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30 de julio de 2026

Katya Adaui, 2 poemas 2

FRUTO NOPAL

Quisiera ser la paz de tu respiración segura;
la confianza con que tu palma abierta reposa.
Desnudé para ti una tuna,
la has comido de mi mano;
antes de dormirte
ibas cerrando los ojos, abriendo la boca.
Acaricio una ventana de piel,
hay una espina entre tu piel y la mía.
Todavía no, me dice.
Te adoro. Yo te adoro.
Duermes a mi lado, resuelvo un conflicto.
Rejuveneces, las marcas de la almohada en la mejilla.
Tus pupilas luchan bajo los párpados,
será que irán a abrirse.
Tuyos son los colores de la rama viva.

2008


Obra de Linda Vachon
BISTURÍ

Al principio solo fue una ampolla.
Ahora son verrugas.
La más grande ha comenzado a sangrar.
Aparecen y desaparecen en sus pies,
como un calambre de madrugada.
Se pincha la más grande con el poste del arete.
Se pregunta por qué no hace algo con ellas.
Por qué no busca una solución definitiva.
Un ataque con armas de destrucción masiva de verrugas:
Acido láctico. Nitrógeno líquido. Bisturí.
Le dicen que felizmente no le salen en la cara.
Para ella sus pies son su cara.
Se siente como un cepillo de dientes: sola en un vaso.
En el vaso queda un poco de agua.
No se lavará los dientes.
Se ahogará en el consejo de su madre:
"Y te daba chocolate para que no llores
y tú decías que eras feliz de nuevo".
Comerá chocolate.
Observa las plantas de sus pies que aún caminan
y se pregunta si acaso su madre sabe más que dios.

2009


PH ISABEL WAGERMANN
Katya Adaui
(Lima, Perú, 1977)
Reside en Buenos Aires
ESCRITORA
Leídos en su BLOG
para leer + en PERÚ 21
en X

2 de junio de 2026

Tamara Padrón, 2 poemas 2

ASÍ DE SIMPLE

¿Por qué una mujer llora?
Esta mañana no sabe cómo responder
a esa pregunta ni otras similares,
estudia el reflejo de su rostro en la ventana
reconoce el gesto perdido de su padre.
Ese día a todos los lugares que fue
lo hizo caminando sobre su propio pasado.
Siente la porosa fragilidad
de la madera balsa, también
siente la arena extendiéndose contra el mar.
A veces es posible estar en un sitio
y al mismo tiempo en otro, intuye.
Sigue tejiendo un pañuelo verde
“Si estuviera muerta – se dice,
no podría tejer un pañuelo de lana verde”
Todo es así de simple
Unas palabras echadas
mientras teje sin mirar el océano,
la marea se retira arrastrando
peces, pequeñas rocas, restos.
A ella le estamparon el miedo como
una marca de agua en plena frente.
Aprendimos a temer con cada sorbo
de leche materna o de fórmula
Nadie esperaba que sobreviviéramos
Y menos que nos quedara fuerza suficiente
para extender juntas, cada vértebra al sol.

de Es tiempo de soltar la lengua: poemas despenalizantes, Las Guachas Ediciones, 2020




CONTRA LAS CELEBRACIONES

Hay miedos tan espeluznantes
como el silencio en una cuna
A pesar de eso sigo acá
bajando libros como botellas
pensando en el barro de aquella infancia
que supo parirnos sin amor y en las rocas.
Tengo la a misma edad que Walt Whitman
celebrándonos a todos contra su poesía.
La memoria se empaña
como el interior de un auto en invierno.
La sed me devuelve a este mundo,
nada pudo unirnos tanto como eso que nos faltaba
Me dejo llevar hacia la intemperie
demasiada nieve
y la mueca de esos días juntos.

de Migraciones, la vida se desliza con facilidad, 2018




Tamara Padrón Abreu
(Lima, Perú, 1980)
Nacionalizada argentina
Reside en San Martín de los Andes
POETA/ESCRITORA/EDITORA EN LAS GUACHAS/
PROFESORA DE LETRAS/INTEGRANTE DE COLECTIVA CRONOPIA
para leer + en AGENCIA PACO URONDO
para leer una nota en ETER DIGITAL
su WEB

26 de junio de 2024

Gloria Alvitres, 3 poemas 3


Ilustración de Julia Plath

ZURCIDO DE SUEÑOS Y LEVEDAD

Para ellas:
Daniela, creadora de mundos posibles
Carolina, por su fuerza inquebrantable
Lucia, idealista y soñadora

Mi hermana tiene una galaxia roja
enterrada en el pecho,
construida de artilugios y derivas.

