Hace muchos años esperamos el futuro
pero hoy somos los mismos
con menos posibilidades de ser otros.




Fotografía de Leire Unzueta

JORNADA LABORAL

Cuando me digo “a trabajar”

digo realmente

“todos los poemas
que durante años no hice
me saldrán esta noche”.




Fotografía de Leire Unzueta

RECURSOS NATURALES

De mi dolor se extraen
los materiales más refinados del tormento:
un beso bueno*
y un libro malo.

*La frase puede sustituirse por ‘buen polvo’.




B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Leire Unzueta



ADIVINANZA

Si sobrevivo, ¿qué haré?



© Kurt Aumair
María Montero Zeledón 
(Burdeos, Francia, 1970) 
Vive en Costa Rica
POETA/PERIODISTA
de La mano suicida, Ediciones Perro Azul, 
San José de Costa Rica, 2000
Reeditado por Centro Editorial La Castalia, 2021
Colección Alfabeto del mundo
para leer MÁS

20 de octubre de 2020

Sol Arguedas Urbina, Alegría nueva


Ilustración de Yuko Shimizu

ALEGRÍA NUEVA

Como hormigas de luz
o luciérnagas de carga,
ciegos mineros de la palabra
arrastran formas cristalizadas,
mientras otros hombres
levantan catedrales
con palabras que se yerguen solas.
En mi pecho se alzó un árbol
como un grito alto
gritando desde abajo,
dividiendo su sombra en naves
bajo la cúpula de sus frondas,
y allí era yo arrodillada
practicando el silencio
y juntando palabras,
palabras, palabras. . .

La vida se acostumbra.
Un sueño resbala su quieta muerte
en el tráfago aceitoso de las máquinas. 
Nadie sabía nada. . .
Y era yo una pregunta abierta 
y dolorida en el viento
que no detenía su marcha.

Quería ser humilde.
Como huésped agradecida.
Recibiendo la lluvia tranquila
y enraizando tímidas raíces.
Caminando esos largos caminos
que llevan de nada a ninguno
en un tiempo infinito
que en mí acaba.
Mas una fuerza secreta y mía
me obligó a tomar la azada
y a unirme a otros como yo que arrancan
al verde sus azules y amarillos
y ansían arribar a alguna parte
afuera de sí mismos.

Las batallas fatigan. 
¿Por qué no dejar que otros hagan? 
Mi madre era sabia y no lo sabía,
mi padre enseñaba. . .
Yo no sabía nada. 
¿Qué hacer, qué decir?, preguntaba
sin respuesta en el viento
que no detenía su marcha.

Pasó un hombre. 
Una mujer esperaba.
Me defendí de ellos
en la porción de espacio y tiempo
en que me muevo
y en que soy y estoy estrella.
Mas ellos plantaron en mi pecho
un grito como un árbol alto
y bajo la bóveda de su eco
hallé respuesta. Y fuerza. Y alegría nueva.




Sol Arguedas Urbina de Rubín de la Borbolla
(Heredia, Costa Rica, 1928 - 2015)
Reside en México
POETA/NARRADORA/ENSAYISTA/PERIODISTA/POLITÓLOGA
en El corno emplumado/The plumed horn, núm. 3, julio de 1962
su BLOG


29 de septiembre de 2020

Shirley Campbell Barr, 3 poemas 3


Collage de Oliv Barros


UN MUNDO SIN MIEDO

Me resisto a creer
en presagios y anuncios del Apocalipsis
me niego a recibir sin resistencia
esas voces que anuncian
señales de muerte
de nuestros tiempos…

No estoy dispuesta a morir
bajo la bandera de estos hermosos sueños
que son justamente
los que quiero vivir
suficientes antepasados reposan
por la defensa de los mismos principios
suficientes ausencias
tengo impresas en el ayer.

