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12 de marzo de 2017

Margaret Atwood, Arriba


Angélica Liddell en La casa de la fuerza
ARRIBA

Despiertas aterrorizado,
sin motivo aparente.
La luz matinal se filtra por la ventana,
cantan los pájaros.
No puedes salir de la cama.

Hay algo en las sábanas arrugadas
que cuelgan como follaje
selvático, en las zapatillas cuyas
bocas color rosa oscuro reclaman tus pies,
en el desayuno invisible que aguarda
en la nevera que no te atreves a abrir,
ni te atreves a tomarlo. 

¿Qué te lo impide? El futuro, el tenso futuro
inmenso como el espacio estelar,
donde podrías perderte.
Tampoco es así de simple. El pasado,
con su densidad y sucesos ahogados te aplasta
como agua de mar, como gelatina
en vez del aire en los pulmones.

Olvídalo todo y levántate.
Intenta mover el brazo,
intenta mover la cabeza.
Finge que arde la casa
y arderás tú también si no huyes
(truco inútil, nunca
funcionó antes).

¿De dónde viene, este eco,
este enorme No que te rodea,
silencioso como los pliegues de las
cortinas amarillas, mudo como el alegre
cuenco mejicano con su peso
de embalsamadas flores?

(Elegiste colores solares,
y no los neutros tonos secos de la sombra:
¡Dios sabe que lo intentaste!).

Probemos ésta:
Yaces en tu lecho de muerte,
te queda una hora de vida
¿Quién es precisamente la persona
que todos estos años has tardado
en perdonar? 


UP

You wake up filled with dread.
There seems no reason for it.
Morning light sifts through the window,
there is birdsong,
you can’t get out of bed.

It’s something about the crumpled sheets
hanging over the edge like jungle
foliage, the terry slippers gaping
their dark pink mouths for your feet,
the unseen breakfast— some of it
in the refrigerator you do not dare
to open— you will not dare to eat.

What prevents you? The future. The future tense,
immense as outer space.
You could get lost there.
No. Nothing so simple. The past, its density
and drowned events pressing you down,
like sea water, like gelatin
filling your lungs instead of air.

Forget all that and let’s get up.
Try moving your arm.
Try moving your head.
Pretend the house in on fire
and you must run or burn.
No, that one’s useless.
It’s never worked before.

Where is it coming from, this echo,
this huge No that surrounds you,
silent as the folds of the yellow
curtains, mute as the cheerful

Mexican bowl with its cargo
of mummified flowers?
(You chose the colours of the sun,
not the dried neutrals of shadow.
God knows you’ve tried.)

Now here’s a good one:
you’re lying on your deathbed.
You have one hour to live.
Who is it, exactly, you have needed
all these years to forgive?





Margaret Atwood 
(Ottawa, Canadá, 1939)
POETA/ENSAYISTA/NARRADORA/CRÍTICA/ACTIVISTA
de Morning in the Burned House/La mañana en ruinas, 
McClelland&Stewart, 1995; Houghton Mifflin, 1995;
Virago Press, 1995
Traducción de Amparo Pérez Arróspide (Madrid, 1999)
para leer MÁS
su WEB

6 de noviembre de 2016

Guadalupe Grande, 3 poemas 3 (+1)


Fotografía de Ines Rehberger

EN RELATIVO

Que el mundo es imposible. Que las calles no pueden cabernos en el pecho. 
Que nada cabe en el hueco que le está destinado y así nos van las cosas. 
Que las hojas de los árboles siguen cayendo y el mar sigue diciendo una palabra que no podemos descifrar: una palabra en movimiento, una palabra en la que cabe el tiempo. 
Que estamos hechos de tiempo, pero no de mar. 
Que llevamos la cuenta del tiempo que vivimos, mareados, como si pudiéramos llevar las cuentas del mar. 
Que contamos la lluvia de los días y los pasos tartamudos de las horas. 
Que hacemos balance de minucias. 
Que se nos caen las palabras de la boca, sin entenderlas, como la nieve se aturde en el asfalto. 
Que confundimos la nieve con la sal, los relojes con la sangre, el pecho con un garaje, y nos consolamos creyendo que todo es relativo, como este pronombre.

de La llave de niebla, Calambur Editorial, Madrid, 2003



WITH A RELATIVE PRONOUN

That the world is impossible. That streets won't fit in our chest.
That nothing fits in the niche for which it's intended and that's how things are.
That the leaves of trees go on falling and the sea goes on saying one word we can't decipher: a word in movement, a word that fits time in.
That we are made of time, but not made of sea.
That we count the time we live as dizzy, as dizzily as if we could count the sea.
That we count the rain of days and the stammering steps of hours.
That we make fuss about trifles.
That words drop from our mouth, without understanding them, like stunned snow on a pavement. That we confuse snow with salt, clocks with blood, the chest with a garage, and we console ourselves with thinking that everything is relative, like this pronoun.