Ella no me habla,
no puede decir nada,
sobre ese mundo que la posee
y le arranca las uñas.

Su dolor se vuelve magenta,
se ve hermoso a la distancia,
y la felicitan por cargar
un cuerpo herido que brilla.

Va persiguiendo angustias,
de su espiral brotan estrellitas
y la confunden las aves
con una fase lunar.

Le cantan los animales del bosque,
admirando sus trenzas prietas
y esperando que llore,
para que llueva sobre heliconias.

Ella se dibuja ojos en el rostro
para mirarlo todo,
desde las amebas solitarias
hasta los tornasoles de altamar.

Se eleva por encima de las cumbres,
tocando las viejas palmeras,
tocando la neblina serena.

Se mira a sí misma entre cataratas,
se disuelve en el agua,
atraída por bufeos y sirenas.

Y de pronto,
como si fuera una condena
cesa su vuelo estelar,
las alas se derriten,
de tanto acercarse al sol.

Le dicen que este mundo,
no le pertenece,
que debe quitarse la piel
para aprender a volar.

Mi hermana cae a tierra,
con su galaxia sangrando,
se le escapan del ombligo:
fantasías y versos.

Mi hermana cae
desde lo profundo de su sueño
y ve derretidas sus manos.

Cae sin descanso
y la persigue el viento,
agitándole el cabello.

Cuando va llegando a tierra,
la sostiene un tejido,
apenas un zurcido enmarañado
hecho de nuestras manos.

Nunca será un ave desterrada
porque la cubrimos con nuestras venas.
Sangramos con ella,
respiramos con ella.

Y en la oscuridad imposible,
le devolvemos sus ojos,
peinamos sus trenzas,
abrazamos el dolor.

Paradero desierto, 10 XII 2023



Ilustración de Julia Plath

LEVANTARTE UN DÍA Y QUE LLUEVA DENTRO DE TI

Llueve dentro de tus órganos más queridos. Vives el día lloviendo, comes lloviendo, escribes lloviendo sin sol o arcoíris, solo agua corriendo entre tus arterias.

Tu ser se vuelve líquido, atraído por los espejos, los charcos en el camino, el río voluble y la laguna-madre. Queda la sensación de ser como la fuente, hecha de sombras y recorridos pantanosos, sombreada a lápiz carbón. Ser la yakumama en su forma serpenteante, porque toda agua es camino de redención.

El ciclo se completa al llegar a las alturas, entre gigantes y rocas cautivas. Las rutas hacia el destino son extravagantes y cóncavas. Ya no eres agua, tu cuerpo se ha fragmentado en diminutos algodones.
Aprendes a nevar. Tu nuevo estado es el hielo, los nuevos azules decoran el horizonte.


Ilustración de Julia Plath

VERSIONES INAPROPIADAS

Desearlo en octubre, ceder a la condescendencia y al ritmo del
insomnio.

Estar hecha de meandros puntiagudos, de cuero remendado y
alfileres.

Sangrar cada luna nueva, tener una ola agitándose en el vientre, una herida que estalla.

Entregarse a todas las fases, vivir la anticipación al vértigo de la muerte, el hincón en el brazo, el cuchillo partiendo la célula, la sangre que discurre.

Estar vivo es doler. Arrastrar la neurosis del caos, las venas hinchadas sobre colchón blanco, el hospital acumulando gritos.


Gloria Alvitres
(Lima, Perú, 1992)
POETA/PERIODISTA/ESCRITORA/
MAESTRÍA EN LITERATURA HISPANOAMERICANA
Ira edición digital, enero de 2024 
para leer + en REVISTA KAMETSA
+ en INFOBAE
su blog MANO VACÍA

19 de marzo de 2021

Virginia Benavides, Vuelta a juntar malezas volverte sal mientras recuerdas


Fotografía de Elizabeth Gadd

VUELTA A JUNTAR MALEZAS VOLVERTE SAL MIENTRAS RECUERDAS

Una nube de azul que pasa y te adormece contra los miedos
Pájaro de ceniza acercándose a la noche que anhela
Como un ocaso tardío que se mira desde un barco a la deriva
Hubiera deseado no recordar nada
Solo unos ojos que no miraban sino a sí mismos y se hacían extensos
Como una carretera en que se anda perdida una madrugada
Cuando no oyes sino la respiración del silencio en tu frío
Y los faros de otros autos que te alumbran y aceleran
Creyéndote un animal huyendo o muerto
O algo imposible de ser salvado
Y te encuentro agazapado entre los árboles intenso
Dices que eres el guardabosque, el cazador, el elfo, el truhán
Te fragmentas mientras deliro en mi futuro sin ti
Aun sin conocerte en mi presente
Falsifico mis imágenes y me incendio con ellas
Mientras vuelo a otra jaula a otro cielo
A lo que sala la soledad sin ti



