Mostrando entradas con la etiqueta elena vizerskaya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta elena vizerskaya. Mostrar todas las entradas

14 de enero de 2024

Nieves Neira Roca, Gaza


Fotografía de Elena Vizerskaya

GAZA

Yo pensaba que en este pueblo pequeño no había asesinos
decía en los años del terror un poeta de mi ciudad, Luís Pimentel
Los miles de horas, de siglos que hicieron falta para hacer un hombre,
decía de aquella Galicia en las cunetas.

Dejar a los hombres sin alimento es una falta que ninguna circunstancia atenúa, a ella no se aplica la distinción de lo voluntario y lo involuntario, escribió en el siglo I el Rabino Yochanan ben Zakai.

¿Qué puede, hoy, entrar en este poema?
¿Qué cielo destruido puede entrar en este poema?
¿Qué número macabro de niños muertos puede caber aquí?
¿Cuál es la distancia entre el rostro que lanza una bomba y el rostro del niño muerto?
¿Cuál es el límite entre la televisión y el rostro del niño muerto?  ¿Entre el teléfono que sostengo en las manos y el rostro del niño muerto?

230 niños asesinados
534 niños asesinados
724 niños asesinados
1020 niños asesinados
¿Va mejor con el poema decir muerto que asesinados?

En la Tierra Prometida la muerte llueve en el rostro de los niños asesinados
Yo no tengo derecho a escribir este poema
Lo real del poema no es ninguna seducción
Es un rostro.

En mi casa me hablaron de una mujer a quien tronzaron la lengua
Fueron los policías de otra tierra prometida. Le hicieron cosas que no se pueden decir
Le llamaban loca porque a todo mundo se las contaba
Porque los policías de la tierra prometida eran sus vecinos
porque nunca nadie le pidió perdón y sólo tenía trece años.
¿Cómo entra en el poema lo que no se puede decir?

Humano es el dolor
el dolor tiene letra en esta boca
en tu boca, en mi boca, en nuestra boca,
el dolor se mastica, lo masticamos, el dolor está dentro de la palabra
en los ojos de los pájaros.

Lo inhumano aún se resiste a ser dicho
como si el lenguaje no quisiese
pronunciar lo que no debiera haber sido
lo que nunca debiera haber sido
un resto de amor ciego de la lengua.

La Tierra prometida está armada
diente por diente en la tierra prometida
El mar embate con la pared de un muro.

Ninguna idea de sí que se cierre sobre sí es el poema
Ninguna idea de sí que se cierre sobre sí es la tierra prometida
Ningún sueño negro viene de ningún sueño
negro sueño negra tierra prometida.

Lo que no se puede decir salta con el mando de la televisión
De un canal a otro el ruido el ruido sordo de lo que no se puede decir
La mujer de la que me hablaron en la casa grita en la televisión
Nadie le ve el rostro.

Cierro los ojos en el poema

todos los nombres, todos los nombres de los números, 
todos los rostros de todos los números, 
todos los rostros que la historia engulle

Un pueblo sin luz, sin agua, sin salida
Aceptarás lo inaceptable cuanto más expuesto se muestre
cuanto más aparezca en la televisión
Una vez y otra el ángel de la historia que se retira.

Lo que no se puede decir rueda en silencio contra nosotros
Lo que no se puede decir ahoga el cristal de la historia
En la tierra prometida todos creen ser asesinos
En la tierra prometida todos huyen de todos
En la televisión un niño pincha los ojos de los pájaros
La rueda de silencio del mundo es la tierra prometida
El poema rompe la promesa
Ningún poder, ningún destino, por sobre esta tierra y este cuerpo
El poema rompe la promesa
que lo hizo nacer
y se retira.



Eu pensaba que niste pobo pequeno non había asasinos
dicía nos anos do terror un poeta da miña cidade, Luís Pimentel
Os milleiros de horas, de séculos que fixeron falla para faguer un home,
dicía daquela Galicia nas cunetas.

Deixar os homes sen alimento é unha falla que ningunha circunstancia atenúa, a ela non se aplica a distinción do voluntario e o involuntario, escribiu no século I o Rabino Yochanan ben Zakai.