(de Key of Mist/La llave de niebla/
Traducido al inglés por Amparo Arróspide y Robin Ouzman Hislop)



Fotografía de Ines Rehberger

POSTAL I
(Vista del horizonte desde la Costanilla del Farol)

Nada hay como estar lejos
y no saber dónde meternos;
contar los pájaros que emigran,
buscar la arena en el asfalto
y acurrucarnos bajo una farola
con un espigado espíritu de álamo
mientras el tráfico de la noche
dice su palabra río
que no llegará nunca al mar.

Una ciudad, hoy, es estar lejos.

de La llave de niebla, Calambur Editorial, Madrid, 2003


POSTCARD I
(View of the horizon from the Alley of the Street Lamp)

There's nothing like being far away
not knowing where to get into;
counting the migrating birds,
searching for sand on the pavement
curling up under a street lamp
with the slender spirit of a poplar
while the night traffic
utters its river's word
that will never reach the sea.

A city, today, exists to be far away.

(de Key of Mist/La llave de niebla/
Traducido al inglés por Amparo Arróspide y Robin Ouzman Hislop)



Fotografía de Cig Harvey


GATAS PARIENDO

Así escuchas las cosas de tu vida como el maullido de un gato al fondo del jardín

Te despiertas de madrugada y oyes al fondo muy al fondo ese remoto maullido de gato recién nacido 

Y un verano y otro y  luego otro más hasta llegar a esta noche 

Al fondo jardín al fondo 

Así escuchas las cosas de tu vida así escuchas las cosas del mundo 
a oscuras   de noche  palpando el susto de no  entender o el de no querer hacerlo

y ese gato que no para de maullar y es una pequeña herida no sabes de qué no sabes de quién pero ahí está insistiendo clamando de hambre y noche al borde del peligro al borde del abismo al borde del jardín   un coche un faro luego nada

y continuarán los maullidos más obcecados que tú y si no al tiempo al próximo verano hasta la próxima canícula sonido desvalido como una onomatopeya tan poco lírica que no la puedes escribir te dices 

qué pensaría nadie y quien es nadie al leer esa onomatopeya tan líricamente escrita tan ridículamente sonora tan de viñeta de posguerra

pero suena suena cada noche

y tú para bordear la herida te dices  que así empezó todo con una onomatopeya con un sonido tan innombrable como ahora el insistente maullido del gato recién nacido convocándote a dónde pidiéndote qué 

O quizá algo peor  tal vez nada te convoque y tan solo te despiertas en medio de la noche para ser el precario testigo que no puede traducir una onomatopeya  
Eso te dices para bordear la herida 


Escuchas al gato y recuerdas que  has visto un hombre con el torso descubierto y sin brazos al borde de la calle 
has rozado la pierna perdida en el pantalón doblado sobre el muslo y has visto que la muerte es  un ramo de rosas de plástico atado a un farol 

y te has preguntado qué palabra no es una onomatopeya indescifrable para seguir la sombra de los días

Un verano y otro y otro más  al fondo de la vida al fondo del jardín al fondo del sonido

Y las gatas siguen pariendo sin parar y paren onomatopeyas que al fondo del jardín resuenan como las tablas de la ley 

de Hotel para erizos, Calambur Editorial, Madrid, 2010


GATTE PARTORIENTI

Così ascolti le cose della tua vita come il miagolio di un gatto in fondo al giardino
Ti svegli all’alba e ascolti in fondo proprio in fondo quel remoto miagolio di gatto appena nato

E un’estate e un’altra e un’altra ancora fino ad arrivare a questa notte
In fondo al giardino in fondo

Così ascolti le cose della tua vita così ascolti le cose del mondo
al buio di notte palpando la paura di non capire o quella di non volerlo fare

e quel gatto che non smette di miagolare ed è una piccola ferita non sai di cosa non sai di chi ma sta lì insistendo gridando per la fame e per la notte sull’orlo del pericolo sull’ orlo

dell’abisso sull’ orlo del giardino un’auto un fanale e poi nulla
e continueranno i miagolii più ostinati di te e vedrai la prossima estate fino alla prossima canicola suono indifeso come una onomatopea così poco lirica da non poterla scrivere ti dici

cosa penserebbe mai nessuno e chi è nessuno quando legge quella onomatopea così liricamente scritta così ridicolmente sonora così da vignetta del dopoguerra
ma suona suona ogni notte

e tu per rasentare la ferita ti dici che così ebbe inizio tutto con una onomatopea con un suono tanto innominabile quanto adesso l’insistente miagolio del gatto appena nato convocandoti ma dove chiedendoti che cosa

