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2 de noviembre de 2025

Elena Alonso, 3 poemas 3


Fotografía de Patty Maher
HAY UN DICCIONARIO ENTRE TU BOCA Y MI BOCA

TE BEBÍ EN EL CAFÉ DE LA MAÑANA.

Así entraste en mi cuerpo recién amanecido.

Fui respirando tu olor por la casa en la que
nunca has estado.

Subí los doce escalones como si recorriera tu
cuerpo.

Como si sobre ti avanzara.

Me acosté desnuda bajo una manta que nunca te
dio calor y que hoy me soplaba tu aliento.

Quiero meterme contigo en un avión y salir
corriendo.
Correrme contigo.

Por qué te doy besos de piedra
Por qué nos besamos secos.
Si sabes que yo beso desde el agua.
Si soy un pez.
Si yo sé que en tu boca está el cielo.
Por qué entonces tan duros los besos.

Hay un precipicio de miedo entre tu boca y la mía
entre tu mano y mi cara
entre tu cuerpo y mi boca
hay un diccionario

Si supieras las ganas que tengo
Las ganas que te tengo y lo que me gustaría
tenerte
Quiero quedarme a dormir en tus brazos
No ponerme más a de puntillas
Darte besos en el cuello
En la ropa
Amarte con todo
Meter mi mano dentro de tu abrigo que es como
una ueva quedarme dentro
Amarte
Cuidarte
Calentarte la casa
La cama

Quiero hacerte el amor y que el amor nos deshaga

Dejar de hacer
Deshacerme contigo
Tengo ganas de llamarte mío
Tengo ganas de llamarte
De amarte
Si supieras cuántas bocas
cuántas manos
cuántas veces repetí tu nombre en otros hombres

Ven
Ven y quédate a dormir conmigo
Que hace frío
Que es invierno
Y que empieza a hacerse tarde



Arte digital Cyril Rolando

He querido como una loca a quien menos se lo merecía.
He dejado pasar por delante trenes que llevaban mi nombre cargadito de estrellas. Me he reído de mí cien veces.

He ganado la batalla. Ya no me tengo en cuenta. He aprendido a señalarme con el dedo. A ponerme todas las coronas. A reinar por todas.

Me imagino ya vieja, en una hamaca, rodeada de pájaros y palmeras, sin miedo a la muerte, si es que la muerte no se adelanta a las canas. Se teme morir porque se teme la vida. Se vive como si no nos fuéramos a morir nunca.

No contesto los mensajes de la gente que me odia por nada, que me acusa de estar sentada en un pedestal teniendo el suyo en su casa.
He aprendido a llamar a Dios por mi nombre.


Fotografía de Patty Maher
La mujer que me habita, la que sabe, 
me dice cuándo es el momento de la retirada.
Me hablan mis ancestras.
Me guían.
Y me empujan al borde de los precipicios.
- Salta! - gritan.
Y si no salto me asfixian.
La mujer que me habita sabe cuándo salir corriendo.
Sabe dónde me comen y dónde como yo.
Y me habla bajito cuando duermo contándome cómo soltar las cadenas. 
Canta la loba en mi vientre canciones de salir corriendo.
Hay un tambor en mi centro que se pone a vibrar cuando llego vacía de todo, 
menos de mí.
Hay una serpiente en la tierra que se despierta 
y me busca cuando lo que elijo me enferma.
No hay tiempo.
Es ahora, o nunca.
Ha llegado el momento de mirar a la cara a la bruja. Y dejarle pasar.
Apartarse y morir. Morir a lo viejo. A la mentira. Lo conocido. 
La mujer a medias. La enferma. La que ama a medias y vive a medias. 
Y da a medias. 
Y a medias se queda. Yo te muero, mujer. 
Para revivirte de nuevo y darte el espacio que de verdad ocupas en el mundo.
El lugar que te corresponde.
No importa ese camino que te desaparece a cada paso que das ahora. 
No importa que no veas sendero delante de ti, mujer.
Avanza a oscuras con los ojos muy abiertos!
Huele a tus abuelas!
Y date cuenta de que conoces el camino. 
Porque ya fuiste antes.
Porque ya fuiste antes, mujer.
Ve, que no vas sola.

Viajamor 3: A la exacta distancia de tu capricho,
Uno Editorial, 2020



Elena Alonso - Elena del Cristo
de Viajamor 3 Uno Editorial, 2020
Lectura recomendada por Kiki Cacho
para leer + en BIBLITERAPEUTA


26 de julio de 2025

Patricia Lynn Reilly, Imagina a una mujer


Marie Sophie Wilson-Carr fotografiada por Giorgio Palmas

IMAGINA A UNA MUJER 

-fragmento-

Imagina una mujer que cree que es correcto y bueno que ella sea mujer.
Una mujer que honra su experiencia y cuenta sus historias. 
Que no acepta cargar con los pecados de otros en su cuerpo y su vida.