Sucede que estamos arribando
a la era de la vida y la verdad
sucede que se acerca
el fin de los finales tristes
y de las guerras perdidas
sucede que tengo una niña en casa
que está decidida

a llegar a grande
y sucede que le prometí
un mundo sin miedo
por eso
me resisto a ser parte
del odio y del terror
y me niego a morir
en la siguiente batalla
me niego a recibir llorando el día nuevo
sucede que en casa tengo
una brillante sonrisa sin dientes
que me ha cambiado la vida
y la muerte
y el libro del Apocalipsis
fue desterrado de mi biblioteca
y las noches de lluvia se convirtieron
no sé por qué mágico encanto
en hermosas canciones de cuna.




Collage de Oliv Barros

UMBRAL

Aún es temprano
el sol apenas está saliendo
la mañana está fresca
las plantas están húmedas
es temprano
apenas amanece
aún es temprano
los dientes están frescos
las manos limpias
la mañana tiene ese dulce olor a madrugada
es hora de limpiar la casa
recoger la basura del día anterior
y empezar a existir
ahora que casi entendemos lo que pasó
podemos mirar al sol de frente
cambiarnos las ropas viejas ajenas
y volver a empezar
aún es temprano
huele a montaña
a niños recién bañados
a tetas llenas de leche
a historia amanecida
reconstruida
rescatada
el sol apenas está saliendo
huele a pan fresco
a lágrimas de ayer
es temprano
aún se puede empezar todo de nuevo.




Collage de Oliv Barros


LIBERADA

Yo ya no busco razones
para mi piel
no busco más excusas ni explicaciones
para la redondez de mis nalgas
o la natural cadencia
en mi andar.
No justifico ya mi natural agrado
por los tambores
o la necesidad de mi cuerpo
de danzar al ritmo que le toquen.

Hace ya tiempo
que dejé de explicar antepasados
que justifiquen mis labios,
mi extraordinaria nariz
o la hermosura incólume
que me acompaña
desde tiempos inmemoriales.

No justifico más
mis sincretismos
mis pasiones o mi sensualidad.
Yo ya no otorgo razones
para mi ser.
Me convertí en mí misma
me aprendí
soy yo.

Tengo certeza de mí misma
y de los míos
no necesito autorizaciones para ser.
No pido ya permisos
para vivir.

Hoy disfruto con sobrada elegancia
mi negrura
la llevo con honor,
con garbo y distinción.
La paseo por parques,
mercados y plazas
por escenarios y anfiteatros
simples coloquios
y grandes conferencias
con placer me colma el alma
el discurso y la vida.
Ya no intento disimularla en mi cabello
en mi tez
o en mis distinguidas alocuciones
la aprendí de memoria
desde adentro,
con historia
desde el centro del alma.

Por eso,
ya no preciso de razones para ser
porque me descubrí limpia
brillante y victoriosa
incólume y probada
bendecida
batallada
negra.

Ya no,
no preciso razones
hoy soy yo
liberada.

en Rotundamente negra y otros poemas, Ediciones Torremozas, 2013



Shirley Campbell Barr
(San José, Costa Rica, 1965) 
Reside en Brasilia
POETA/ANTROPÓLOGA/ACTIVISTA FEMINISTA
su blog ROTUNDAMENTE NEGRA
para leer + en NANOPDF
y en EMMA GUNST
su WEB

10 de noviembre de 2019

Mía Gallegos, Mis hermanas


Obra de Roxana Halls
MIS HERMANAS

Mi vida es un brutal accidente
sin sangre.
Tan solo la frente suda
y la cabeza se deshace.

No debí nacer pero aquí estoy,
escondida en una esquina de la casa.