O magari ancor peggio forse nulla ti convoca e solo ti svegli nel cuore della notte per essere il precario testimone che non può tradurre una onomatopea Questo ti dici per rasentare la ferita

Ascolti il gatto Dopo hai visto un uomo a torso nudo e senza braccia sul ciglio della strada
hai sfiorato la gamba perduta nel pantalone rimboccato sopra la coscia e hai visto che la morte è un mazzo di rose di plastica legato a un lampione

e hai dovuto domandarti quale parola non sia una onomatopea indecifrabile nell’inseguire l’ombra]

Un’estate e un’altra ancora in fondo alla vita in fondo al giardino in fondo al suono

E le gatte continuano a partorire senza posa e partoriscono onomatopee che in fondo al giardino risuonano come le tavole della legge

(Traducción al italiano de Sara Piazza)




G U A D A L U P E  D I X I T

Poesía escrita por mujeres.... Creo que hablar de poesía femenina es complejo,
pues se entrelazan cuestiones artísticas y socioculturales no siempre de una manera
feliz. No estoy muy segura de creer en la poesía de género, sea éste el que sea,
aunque a la vez soy consciente de que no puede obviarse su peso, aunque varíe mucho
según el autor o autora de que se trate. Prefiero pensar en una poesía que valora al
otro, que parte de la mirada y la identidad de lo otro como categoría estética y ética de
pensamiento. En este sentido, y por cuestiones socioculturales, las mujeres mantienen
una larga relación con el hecho de ser “otro”.

(extraído de Zurgai Review)




Guadalupe Grande Aguirre
(Madrid, España, 1965 - 2021)
POETA/ANTROPÓLOGA SOCIAL/CRÍTICA/ENSAYISTA
para leer más en RAI NEWS
y en EL LENGUAJE DE LOS PUÑOS
para escucharla recitar ACÁ
su blog CAJA DE LUZ



19 de febrero de 2014

Stevie Smith, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Sarah Ann Loreth
EL PORQUÉ

¿Por qué esperar? 
Soy infeliz
y aborrezco mi existencia.

Aunque la esperanza tiente
y prometa: 
"¡Ánimo, que algo bueno ocurrirá!"

Pero no logro decidir 
si Dios es bondad o es impotencia.

Traducción de Amparo Arróspide

THE REASON

My life is vile
I hate it so
I'll wait awhile
And then I'll go.

Why wait at all?
Hope springs alive,
Good may befall
I yet may thrive.

It is because I can't make up my mind
If God is good, impotent or unkind.




Fotografía de Sarah Ann Loreth
SOLA EN LOS BOSQUES

Sola en los bosques he sentido
La hostil amargura del cielo y los árboles
La Naturaleza enseña a sus criaturas a odiar
El hombre bulle y humea
El hombre desapacible
Como la savia que se eleva en los árboles
Y los pinta de un verde violento
Así elevan las criaturas de la Naturaleza su amargura
Ante el hombre
Que pinta la cara de la Naturaleza de un verde violento
La Naturaleza está enferma del hombre
Enferma de su bullicio y de sus humos
Enferma de sus agonías
Que lleva su cuerpo
Más y más rápido
En la dirección errónea

Versión de Alberto Gagetti

ALONE IN THE WOODS

Alone in the woods I felt
The bitter hostility of the sky and the trees
Nature has taught her creatures to hate
Man that fusses and fumes
Unquiet man
As the sap rises in the trees
As the sap paints the trees a violent green
So rises the wrath of Nature's creatures
At man
So paints the face of Nature a violent green.
Nature is sick at man
Sick at his fuss and fume
Sick at his agonies
Sick at his gaudy mind
That drives his body
Ever more quickly
More and more
In the wrong direction.

SOLA EN LOS BOSQUES

Sola en los bosques sentí
La amarga hostilidad del cielo y de los árboles
La naturaleza ha enseñado a sus criaturas a odiar
Al hombre que se exaspera y echa pestes
El hombre inquieto
Así como sube la savia por los árboles
Así como la savia pinta los árboles de verde violento
Así aumenta la ira de las criaturas de la Naturaleza
En el hombre
Así se tiñe la cara de la Naturaleza de un verde violento
La Naturaleza en el hombre está enferma
Enferma en su ansiedad y su enojo
Enferma en sus martirios
Enferma en su mente estridente
Que lleva su cuerpo
Cada vez más rápidamente
Más y más
En la dirección equivocada.