Imagina una mujer que cree que es buena. 
Una mujer que confía en sí misma y se respeta.
Que escucha sus necesidades y deseos y los abraza con ternura y gracia.

Imagina una mujer que ha reconocido la influencia del pasado en el presente. 
Una mujer que ha recorrido su pasado.
Que ha sanado en el presente.

Imagina una mujer autora de su propia vida. 
Una mujer que inicia, se esfuerza y se mueve en su propio nombre.
Que no acepta rendirse, excepto a su Ser más verdadero y a su voz más sabia.

Imagina una mujer que nombra a sus propios dioses.
Una mujer que imagina la divinidad a su imagen y semejanza.
Que diseña su propia espiritualidad y permite que ella le informe su vida diaria.

Imagina una mujer enamorada de su propio cuerpo.
Una mujer que cree que su cuerpo es suficiente, tal como es.
Que celebra su cuerpo y sus ritmos y ciclos como un recurso exquisito.

Imagina una mujer que honra el rostro de la Diosa en su propio rostro cambiante.
Una mujer que celebra la acumulación de sus años y su sabiduría.
Que se niega a usar una preciosa energía ocultando los cambios en su cuerpo y en su vida.

Imagina una mujer que valora a las mujeres en su vida. 
Una mujer que se sienta en círculos de mujeres.
Que le recuerdan la verdad sobre sí misma cuando ella olvida.

Imagínate a ti misma como esa mujer.


IMAGINE A WOMAN

Imagine a woman who believes it is right and good she is woman.
A woman who honors her experience and tells her stories.
Who refuses to carry the sins of others within her body and life.

Imagine a woman who has acknowledged the past’s influence on the present.
A woman who has walked through her past.
Who has healed into the present.

Imagine a woman in love with her own body.
A woman who believes her body is enough, just as it is.
Who celebrates her body’s rhythms and cycles as an exquisite resource.

Imagine a woman who embraces her sexuality as her own.
A woman who delights in pleasuring herself.
Who experiences her erotic sensations without shame or guilt.

Imagine a woman who honors the body of Goddess in her changing body.
A woman who celebrates the accumulation of her years and her wisdom.
Who refuses to use her precious life energy disguising the changes in her body and life.

Imagine a woman who has access to the full range of human emotion.
A woman who expresses her feelings clearly and directly.
Who allows them to pass through her as gracefully as a breath.

Imagine a woman who tells the truth.
A woman who trusts her experience of the world and expresses it.
Who refuses to defer to the thoughts, perceptions, and responses of others.

Imagine a woman who follows her creative impulses.
A woman who produces original creations.
Who refuses to color inside someone else’s lines.

Imagine a woman who names her own gods.
A woman who imagines the divine in her image and likeness.
Who designs a personal spirituality to inform her daily life.

Imagine a woman who refuses to surrender to gods, gurus, and higher powers.
A woman who has descended into her own inner life.
Who asserts her will in harmony with its impulses and instincts.

Imagine a woman who is interested in her own life.
A woman who embraces her life as teacher, healer, and challenger.
Who is grateful for the ordinary moments of beauty and grace.

Imagine a woman who authors her own life.
A woman who trusts her inner sense of what is right for her.
Who refuses to twist her life out of shape to meet the expectations of others.

Imagine a woman who participates in her own life.
A woman who meets each challenge with creativity.
Who takes action on her own behalf with clarity and strength.

Imagine a woman who has crafted a fully formed solitude.
A woman who is available to herself.
Who chooses friends and lovers with the capacity to respect her solitude.

Imagine a woman who refuses to diminish her life so others will feel better.
A woman who brings the fullness of her years, experience, and wisdom into each relationship.
Who expects others to be challenged and blessed by her presence in their lives.

Imagine a woman who assumes equality in her relationships.
A woman who no longer believes she is inferior to men and in need of their salvation.
Who has taken her rightful place beside them in the human community.

Imagine a woman who refuses to use her precious life-energy managing crisis and conflict.
A woman whose relationships deepen in satisfaction and contentment without depleting her.
Who chooses friends and lovers with the necessary skills to navigate through the challenges of life.

Imagine a woman who values the women in her life.
A woman who sits in circles of women.
Who is reminded of the truth about herself when she forgets.

Imagine a woman who has relinquished the desire for intellectual safety and approval.
A woman who makes a powerful statement with every word she speaks, every action she takes.
Who asserts to herself the right to reorder the world.

Imagine a woman who has grown in knowledge and love of herself.
A woman who has vowed faithfulness to her own life and capacities.
Who remains loyal to herself. Regardless.

Imagine yourself as this woman.




Patricia Lynn Reilly
(EE.UU.)
Lectura recomendada por Kiki Cacho
publicado originalmente en: A God Who Looks Like Me: 
Discovering a Woman-Affirming Spirituality, 1995
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