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10 de febrero de 2015

Sharon Olds, Lo que me impresionó cuando murió mi padre


Fotografía de Nishe (Magdalena Lutek)

LO QUE ME IMPRESIONÓ CUANDO MURIÓ MI PADRE

No me impresionó de su muerte
que su rostro perdiera cuanto le quedaba de carne
como si sus huesos estuvieran creciendo;
ni la pequeñez de su último aliento,
mota de polvo bajo la cama de una muñeca;
ni el hogar abierto de su boca al morir;
o su corazón detenido, bajo su pecho.
Las llamas que lo quemarían, la línea
que apareció bajo sus pupilas, la tierra que lo cubriría:
nada me impresionó hasta que desperté
junto a mi esposo y recordé que mi padre
no se afanó por respirar, con cuánta calma
su cuerpo recibió la muerte, ese aliento final
tan pequeño y, después, nada, ni un esfuerzo: eso
no me impresionó pero cuando lloré
y sentí el peso de mi esposo sobre mí
y las lágrimas sobre mi rostro mi cabello mis orejas
como si mi cabeza estuviera sumergida,
cuando lloré y él me hizo callar -los niños
al otro lado de la puerta y la esposa de mi padre
al otro lado de la pared delgada- cuando calló mi llanto
con su mano suave sobre mi boca
casi como si pensara que mi llanto podía sonar
como si yo estuviera acabando, eso me impresionó.





Ph Antonio Olmos 
Sharon Olds 
(EE.UU, San Francisco, 1942)
de The Father, New York: Alfred A. Knopf, 1998
en El padre(edición bilingüe) Bartleby Editores, 2004
Traducción de Mori Ponsowy
para leer MÁS
extraído de RITUAL

20 de enero de 2015

Esther Garboni, 3 poemas 3


Fotografía de Magdalena Lutek (Nishe)

EN ESPERA


Nada me salvará. Sigo sangrando
metáforas, mordiendo mis palabras
hasta ahogarme, fingiendo ser domingo
soleado, botella medio llena,
noche de carnaval, tarde de toros.

Nada me salvará y aún me resisto
a entregar, al silencio, mi rebelde
furia sin contención, mi sorda rabia,
mi tartamudo miedo... Grito al aire:

¡No somos hijos de un mañana libre!
¡No somos padres de una nueva!
Los primogénitos murieron. Grito
al aire: ¡No seré tu dios de plástico!

¿Acaso alguien me escucha tras su puerta
blindada? Tal vez tú, que no te asustas,
encuentras un camino que nos salve.
Tal vez tú, que no tienes puesto nombre.

Mi impaciencia descuelga las aristas
de la noche. No tardes en llegar.




Fotografía de Magdalena Lutek (Nishe)

LA ERA DEL CONTROL

He tecleado mi contraseña
una vez más.
Siete, siete, cinco, cuatro, nueve.
A fuerza de repetirla,
estoy olvidando mi nombre.






The heart book, Denmark, 1550

INTENCIONES

No te acerques 
a mí. Mantén
muy lejos tus palabras.

En la mesa de la esquina, 
me siento sola.

Ya no hablo,
sólo escribo.






Esther Garboni -Esther García Bonilla- 
(Sevilla, España, 1973)
POETA/ESCRITORA/LICENCIADA EN FILOLOGÍA HISPÁNICA
de Tarjeta de embarque, SIM/Libros, 2º edición mayo 2011
para leer MÁS

6 de noviembre de 2014

Ingrid Jonker, 2 poemas 2


Fotografía de Robby Cavanaugh

TE REPASO

Te repaso
sin principio ni fin
repaso tu cuerpo
El día tiene una estrecha sombra
y la noche cruces amarillas
el paisaje no cuenta
y la humanidad es una fila de velas
mientras yo te repaso
con mis pechos
que imitan la cavidad de tus manos

de Humo y ocre, 1963
Traducción de Agustín B. Sequeros



Fotografía de Nishe

EL NIÑO ASESINADO POR LOS SOLDADOS EN NYANGA

El niño no ha muerto
el niño levanta el puño contra su madre
que grita ¡África! grita el olor
a libertad y a brezo
en los emplazamientos del corazón acordonado