Otras mujeres, que como yo,
tampoco debieron nacer, me acompañan.
Escucha sus nombres vanos,
tal vez a ti no te digan nada
pero ellas son de la misma estirpe maldita,
maldecida, negada, 
oscurecida.
Eunice, la apátrida,
Camille, la mujer hacedora de los oscuros recintos, la bella
que acaso evoca la tristeza de su hermano,
Alejandra, la hermosa muerta que reivindicó París.
Violete, la bastarda,
Teresa, la maga de Valparaíso,
Yolanda, la que realizó su ruta,
Alfonsina, la que encontró a su madre en el mar,
Mariana, la portuguesa, cuyo amor brilla en la eternidad,
Juana Inés la de conciencia cósmica
en cuya soledad me hallo,
me encuentro,
y soy como un Ícaro de espuma
y camino y cavilo
en esta casa interminable y sola,
envuelta en un silencio sórdido,
de prisión,
de miedo,
de negación.

Estas son mis hermanas,
mi familia.
Otra no tengo.
Somos de la misma maldita sangre
que me recorre,
que nos recorre.

Somos las parias, las mujeres hechiceras
que en cada siglo aparecen para ser castigadas,
quemadas,
incineradas,
olvidadas.

Solo yo no las olvido.
Están aquí conmigo en este árido cuarto,
el de las palabras,
el del conjuro.

Soy familia de estas mujeres
que pecaron,
que miraron emerger la vida en lo profundo.
La vida es cíclica.
La rueda que gira
nos vuelve a colocar frente a los mismos verdugos.
Siempre habrá un poder masculino
y cruel que nos acabe.
Yo soy de la misma estirpe.
Miradme.
Estoy sola,
Muy sola.
Mis verdugos están aguardando
que acabe,
que me acabe,
Pero no puedo,
Estoy atada a mis hermanas
a través de hilos infinitos.

Y ellas me piden escribir,
para disentir,
para increpar.

Y yo no me rindo.





Mía Gallegos
(San José, Costa Rica, 1953)
POETA/PERIODISTA CULTURAL/PROFESORA UNIVERSITARIA/
MIEMBRO DE LA ACADEMIA COSTARRICENSE DE LA LENGUA/
RELACIONISTA PÚBLICA
de El umbral de las horas, San José: Editorial Costa Rica, 2006
para leer más en LA CASA DE ASTERIÓN
MÁS

6 de noviembre de 2019

Mía Gallegos, Coreografía


Fotografía de Anne Brigman, The breeze, 1909
COREOGRAFÍA
Para mí amigo Carlos Cortés Caro

En fin
que no he vivido nada.
No sé qué cosa es una guerra
y tengo como prisión al cuerpo
y alma como campo de batalla.

Me debato entre la duda
de reflexionar o fluir;
esto es situarse en el palco de los espectadores,
o estar
en cada íntimo instante del milagro.

Vivo de pedacitos,
pero aspiro a la totalidad,
es decir a Mozart y al poema que me redima
y me revele los espacios absolutos
y la nada.

Percibo de mí
los sitios más secretos:
la culpa,
una tercera conciencia de las cosas,
la dualidad del pensamiento,
la ira pequeña
por lo que ya ocurrió.
Pero he vivido poco. Treinta años.
Dos amores de piel
y un querer abandonar
esta espera que me señala la vida.

Anhelo la anarquía,
el más tierno desorden del amor,
la cábala
los relojes de arena y una habitación sencilla.

Quiero tener un destino trazado de antemano,
encontrarme con Dios
y los abismos
y no tener conciencia de la llama.
Ser la llama misma y la aventura.

Pero vengo de soledades últimas,
de conversaciones que nunca concluyeron,
de espejos que me miraron desde la infancia hasta ahora,
de abandonados armarios de caoba que fueron
de tías o de abuelas remotísimas.

Cuán poco he vivido.
No conozco la guerra. Y tampoco la paz.
Me duele la orfandad,
el desarraigo,
el sentirme extranjera en cualquier sitio,
el no pertenecer
a una familia o a una patria.

No puedo narrar una batalla;
ni hablar del hambre y de la peste,
ni escribir la canción de algún soldado herido,
ni hablar de mujer violada,
ni decir cómo es un cementerio después de una llovizna.