Versión de Jorge Aulicino


B O N U S  T R A C K

Fotografía de Udo Krause


"Es muy agradable tener los pies sobre la tierra, si se es una persona con los pies sobre la tierra. Y es muy agradable no tener los pies sobre la tierra, si se es una persona sin los pies sobre la tierra. No tengo nada qué objetar contra la gente que tiene o no los pies sobre la tierra. Todos ellos son aspectos de la verdad, o partículas en los rayos que provienen del cristal coloreado que filtra la blancura brillante de lo real. "





Stevie Smith -Florence Margaret Smith- 
(Hull, 1902 - Devon, 1971, Inglaterra)
para leer MÁS 
y en POEMARIO DE MUJERES


18 de diciembre de 2012

Margaret Atwood, Quema de lechuzas


Fotografía de Francisca Ribeiro
QUEMA DE LECHUZAS

Unos centímetros más abajo se acaba el suelo
como puerta con cerrojo. Una helada dura y adiós
lo no cosechado.

¿Con qué derecho chupa una vieja
las negras raíces, el rojo jugo que deben
ser para los niños?

Practicaba la magia, claro está.
Cuando se tiene tanta hambre
hacen falta garfios y garras.

A medianoche retenía el aliento, descruzaba los dedos
y le salían plumas de lechuza por todo el cuerpo,
como moho en la carne, sólo que más rápido.

Yo misma la vi cazando ratones
a la luz de la luna, silenciosa
como la sombra de la mano que proyecta una vela.

Buen disfraz, sin embargo la reconocí
al día siguiente por la pluma blanca
en el pelo.

Ardió muy bien, grasa gorda al fuego,
con grises gritos, devolviendo al aire
lo que nos quitó mientras nos resecaba.

Podría haberse salvado
con su voz de lechuza blanca,
pero antes le cortamos ciertas partes

para que no volase,
como los dedos, esas alas secretas…
La miramos arder hasta el hueso, y nos emborrachamos
después. 

Su corazón nos sirvió de brasa 
para reavivar la lumbre.
Así es nuestra cultura, 

nada que les importe
a ustedes, gente de pies suaves 
que ignoran
lo que es vivir pegados a la piedra.


OWL BURNING

A few inches down and the soil stops
like a bolted door. A hard frost and that’s that
for anything left unharvested.

Why should an old woman suck up the space,
the black roots, red juice that should be going
instead into the children?

Of course she practised magic.
When you’re that hungry
you need such hooks and talons.

Held her breath at midnight, uncrossed her fingers,
and owls’ feathers sprouted all over her
like mould on meat, but faster.

Saw her myself, hunting mice
in the moonlight. Silent
as the shadow of a hand thrown by a candle.

A good disguise, but I knew it was her
next day, by the white feather
caught in her hair.

She burned extremely, thick fat on fire.
Making grey screams. Giving back
to the air what she took when she shrivelled us.

She might have saved herself
with her white owl’s voice
but we cut parts off her first

so she couldn’t fly.
The fingers, those are the wings.
We watched her smoulder and got drunk after.

Her heart was the ember
we used to relight our stoves.
This is our culture,

no business of yours.
You have soft feet.
You don’t know what it’s like,
so close to bedrock.



Margaret Atwood 
(Ottawa, Canadá, 1939)
POETA/ENSAYISTA/NARRADORA/CRÍTICA/ACTIVISTA
de Morning in the Burned House, McClelland&Stewart, 1995
Houghton Mifflin, 1995, Virago Press, 1995
Traducción de Amparo Pérez Arróspide
para leer MÁS
su WEB


20 de junio de 2011

Margaret Atwood, Nameless / Sin nombre


Fotografía de Anka Zhuravleva

SIN NOMBRE

Una pesadilla te asalta con frecuencia:
llega un hombre herido, por la noche,
a tu casa
-sitúas el agujero en el pecho, a la izquierda...
Su sangre al brotar mancha
tu puerta, al apoyarse,
casi desvaneciéndose...
Quiere que le dejes entrar.
Es como el alma de un amante
muerto y resucitado
hambriento aún
sólo que no está muerto. 
Y aunque el vello en tus brazos
se eriza y un aire frío
que de él proviene
cruza tu umbral,
no has visto a nadie más vivo que él
cuando te toca, apenas roza tu mano
con la izquierda suya, su mano limpia,
y un "por favor" susurra,
en cualquier idioma...
Tú no eres médico ni nada parecido.
Has llevado una vida normal,
lo que un observador llamaría "sin tacha".
Detrás, en la mesa,
hay un cuenco con fruta,
una silla, un cuchillo,
un plato con pan...
Es primavera, y el viento de la noche
huele, húmedo, a marga removida
y a flores tempranas.
La luna irradia su belleza
que como belleza ves al fin,
tan cálida y ofreciéndolo todo.
... Sólo hay que tomarlo.
Oyes ladrar perros distantes.
La puerta está entreabierta
o entrecerrada:
así permanece y tú no puedes despertar.






Margaret  Eleanor Atwood 
(Ottawa, Canadá, 1939)
POETA/ENSAYISTA/NARRADORA/CRÍTICA/ACTIVISTA
de Interlunar, 1984
Traducción de Amparo Arróspide
para leer MÁS
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