Virginia Beatrhice Benavides Avendaño
(Lima, Perú, 1976)
Lectura recomendada por Nicolás López-Pérez
para leer una entrevista en LIMA EN ESCENA
para leer + en LEE POESÍA

7 de febrero de 2021

Teresa Orbegoso, 4 poemas 4 (de Yana wayra)


Fotografia de Carlos Bracho

Camino
soy la que ve salir a otras
entre ruinas

Dónde estoy
qué gran viento
sobre nosotros se levanta

Tal vez 
algún día
vuelva cantando
Tal vez
ese día
nos reconozcamos


Fotografia de Carlos Bracho


Para protegerme de la historia
mi abuela decía
Hazte invisible




Fotografia de Carlos Bracho


¿Qué pasa con mi alma
que se detiene 
y reza?
¿qué ha visto
más allá
del tránsito
que la mantenía en las sombras?



Fotografia de Carlos Bracho

Quietas
como agujas
madre   hijas
clavadas a la urdimbre
cosidas con retazos

Detrás
de los párpados cerrados
hogueras

una ríe
otra llora
yo hablo



Yana wayra / Viento negro




Teresa Orbegoso Álvarez
(Lima, Perú, 1976 - 2025)
POETA/LICENCIADA EN PERIODISMO/INVESTIGADORA SOCIAL/
MAGISTER EN ESCRITURA CREATIVA/GESTORA CULTURAL/CURADORA/
DIRIGE LA REVISTA DE POESÍA Y CULTURA LA PRIMERA VÉRTEBRA
de Yana wayra, Urbano Marginal Editores, Lima, 2011
para leer una entrevista en LIBEROAMÉRICA
para leer + en DIGO.PALABRA.TXT
su BLOG




26 de noviembre de 2020

Samantha Berger, Lejos de la tierra


Fotografía de Carlos Bracho

LEJOS DE LA TIERRA 

Contemplé tanto la belleza
Que mi visión le pertenece

Súbitamente descubro en tu cuerpo mis líneas,
como el reflejo silencioso de una imagen delirante
como el susurro suplicante de palabras sofocadas
súbitamente
te propongo absoluta,
y redundando,
rindo culto a los murmullos de una estrella sumergida

Mujer terrestre
            Mujer museo
                        Mujer delirio

Mujer estruendo

Desde estos nardos desvalidos te propongo imperturbable,
tan levemente develada
que te respiro cuando surges,
tan levemente resurgiendo
que te respiro cuando emerges
cuando te sueñas
imperfecta y sugerida

disonante nínfula de acero.




Samantha Berger 
(Lima, Perú, 1982 - Viena, Austria, 2007)
publicado originalmente en Estruendomudo Revista de Poesía, Año II número IV, 2004
en Somos lo que somos, Poesía peruana del siglo 21,
Edición 2000-2018, Carretera sin sentido, 2018
Editado por Jorge Luis Cruz
para leer + en Carretera sin sentido
y + en Infausta





26 de octubre de 2020

Becky Urbina, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Madalina Iordache Levay

BOCETO DE TEOLOGÍA
 
“El arte de hacer dioses”, rezaba el anuncio. Nos dieron
cubos de barro y nos mostraron una carta estelar.

Nunca me costó creer en Dios porque siempre me gustaron los cuentos. Los paisajes
exóticos, los animales en el arca y los nombres antiguos hicieron de la Biblia uno de mis
cuentos favoritos.
Mi primera duda de fe:  si la serpiente que le ofreció la manzana a Eva sería la misma bruja
que se la dio a Blancanieves muchos años después, cuando ya existían ropas y espejos.
Mi segunda duda fue por qué la manzana hizo despertar a una y dormir a la otra.
También me pregunté cómo pudieron ceder tan fácil ante una manzana, existiendo frutas
mucho más ricas como las fresas, los mangos y las chirimoyas.
Una noche le hice estas preguntas a Dios durante mis oraciones antes de dormir.
Él se rio y luego me dijo que era solo un cuento, que yo podía cambiar las frutas, animales y
nombres si me provocaba.
Al verme sonreír me hizo un guiño y cerró la ventana con un solo soplido, para que no me
resfriara.
Ese día entendí por qué tiene tantos nombres alrededor del mundo. Seguro se los
inventaron otros niños como yo.