El niño levanta el puño contra su padre
en la marcha de las generaciones
que gritan ¡África! gritan el olor
a justicia y a sangre
en las calles de su orgullo armado

El niño no ha muerto
ni en Langa ni en Nyanga
ni en Orlando ni en Sharpeville
ni en la comisaría de Philippi
donde yace con una bala en la cabeza

El niño es la sombra oscura de los soldados
en guardia con fusiles blindados y porras
el niño está presente en todas las asambleas y legislaturas
el niño escruta desde las ventanas de las casas y dentro del corazón de las madres
el niño que sólo quería jugar al sol en Nyanga está en todas partes
el niño hecho hombre recorre toda África
el niño hecho gigante recorre todo el mundo

Sin un pase

Traducción al español de Mario Melnik

THE CHILD WHO WAS SHOT DEAD BY SOLDIERS IN NYANGA

The child is not dead
The child lifts his fists against his mother
Who shouts Afrika ! shouts the breath
Of freedom and the veld
In the locations of the cordoned heart

The child lifts his fists against his father
in the march of the generations
who shouts Afrika ! shout the breath
of righteousness and blood
in the streets of his embattled pride

The child is not dead not at Langa nor at Nyanga
not at Orlando nor at Sharpeville
nor at the police station at Philippi
where he lies with a bullet through his brain

The child is the dark shadow of the soldiers
on guard with rifles Saracens and batons
the child is present at all assemblies and law-givings
the child peers through the windows of houses and into the hearts of mothers
this child who just wanted to play in the sun at Nyanga is everywhere
the child grown to a man treks through all Africa
the child grown into a giant journeys through the whole world

Without a pass

A CRIANÇA QUE FOI MORTA A TIROS POR SOLDADOS EN NYANGA

criança não está morta!
Ela levanta os punhos junto à sua mãe.
Quem grita África ! brada o anseio da liberdade e da estepe,
dos corações entre cordões de isolamento.

criança levanta os punhos junto ao seu pai.
Na marcha das gerações.
Quem grita África! brada o anseio da justiça e do sangue,
nas ruas, com o orgulho em prontidão para luta.

criança não está morta!
Não em Langa, nem em Nyanga
Não em Orlando, nem em Sharpeville
Nem na delegacia de polícia em Filipos,
Onde jaz com uma bala no cérebro.

criança é a sombra escura dos soldados
em prontidão com fuzis sarracenos e cassetetes
criança está presente em todas as assembleias e tribunais
Surge aos pares, nas janelas das casas e nos corações das mães
Aquela criança, que só queria brincar sob o sol de Nyanga, está em toda parte!
Tornou-se um homem que marcha por toda a África
filho crescido, um gigante que atravessa o mundo

Sem dar um só passo.





Ingrid Jonker 
(Douglas, 1933 - Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 1965)
Tradución libre al portugués de Maria Helena D´Eugênio
para leer sobre su VIDA

17 de octubre de 2014

Julia Prilutzky Farny, 5 poemas 5


Fotografía de Magdalena Lutek (Nishe)

CÓMO DECIR DE PRONTO...

Cómo decir de pronto: 
tómame entre las manos, 
No me dejes caer. Te necesito:
acepta este milagro,
tenemos que aprender a no asombrarnos 
de habernos encontrado, 
de que la vida pueda estar de pronto 
en el silencio o la mirada. 
Tenemos que aprender a ser felices, 
a no extrañarnos 
de tener algo nuestro. 
Tenemos que aprender a no temernos 
y a no asustarnos 
y a estar seguros. 
y a no causarnos daño.

(de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977)




Fotografía de Saul Leiter

ALGUNA VEZ, DE PRONTO, ME DESPIERTO...

Alguna vez, de pronto, me despierto: 
Un dolor me recorre tenazmente, 
un dolor que está siempre, agazapado, 
por saltar, desde adentro. 
Entonces tengo miedo. 
Entonces, me doy cuenta que estoy sola 
frente a mí, frente a Dios, frente a un espejo 
lleno de mis imágenes, 
de rostros polvorientos. 

