9 de junio de 2026

Marina Casas, 4 poemas 4


Obra de Valeria Duca

EL CICLO DE LA POESÍA

En un café escribo poemas
para reconfortarme en mi voz.
Después
serán corregidos,
parte de un poemario
que alguna editorial
desconocida
publique.
Habrá algún lector que al azar
me encuentre
e incluso me lo haga saber.
Habrá lectores obligados
por nuestro vínculo,
(qué lástima que estos
no se sepan conmover).
Habrá frustración
por haber perdido
mi parte más íntima,
tan sólo por ver mi nombre
en cualquier librería
de capital federal.
Habrá deseos de quedarme en silencio,
de reprimir el impulso,
hasta que lo irrefrenable
descienda por el brazo
y vuelva a un café
cuando ya no recuerde
quien soy.



Obra de Valeria Duca

Al poema necesito quererlo,
admirarlo con orgullo
acariciar su sonido,
a veces vestirlo
perfumarlo, también
romperlo.
Que pueda conmoverme
cada vez que me habla,
cuidarlo sin condiciones,
recibir su compasión sabiendo
que no va a fallarme.


Obra de Valeria Duca

Un poema no es un truco de magia
pero es lo más cercano que conozco,
con tal de que desvíe por un segundo
la mirada, me haga ver
otro mundo.
Escribirlo
me alivia más que leerlo,
al poema propio lo desconozco
pero resuena su familiaridad.
El ajeno
me toma el cuerpo por sorpresa,
aún mayor es su mérito
en el instante que soy comprendida por otro
que dijo lo que necesitaba.
Un poema no es una cura
sin embargo, a veces se acerca
por su efecto paliativo.
Tenga o no sentido voy a buscarlo
en las más oscuras de mis noches.


Obra de Valeria Duca

Cuando me pierdo invoco un poema propio
lo repito como mantra
“volver a escribir”.
No hay brújula a la vista
miro mis dichos del pasado
con un pie en lo incierto.
Ya adopté un perro,
ya dejé terapia,
es hora de volver al papel
dejar mi huella.






Al poema necesito quererlo, Halley Ediciones, 2026




Marina Casas
(Buenos Aires, Argentina, 1986)
POETA/BAILARINA DE TAP Y ESTILOS URBANOS/
AUTORA/COREÓGRAFA/DIRECTORA DE OBRAS DE DANZA-TEATRO/
GUIONISTA DE CINE 
de Al poema necesito quererlo, Halley Ediciones, 2026
para leer + en EMMA GUNST

7 de junio de 2026

Indio Solari, (Última carta)

Fotografía de Eloísa Molina para La Tinta

Hay un ruido de platos vacíos en la Argentina.
Un sonido áspero.
Como ascensores cayendo dentro de hospitales apagados.
Como tizas partidas sobre pizarrones gastados en escuelas que ya no llegan a fin de mes.
Y mientras desde arriba venden épica financiera con sonrisa televisiva, abajo la realidad mastica gente.
Los jubilados cuentan monedas como si fueran balas sobrevivientes de una guerra perdida.
Les licuaron la vida despacito.
Primero los remedios.
Después la comida.
Después la dignidad de tener que elegir entre calefacción o un paquete de arroz.
Y todavía aparecen predicadores del ajuste diciendo que el sufrimiento “era necesario”.
Como si el hambre fuese una materia universitaria.
Como si ver ancianos revolviendo descuentos fuera parte del equilibrio fiscal.
Los laburantes tampoco llegan.
El sueldo dura menos que un semáforo en verde.
El consumo se desplomó porque ya no se compra: se sobrevive.
La heladera parece un teatro abandonado después del saqueo.
Y en las calles hay persianas bajas como párpados cansados.
Construcciones detenidas.
Fábricas respirando por tubos.
Comercios vacíos donde antes había ruido de monedas y olor a pan caliente.
La recesión avanza como hollín pegado detrás de las paredes.
Silenciosa.
Espesa.
Entrando en las casas mientras algunos influencers del mercado festejan numeritos como si la economía fuera un videojuego sin cadáveres.
También le metieron motosierra a la educación y a la salud.
Universidades asfixiadas.
Hospitales universitarios peleando por insumos básicos.
Docentes agotados enseñando entre ruinas presupuestarias y techos que lloran goteras.
Pero en la televisión hablan de libertad.
Siempre libertad.
Aunque millones estén cada vez más presos del miedo, de las deudas, de la angustia de perder el trabajo.
Y entonces aparece el gran truco del circo:
hacerte creer que la crueldad es valentía.
Que insultar es gobernar.
Que destruir es sincerarse.
Que el ajuste sobre los cuerpos cansados del pueblo es una especie de purificación divina.
Hay fanáticos aplaudiendo el incendio mientras el humo les entra por debajo de la puerta.
Gente defendiendo verdugos porque aprendieron a odiar más de lo que aprendieron a pensar.
Y lo más oscuro no es el personaje delirante que grita desde el escenario.
Lo verdaderamente oscuro es una sociedad agotada, partida, furiosa…
que empezó a normalizar que le rompan el alma a los más débiles mientras le llaman “cambio” al derrumbe.
La Argentina no se está quedando sin plata solamente.
Se está quedando sin alma.
Sin paciencia.
Sin futuro.
Y cuidado…
porque cuando un pueblo ya no siente el dolor del otro,
el monstruo deja de gobernar desde arriba.
Empieza a vivir adentro de todos.