Que pode, hoxe, entrar neste poema?
Que ceo destruído pode entrar neste poema?
Que número macabro de nenos mortos pode caber aquí?
Cal é a distancia entre o rostro que tira unha bomba e o rostro do neno morto?
Cal é o límite entre a televisión e o rostro do neno morto?  Entre o teléfono que sosteño nas mans e o rostro do neno morto?

230 nenos asasinados
534 nenos asasinados
724 nenos asasinados
1020 nenos asasinados
2300 nenos asasinados
Vai mellor co poema dicir morto que asasinados?

Na Terra Prometida a morte chove no rostro dos nenos asasinados
Eu non teño dereito a escribir este poema
O real do poema non é ningunha sedución
É un rostro.

Na miña casa faláronme dunha muller a quen tronzaron a lingua
Foran os policías doutra terra prometida. Fixéronlle cousas que non se poden dicir
Chamábana tola porque a todo mundo llas contaba
Porque os policías da terra prometida eran os seus veciños
porque nunca naide lle pediu perdón e só tiña trece anos.
Como entra no poema o que non se pode dicir?

Humana é a dor
a dor ten letra nesta boca
na túa boca, na miña boca, na nosa boca,
a dor mastígase, mastigámola, a dor está dentro da palabra
nos ollos dos paxaros.

O inhumano aínda se resiste a ser dito
como se a linguaxe non quixese
pronunciar o que non debera ter sido
o que nunca debera ter sido
un resto de amor cego da lingua.

A Terra prometida está armada
dente por dente na terra prometida
O mar bate coa parede dun muro.

Ningunha idea de si que se peche sobre si é o poema
Ningunha idea de si que se peche sobre si é a terra prometida
Ningún soño negro vén de ningún soño
negro soño negra terra prometida.

O que non se pode dicir salta co mando da televisión
dunha canle a outra o ruído o ruído xordo do que non se pode dicir
A muller da que me falaron na casa grita na televisión
Ninguén lle ve o rostro.

Pecho os ollos no poema
tódolos nomes, tódolos nomes dos números, 
tódolos rostros de tódolos números, tódolos rostros que a historia engole
Un pobo sen luz, sen auga, sen saída
Aceptarás o inaceptable canto máis exposto se mostre
canto máis apareza na televisión
Unha vez e outra o anxo da historia que se retira.

O que non se pode dicir roda en silencio contra nós
O que non se pode dicir abafa o cristal da historia
Na terra prometida todos cren ser asasinos
Na terra prometida todos foxen de todos
Na televisión un neno pincha nos ollos dos paxaros
A roda de silencio do mundo é a terra prometida
O poema rompe a promesa
Ningún poder, ningún destino, por riba desta terra e deste corpo
O poema rompe a promesa
que o fixo nacer
e se retira.


Nieves Neira Roca
(Lugo, España, 1983)
POETA/ESCRITORA/PERIODISTA
Leído en TR3S REINOS

6 de junio de 2023

Camila García Reyna, 4 poemas 4 (+1)


Fotografía de Leila Amat Ortega

les pregunté a las runas por el fondo
y me dijeron fondo
les pregunté por el regalo
y respondieron regalo
y me callé
quien se junta con su opuesto 
espera opuesto
esa es la claridad
balbuceamos para orillar palabra
hundimos los pies para entender el río
sostenemos la casa para encontrar la forma del abrazo
les pregunté a las runas por el fondo
y me dijeron fondo
amor
les pregunté por el regalo
y me nombraron regalo
como si me dijeran está claro
es tan claro
amor
y me callé
quien se junta con su opuesto aprende
la espada indica la herida que a la luz sana
quien se junta con su opuesto aprende
serenidad ante los obstáculos
meditación y goce
camino de la sangre movida por el viento
les pregunté a las runas
amor
para que me dijeran
amor
todo está claro



