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21 de febrero de 2021

Antonella Anedda, Mujer que escribe


MUJER QUE ESCRIBE

Es el hambre que le abre la garganta,
una cucharada de consonantes,
una espátula de hueso sobre el paladar.
En esos momentos se transforma
entre el borde de la mesa y el armario
el cuerpo se come a sí mismo en el reflejo.
Alrededor giran los murciélagos
un chillido ciego que se une
a su golpeteo de uñas sobre el teclado.

Se cierran los ojos
la habitación se descompone.
Entonces descubre de dónde viene el terror.
Del clavo en el tronco del árbol de ayer
del hongo reventado de noche
de un enorme marrón.

DONNA CHE SCRIVE

È la fame che le apre la gola:
un cucchiaio di consonanti,
una spatola di osso sul palato.
In quelle ore si trasforma
dalla sponda del tavolo all’armadio
il corpo mangia se stesso nel riflesso.
Intorno ruotano i pipistrelli
uno stridere cieco che si unisce
al suo battere di unghie sopra i tasti.

Se chiude gli occhi
la stanza si scompone.
Allora scopre da dove viene il terrore.
Dal chiodo dentro il tronco dell’albero di ieri
dal fungo esploso di notte
di un enorme marrone.



Antonella Anedda 
(Roma, Italia, 1958) 
POETA/ESCRITORA/TRADUCTORA/ENSAYISTA
de Dal balcone del corpo, Mondadori, Milano, 2007
Traducción de Jorge Aulicino
Propuesta de traducción de Emma Gunst


22 de noviembre de 2017

Alejandro Schmidt, En un puño oscuro (prólogo de Jorge Aulicino)





No fui a fijarme cuánto había de reescritura en esta segunda edición del En un puño oscuro, que fue publicado en 1998 y se reedita ahora corregido, según se informa debajo del título. Está claro que hay que tomarlo como un nuevo libro, un libro distinto. Y a la vez un libro permanente, puesto que un Schmidt de hoy corrige al Schmidt de ayer, aumenta, tacha, pero no modifica cuestiones que son las mismas en el Schmidt de siempre. Su lirismo reflexivo estructura este libro: su reflexión paradojal, sus contrastes y su poder de concreción de realidad y beatitud.

La primera cuestión de las que hacen lo que suele llamarse una "voz" tiene que ver –en el caso de Schmidt- con seguir un símbolo, una metáfora o un acontecimiento de verdad, hasta disolverlo en su contrario y, con la nueva masa, trabajar una idea que se evapora y a la vez se queda. Quiero decir con esto que si escribe "luz" -y la escribe muchas veces- no da por sentado que la luz significa la parte buena de cualquier cosa, o la esperanza, o la claridad conceptual, o el calor y la dicha, solamente. Cómo funciona esta máquina lírica y mental se puede ver precisamente en el poema titulado "Sol", que refiere a un corte de luz. El personaje de Schmidt no solo comprende en esas circunstancia que "la oscuridad está siempre tras la joyas", sino algo más: un desvanecerse, podríamos decir, de las cosas, un no ser que la luz acarrea. Desde el comienzo sabremos, además, que el puño oscuro que da el título al libro es el que encierra "la más bella luz". El tema es la luz, si tenemos que buscarle un tema a este conjunto, pero una luz aliada con la sombra, abrigada de sombra; la luz del juicio (como sugiere el primer poema) y, muchas veces, la luz del engaño y de la ilusión.
Sabe Schmidt que el hombre es un misterio para sí mismo. Para los demás, se trata de mucho más que eso, es un mundo, una geografía oculta, donde rara vez entra la luz, y cuando entra, es para desconcertarlo y desconcertar.

Otro tema o subtema simbólico, mitológico, trenzado con el de la luz en este libro es el del renacimiento. El antiguo asunto del rosal en las ruinas, el brote, el pájaro que regresa. Si Schmidt debe hablar de una vida -eventualmente la suya- dirá: Tuve un sueño en donde / estaba toda mi vida/ aparecía una piedra/ otra  y otra piedra// también/ volaba un pajarito.
Entre imágenes, los poemas de Schmidt se mueven naturalmente. Le letra, fluye, pasa, pero deja la huella de un cometa, exactamente en la retina. Schmidt construye con palabras como los impresionistas construían con la luz: sus poemas se arman sobre imágenes concretas que a la vez son fluyentes, transitorias. Es el deleite de su estilo.