(finales de 2024)



Carlos Alberto "Indio" Solari
(Paraná, Entre Ríos, 1949 - Bs. As., Argentina, 2026)
MÚSICO/CANTANTE/COMPOSITOR
Leída en PATAGONIA PRESS
para leer una entrevista en REVISTA ORSAI

2 de junio de 2026

Tamara Padrón, 2 poemas 2

ASÍ DE SIMPLE

¿Por qué una mujer llora?
Esta mañana no sabe cómo responder
a esa pregunta ni otras similares,
estudia el reflejo de su rostro en la ventana
reconoce el gesto perdido de su padre.
Ese día a todos los lugares que fue
lo hizo caminando sobre su propio pasado.
Siente la porosa fragilidad
de la madera balsa, también
siente la arena extendiéndose contra el mar.
A veces es posible estar en un sitio
y al mismo tiempo en otro, intuye.
Sigue tejiendo un pañuelo verde
“Si estuviera muerta – se dice,
no podría tejer un pañuelo de lana verde”
Todo es así de simple
Unas palabras echadas
mientras teje sin mirar el océano,
la marea se retira arrastrando
peces, pequeñas rocas, restos.
A ella le estamparon el miedo como
una marca de agua en plena frente.
Aprendimos a temer con cada sorbo
de leche materna o de fórmula
Nadie esperaba que sobreviviéramos
Y menos que nos quedara fuerza suficiente
para extender juntas, cada vértebra al sol.

de Es tiempo de soltar la lengua: poemas despenalizantes, Las Guachas Ediciones, 2020




CONTRA LAS CELEBRACIONES

Hay miedos tan espeluznantes
como el silencio en una cuna
A pesar de eso sigo acá
bajando libros como botellas
pensando en el barro de aquella infancia
que supo parirnos sin amor y en las rocas.
Tengo la a misma edad que Walt Whitman
celebrándonos a todos contra su poesía.
La memoria se empaña
como el interior de un auto en invierno.
La sed me devuelve a este mundo,
nada pudo unirnos tanto como eso que nos faltaba
Me dejo llevar hacia la intemperie
demasiada nieve
y la mueca de esos días juntos.

de Migraciones, la vida se desliza con facilidad, 2018




Tamara Padrón Abreu
(Lima, Perú, 1980)
Nacionalizada argentina
Reside en San Martín de los Andes
POETA/ESCRITORA/EDITORA EN LAS GUACHAS/
PROFESORA DE LETRAS/INTEGRANTE DE COLECTIVA CRONOPIA
para leer + en AGENCIA PACO URONDO
para leer una nota en ETER DIGITAL
su WEB

29 de mayo de 2026

Noël Valis, 2 poemas 2


Fotografía de Riitta Päiväläinen

LAS MUJERES TIENDEN SUS FALDAS SOBRE LOS HOMBRES

Cuando las mujeres tienden sus faldas sobre los hombres,
algo, quizá el viento, se siente vencido y ama,
deviene un vagabundo de sueños por olas interiores de guijarros,
busca saladas lágrimas calientes acurrucándose entre dos pechos.
Puede convertir un octubre tranquilo en rompeolas de corazones.
 
