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1 de julio de 2023

Alicia Ghiragossian, 2 poemas 2 (+2 +1)


adrenaline: by Romy Vanwelsenaers

Si hiciera mío
                          tu dolor
quedarías tan vacío.

Si tú no fueras
                          el dolor
no me vería en ti.

Así es más importante
lo que callamos.

Yo escucho tus lágrimas
cuando detengo el pensamiento.

Y allí

en el exacto lugar
del sentido

terminamos

                      de encontrarnos.



Fotografía de Cig Harvey

Molestan.

A veces me fastidian
las palabras que no digo
porque de tanto esperar
                          se mueren
y quedo llena
              de palabras muertas.


B O N U S  T R A C K



FATHERLAND

I would like to touch
that land
to feel my past
in its fragrance
and reclaim my essence

TO BE AN ARMENIAN

We exist here and now
but just in halves
as we also belong there
where old voices are
still haunting us.

(1998)


SOBRE ALICIA GHIRAGOSSIAN


De carácter idealista, su obra se revela contra la corrupción social, la vanidad y la superficialidad, estando encaminada a crear conciencia en sus lectoras. Además, sus versos buscan el interés por el amor que ramifica la paz, remitiendo a sus raíces, la verdad y la belleza espiritual, creyendo “en el camino del milagro alquímico para llegar a la metamorfosis de lo impuro a lo puro”, siendo que el dolor, el aislamiento, el miedo, la injusticia y las guerras son el resultado de la falta de amor. Así, “debemos inyectarlo en todas nuestras relaciones para mejorar nuestra vida”.



Alicia Ghiragossian
(Córdoba, Argentina, 1936 - LA, Ca., EE.UU., 2014)
POETA/ESCRITORA/TRADUCTORA/
NOMINADA AL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1996
Lectura recomendada por AGUSTINA FERRAND
para leer una nota en GUÍA ARMENIA MENC
para escuchar unos poemas recitados ACÁ
su WEB



26 de junio de 2023

Graciela Cariello, 2 poemas 2 (+1)


Fotografía de Anka Zhuravleva

DICHA 
              DE DECIR

Esta
               aunque tarde
                             dicha
de decir
demorada y en casa
donde las horas devienen letras
y las letras signos
de pregunta
(por qué no hay, digo, signos de respuesta?)
tibia por la lámpara
sobre el papel
mi mano.
Detenida un momento por un punto
o por el fin de la tinta
ahora azul
afuera el patio verde
y yo creyendo que al escribir creo
algún verdadero mundo
dentro de mi cuarto
el mismo donde amar
                   feliz de estar entera en esta línea
dicha, digo, de decir
y no es silencio el resto
mientras yo me sumerjo en esta tarde
dicha
feliz
de saber que después sobreviene
la noche, el amor, la mañana,
pocas cosas pero ciertas
y el mundo
no se ha roto todavía.

de Teoría del nombre, 1995
mención honorífica en los Premios José Pedroni



Fotografía de Anka Zhuravleva

REGRESOS

Hay un regreso marcado
y otro
en el deseo
y otro más en el otro deseo
de regreso.

Ahora
iré siempre de regreso y sueño
será siempre regresar.
Esta ciudad
es mía como otra
pero más lejana
y nunca
dejaré de estar en ella.

Aquella que me espera es única
me sabe
cada rincón.
Esta, ahora, abierta
me llamará de lejos
y no podré
sino sentir deseo
siempre de otro y otro más
regreso.

Lisboa, 1992

de Teoría del nombre, 1995
mención honorífica en los Premios José Pedroni



en Las 40 - Poetas santafesinas 1922-1981,
Universidad Nacional del Litoral, 2008
Compilación de Concepción Bertone

B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Anka Zhuravleva

La mujer se balancea en la hamaca
bajo el naranjo verde y el paraíso seco.
Lee, dormita, piensa, escribe.
Nadie se acerca a preguntarle qué piensa
ni a pedirle sus notas para leerlas.
Todos saben que cada tantos meses o años
de esas notas sale un libro
donde muestra impúdicamente sus pensamientos.
De pronto suspende la mano en el aire
después de escribir esto
pensando quién sabe qué
y vuelve al papel, sonriendo, con un suspiro.
TODO -escribe- NO PUEDE SER ESCRITO.



