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24 de junio de 2021

Martina Benítez Vibart, Satisfaction (+3)


Ilustración de Linda Vachon

SATISFACTION

El jefe se convierte en un ser 
exigente y despreciable 
cuando el fin es satisfacer al cliente 
para sacar provecho de él. 

Cuando el jefe no es jefe 
—porque no quiere serlo— 
pasa lo contrario: 
no manda ni exige. 
 
Quienes trabajan, si no despiertan  
su lado más creativo,  
quieren que el jefe sea jefe
y que exija más y más.

de I. Sacudir el árbol / II. Con sumo cuidado, edición autogestionada, 
Casano Gráfica S.A, Gran Buenos Aires, 2021
Contratapa de Carolina Esses
Leído en ESTACIÓN LIBRO en una reseña 
de Papel para envolver verdura, Fabián Casas, Emecé, 2020





B O N U S  T R A C K (x3)

Ilustración de Linda Vachon

PERCEPCIÓN

Nadie sabe 
cómo va a ser
pero se puede 
percibir lo que es.


Ilustración de Linda Vachon

BASTA DE ROMANTIZAR

No hace bien,
no conviene
la idealización
sin fundamentos.

Hacer pie, pisar firme,
tocar la tierra
es parte de la vida.

Una apuesta,
mucho más
que una lotería.

Ser realista para poder
gozar (o cambiar)
desde lo concreto
lo que sí sucede.

El desafío es orientar
el propio deseo
en el camino, al andar.


Ilustración de Linda Vachon

QUE SE ABRA EL ESPACIO

En la noche, las palabras
con su fuego, me habitan. 
La noche se mueve, y ardo 
en ese movimiento, incierto. 

Mujer, no seas ingenua. 
Sé libre, con los pies 
en la tierra.
 


Martina Benítez Vibart
(Lomas de Zamora, Bs. As., Argentina, 1987)
para leer + en GRISELDA GARCÍA
su BLOG



25 de febrero de 2011

Fabián Casas, 4 poemas 4


Fotografía de Grete Stern

DESPUÉS DE UN LARGO VIAJE

Me siento en el balcón a mirar la noche.
Mi madre me decía que no valía la pena
estar abatido.
Movete, hacé algo, me gritaba.
Pero yo nunca fui muy dotado para ser feliz.
Mi madre y yo éramos diferentes
y jamás llegamos a comprendernos.
Sin embargo, hay algo que quisiera contar:
a veces, cuando la extraño mucho,
abro el ropero donde están sus vestidos
y como si llegara a un lugar
después de largo viaje
me meto adentro.
Parece absurdo: pero a oscuras y con ese olor
tengo la certeza de que nada nos separa.

DOPO LUNGO VIAGGIO

Mi siedo nel balcone a guardare la notte
Mia madre mi diceva che non valeva la pena
sentirsi abbattuto.
Muoviti, fa qualcosa, mi strillava.
Ma io non sono mai stato molto capace d’essere felice.
Mia madre ed io eravamo diversi
e mai siamo arrivati a comprenderci.
Comunque, c’è qualcosa che vorrei raccontare:
a volte, quando sento troppo la sua mancanza,
apro l’armadio dove ci sono i suoi vestiti
e come se arrivassi in un posto
dopo un lungo viaggio
e mi ci metto dentro.
Sembra assurdo: ma al buio e con questo odore
ho la certezza che niente ci allontana.

(Traducción del CCTM)



IMPROVISADOS

Estamos abrazados en una cama improvisada en el piso.
Tus ojos están cerrados; pero no sé si dormís.
Este es tu cuarto de soltera,
un lugar agradable, neutral.
Por la ventana suben los ruidos
de un día que empieza a moverse.
La ropa permanece arrugada, a un costado
ignorando la farsa de dar y recibir.


(*)

HACE ALGÚN TIEMPO

Hace algún tiempo
fuimos todas las películas de amor mundiales
todos los árboles del infierno.
Viajábamos en trenes que unían nuestros cuerpos
a la velocidad del deseo.

Como siempre, la lluvia caía en todas partes.

Hoy nos encontramos en la calle.
Ella estaba con su marido y su hijo;
éramos el gran anacronismo del amor,
la parte pendiente de un montaje absurdo.
Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia.




SIN LLAVES Y A OSCURAS

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.

Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.


SEM CHAVES E ÀS ESCURAS

Era um desses dias em que tudo corre bem.
Tinha limpado a casa e escrito
dois ou três poemas que me agradavam.
Não pedia mais.

Então saí para o patamar para deitar o lixo fora
e, atrás de mim, com uma corrente de ar,
a porta fechou-se.
Fiquei sem chaves e às escuras
sentindo as vozes dos meus vizinhos
através das suas portas.
É passageiro, disse para mim;
no entanto também a morte poderia ser assim:
um patamar escuro,
uma porta fechada com a chave do lado de dentro,
o lixo na mão.

(Traducción al portugués extraída de ACÁ)




Fabián Casas  
(Buenos Aires, Argentina, 1965)
para leer MÁS


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