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8 de julio de 2025

María Mercedes Carranza, 2 poemas 2 (III)


Fotografía de Aikaterini Theocharidou

Yo quise ser la mujer de la casa.
Quise coser, planchar, bordar, zurcir.
Quise cocinar sopas sustanciosas.
Quise encerar los pisos, quitar el polvo, sacudir los muebles.
Quise hacer dulces, natillas, conservas.
Quise tener muchos hijos.
Quise estar siempre alegre.
Quise no quejarme jamás.
Quise servir la comida a la hora exacta.
Quise llevar al marido las pantuflas.
Quise estar perfumada y sonriente.
Quise no hablar cuando había que callar.
Quise aceptar con humildad los consejos.
Quise no discutir con nadie.
Quise hacer respetar las buenas costumbres.
Quise ser la mujer de la casa.
Y me morí de rabia.

de La mujer de la casa, 1971


Fotografía de Aikaterini Theocharidou

MALDICIÓN

Te perseguiré por los siglos de los siglos.
No dejaré piedra sin remover
Ni mis ojos horizonte sin mirar.

Dondequiera que mi voz hable
Llegará sin perdón a tu oído
Y mis pasos estarán siempre
Dentro del laberinto que tracen los tuyos.

Se sucederán millones de amaneceres y de ocasos,
Resucitarán los muertos y volverán a morir
Y allí donde tú estés:

Polvo, luna, nada, te he de encontrar.

MALDIÇÃO

Vou te perseguir pelos séculos dos séculos.
Não deixarei pedra sem mover.
Nem meus olhos horizontes sem mirar.

Onde queira que minha voz fale
Levará sem perdão ao teu ouvido
E meus passos estarão sempre
Dentro do labirinto que tracem os seus.

Sucederão milhares de amanheceres e de ocasos
Ressuscitarão os mortos e voltarão a morrer
E ali onde tu estejas:

Pó, lua, nada, hei de te encontrar.

Traducción al portugués de Antonio Miranda


María Mercedes Carranza 
(Bogotá, Colombia, 1945-2003)
POETA/PERIODISTA/ACTIVISTA POLÍTICA
en Antología, Universidad Externado de Colombia
Facultad de Comunicación Social-Periodismo, 2004
Lectura recomendada por Reynaldo Cedeño-Serrano
para leer + en POESIA.US
MÁS


25 de junio de 2018

María Mercedes Carranza, 3 poemas 3


Obra de Noora Isoeskeli
AQUÍ ENTRE NOS

Un día escribiré mis memorias, ¿quién
que se irrespete no lo hace? Y
allí estará todo. Estará el esmalte
de las uñas revuelto
con Pavese y Pavese con las agujas y
una que otra cuenta de mercado. Donde
debieran estar los pensamientos
sublimes pintaré
tus labios a punto de decirme
buenos días todos los días. Donde
haya que anotar lo más importante
recordaré un almuerzo
cualquiera llegando al corazón
de una alcachofa, hoja a hoja.
Y de resto,
llenaré las páginas que me falten
con esa memoria que me espera entre cirios,
muchas flores y descanse en paz.

de Vainas y otros poemas (1968-1972), Ponce de León, Bogotá, 1972
Reeditado en 2014 por la misma editorial



Fotografía de Noora Isoeskeli
SUELE SUCEDER

Luego de algunos años
de no verlo,
de nuevo nos encontramos.
No el deseo, como antes,
sino la nostalgia
de aquellos días de deseo
nos llevó a la cama.
La alegría de entonces
fue ternura y el goce
y la voluptuosidad
sólo complacencia.
Ambos, podría jurarlo,
tuvimos la certeza
de habernos sobrevivido.

de Tengo Miedo. Poesía 1976-1982, Editorial La Oveja Negra, 1983


Obra de Noora Isoeskeli, Happy Days, 2008
CONVERSACIÓN CON MI HIJA

Muchas cosas pasarán sobre tu cuerpo
lluvia, deseos, labios, tiempo
gastarán tu piel y por dentro tu alma.
A menudo tendrás que saludar
a la fe, a la esperanza, a la caridad.
Son cuestiones inevitables,
usa la cortesía y santas pascuas.
Te acosarán a respuestas blanco sobre negro
y viva la civilización, te gritarán
y cuando entiendas por fin que el mundo
es redondo habrás perdido para siempre.

