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12 de noviembre de 2016

Cecilia Moscovich, 3 poemas 3


Ilustración de Marcos Chin
VERANO

De nuevo está el verano aquí
como una promesa húmeda.
De nuevo está el verano aquí
como un veneno fino.

Mi perro persigue a un sapo
mi vecina ha salido a la puerta
a tomar fresco
y abre un paquete de celofán
que vibra igual que los grillos.
Mi papá me llama de adentro.

Voy por porrón.
He salido de nadar y mi cuerpo se siente ingrávido 
y elástico y frío.
Mi quiosquero me dice
qué gordo está tu perro,
pero qué lindo.

No hay nada como salir de nadar
ir por porrón
y sentir que mañana,
mañana seguro sí
llegará el amor. 

(de La mangueraEdiciones Diatriba, 2010)



Fotografía de Jane & Louise Wilson 

DESMONTAR UNA CASA

Empiezo por el corazón de la casa:
la biblioteca.
Empiezo por ahí porque sé
que cuando la biblioteca esté desarmada
yo estaré lista para partir.

Guardo los libros amorosamente
igual que se acuesta a un niño
y pienso que está bien
tratarlos así
porque ellos también me tejieron un nido.

¿En cuántas cajas cabe una casa?

La mayor parte de las cajas
las ocupan los libros.
En otras pocas, que no me importan,
van las ollas.
Después están los adornos
las chucherías que me regalaron
las que compré en ferias
traje de viajes
o fueron de alguien muy querido.

A medida que embalo también me desprendo
de las cosas que ya no quiero que me acompañen.

Todas las mudanzas
son pequeñas exploraciones arqueológicas.
Atrás de los muebles, entre la pelusa
aparecen objetos abandonados
disparando un recuerdo.

Aparecen llaves que ya ni sé
qué cerraban o qué abrían,
cosas que me volví loca buscando,
anotaciones de otra vida,
fotografías olvidadas,
remedios vencidos,
insectos disecados.

Está el cajón de las cosas inclasificables
o clasificadas por un loco:
ese cajón se muda así.

¿En cuántas cajas cabe una casa?

Separo lo prescindible
de lo esencial,
que es lo que embalo en el último momento.

Voy desmantelando la que fue mi casa
la voy haciendo lentamente inhabitable
Voy creando poco a poco
un estado de precariedad
que hace más fácil
hacerle frente
a mi decisión de marcharme.



s/d del autor de la fotografía
LOS ELEGIDOS

Yo los veo pasar
van como si nada
como si el amor no fuera
un objeto raro.
Tomados de la mano
acomodándose acaso
el pelo
como si se tratara de
comer, despertarse,
haber nacido.




Cecilia Moscovich
(Santa Fe, Argentina, 1978)
POETA/ESCRITORA/PROFESORA DE HISTORIA
para leer + en 1 POETA 10 PREGUNTAS

2 de agosto de 2016

Maria Gabriela Llansol, 4 poemas 4


Ilustración de Marcos Chin

37

Me vuelvo a acostar
Bebo el agua que fui a buscar a la cocina
Todo duerme.
Soy yo.
Eres tú.
Es el cuarto.
Mañana te lo digo.
Que la noche es más. Yo la quiero bien
Sin apasionarme por ella.

37

Volto a deitar-me.
Bebo a água que fui buscar à cozinha.
Tudo dorme.
Sou eu.
És tu.
É o quarto.
Amanhã, te digo.
Que a noite é mais ser. Eu quero-lhe bem
Sem me apaixonar por ela.







Ilustración de Marcos Chin


55

A la víspera de un día de gran potencia cognitiva,
Una potencia cognitiva revestida de fuerte
Sensibilidad sin emoción. Ver lo que aún
No se conoce es una particularidad rara
                                  que a veces, arrasa.
Cuando miró el vidrio 
El vidrio estaba en el espejo      es la víspera.


55

A véspera é um dia de grande potência cognitiva,
Uma potência cognitiva revestida de forte
Sensibilidade sem emoção. Ver o que ainda se
Não conhece é uma rara particularidade
___________ que, por vezes, arrasa.
Quando olhou o vidro,
O vidro estava ao espelho _____ é a véspera.






Ilustración de Marcos Chin


186

Cuando el recuerdo duele,
Se mueve la memoria, la nostalgia cae, y tú surges
Del pasado pronto a herirme
Cuando el viento sopla de verdad,
Las hojas se mueven, la lluvia cae, y yo no sé si 
Te levanto del suelo o te dejo bio degradar. Mario
La traducción es instantánea entre frases textuantes.


186

quando a recordação dói,
As memórias movem-se, a nostalgia cai, e tu surges do
Passado pronto para me ferir
quando o vento sopra de verdade,
As folhas movem-se, a chuva cai, e eu não sei se do chão
Te levanto ou te deixo para biodegradado. Mário,
É instantânea a translação entre frases textuantes.





Ilustración de Marcos Chin



294


Yo estaba acostumbrada a venir a casa con un viejo amigo
Que ponía su mano en mis hombros. Yo raramente tropezaba
porque él irradiaba el calor de las manzanas y la paz del
Tilo. Era el árbol de mis pasos. Y volviendo a casa,
regresaba al Paisaje que me hacía humana.



294

Eu estava habituada a vir para casa com um velho amigo
Que me punha a mão nos ombros. Eu raramente tropeçava
Porque dele irradiava o calor das macieiras e a paz das
Tílias. Era a árvore dos meus passos. E, regressando a casa,
Regressava à Paisagem que humana me fazia.





Maria Gabriela Llansol 
(Lisboa, 1931- Sintra, Portugal, 2008)
de o começo de um livro é precioso, assírio&alvim, 2003
Traducción al castellano de Nidia Hernandez Brizuela
Propuesta de traducción de Emma Gunst
originales en portugués extraídos de: CANAL DE POESÍA
para leer más en: FRONTERAD
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