Estoy sola, pero siempre estoy sola: 
Es lo único cierto. 
El amor era un huésped, 
la soledad es siempre el compañero 
que permanece al lado, inconmovible. 
Lo único seguro, verdadero. 
Oigo mi corazón, vieja campana 
que dobla y que golpea, 
que rebota en las sienes y en la nuca 
y en la boca y los dedos. 
Es cierto, tengo miedo. 
Miedo de no poder gritar, de pronto, 
de que ya sea demasiado tarde 
para un ruego. 
La costumbre ahoga las palabras 
y alarga el desencuentro. 
Ah, tantas cosas quedarán ocultas, 
perdidas, sin recuerdo, 
tantas palabras que no fueron dichas, 
tantos gestos. 

Unos dirán: Yo sé, la he conocido, 
fue una ardiente rebelde, 
se desolló las manos y la vida 
por defender los que creyó más débiles. 
Otros dirán: Yo sé, la he conocido, 
era dura, malévola, 
avara de ternura, con la boca 
mostraba su desprecio. 
Alguien dirá: Y cómo sonreía... 
Qué importa 
lo que vendrá después del gran silencio. 
Claro que tengo miedo. 
Así, en la madrugada 
mientras algún dolor -un dolor, siempre- 
va hincando sus agujas en mi cuerpo, 
abro las manos en la sombra dulce 
para atrapar mi soledad, de nuevo, 
y me quedo a su lado, sin moverme, 
con los ojos abiertos 
la vida detenida. 
Toda mi sangre es un temor inmenso.

(de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977)




Fotografía de Magdalena Lutek (Nishe)

VUELVO A MIRARTE

Vuelvo a mirarte: estás
y eres el mismo:
Los ojos y las manos, y ese gesto
de la boca, entre tierno y despectivo.

Vuelvo a mirarte: ya no digo nada.
Me he quedado de pronto
con los labios vacíos,
sin pasión, sin enojo, sin impulsos,
sin reproches, sin nada que decirnos,
sin nada que pedir.
Sin nada mío.

Apenas con un resto de ternura
no se si para ti o para conmigo
para envolverme en ella al quedar sola,
no más sola que ahora. Yo te miro:
tú estás sereno al fin.

Y estás tranquilo
porque me quedo quieta entre tus manos
y me callo y sonrío:
nunca sabrás, mi pobre amor, qué pienso
cuando sonrío así.

Y alguna vez sabrás que me has perdido.
Mañana o no se cuando. Todavía
no están del todo secas estas ramas.
Pero hoy ha comenzado nuestro otoño
y hace frío

Hoy empiezo a quererte un poco menos,
hoy dejas de dolerme y no estoy triste.

(de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977)





Fotografía de Virginia del Río

UN DÍA TE QUERRÉ 

Un día te querré... Un día: ¿cuándo?
No lo sé, ni me importa, todavía.
Tan segura de amarte estoy un día,
que ni anhelo, ni busco, voy andando.
Mi mano que la espera va ahuecando
hoy reposa indolente, blanda y fría.
Un día te querrá... Hoy sólo ansía
encerrarse en la tuya, descansando.
Mi amor sabe aguardar. No es impaciente:
su deseo es arroyo, y no torrente
que hacia ti, con certeza, sigue andando.
Y una tarde cualquiera y diferente
me ha de dar a tu amor, serenamente.
Un día te amaré: ¿qué importa cuándo

(de Antología del amor, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977)





Fotografía de Magdalena Lutek (Nishe)

LA PATRIA

Se nace en cualquier parte. Es el misterio,
- es el primer misterio inapelable -
pero se ama una tierra como propia
y se quiere volver a sus entrañas.
Allí donde partir es imposible,
donde permanecer es necesario,
donde el barro es más fuerte que el deseo
de seguir caminando,
donde las manos caen bruscamente
y estar arrodillado es el descanso,
donde se mira el cielo con soberbia
desesperada y áspera,
donde nunca se está del todo solo,
donde cualquier umbral es la morada.
Donde se quiere arar. Y dar un hijo.
Y se quiere morir, está la patria.

(de Patria, 1949)





Julia Prilutzky Farny 
(Kiev, Ucrania, 1912- Argentina, 2002)
para leer MÁS
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