SON LAS 10 DE LA NOCHE

tengo un cansancio lindo de andar siendo
de haber movido el cuerpo suficiente
de levantarme al alba
de ir a la feria de verduras
de ir al cole en bicicleta
de compartir el aula
de volver a andar en bici
de visitar al amigo y a la amiga
de volver a andar en bici
de pintar macetas
de juntar piedritas y palitos
de armar plantas de mis plantas
de ordenar de lavar de cocinar
un cansancio bonito de andar siendo
así nomás
de andar siendo
así nomás
maravilloso
hoy cruce la circulvalación en bici
para ir a lo del franco
ida y vuelta
de Inaudi a Providencia
sonreí a la ida
sonreí a la vuelta...
cuando era adolescente
un amigo de mi edad
se quedó en la circunvalación para siempre con la bici
en la de San Carlos la otra
sabía reírse ese amigo
tocaba la guitarra
y todos lo querían porque era bueno
el corazón de él
y por eso su velorio fue una fiesta
ahora pienso que su alma
se vino acá para vivir así
alegre y arriegado
un corto trecho
enamorado se venía en bici de Carlos Paz a Cabalango a compartir la tarde
y éramos chicos
hoy lo he pensado mucho con ternura
durante tantos años no quise andar en bici
me daba miedo
y cuando volví a la bici
me daba miedo
cruzar la circunvalación
y hoy
primera vez
me sonreí a la ida
me sonreí a la vuelta
fue como haber ganado
fue como haber traido hasta la vida
el recuerdo de un niño
como ser en libertad
sencillamente
tengo cuatro pesos en un sobre
cinco en mi billetera
y dos en la cuenta del banco
antes de ayer tenía docientos y sentí angustia
hoy tengo once pesos
nada me falta
hice un guiso abundante
siento un dulce cansancio
soy feliz


Fotografía de Marius Filipoiu
yo también escribí mi muerte
tan jovencita
quería que me entierren desnuda
en el patio de alguien que me ame
me imaginaba muerta joven 
como lxs abuelxs que no conocí
como el niño que me gustaba en 4to grado
como mis tíxs y amigues 
como el chico del que me enamoré a los 17
como mi compañero de la facu
una muerta vigorosa
nutritiva
potente
no tenía intención de irme con el tiempo
sin saber en qué condiciones entregar la carne
ni en qué tierra
ni si habrá alguien a mi lado
escribí mi muerte
cuando la esperaba presentarse
de un momento a otro
pero ahora 
desenredo mis cabellos
sin espacio de pensarla
y ya no
no la espero
aunque confío
que llegará oportuna a reciclarme
a recordarle a mi corazón
su cristal



Fotografía de Leila Amat Ortega

SOY MUJER

me van los ovarios en eso
la bronca me va la sangre
soy mujer soy nadie
tendría que ser maestra o esposa
o vedette o estúpida o sumisa
tendría que estar
feliz porque Cristina está en el mando
feliz porque hay ilustres femeninas
que se cuentan con los dedos de la mano...
o por supuesto también con los del pie
total
a quién mierda le importa que importemos
total
mientras saquemos volantes y panfletos
el machismo recepta que existimos
total
ser mujer es más fácil que ser pobre
y ser pobre y mujer
de maravillas
y lesbiana mejor
y ser travesti es la crem de la crem de la violencia
soy mujer y si un compañero tiene
muchas ganas de lamerse las pelotas
alza la voz o el porte o cualquier cosa
total
sana tradición la de seguirnos callando
total
somos putas sensibles o rebeldes sin causa
total
el capitalismo excede a la lucha de género
total
si nos cagan a palos nos encanta ser víctimas
total
la que abusan o violan la cagó por bonita
o por provocadora de erotismo indeseable
total
la igualdad en papeles me deja bien tranquila
soy mujer y gozo de humanos derechos
puedo votar e incluso lavarme los dientes.

Leído en la entrevista de Luis Bel



B O N U S  T R A C K 

Arte de Elena Vizerskaya

siento gratitud hacia mi corazón
es sabio
me va guiando 
espera mis pasos endebles
frente al miedo
cuida de mí
paciente
enternecido
para mi corazón todo es ganancia



Ph María Lenina
Camila García Reyna
(Córdoba, Argentina, 1987)
POETA/LICENCIADA EN LETRAS MODERNAS/
DOCENTE/TALLERISTA
para leer + en ULRICA REVISTA

14 de marzo de 2021

Susana Barragués, 2 poemas 2


Fotografía de Elena Vizerskaya

EL CORAZÓN

a Raúl Vacas Polo

El corazón es ese órgano humeante atestado de paracaidistas,
capaz de dirigir mil operaciones aeroportuarias por segundo.