Sobre tus hombros la llevarás,
a la civilización te digo,
vestida de gringa, o de sueca o de japonesa:
esta dama lee a Platón,

se bendice las axilas con desodorantes,
toma coca-cola y no permite
que la saluden con el sombrero puesto.
Usa siempre la cortesía y
no se te olvide, hija
lavarte los dientes todas las mañanas
y apagar la luz antes de dormir.




María Mercedes Carranza 
(Bogotá, Colombia, 1945-2003)
en Antología, Universidad Externado de Colombia
Facultad de Comunicación Social-Periodismo, 2004
para leer MÁS

1 de diciembre de 2014

María Mercedes Carranza, 2 poemas 2 (II)


Fotografía de Alfred Eisenstaedt
BOGOTÁ, 1982

Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada por sementinas láminas de alabastro,
ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor; estas
calles son el laberinto que he de andar y desandar: todos los
pasos que al final serán mi vida. Grises las paredes, los árboles
y de los habitantes el aire de la frente a los pies. A lo lejos el
verde existe, un verde metálico y sereno, un verde patinir de
laguna o río, y tras los cerros tal vez puede verse el sol. La
ciudad que amo se parece demasiado a mi vida; nos unen el
cansancio y el tedio de la convivencia pero también la costumbre
irreemplazable y el viento.


BOGOTÁ, 1982

No one looks at another face to face
from North to South distrust: suspicion
among smiles and careful politeness.
Dark the air and fear
in all the doorways and the elevators, in the beds.
A loose rain falls
like a deluge: world city
that will never know happiness.
Soft smells that look like remembrances
after so many years that are in the air.
Half-done city, always on the verge of looking like something
like a girl that begins to menstruate,
precarious, with no beauty whatever.
Nineteenth-century patios with geraniums
where very old ladies still serve chocolate;
tenement courtyards
inhabited by dirt and pain.
On the steep and always crepuscular streets
– an opaque light as if filtered by seedy alabaster plates –
scenes as familiar as death and love take place;
these streets are the labyrinth where I must walk and retrace
the steps that at the end will be my whole life.
Grey are the walls, and the trees,
and the air from the brow to the feet of the inhabitants.
Far off the green exists, a metallic and serene green,
a Patinir green of lagoon or river,
and behind the mountains it may be possible to see the sun.
The city that I love looks too much like my life;
the weariness and boredom of living together unite us
but also the irreplaceable customs and the wind.

(Traducción de Nicolás Suescún)


Fotografía de James Branaman
PATAS ARRIBA CON LA VIDA

Sé que voy a morir porque no amo ya nada.
Manuel Machado

Moriré mortal,
es decir habiendo pasado
por este mundo
sin romperlo ni mancharlo.
No inventé ningún vicio,
pero gocé de todas las virtudes:
arrendé mi alma
a la hipocresía: he traficado
con las palabras,
con los gestos, con el silencio;
cedí a la mentira:
he esperado la esperanza,
he amado el amor,
y hasta algún día pronuncié
la palabra Patria;
acepté el engaño:
he sido madre, ciudadana,
hija de familia, amiga,
compañera, amante.
Creí en la verdad:
dos y dos son cuatro,
María Mercedes debe nacer,
crecer, reproducirse y morir
y en esas estoy.
Soy un dechado del siglo XX.
Y cuando el miedo llega
me voy a ver televisión
para dialogar con mis mentiras.

HEAD OVER HEELS WITH LIFE

I know I am going to die because I no longer love anything.
Manuel Machado

I will die mortal,
that is to say having passed
through this world
without breaking or staining it.
I didn’t invent a single vice,
but I tasted all the virtues:
I leased my soul
to hypocrisy: I have trafficked
with words,
with signs, with silence;
I surrendered to the lie:
I have hoped for hope,
I have loved love,
and one day I even pronounced
the words My Country;
I accepted the hoax:
I have been mother, citizen,
daughter, friend,
companion, lover;
I believed in the truth:
two and two are four,
María Mercedes ought to be born,
ought to grow, reproduce herself and die
and that’s what I’m doing.
I am the sampler of the 20th century.
And when fear arrives
I go to watch television
to have a dialogue with my lies.