 

Fotografía de Madalina Iordache Levay


BORRÓN Y CUENTA NUEVA

La primera vez que me llamaste inútil
tuve que contar ovejas para poder quedar dormida.
Reinicié la cuenta tres veces como buena para nada.

Las ovejas se burlaban de mí al son de sus balidos.

La inútil del ojo morado. La inútil de la nariz roja.
La inútil que tartamudea hasta al contar en la mente.
La oveja número 576, cansada de reír, me dejó acariciar su lana
y soñé con ella brincando en la sala mientras yo recogía sus pelusas.

La segunda vez que me llamaste inútil,
tuve que contarle al padre que pequé
de malos pensamientos. A veces es difícil
mantener la mente limpia con la cabeza rota.
Dieciséis padrenuestros y veinte avemarías
me bastaron para redimirme y quedar dormida.
Soñé con un frasco de lejía
derramándose en el piso mientras
yo intentaba secarlo.

La última vez que me llamaste inútil
tuve que contar aviones con los ojos cerrados.
Bastaron diecinueve para lograr abrir el ojo izquierdo.
Veintiséis para respirar por la nariz. Treinta y siete
para abordar. Mi vuelo es el 2579. Empiezo a contar nubes.
Creo que soñaré.


Carpe Diem Editora, 2014
Premio Scriptura 




B O N U S  T R A C K 


Fotografía de Madalina Iordache Levay


LICENCIA POSTNATAL

Y tuve que decidir, llegado el momento,
entre quedarme para cambiarte los pañales
o trabajar para poder comprarlos

Conoces bien el desenlace

Escapo a puntillas de nuestra habitación
luego de despojarte dormido de mi pecho

Al traspasar la puerta, oigo de lejos tu llanto
me muerdo los labios / me pellizco las muñecas

Afuera siempre es invierno

Arrastrando mis pasos me incorporo
a la gran máquina económica activa

Soy una tuerca girando al ritmo del eco
de sus zapatos taco cinco recién lustrados

El timbre de la tarde me devuelve a casa
con una bolsa de pañales en la mano

Tu risa tras la puerta quiebra
el metal nuestro de cada día




Becky Urbina
-Rebeca Urbina Balbuena-
(Lima, Perú, 1983)
POETA/NARRADORA/GESTORA CULTURAL/
MAESTRIÍA EN LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL/
para leer una entrevista en Diario Correo





1 de septiembre de 2020

Sonia Luz Carrillo, 4 poemas 4 (+1)


Fotografía de Trine Søndergaard

Ella no sabe nada
de arte
ni política.
Ella cada año
pare un nuevo hijo.
Ella no saca para nada
las delicadas narices
de su hogar.
Ella no tiene voz
usa poco los ojos
los oídos los tiene atrofiados.
En mi país
ella es la esposa ideal.

de Sin nombre propio, Lima, 1973


Fotografía de Trine Søndergaard

DIME SAFO

Dime Safo
tú que también fuiste hembra
e intentabas poesía.
¿Fuiste también tenida
en bello,
apetecible,
gran estorbo?

de Sin nombre propio, Lima, 1973



*

Fotografía de Trine Søndergaard

Decir a contraluz
centrar el objetivo
modular el volumen

                 PERO NO CALLAR
                             
                             NO CALLAR

de La realidad en cámara oscuraEdiciones Capuli, 1981





*

Fotografía de Nicolai Howalt y Trine Søndergaard


Tengo deberes
-alguien diría, sagrados-
que cumplir
(...)
y por eso estoy aquí
solitaria
impávida
observando
el amor inquieto
de las aves
la danza ruidosa
de la hierba
escuchando
tranquila
la lenta
la dulcísima
canción
de una torcaza.

Publicado en La Casa de Cartón, No 8, Lima 1986
incluido en Tierra de todos, 1989


B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Trine Søndergaard

Este es el misterio que me acoge 
gozo  
de dibujar lo inasible  
abrir puertas  
abrir ventanas 
Y salir





Sonia Luz Carrillo
(Lima, Perú, 1948)
POETA/PERIODISTA/PROFESORA/INVESTIGADORA
para leer + en CREAR EN SALAMANCA




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