El corazón tiene la propiedad de la solubilidad, y así se
disuelve en casi todo: en la leche, en el aire, en la palabra.
Las chicharras del verano, el olor a tierra mojada,
los trenes abandonados a mediodía, hinchan el corazón de gas
y movimiento, y le imprimen energía.
Todo ocurre con velocidad en los corazones incendiarios,
que se empeñan como submarinos rojos en las querencias imposibles,
en los equipajes rotos.

El corazón está lleno de hipódromos verdes donde pastan
caballos voladores, de modo que la potencia de un corazón
se mide en caballos de vapor.

El corazón, ese órgano bursátil, ese aparato enrarecido
y furioso, está compuesto de fibras y escarabajos tejedores,
y se explica mediante el lenguaje de los signos:
acercar, dormir, acariciar. Cuando una brizna incendiaria lo toca,
ni los helicópteros, las almendras antidisturbios, los apagadores corta- fuegos,
pueden airearlo.

A veces una mata de amapolas rojas enreda el corazón
hasta asfixiarlo. Alguien o algo lo envenenan, con alimañas
y ozono y oleoductos. El corazón escupe, pero nada consigue calmarlo,
y un agua sucia y estancada detiene todo el movimiento.

Para arrancar de nuevo el corazón: soplar con los labios cerca del pecho, pulsar on.

de Los hipódromos del corazón, Fundación Jorge Guillén, 2002


Fotografía de Elena Vizerskaya

ANATOMÍA SIN PASAR POR GUERRA

Mi cráneo es una copa sin esquirla rota por el borde.
Mi tronco una roca no cuarteada por el hielo.
Mi espalda una pátina sin mácula.
Mis piernas dos lanzas sin torcer.
No tengo cornada, grieta, cicatriz de machete.
No me han clavado la daga mortífera de Alejandro.
La espada de Damocles no me ha cercenado el cuello.
Ningún dardo me han asentado en la coronilla.
No he sido repasada con el filo de una gumía
marcada con una tea ardiente o rebanada por puñal.
No me han rapado la cabellera con cuchilla de barbero.
No está en mi brazo el tatuaje de Simbad, el punto de Buda,
el símbolo vikingo de la runa Inguz o del “Nuevo Comienzo”
ni me han tallado la estrella de David en el hueco poplíteo.
No llevo el pez de los cristianos en la frente,
ni la silueta que distingue al elegido, al esperado,
el hijo del hijo de la vaca primordial en el brazo.
Si han clavado alfileres en mi vudú, nada he notado.
Apenas cuento, en mi cartilla, con un esguince de tobillo
dos orificios en las orejas para colgar pendientes
y la marca de haber saltado una alambrada.
Gracias a la suerte,
a las Actas de Capitulación incondicional de Alemania
y a un ente en forma de viento fértil que estoy conforme en llamar Dios
estoy entera, de una pieza y en pie.

Pero mi alma es una torre de cáscaras de huevo.

leído en su WEB



Susana Barragués Sainz
(Bilbao, España, 1979)
Reside en León
POETA/LICENCIADA EN CIENCIAS AMBIENTALES/
LICENCIADA EN HUMANIDADES
para leer + en ASTORGA REDACCIÓN
+ en MADRI+D