Prólogo de Jorge Aulicino
(Buenos Aires, Argentina, 1949)



Alejandro Schmidt x Julio César Audisio


Alejandro Schmidt
(Villa María, Córdoba, Argentina, 1955-2021)
POETA/EDITOR/PERIODISTA CULTURAL/BLOGUERO
En un puño oscuro, Segunda edición corregida, 
Editorial Universitaria Villa María EDUVIM, 2017
Colección Lengua viva, compiladores: Gustavo Caleri y Miriam Tessore


3 de noviembre de 2016

Judith Filc, 14. (Fantasmas)


Fotografía de Adriana Varejão (Canibal e nostálgica, 1998)




14. (FANTASMAS)

Del otro lado del mar, edificios blancos
recortados en un
cielo nublado

luminiscentes bajo el sol
crepuscular.

Nítidos en la luz los edificios

un vuelo alineado de
gaviotas sobre un mar entre
verda y azul.

Nada indica el origen de las
construcciones

ni estilos definidos
ni habitantes.

Podría ser cualquier atisbo de 
ciudad
cualquier mar

cualquier luz crepuscular.

Desde este lado
ella la piensa llena de
luz.

Sueña que nadie ha
logrado atravesar
ese
mar inabarcable

que nadie sabe llegar

pero ella la espera en el
secreto de la 
luz.





Judith Filc
(Buenos Aires, Argentina, 1962)
POETA/TRADUCTORA/MÉDICA
de Resquicios, Ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2010
Prólogo de Jorge Aulicino
para leer más en: OTRA IGLESIA ES IMPOSIBLE
su blog de traducciones: WORD CREATION/CREAR CON PALABRAS
su WEB

8 de septiembre de 2015

Daria Menicanti, 4 poemas 4


Obra de Johanna Wright

EPIGRAMA PARA EL CORAZÓN

Si el corazón está enamorado
qué desastre que hace.
No entiendo cómo nunca la gente
se da cuenta, mientras él va
tamborileando suspenso en el pecho
y no se para sorprendida a preguntarse
quién es y qué hace.


EPIGRAMMA PER IL CUORE

Se il cuore è innamorato
il fracasso che fa.
Io non capisco come mai la gente
non se ne avveda mentre quello va
tambureggiando sospeso nel petto
e non sosti interdetta a domandarsi
qual che si sia e chi fa.



Fotografía de Peter Lindbergh
GNÓMICA

Hace tiempo dejé de robar amores,
de tomar para mí las cosas bellas,
de beber astuta un sorbo
del vaso de otra.
Mejor -ya desde hace tiempo me repito-
mejor tener nostalgias que remordimientos.

GNOMICA

Da tempo ho smesso di rubare amori
di prendere per me le cose belle
di bere scaltra un sorso
dal bicchiere di un'altra.
Meglio - oramai da tempo mi ripeto -
meglio avere rimpianti che rimorsi.




Fotografía de Gabriele Chiapparini

POETISA

Se acerca una que parece un hidrante
- Soy, dice, Rossana Battistoni-
y ya se pone a leerme sus versos.
Dios mío
Dios mío
cuánto debo haber pecado
contra tu santo rostro
que me ha constreñido ya en vida a escuchar
versos feroces de la tal Battistoni.

POETESSA

Viene lì una che pare un idrante
- Sono, dice, Rossana Battistoni -
e via che si mette a leggermi i suoi versi.
Dio mio
Dio mio
quanto mai devo aver peccato
contro il tuo volto santo
se mi hai costretta già in vita ad ascoltare
versi efferati da tale Battistoni.



Fotografía de Steven Meisel
ZÁNGANO

Feliz el zángano que habiendo gozado
de la reina, inconsciente se muere
al sol sin haber trabajado
ni siquiera un día.
FUCO

Beato il fuco che avendo gustato
della regina, inconscio se ne muore
al sole senza aver lavorato
nemmeno un giorno.




Daria Menicanti 
(Piacenza, 1914 – Mozzate, Italia, 1995)
POETA/DOCENTE/TRADUCTORA
Versiones originales extraídas de: IL CANTO DELLE SIRENE
Traducción de Jorge Aulicino
Propuesta de traducción de Emma Gunst

29 de octubre de 2014

Silvina López Medin, 4 poemas 4


Obra de Giorgos Rorris



 8. 