Graciela Cariello 
(Rosario, Santa Fe, Argentina, 1945)
POETA/PROFESORA UNIVERSITARIA/
DOCTORA EN LITERATURA/
DIRIGE EL CENTRO DE ESTUDIOS COMPARATIVOS 
EN LA FACULTAD DE HUMANIDADES Y ARTES, UNR.
para leer + en AUTORES DE CONCORDIA

18 de mayo de 2021

Agustina Ferrand, 3 poemas 3


Fotografía de Claire Luxton


ACTO DE FE

siempre está ahí
la opción de irse para siempre
y ante semejante oferta
cada "decidir quedarse"
es definitivamente
un acto de fe



Fotografía de Claire Luxton


DESENCUENTRO

mientras yo hacía un pacto con la confianza
ella hacía un pacto con el desapego



Fotografía de Claire Luxton

LAS MUJERES QUE SE BUSCAN A SÍ MISMAS

las mujeres que se buscan a sí mismas
son peligrosas
las he visto
tienen galaxias en el pecho
y no hay nada que las aparte de su destino
de lobas
las mujeres que se buscan a sí mismas
cantan como si estuvieran a punto de amarte
pero no te aman a vos
ellas sólo aman el misterio y la revelación
y se regocijan adentrándose en el bosque

las mujeres que se buscan a sí mismas
se hacen gigantes y si te quedás callado
mirándoles el pelo te volvés chiquito

no sé cómo decirte que me siento poca cosa
porque ni el mejor poema del mundo
se compara con una mujer que entiende
de luz y de oscuridades, de máscaras
y de energías

lo que estoy por decir es mentira
ojalá nunca me enamore de una mujer
que se busca a sí misma
porque las conozco
las mujeres que se buscan a sí mismas
son peligrosas


El mecanismo del besoPalabrava Editorial/




Ph  Victoria Vazquez
Agustina Ferrand 
(Santa Fe, Argentina, 1992)
Reside en Santo Tomé
de El mecanismo del beso, Palabrava Editorial/
para leer + en EMMA GUNST
para adquirir sus libros AQUÍ
su BLOG

11 de noviembre de 2020

Miriam Tessore, Vivir adentro


Obra de Javier Jaén

Todos mis deseos más profundos se cumplieron: quedarme en casa, bajar cambios, ver y sentir lo importante del pasar de los días. Reencontrarme con mi hija y su paso definitivo de niña a mujer. Escucharla, vivirla, disfrutarla. Tiempos que se nos van de las manos sin darnos cuenta. Hasta el preciso momento de la cuarentena obligatoria uno se decía para los adentros y los afueras "se me pasó volando el tiempo" y eso significaba: no pude vivir. Desde marzo a esta parte, ya ocho meses, el tiempo se me pasó volando pero diferente. Las funciones de mi trabajo se acomodaron rápidamente en mi hogar. Pude vivir sin sostén. Pude sacarme los tacos y cualquier zapato incómodo. Percibí lo cómodo que son los pijamas (me di cuenta de la incomodidad de los jeans). Logré ver todos los amaneceres sin la prisa cotidiana. Ver el trayecto del sol dentro de mi departamento. Como se iluminan los objetos y la mutación del ambiente. Pude ventilar los espacios, vaciar los placares, ordenar la biblioteca, limpiar, limpiar, limpiar a consciencia todos los rincones físicos y también las sombras internas.

Leí mucha poesía, con menos ansiedad y con un ojo un poco más crítico -que no significa mejor, claro está-. Modifiqué la planificación por la emoción. Lloré mucho más de lo normal. Despedí a gente conocida. Abracé mucho a la distancia. Acompañé. Sentí el dolor de los otros. Agradezco, agradezco, agradezco. 

Pude escuchar los miedos de familia, amigos y compañeros de trabajo. Pude sentir las miserias de muchos. Reconocí afectos que no contemplaba. Hubo gestos de amor y cuidado. Di y recibí. Agradezco, agradezco, agradezco.  

Me fortalecí en ideas y conceptos. También dudé y encontré caminos impensados. Me dediqué a estudiar, hice cursos, seminarios, webinars, coloquios y ahora una diplomatura. Creo que estamos presenciando la gran transformación de las universidades. 

La cotidianeidad de consumo se transformó en colaborativo. Excepto por la comida en el supermercado para provisiones varias cada 15 días, una vez al mes a la farmacia y a la verdulería de la cuadra una vez a la semana, el resto de las compras fueron online y a mujeres que emprenden sus sueños. Debo reconocer el alcance de Instagram. Así conocí a Caro, que teje a crochet y lleva adelante Platos de sitio con unas creaciones amorosas. A Leticia, que teje de todo y le compré un hermoso porta macetas, y la encontrarán en Tejequetetejebylety. Me reencontré con la poeta y editora Alejandra Pipi Bosch que también teje!!! Y le encargué unas sandalias hippies como me gustan en Pipi.tejeparavos. Mi amiga poeta Agustina Ferrand estampa su arte en papeles, paredes y también en tazas en dametodalapoesíaquetengas y ahí me hice de tres de ellas para mi hija y sus amigas que en breve se irán a vivir juntas para estudiar en la universidad. Y por último las manos mágicas de Mercedes Pussetto quien me hizo las cortinas de gasa pañalera de mis sueños y el forro del sillón. Así con todo esto siento que renové mi casa y mis aires de gran señora confinada al hogar.