25 de noviembre de 2019

Barbara Ras, No puedes tenerlo todo


Arte digital de Elena Vizerskaya -alias Kassandra-


NO PUEDES TENERLO TODO

Pero puedes tener la higuera y sus hojas gordas como manos de payaso
enguantadas de verde. Puedes tener el toque de un solo dedo de once años
en la mejilla, despertándote a la una de la mañana para decir que el hámster ha regresado.
Puedes tener el ronroneo del gato y la mirada conmovedora
del perro negro, la mirada que dice, si pudiera mordería
cada pena hasta que huyera, y cuando llegue agosto,
podrás tenerlo agosto y abundante. Puedes tener amor,
aunque a menudo será misterioso, como la espuma blanca
que burbujea encima de la olla de frijoles sobre las alubias rojas
hasta que te das cuenta de que el gemelo de la espuma es la sangre.
Puedes tener la piel en el centro de las piernas de un hombre,
tan sólida, como un muñeco. Puedes tener la vida de la mente,
fulgurando ocasionalmente en vestimentas sacerdotales, nunca admitiendo mezquindad,
nunca deteniéndote para sobornar al guardia huraño que te dirá
que todos los caminos se hacen estrechos en la frontera.
Puedes hablar un idioma extranjero, a veces,
y puede significar algo. Puedes visitar el marcador en la tumba
donde tu padre lloró abiertamente. No puedes traer de vuelta a los muertos,
pero puedes hacer que las palabras perdona y olvida se tomen de las manos
como si quisieran pasar toda una vida juntas. Y puedes estar agradecida
por el maquillaje, la forma en que besa tu cara, mitad especia, mitad amnesia, agradecida
por Mozart, sus muchas notas corriendo hacia la alegría, por las toallas
chupando las gotas sobre tu piel limpia, y por la sed más profunda,
por el maracuyá, por la saliva. Puedes soñar,
el sueño de Egipto, los caballos de Egipto y tú cabalgando en la arena caliente.
Puedes tener a tu abuelo sentado al lado de tu cama,
al menos por un tiempo, puedes tener nubes y letras, el salto
de las distancias, y comida india con salsa amarilla como el amanecer.
No puedes contar con la gracia para favorecerte entre la multitud,
pero aquí está tu amigo para enseñarte cómo saltar alto,
cómo tirarte sobre la barra, hacia atrás,
hasta que aprendas sobre el amor, sobre la dulce rendición,
y aquí hay bígaros, buses que se arrodillan, granjas en la mente
tan reales como África. Y cuando te falle la adultez,
aún puedes invocar el recuerdo del cisne negro en el estanque
de tu infancia, el pan de centeno con mantequilla de maní y plátanos
que te dio tu abuela mientras el resto de la familia dormía. 
Está la voz que aún puedes invocar a voluntad, como la de tu madre,
siempre habrá de susurrar, no puedes tenerlo todo,
pero hay esto.

YOU CAN'T HAVE IT ALL

But you can have the fig tree and its fat leaves like clown hands
gloved with green. You can have the touch of a single eleven-year-old finger
on your cheek, waking you at one a.m. to say the hamster is back.
You can have the purr of the cat and the soulful look
of the black dog, the look that says, If I could I would bite
every sorrow until it fled, and when it is August,
you can have it August and abundantly so. You can have love,
though often it will be mysterious, like the white foam
that bubbles up at the top of the bean pot over the red kidneys
until you realize foam's twin is blood.
You can have the skin at the center between a man's legs,
so solid, so doll-like. You can have the life of the mind,
glowing occasionally in priestly vestments, never admitting pettiness,
never stooping to bribe the sullen guard who'll tell you
all roads narrow at the border.
You can speak a foreign language, sometimes,
and it can mean something. You can visit the marker on the grave
where your father wept openly. You can't bring back the dead,
but you can have the words forgive and forget hold hands
as if they meant to spend a lifetime together. And you can be grateful
for makeup, the way it kisses your face, half spice, half amnesia, grateful
for Mozart, his many notes racing one another towards joy, for towels
sucking up the drops on your clean skin, and for deeper thirsts,
for passion fruit, for saliva. You can have the dream,
the dream of Egypt, the horses of Egypt and you riding in the hot sand.
You can have your grandfather sitting on the side of your bed,
at least for a while, you can have clouds and letters, the leaping
of distances, and Indian food with yellow sauce like sunrise.
You can't count on grace to pick you out of a crowd
but here is your friend to teach you how to high jump,
how to throw yourself over the bar, backwards,
until you learn about love, about sweet surrender,
and here are periwinkles, buses that kneel, farms in the mind
as real as Africa. And when adulthood fails you,
you can still summon the memory of the black swan on the pond
of your childhood, the rye bread with peanut butter and bananas
your grandmother gave you while the rest of the family slept.
There is the voice you can still summon at will, like your mother's,
it will always whisper, you can't have it all,
but there is this.