La cabeza sobre la tapa del escritorio
una imagen de reposo
si no fuera por este dedo que sigue
una veta de la madera,
lo que parece comenzar
a abrirse se cierra y sólo es
un punto de dolor
preciso como la incrustación de una astilla.






Fotografía de Lukasz Wierzbowski



10.

La mujer en la orilla fuma
corre la cara
el viento le devuelve su humo.






Fotografía de Federico Erra




15.

La mujer en la orilla
palpa en su abrigo
el peso de unas piedras.







Fotografía de Mukti Echwantono




19.

Cada tanto se enciende una ínfima brasa
la mujer que fuma en la orilla
no se ve más 
ha quedado tachada.







Silvina López Medin 
(Buenos Aires, Argentina, 1976)
de Esa sal en la lengua para decir manglar, Ediciones del Dock, 2014
Prólogo de Jorge Aulicino
para leer MÁS 
y en: OTRA IGLESIA ES IMPOSIBLE

19 de febrero de 2014

Stevie Smith, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Sarah Ann Loreth
EL PORQUÉ

¿Por qué esperar? 
Soy infeliz
y aborrezco mi existencia.

Aunque la esperanza tiente
y prometa: 
"¡Ánimo, que algo bueno ocurrirá!"

Pero no logro decidir 
si Dios es bondad o es impotencia.

Traducción de Amparo Arróspide

THE REASON

My life is vile
I hate it so
I'll wait awhile
And then I'll go.

Why wait at all?
Hope springs alive,
Good may befall
I yet may thrive.

It is because I can't make up my mind
If God is good, impotent or unkind.




Fotografía de Sarah Ann Loreth
SOLA EN LOS BOSQUES

Sola en los bosques he sentido
La hostil amargura del cielo y los árboles
La Naturaleza enseña a sus criaturas a odiar
El hombre bulle y humea
El hombre desapacible
Como la savia que se eleva en los árboles
Y los pinta de un verde violento
Así elevan las criaturas de la Naturaleza su amargura
Ante el hombre
Que pinta la cara de la Naturaleza de un verde violento
La Naturaleza está enferma del hombre
Enferma de su bullicio y de sus humos
Enferma de sus agonías
Que lleva su cuerpo
Más y más rápido
En la dirección errónea

Versión de Alberto Gagetti

ALONE IN THE WOODS

Alone in the woods I felt
The bitter hostility of the sky and the trees
Nature has taught her creatures to hate
Man that fusses and fumes
Unquiet man
As the sap rises in the trees
As the sap paints the trees a violent green
So rises the wrath of Nature's creatures
At man
So paints the face of Nature a violent green.
Nature is sick at man
Sick at his fuss and fume
Sick at his agonies
Sick at his gaudy mind
That drives his body
Ever more quickly
More and more
In the wrong direction.

SOLA EN LOS BOSQUES

Sola en los bosques sentí
La amarga hostilidad del cielo y de los árboles
La naturaleza ha enseñado a sus criaturas a odiar
Al hombre que se exaspera y echa pestes
El hombre inquieto
Así como sube la savia por los árboles
Así como la savia pinta los árboles de verde violento
Así aumenta la ira de las criaturas de la Naturaleza
En el hombre
Así se tiñe la cara de la Naturaleza de un verde violento
La Naturaleza en el hombre está enferma
Enferma en su ansiedad y su enojo
Enferma en sus martirios
Enferma en su mente estridente
Que lleva su cuerpo
Cada vez más rápidamente
Más y más
En la dirección equivocada.

Versión de Jorge Aulicino


B O N U S  T R A C K

Fotografía de Udo Krause


"Es muy agradable tener los pies sobre la tierra, si se es una persona con los pies sobre la tierra. Y es muy agradable no tener los pies sobre la tierra, si se es una persona sin los pies sobre la tierra. No tengo nada qué objetar contra la gente que tiene o no los pies sobre la tierra. Todos ellos son aspectos de la verdad, o partículas en los rayos que provienen del cristal coloreado que filtra la blancura brillante de lo real. "





Stevie Smith -Florence Margaret Smith- 
(Hull, 1902 - Devon, 1971, Inglaterra)
para leer MÁS 
y en POEMARIO DE MUJERES


19 de agosto de 2012

Carolyn Forché, 2 poemas 2


(*)
QUITÁNDOME LA ROPA

Me quito la blusa, me muestro ante ti.
Rasuré el vello de mis axilas.
Arrollo mis pantalones,
raspé el vello de mis piernas con un cuchillo
y me quedaron blancas.