(Traducción de Mary Crow)





María Mercedes Carranza 
(Bogotá, Colombia, 1945-2003)
de Tengo miedoEditorial Áncora, Bogotá, 1983
en Poesía completa, Sibila-Fundación BBVA, 2010
para leer MÁS

1 de julio de 2014

María Mercedes Carranza, Oración


Fotografía de Olga Markowska
ORACIÓN

No más amaneceres ni costumbres,
No más luz, no más oficios, no más instantes.
Sólo tierra, tierra en los ojos,
entre la boca y los oídos;
tierra sobre los pechos aplastados;
tierra entre el vientre seco;
tierra apretada a la espalda;
a lo largo de las piernas entreabiertas, tierra;
tierra entre las manos ahí dejadas.
Tierra y olvido.

PRAYER

No more dawns or customs,
no more light, no more jobs, no more instants.
Only earth, earth on the eyes,
between the mouth and the ears;
earth on the crushed down breasts;
earth inside the dried up belly;
earth pressed under the back;
along the half-opened legs, earth;
earth between the hands lying there.
Earth and oblivion.




María Mercedes Carranza 
(Bogotá, Colombia, 1945-2003)
de Hola, soledadEditorial Oveja Negra, Bogotá, 1987
en De amor y desamor y otros poemas, Grupo Editorial Norma, 1995
Traducción al inglés de Nicolás Suescún
para leer MÁS

21 de enero de 2014

María Mercedes Carranza, 2 poemas 2


Fotografía de Nancy "Nan" Goldin
ELEGÍA

Caminaba mirando el cielo 
y me fui de narices.
Ahora echo sangre por todas partes:
Las rodillas, el aire, los recuerdos; 
mi falda se desgarró
y perdí los aretes, la razón.

No hay en el alma 
una manera otra 
de vivir un desamor?

ELEGY

I was walking looking at the sky
and I fell on my nose.
Now my whole body is bleeding.
My knees, the air, my memories.
My skirt was torn
and I lost my earrings, my reason.

Is there not in the soul
a different way
to live the end of love?

(Traducción Nicolás Suescún, 2004)




s/d del autor de la fotografía
ODA AL AMOR

Una tarde que ya nunca olvidarás
llega a tu casa y se sienta a la mesa.
Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación,
en las paredes y los muebles estarán sus huellas,
destenderá tu cama y ahuecará la almohada.
Los libros de la biblioteca, precioso 
                                                 tejido de años,
se acomodarán a su gusto y semejanza,
cambiarán de lugar las fotos
Otros ojos mirarán tus costumbres,
tu ir y venir entre paredes y abrazos
y serán distintos los ruidos cotidianos 
                                                  y los olores.
Cualquier tarde que ya nunca olvidarás
el que desbarató tu casa y habitó tus cosas
saldrá por la puerta sin decir adiós.
Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa,
reacomodar los muebles, limpiar las paredes,
cambiar las cerraduras, romper los retratos,
barrerlo todo y seguir viviendo.


ODE TO LOVE

On an afternoon you’ll never forget
he will come to your house and sit at the table.
Bit by bit he will have a place in every room,
on the walls and the furniture he will leave traces,
he will unmake the bed and make a hollow in the pillow.
The books in the bookcase, that precious texture of years
will take new places according to his taste and looks,
old photos will also change from here to there.
Other eyes will look at your customs,
your comings and goings between walls and embraces,
and everyday noises and odors will be different.
On one of these afternoons that you’ll never forget
he who unmade your house and inhabited your things
will go out through the door without saying goodbye.
You will have to begin redoing your house,
putting the furniture in its place, cleaning the walls
changing the lock, tearing up portraits,
sweeping everything to go on living.

(Traducción Nicolás Suescún, 2004)





María Mercedes Carranza 
(Bogotá, Colombia, 1945-2003)
en De amor y desamor y otros poemas, Grupo Editorial Norma, 
Colección Cara y Cruz, 1995
para leer más en CASA DE POESÍA SILVA
y MÁS
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