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14 de septiembre de 2014

Alexandra Perdomo, 3 prosas poéticas 3


Just in case we´ll never meet again”, Klimt 1918


TODO NACE DE UNA CICATRIZ 

Son ciertos días en los que pregunto dónde descansa el colibrí, hasta dónde llegan las manadas sin perderse, por qué se mezclan la salvia y el tomillo, cuánto dolor soporta un cuerpo sin heridas.  

Pronto supe que el colibrí que se detiene muere, que el extraviado es revolucionario, que Cortázar no era buen cocinero y que todo cuerpo nace de una cicatriz.

(de Todo nace de una cicatriz)





Fotografía de Federico Erra


SOBRE EL OLVIDO Y OTROS OLORES

Hay quien escribe para no olvidar lo poco que recordamos.

No recuerdo casi nada de mi infancia, ni a mis primos antes de las barbas. Recuerdo el nacimiento de la nueva generación, no recuerdo quién fue el primero. He olvidado el cine en el que vi la primera película, tampoco recuerdo la película.

A veces creo que he olvidado cosas realmente importantes, aunque quizá todo termina siendo importante. Me pesa no recordar lo que aprendí en cuarto grado y el nombre del primer amigo. Olvidé el día en que dejé de ser adolescente o cuando mi madre me encontró la primera cana —prematura, por cierto—. No recuerdo el nombre de los labios que me estrenaron ni el lugar en el que me eché a llorar a causa del primer gran golpe de camino. No puedo recordar, aunque trato —de verdad lo intento—, ni el rostro ni la voz de la mujer que me dijo que nunca diría lo suficiente.

Recuerdo algunas cosas por su olor. Tengo el olor del café que hacía la abuela y el de las galletas que siempre me negaron los adultos. Recuerdo el perfume de tío negro, porque me despertaba jalándome los dedos de los pies. El olor de «Whiskey», mi primer perro. De la primera oficina de mi madre, era el aire, allí olía diferente. Recuerdo a qué huele Santo Domingo, pero no su gente.

Me preocupa olvidar más adelante la temperatura de esos pies descalzos.

No me preocupa olvidar lo que he escrito, sino cómo lo escribí.

(extraído de DOS DISPAROS)




Fotografía de Federico Erra

DOBLES

Se avalancha sobre él, mientras yace en la agonía; mediante el esbozo de un jadeo que cubre el mármol, incluso el suelo, finalmente deja ver algún destello de su vida, tan pequeña y débil en esa noche, llena de susurros y ronroneos, celosos y multiplicados. 

Le grita que viva, más que por pudor o miedo, porque su necesidad de sincerarse es más alta que su respeto por el mundo de otros: para ella no hay muchos como él.






Alexandra Perdomo 
(Maracaibo, Venezuela, 1991)
ENSAYISTA/POETA/DOCENTE
su BLOG

7 de julio de 2010

Luis Britto García, Antes yo era

Foto y obra del escultor Javier Bernasconi


ANTES YO ERA


-->Antes, yo era un ser humano. Tenía acceso a los olores, los colores, los sonidos, las formas, los sabores, ante mí desfilaban las personas, ocurrían las cosas. Se apoderaban de mí las emociones, a veces –no siempre- tenía ideas.

Luego, se me ocurrió leer libros, y poco a poco elegí, más que el sonido, la palabra que simboliza el sonido, más que el color, la palabra que simboliza el color, más que el olor, la palabra que simboliza el olor, más que el sabor y el tacto, las palabras que simbolizan sabores y tactos.

No conocí personas, conocí sucesiones de palabras estampadas en olorosa tinta que describían personas; elegí no padecer el miedo, sino descifrar la narración del miedo; creí pensar, cuando sólo conectaba entre sí palabras que describían los pensamientos de otros.

Poco a poco los objetos en mi universo se fueron sustituyendo por palabras: la progresión del tiempo, por el sucederse de períodos; mi conciencia de existir, por un vasto olor a papel y tinta, a veces a grafito, a veces a cueros, a veces a cola. Alrededor de mi construí los muros de libros y al final no sé cómo entré en ellos me dirigieron me asimilaron me absorbieron golosamente, secamente, y yo sólo trataba con polillas.
Ahora, soy esto. 

He mirado lo que era mi mano y sólo veo unas palabras que dicen antes yo era un ser humano. No hay antebrazo, sólo veo otras palabras que dicen: tenía acceso a los colores, a los olores. Así, en parcos vocablos se va agotando mi cuerpo: donde dice poco a poco los objetos en mi universo se fueron sustituyendo, es el ombligo; y la conciencia, la conciencia, son las palabras de este párrafo que dicen ahora soy esto, estas líneas en que me defino, sólo palabras, sólo tintas, sólo papeles, yo que era un ser humano, concluyo aquí, ahora. Ahora, no soy sensaciones, no soy ya emociones, no soy ya tripas, algo me ha ocurrido, palabras, nada más que palabras, ahora soy esto." 
 




Luis Britto García (Caracas, Venezuela, 1940)
su BLOG




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