Mi cabello tiene el color del sicomoro reciérn cortado.
Mis ojos son oscuros como frijoles cocinados en el sur.
(Minas lunares de carbón sobre colinas deshechas).

Pulida mi piel como un vaso de Ming
ostentando sus grietas de sangre, su edad.
Tengo cien nombres para la nieve,
para esto; todos ellos mudos.

Vengo hacia ti en la noche y me da lastima
malgastar mis más íntimos escalofríos
contra el muro de un hombre.

Reconoces a los extraños,
piensas que has sobrevivido la destrucción.
No puedes explicarte esta noche, mi rostro, tu recuerdo.

¿Quieres saber lo que yo sé?
Tus dos manos mienten.

en Varios Autores. Nuevas Voces de Norteamérica, Plaza&Janés Editores, 1981
Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll 

TAKING OFF MY CLOTHES

I take off my shirt, I show you.
I shaved the hair out under my arms.
I roll up my pants, I scraped off the hair
on my legs with a knife, getting white.

My hair is the color of chopped maples.
My eyes dark as beans cooked in the south.
(Coal fields in the moon on torn-up hills)

Skin polished as a Ming bowl
showing its blood cracks, its age, I have hundreds
of names for the snow, for this; all of them quiet.

In the night I come to you and ¡t seems a shame
to waste my deepest shudders
on a wall of a man.

You recognize strangers,
think you lived through destruction.
You can't explain this night, my face, your memory.
You want to know what I know?
Your own hands are lying.

(de Gathering the Tribes, 1967)




Fotografía de Teresa Queirós
SERVICIO SELECTIVO

Nos levantamos de la nieve donde estuvimos
acostados y llevados por el aire como niños,
desde el dibujo de alas perfectas y trajes de fiesta,
y nos tambaleamos con aliento a vino, hacia la ciudad
donde la gente está construyendo
sus ejércitos de nuevo, pocos años después
de las bolsas de cadáveres, de los incendios. Hay un hombre
al que he llegado a amar después de los treinta, y tenemos
nuestros rituales de café, de aeropuertos, la pena.
Después del amor, fumamos y dormimos
con unas revistas, dos copas
y el colapso negro y blanco de las horas.
¿En qué tiempo vivimos que es tan tarde
para tener chicos? ¿En qué lugar,
que sólo pensamos diversas formas de abandonarlo?
No hay lugar desde hace tiempo
para una tarjeta de servicio selectivo destruida
durante un combate, la prisión que viene luego,
una bandera desgarrada por el viento en su palo
y los muchachos enviados a casa en bolsas de basura.
Les diremos todo. Están en la edad de aprender fracciones.
Les diremos todo sobre las fracciones.
La mitad de nosotros están muertos o callados
o perdidos. Dejen que hablen por sí mismos.
Nosotros nos echamos en los prados y dejamos atrás
los cadáveres de ángeles.

(Traducción de Jorge Aulicino)

SELECTIVE SERVICE

We rise from the snow where we’ve
lain on our backs and flown like children,
from the imprint of perfect wings and cold gowns,
and we stagger together wine-breathed into town
where our people are building
their armies again, short years after
body bags, after burnings. There is a man
I’ve come to love after thirty, and we have
our rituals of coffee, of airports, regret.
After love we smoke and sleep
with magazines, two shot glasses
and the black and white collapse of hours.
In what time do we live that it is too late
to have children? In what place
that we consider the various ways to leave?
There is no list long enough
for a selective service card shriveling
 under a match, the prison that comes of it,
a flag in the wind eaten from its pole
and boys sent back in trash bags.
We’ll tell you. You were at that time learning fractions.
We’ll tell you about fractions. Half of us are dead or quiet
or lost. Let them speak for themselves.
We lie down in the fields and leave behind
the corpses of angels.

(de The Country Between Us, Harper Collins Publishers, 1981)




Carolyn Forché 
(Detroit, Michigan, EE.UU., 1950)
para leer MÁS
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