Pero anhelo decir en el poema
que la vida me conmueve,
que respiro mejor cuando me entrego,
que necesito amar de la manera más simple y primitiva.
Me gusta la paz y la defiendo
y la guerra cuando es justa,
y el sabor de las mandarinas cuando llega el verano,
que me gusta ser una y arraigarme en el cosmos,
y sentir que mi vida palpita al mismo tiempo que la vida,
aunque no haya vivido,
aunque mi hambre sea de infinito,
aunque no sepa expresar
que por alguna razón precisa estoy aquí,
a punto de vencer,
a punto de morir,
de vivir.






Mía Gallegos
(San José, Costa Rica, 1953)
POETA/PERIODISTA CULTURAL/PROFESORA UNIVERSITARIA/
MIEMBRO DE LA ACADEMIA COSTARRICENSE DE LA LENGUA/
RELACIONISTA PÚBLICA
de Los reductos del sol, San José: Editorial Costa Rica, 1985
Premio nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría
para leer más en REVISTA OZ
en LA CASA DE ASTERIÓN
MÁS




6 de febrero de 2019

Anabelle Aguilar Brealey / Márgara Russotto, 5 poemas 5 (de Herbario)


Fotografía de Helen Korpak

NO ECHÉIS MARGARITAS A LOS PUERCOS

f r a g m e n t o 

Contemplo mi nombre como de lejos
una constelación
brillante perlada preciosa
chrisantemum de prado
gema apasionada
punto de bordado catenella margherita
frescura perenne y lanceolada
pianta fiorita
bellísima pianta fiorita
amada y cultivada.

para leer completo en: ViceVersa Magazine







Ilustración de Yelena Bryksenkova

Fui amante
de los bosques

Secaba hojas y flores
entre los libros

Más tarde
me interesé
por las formas
y los bordes
el olor no contaba
porque era sólo evocación
los amores del origen

Clasificaba los botones
en cajas
por tamaño y color

Era perfecto y continuo el orden
del universo
el éxtasis
de la botánica olorosa

Debajo de mi cama
coloqué la prensa
de tablillas
cientos de especies
entre los papeles

Cuando llegué a este perdido lugar
eran sólo polvo




Fotografía de Reylia Slaby

ETERNA BELLADONA

No se opaca el rayo
atenuado por la cortina.
Las hojas de belladona
son pobres
por sí solas
el perfume mágico
es
con azafrán
            y alcanfor
Así concurren
las mujeres aromadas
en círculo
cada noche
llevando lámparas
con aceite de camelia.







EXORCISMO DE LA RUDA

En la casa donde hay ruda
no se muere criatura

Se acercó Miguelina
a la planta
que se secó al instante
sólo por ser ella
de salud incierta
así es la ruda
pero
no siempre
Por eso preparo aceite
mientras los demás duermen

(…)





Ilustración de Yelena Bryksenkova

PAN DE JENGIBRE

Gracias Emily por los libros
llegaron a tiempo
fueron los mejores amigos
del invierno.

El cuello de encaje
me queda hermoso
sobre el vestido negro

me permití hacerle
una puntilla

Edwin continúa
con los temblores nocturnos
no le sienta la valeriana
recomiéndame otra hierba

Preparé los panes de jengibre
con el rizoma rallado
el sabor surgió más picante
y fresco

Trabajar con esa masa
suave y fuerte
como los versos
es delicioso
lástima
la falta de melaza

Cuida del petirrojo aquél
el de las estrías oscuras
dale semillas de amapola
con pasta de manzanas
que es su preferida
y protégeme
alúmbrame
retoma mi pertenencia.





Anabelle Aguilar Brealey 
(San José de Costa Rica) 
Reside en Venezuela
BIÓLOGA/POETA/ESCRITORA
para leer una entrevista en: REVISTA PERFIL
de Herbario, Ediciones Torremozas, España, 2005
Márgara Russotto 
(Palermo, Italia, 1946) 
POETA/TRADUCTORA/CATEDRÁTICA/
DOCTORA EN LETRAS
para leer MÁS
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