Barbara Ras
(New Bedford, Massachusetts, EE.UU., 1949)
POETA/TRADUCTORA/EDITORA
de Bite Every Sorrow, Louisiana State University Press, 1998
Traducción de Beverly Pérez-Rego
Propuesta de traducción de Emma Gunst
Lectura recomendada por Jorge Prinzo
para leer una entrevista en THE MASSACHUSETTS REVIEW
para leer más en CÍRCULO DE POESÍA

26 de mayo de 2019

Juan Pablo Abraham, 4 poemas 4


s/d del autor


FLOR EN EL CEMENTO

También el tallo rompe el cemento
y crece en la calle o en una vereda
solo, con violencia, en la intemperie.
El cemento lo oprime, lo empuja
no lo quiere sobre su gris compacto.

Vos también pusiste en tu mochila
palabras y más palabras, un vientre
materno de palabras, que en las noches
rompen la cal seca de tus paredes
y crecen en torno a la ventana. 





Fotografía de Aino Kannisto


LA SOLEDAD DEL PAN

Después de cena
los más unidos de la familia
eran los platos, los cubiertos y los vasos.

En cambio, el pan,
el poeta imprescindible,
luego de un beso en la frente,
era arrojado a la basura.





Ilustración de X.Lan


UTOPÍA
(Mi hija colgada boca abajo)

El mundo dado vueltas
tiene leyes poderosas:

Formas no convencionales
para resistir en él.





Fotografía de Elena Vizerskaya

ESTÉTICA

A la hora de la siesta
con una rama pelada
cazábamos mariposas.

Si alguna caía sin herida
esparcíamos por el aire
el polvo amarillento
de las manos. Y esa era
nuestra forma elemental
de unirnos con la belleza. 




Juan Pablo Abraham
(Noetinger, Córdoba, Argentina, 1980)
Reside en Villa María desde 1999
POETA/EDITOR/TRADUCTOR
LICENCIADO EN LENGUA Y LITERATURA
de La soledad del pan, Editorial Borde Perdido, 2019
Texto de contratapa de Silvio Mattoni
para leer una reseña en EL DIARIO DEL CENTRO DEL PAÍS
para leer + en REVISTA GUKA

11 de abril de 2019

Selva Casal, No me alcanzan los brazos de la tierra


Fotografía de Elena Vizerskaya (alias KaSSandrA)

NO ME ALCANZAN LOS BRAZOS DE LA TIERRA

No me alcanzan los brazos de la tierra
no me alcanza la vida
mis amantes me duelen
andan por mi cerebro y son
la vida que no tuve
el silencio anterior
ya estoy definitiva muerta
tuve una casa
tuve tantos hijos subterráneos fantasmas
de noche me hostigaban
cosas y voces que no sé
tú podías haber sido mi padre
tú podías haber sido mi hijo
las calles por donde nos moríamos
no tenían sentido
despierta así no volverás a ser
tócame no hay parte de mi cuerpo
que no sea universal
sé que palpo en silencio
cosas que no he vivido
tristes constelaciones
piernas playas arenas
mutilados enfermos
yo nunca estaré muerta
me dolerán las uñas
los cuerpos los abrazos
los viajes la aventura feroz de cada célula.

THE ARMS OF THE EARTH CAN'T HOLD ME

The arms of the earth can’t hold me life can’t hold me
my lovers hurt me
they walk through my brain and become
the life I never had
the previous silence I’m now definitively dead
I had a house I had so many underground ghost children
at night strange things unknown voices
would harass me
you could have been my father
you could have been my son
the streets where we died
made no sense
you’ll never be that awake again
touch me there’s no part of my body
that isn’t universal
I know I grope in silence
for things I’ve not experienced
sad constellations
legs beaches sands
the mutilated the infirm
I will never be dead
my nails will still hurt
and the bodies the embraces
the journeys
each cell’s wild adventure.




Selva Casal 
(Montevideo, Uruguay, 1927-2020)
POETA/ABOGADA
en El infierno es una casa azul y otros poemas
Colección de Poesía Todos Bailan, Libros de Tierra Firme, 1999
Traducción al inglés de Jeannine M. Pitas
para leer MÁS


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...