Cuando las mujeres tienden sus faldas sobre los hombres,
el sol es amplio e inconsciente. Las sábanas se secan pronto.
Las sorpresas vienen con tiernas prendas aleteando;
con pequeños botones que se desprenden y caen y ruedan;
con aire repentino que cierra de golpe una ventana y atrapa la oscuridad.
 
Las mujeres ondulan y recogen sus faldas,
mientras se resbalan de sus manos húmedos peces agitados,
uno de esos peces está aprendiendo cuán incierto
es el paso de una nube de verano retumbando en la distancia,
perforando gorras de nubes, picadas de bordes aborregados.
 
Cuando las mujeres tienden sus faldas sobre los hombres,
echan una red de sombras
sobre la dulce forma indefensa que allí yace.
Niña, esto de ser hembra, este brillo, este temblor,
es lo que viento, sol y nube han hecho de ti. Haz tú otra cosa.

Traducción de Noël Valis

WOMEN SPREAD THEIR SKIRTS OVER THE MEN

When women spread their skirts over the men,
something, maybe the wind, is overcome and loves,
becomes a drifter of dreams through cobbled inland waves,
looks for warm, salty tears nestled between breasts.
Can turn quiet October into a breaker of hearts.

When women spread their skirts over the men,
the sun is ample and unconscious. Sheets dry quickly.
Surprises come with tender garments flapping;
with small buttons that burst and fall and roll;
with sudden air that bangs a window shut and catches the dark.
 
Women billow and furl their skirts,
as wet, thrashing fish slip through their hands,
one of those fish learning how uncertain
is the passing of a summer cloud that rumbles distance,
that pierces cloud caps, pinked with mackerel edges.
 
When women spread their skirts over the men,
they cast a net of shadows
over the soft, helpless form that lies there.
Child, this being female, this glistening, this tremor,
is what wind, sun, and cloud made you. You make something else.


 

Fotografía de Agatha Katzensprung
LEER ES UN ACTO TAN ÍNTIMO

Leer es un acto tan íntimo...: mira cómo mi dedo dibuja
tus vértebras, delicadamente recorre los bordes tocando
el hueco espacio entre tu encuadernación y tu espalda
y se demora sobre la cubierta conteniendo el aliento,
retardando el momento, el deslumbrante segundo de abrir
tus secretos, de devorar tus delicias, mi amante, mi texto;
dame tus palabras, tus imágenes, tu inteligencia
mientras yo, pasando anhelante los firmes extremos
de tus páginas,
gozo, triunfo, en esta esquiva criatura de súbita, ardiente
albura cuya elocuencia adivino y comparto
como hundiéndome entre las cubiertas saboreando las mejores
partes.
Me rindo a tu varonil gracia, mi texto, mi amante,
mi amante, mi texto.

Traducción de Julia Uceda

READING IS SUCH AN INTIMATE ACT

Reading is such an intimate act: see how my finger traces
your spine, delicately runs along the edge, touches
the hollow space between the binding and your back,
and lingers, hovering breathless and poised above the cover,
deferring the moment, the dazzling second of opening
your secrets, devouring your pleasures, my lover, my text;
give me your words, your images, your cleverness,
while I, eagerly turning the stiffened tips of your pages,
delight, exult in this shy creature of sudden, burning
whiteness whose eloquence I bespeak and share,
as diving between the covers, savoring the best parts,
surrender to your manly grace, my text, my lover,
my lover, my text.


Colección Esquío de Poesía, 2003
Prólogo de Carol Maier



Noël Maureen Valis
(1945)
ESCRITORA/POETA/INVESTIGADORA/TRADUCTORA/PROFESORA
Colección Esquío de Poesía, 2003
Prólogo de Carol Maier
para leer + en CERVANTES VIRTUAL
+ en la Academia Noretamericana de la Lengua Española ANLE



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