El homeworking se hizo realidad del golpe y porrazo y no solo trabajé todos los días desde casa sino que me apunté en una diplomatura en Gestión del Teletrabajo que dicta la Universidad Nacional de Córdoba

Digamos que no me aburro. Extraño a mi familia que no veo desde febrero, mamá, hermanos, cuñados y sobrinos. Se siente esa ausencia. Pero incrementamos considerablemente las video llamadas y todo tipo de contacto online casi casi exagerado pero necesario.

Tengo absoluta lucidez del privilegio de poder vivirlo así y contarlo. Tengo un techo, un sueldo y una profesión que me permite trabajar desde casa, un plato de comida, una hermosa ventana con vista a un enorme cielo, conexión a internet y dispositivos para estar conectada. Tengo salud y tengo yerba para el mate. Agradezco, agradezco, agradezco.

De arranque, y durante esta gran pausa, millones de personas no pudieron ni pueden detenerse ni un día ni trabajar desde casa. Muchos también sufren el encierro. No es mi caso. 

5 de abril de 2018

Agustina Ferrand, 2 poemas 2


Fotografía de Olivia Bee


LAS MUJERES QUE LUCHAN

las mujeres que luchan son peligrosas
las he visto
tienen fuego en el pecho
y no hay nada que las aparte de su
destino de lobas
las mujeres que luchan cantan como si
estuvieran a punto de amarte pero no
te aman a vos
ellas aman causas
y las defienden adentrándose en el
bosque
las mujeres que luchan se hacen
gigantes y si te quedás callado
mirándoles el pelo te volvés chiquitito
no sé cómo decirte que me siento poca
cosa
porque ni el mejor poema del mundo
se compara con una mujer que rompe
esquemas
para que le den lo que es de ella
la tierra toda
lo que estoy por decir es mentira
ojalá nunca me enamore de una mujer
que lucha
porque las conozco
las mujeres que luchan son peligrosas




Fotografía de Alex Stoddard

COMO UN GATO

te gusto porque soy así
como un gato
solitario sensual y elegante
en cuanto muto a perro enamorado
te espanto
muevo la colita y te quiebro
te gusto cuando estoy lejana
así
como un sueño
en cuanto pongo mis patitas en tu
espalda
los mambos
las piernas
la boca
acechando
cerrándose
egoísta
te gusto cuando estoy así
maullando
saltando del tele a la mesa
como si no estuviera en ninguna parte
como si fuera dueña de todo lo que
toco
te gusto porque invento cosas como
estas
de más está decir que no sé por qué te
gusto
porque nunca me lo dijiste
poné la mano acá
¿sabías que lo opuesto al amor es
el miedo?




Agustina Ferrand 
(Santa Fe, Argentina, 1992)
de Como un gato, Ediciones La Gota, 2018
en FACEBOOK
para leer MÁS
su blog: AY AY AY

23 de julio de 2015

Agustina Ferrand, 2 poemas 2 (+1)

Fotografía de Rachael Putt


ÉSE

ése instante / felizmente necesario
donde aceptarse detenido
no es más que ver qué pasa adentro
cuando soltás los escenarios.





Fotografía de Rachael Putt

JODER

Tal como están
las cosas son hermosas
las cosas son perfectas.

Uno nomás es el feo
que, cuando quiere, las caga
que, cuando quiere, las carga
que, cuando quiere, las sangra
que, cuando quiere, las suelta.




Fotografía de Eleanor Hardwick


MUJER QUE MIRA Y SE VE

Encontré a aquella mujer mirando la calle, la veía pero no reconocía ese aroma familiar. Otra dama emigrando de allí al girar le sonreía. Descubrió que era ella misma quien marchaba. No se vio. Porque estaba dormida. Sin embargo su ruidosa sonrisa la despertó. Se miró al espejo. No era ella. Corrió. No divisó aquella ciudad. La olvidó. Allí dejó sus ojos que miraban la calle. Enmudeció el día. Y despertó. Se vio dormida. Otra vez. No quiso despertar jamás. Cerró los ojos. Descuidó la calle. Recorrió el jardín. Y se miró. En aquel lago de donde había salido. Se empapó las manos. Y lloró. Porque ella marchaba de allí, sonriendo. Pero aún se quedaba, afligida, brotando de nuevo, en su calle natal.




Agustina Ferrand 
(Santa Fe, Argentina, 1992)
su nuevo blog: AY AY AY

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